Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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miércoles, 13 de julio de 2016

La estructura de la obra de arte

1. La obra de arte: síntesis de materia y forma
Uno de los problemas más importantes de la estética es delimitar y precisar la estructura de una obra de arte. ¿Por qué decimos que la Novena sinfonía de Beethoven es una obra de arte y los acordes de la guitarra que oigo a mi vecino no lo son?, ¿qué es lo que convierte un simple lienzo en una obra de arte? La estética describe la obra de arte como una síntesis de elementos materiales y elementos formales. Una simple agregación o acumulación de elementos materiales (pigmentos, acordes, etc.) no es una obra. Tampoco una simple intuición, representación mental o idea imaginada es una obra. Tiene que haber, a la vez, materia y forma, mármol e imaginación, pigmentos y representación, intuición y notas.
Esta síntesis también puede ser descrita como una síntesis entre "la tierra" como símbolo de la parte material de cualquier obra y "el mundo" como símbolo de un sentido o conjunto de significaciones que el artista arranca a la tierra. En expresión de Durero, el arte está en la naturaleza, pero hay que arrancárselo.

2. Estructura de la obra de arte
Para conocer con precisión una creación artística y clasificarla como obra de arte tenemos que prestar atención a los distintos planos desde los que puede ser analizada. Aunque en un primer momento podríamos distinguir entre el plano de lo más inmediato o real y el plano de lo que la obra evoca o irreal, algunos filósofos de tradición fenomenológica como Michel Dufrenne distinguen cuatro planos:
  • Material: El conocimiento del material con el que está hecha la obra. Ante todo, una obra es algo físico que para el artista es un material originario. Trátese del mármol, del lienzo, de pigmentos, de cartón o de material desechable, siempre hay un plano material desde el que podemos aproximarnos al arte.
  • Sensible: Cuando el artista elige el material también está eligiendo la sensibilidad con la que realizará la obra. Para un artista, la elección del mármol, del hierro, el barro o la porcelana no es una elección casual, elige una materia con la que se hará presente la intuición o forma imaginada.
  • Representativo: La elaboración del material ha hecho posible que el elemento físico deje de ser una materia muerta y se convierta en una materia con vida. En la obra de arte se da vida a la materia.
  • Expresivo: Es el plano por el que encontramos en una obra pluralidad de significaciones. Las obras son símbolos que pueden expresar significados muy variados, desde aquellos en los que se transmite la intención del artista hasta aquellos que encuentra el público sin que el artista lo hubiera pretendido. La obra de arte mantiene abierta la comunicación humana.
3. Categorías estéticas en la creación artística


Para describir la estructura de una obra de arte también podemos servirnos de un conjunto de categorías o conceptos fundamentales. Estas categorías son útiles para valorar y juzgar los procesos de creación artística. Aunque pueden realizarse otras enumeraciones, lo más importante de una categoría estética es la posibilidad de facilitar la expresión y la comunicación.
Pablo Picasso, Guernika
4. Nietzsche y el arte griego
La estética contemporánea tiene en la figura de Nietzsche uno de los filósofos más representativos. Como profesor de filología griega en la Universidad de Basilea se ve obligado a demostrar sus conocimientos del mundo antiguo y fruto de varias conferencias fue la elaboración a partir de 1870 de un conjunto de trabajos titulados El nacimiento de la tragedia. En ellos sintetiza en las figuras de Apolo y Dioniso dos sensibilidades que no sólo se hallan presentes en el arte griego, sino en toda la historia del arte occidental. Lo apolíneo y lo dionisíaco son símbolos para interpretar no sólo el arte, sino el conjunto de la vida.
En la esfera del arte representan antítesis estilísticas que caminan uno junto a otra, casi siempre luchando entre sí:
- Apolo: Dios del resplandor, del sol y de la luz. La bellaza es su elemento, la eterna juventud le acompaña. También la bella apariencia del mundo onírico es su reino. Es también el dios del conocimiento verdadero.
- Dioniso: Dios de la embriaguez, del instinto primaveral y de la bebida narcótica. Simboliza la ruptura con la individualización porque el individuo se abre a la especie. Las fiestas a Dioniso no sólo establecen un pacto entre los hombres, sino que los reconcilian con la naturaleza. Así como la embriaguez es el juego de la naturaleza con el ser humano, así el acto creador del artista dionisíaco es el juego con la embriaguez.

jueves, 8 de agosto de 2013

Friedrich Nietzsche: una filosofía de la vida desde el cuerpo

Friedrich Nietzsche (1844-1900)
Nietzsche es uno de los grandes protagonistas de la historia del pensamiento. Hay un antes y un después de su obra. Nadie como él nos ha lanzado a pensar con tanta radicalidad, seriedad y honestidad la identidad humana. Nietzsche nos propone una nueva forma de interpretarla. Su filosofía de la vida humana parte de una crítica radical a la cultura occidental, cuyo principal defecto es haberse olvidado del cuerpo, la "gran razón del cuerpo". Pero Nietzsche no solo nos ofrece nuevos temas que han quedado ocultos a lo largo de la historia, también nos presenta un nuevo método: el método genealógico, que tiene por finalidad reconducir todas las cuestiones y problemas a su origen (a su génesis). Es un método muy parecido al hermenéutico, del que es uno de sus precursores.

