Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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sábado, 9 de mayo de 2026

Caminando con Sam

Autor: Andrew McCarthy (n. 1962)

Actor y escritor estadounidense, nacido en Westfield (Nueva Jersey). En los años ochenta obtuvo popularidad en el cine y la televisión, en diversas comedias dirigidas a un público adolescente.
En 2012 publica The longest way home, una autobiografía contada durante diferentes viajes exóticos, que le llevan realmente a un verdadero recorrido interior.
Como escritor, se ha especializado en literatura de viajes. En 2023, publica Caminando con Sam, único título de su bibliografía publicado en castellano hasta la fecha. Cuenta el transcurso de los 800 kilómetros que hace a pie junto con su hijo de 19 años en el Camino Francés, desde Saint-Jean-Pied-de-Port hasta Santiago de Compostela, en el verano de 2021.

Ideas seleccionadas:

En las afueras de otro pueblo, San Nicolás del Real Camino, nos topamos con un letrero toscamente escrito a mno y clavado a un poste telefónico. Pone: «Solo sé que no sé nada, pero sé que el mejor bar es el segundo». La primera parte es una cita atribuida a Sócrates que, empleada en ese contexto, me hace estallar en carcajadas.
Después de la siguiente curva, ya en la entrada del pueblo, el primer bar que encontramos parece acogedor, pero el cartel ha surtido su efecto, así que nos acercamos al segundo. Y nos alegramos de haberlo hecho.
Se llama Laganares, y está en la minúscula plaza Mayor, al lado de la iglesia de San Nicola´s Obispo. Reformado con el método local de adobe y paja, tiene ventanas con macetas llenas de petunias violetas y blancas. Delante, a la sombra de unos pocos álamos maduros, hay media docena de mesas y sillas, con manteles de cuadros rojos. Ahora mismo Sam y yo somos los únicos clientes. Nuestros anfitriones son un matrimonio, los Huidobro. Ella nos prepara las mejores tortillas que hemos comido en España, y a él le salen de perlas los cafés. A la sombra corre algo de brisa. Suena la campana de la iglesia. Hay momentos en los que parece que en la vida todo cobre el sentido que tantas veces añoramos en ella, instantes en que tienes la impresión de que se te ha sentdo el universo en el regazo, y de que las cosas se revelan con una absoluta sencillez de ser y de unidad. Se trata de momentos que son más que la suma de las partes, felices confluencias en las que todo tiene su papel: las circunstancias, la oportunidad y el estado de ánimo. Ocasiones así no pueden predecirse ni planificarse. Tampoco explicarse por completo. Se resisten a cualquier intento de repetirlas, aunque todos los elementos externos sean los mismos. El hecho de que parezcan más frecuentes cuando se viaja que en casa es una de las principales razones de que la gente como yo se moleste en ir a algún sitio.

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Roger, el de los Taxis, está enfadado.
—Ayer pedí un taxi y no vino, el muy cabrón. Estuve dos horas esperando. Tuve que pedir otro y tardó una hora en llegar.
—Anda, pues casi habrías llegado antes caminando —digo, sacudiendo la cabeza.
Sam se aguanta la risa. Roger se queda perplejo.
Estamos en medio de la carretera de un solo carril, bastante cerca de donde lloraba anoche el niño. Por aquí se va a la Cruz de Ferro, un palo alto de madera plantado en un montón de piedras medio caídas, que tiene fama de haber sido erigido por los antiguos celtas, reaprovechado por los romanos (que lo consagraron al dios Mercurio) y coronado con una cruz de hierro por los cristianos del siglo IX. Hoy es uno de los grandes símbolos del Camino. Cumpliendo con la tradición, antes de salir de Estados Unidos Sam y yo elegimos cada uno una piedra, la metimos en nuestra mochila y la hemos estado llevando por toda España para depositarla en la base de la cruz, como símbolo de algún peso concreto con el que hayamos cargado en nuestra vida y del que deseemos despojarnos.
Es de las pocas tradiciones del Camino por las que Sam ha mostrado algún interés. Se gira hacia Roger.
—Me han dicho que traes siete piedras para dejarlas en la cruz, o algo así.
—No, nueve —contesta Roger.
—¡Nueve! —digo yo—. No me extraña que vayas en taxi.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Cómo ser mejores padres

Autor: Reynold Bean (1935-2020)

Nació en New Jersey (EEUU) y se graduó en el Antioch College de Yellow Springs (Ohio) en 1958. Más tarde, en 1961, termina el Máster en Educación por la Universidad de Harvard. Su actividad profesional siempre ha estado relacionada con la educación, en gestión y administración de organizaciones educativas, en servicios sociales y en consultoría. También fue director para instituciones del Departamento Correccional de Nuevo México.

En la década de 1990 escribió diversos libros, entre ellos How to be a slightly better parent (1991), publicado en castellano con el título Cómo ser mejores padres.

Licencia para Círculo de Lectores de la Editorial Debate (1994)
Edición original: 1991

Índice:

Introducción - Ser mejor padre no es sencillo, pero puede conseguirse siguiendo los siguientes principios:

1) No se involucre en luchas de poder de las que es probable que nadie salga victorioso.

2) Diga cosas agradables a sus hijos de vez en cuando, sobre todo si no se lo esperan.

3) Es importante ser raro. No deje que los hijos piensen que son más raros que sus padres.

4) No haga cosas por sus hijos que ellos sean capaces de hacer por sí mismos, a menos que esté seguro de que le devolverán el favor.

5) Hay que tener una autoestima alta. Si el padre no la tiene, sus hijos tampoco.

6) Aprenda a pedir disculpas cuando no cumpla sus propias cotas de exigencia al tratar a sus hijos.

Preste atención a los detalles

Ideas seleccionadas:

- A la mayoría de las personas no les gusta ser juzgadas por sus semejantes, sobre todo si no pueden evitarlo. La razón es que todo el mundo tiene al menos dos vidas. Una es nuestra vida exterior, que es la vida del comportamiento diario, la acción, lo que decimos y cómo nos perciben los demás. La otra es nuestra vida interior, es decir, nuestras intenciones, motivaciones, deseos y sentimientos verdaderos. Creemos que los demás no entienden demasiado bien nuestra vida interior. Nos preocupa que nos juzguen por lo que parece que somos, no por lo que realmente somos. Los niños tienen un miedo especial a ser juzgados porque hay muchas cosas que no saben o que no pueden hacer bien.

- Mucha gente cree que las alabanzas incrementarán automáticamente la baja autoestima de un niño. Esto no es cierto. Las alabanzas refuerzan una buena autoestima o una experiencia que ha tenido un efecto positivo en la autoestima de un niño. A los niños les gusta recibir elogios pero también que les digan la verdad. Cuando les alaban algo que saben que no lo merece, el valor de la alabanza y la credibilidad de la persona disminuyen.

- Los niños poco respetuosos con los adultos y con los otros niños lo hacen movidos por la creencia de que tienen que humillar a otras personas para sentirse bien. No es que tengan malos modales, es que tienen poco o ningún respeto hacia sí mismos. Los niños con respeto hacia sí mismos también lo sienten hacia otras personas.
Pedir disculpas a los niños cuando se les ha ofendido o tratado mal es el mejor método para mostrarles que son dignos de respeto. Los buenos padres tratan a sus hijos con más respeto que los padres normales, y es probable que sus hijos obtengan más éxito en este mundo tan complejo.

viernes, 27 de junio de 2025

El síndrome del impostor

Autora: Sandi Mann

Doctora en psicología y profesora en la Universidad de Lancashire Central (Inglaterra), donde enseña psicología clínica aplicada entre otras disciplinas. Dirige asimismo su propia clínica especializada en el tratamiento de la ansiedad y los trastornos depresivos, MindTraining Clinic, y posee formación acreditada en Terapia cognitiva de conducta. La doctora Mann, considerada una referencia en su campo, ha publicado más de veinte libros de psicología e imparte conferencias por todo el mundo.

Editorial Urano World Spain, Madrid (2024)
Edición original: 2019

EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR
Cuando creemos (erróneamente) que nuestros logros se deben a la suerte

Índice

Introducción
1. ¿Qué es el síndrome del impostor?
2. Por qué tantas personas nos convertimos en impostores: el papel de la sociedad
3. Mujeres trabajadoras: el nacimiento del SI
4. Los impostores masculinos: la vergüenza oculta
5. El impostor social: los impostores fuera del lugar de trabajo
6. El padre impostor: la presión para ser la madre o el padre perfecto
7. El adolescente / estudiante impostor: el efecto de la presión académica y social

lunes, 9 de junio de 2025

Niños y adolescentes difíciles

 Autor: Andrea Fiorenza

Psicólogo-psicoterapeuta. Vive y trabaja en Bolonia, donde desarrolla su actividad clínica y de investigación. Está especializado en programación neurolingüística, hipnosis ericksoniana, y psicoterapia breve sistémico-estratégica. Consultor y formador para entidades y organizaciones, ha publicado trabajos relativos a diversos ámbitos de la psicología clínica, de la comunicación y de la educación.

Editorial RBA, Barcelona (2003)
Edición original: 2000

NIÑOS Y ADOLESCENTES DIFÍCILES
Soluciones a problemas de conducta y de crecimiento mediante la terapia en tiempo breve

Índice:
Prólogo de Giorgio Nardone
Introducción

1) De la idea de enfermedad a la de problema

2) Cómo hijos y padres construyen sus problemas

3) Cómo guiar a hijos y padres para resolver sus problemas

- Sin más palabras (Un caso de mutismo selectivo)
- Los monstruos (El caso de una niña con trastorno obsesivo)
- Toma los caramelos (El caso de la niña agresiva)
- Te queremos desobediente (Un caso de agresividad)
- No nos queda más que llorar (Un caso de presunta fobia escolar)
- No ponga la mesa para su hija (El caso de una presunta anoréxica)
- Primero los bofetones y después los besos (Un caso de timidez y fobia social)
- Como si fueses simpática y extrovertida (Un caso de trastorno de aislamiento)
- Quédate fuera a mirar la luna (Un caso de transgresión y oposición)
- O duermes empapada o lavas la ropa (Un caso de enuresis nocturna)
- El esputador olímpico (Un caso de agresividad y provocación)
- Sopla a los fantasmas (Un caso de fobia de la infancia)
- El presunto homosexual (Un caso de fijaciones y obsesiones)
- Gracias por hacer el tonto (Un caso de agresividad y provocación)
- Un ocho en palabrotas (Un caso de provocación)
- Las notas del viernes (Un caso de rechazo escolar)

Idea seleccionada:

Ser padres firmes, que imponen, que dicen que no, que piden y dan sólo si hay esfuerzo y voluntad de la otra parte es una forma de respeto para los propios hijos, y de amor.

lunes, 2 de junio de 2025

La sociedad del cansancio

Autor: Byung-Chul Han (n. 1959)

Nace en Seúl, Corea del Sur. Estudió Filosofía en la Universidad de Friburgo y Literatura Alemana y Teología en la Universidad de Múnich. En 1994 se doctoró por la primera de dichas universidades con una tesis sobre Martin Heidegger. Ha sido profesor de Filosofía en la Universidad de Basilea, de Filosofía y Teoría de los Medios en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe y de Filosofía y Estudios Culturales en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor de más de una treintena de títulos. Su trabajo ha sido reconocido por el jurado del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025.

Editorial Herder, Barcelona (2024)
Edición original: 2010

Índice:

Prólogo. Prometeo extenuado

1) La violencia neuronal

2) Más allá de la sociedad disciplinaria

3) Aburrimiento profundo

4) Pedagogía de la mirada

5) El caso Bartleby

6) Sociedad del cansancio

7) Sociedad del burnout

8) El tiempo sublime. La fiesta en tiempos sin festividad