1. Filosofía de la vida y crítica de la cultura
Nietzsche es un filósofo vitalista, pues lo que él pretende es pensar la vida desde sí misma, asumiéndola tal y como es. La vida es una realidad contradictoria, plural, con muchas alegrías, pero también con mucho sufrimiento. Nuestra cultura ha pretendido ocultar esta realidad con abstracciones, teorías y engaños. Nietzsche responsabiliza de estas construcciones antivitales y antihumanas a la filosofía antigua, sobre todo a Sócrates y a Platón, y al cristianismo. Por eso mismo, pensar la vida radicalmente exige una crítica de esta cultura occidental y, al mismo tiempo, intentar recuperar otros momentos de la historia de la humanidad en los que el "resentimiento" hacia la vida fuera menor. Esto es lo que sucedió, según su interpretación, en la Grecia antigua, antes de Sócrates.

2. Un esfuerzo de sinceridad
Nietzsche quiere ayudar al hombre moderno a recuperar la vida en toda su frescura. Ésta es la finalidad de su crítica. Ahora bien, esto no es fácil, y no se puede decir que lo haya conseguido, pues exige al hombre moderno, a cada uno de nosotros, liberarnos de muchas ilusiones y consuelos que nos ayudan a hacer soportable nuestra existencia. Nietzsche nos reclama un esfuerzo de sinceridad; nos pide que tengamos el valor de vivir la vida tal y como es, con ingenuidad, sin estar a todas horas pensando en las costumbres, en la sociedad, en los valores impuestos, en las normas, en la religión, etc.

3. Atentos al cuerpo
Una buena ayuda para este ejercicio de sinceridad hacia nosotros mismos es estar atentos al cuerpo. Esto no significa ocuparnos sólo de lo material y del placer, pues, para él, reivindicar el cuerpo, y con él la vida, no es olvidarse de los espiritual, sino acabar de golpe con estas distinciones y dualidades. Frente a la concepción del alma como una dimensión privilegiada y ajena al mundo, que puede regir desde su posición los designios del hombre, Nietzsche plantea una visión del ser humano como pura vida, alma "corporeizada" que, si no quiere traicionarse a sí misma y quiere buscar su superación, no puede renunciar a esa dimensión corporal. Supone, por ejemplo, aceptar la muerte y reconocer el sufrimiento y la angustia como ingredientes del vivir humano, pero sin tristezas ni pesares.
La forma de desarrollar esta filosofía de la vida, con este esfuerzo de sinceridad y esta atención al cuerpo, es mediante el desenmascaramiento de las falsas identidades, tanto personales como sociales, con las que nos recubrimos. Pero Nietzsche no es un pensador que se lance a criticar por el mero hecho de criticar o por un inexplicable afán destructivo, como muchas veces se interpreta, sino que apunta a cuestiones esenciales de la vida humana. La pregunta "¿quién soy yo?" no deja de latir en sus palabras. No podemos eludir su reto y desafío si queremos responder con honestidad a esta pregunta que también nosotros nos hacemos.

4. Un nuevo lenguaje para nuevas ideas
El estilo de Nietzsche es tan novedoso como su filosofía. Para exponer sus ideas necesita formas igualmente novedosas. Por eso, su estilo es poético, basado en aforismos (frases breves y "relampagueantes"). No quiere convencer, sino cuestionar y que nos preguntemos nosotros mismos. No da soluciones, sino que descubre problemas. Decía de sí mismo: "no soy un hombre, soy dinamita". Asumir su reto para por su lectura.

No te ocultes ni te dejes de decir a ti mismo nada de lo que pueda oponerse a tus ideas. Promételo, porque esto forma parte de la honradez que hay que exigir, ante todo, al pensador. También es preciso que hagas diariamente campaña contra ti mismo. Una victoria o la conquista de un reducto no te pertenece a ti, sino a la verdad, así como tampoco es cosa tuya la derrota.
F. Nietzsche, Aurora

Nietzsche desarrolla una filosofía de la vida que
pretende desenmascarar las falsas identidades,
tanto individuales como sociales.
A los despreciadores del cuerpo quiero decirles mi palabra. No deben aprender ni enseñar otras doctrinas, sino tan solo decir adiós a su propio cuerpo -y así enmudecer. "Cuerpo soy yo y alma" -así hablaba el niño. ¿Y por qué no hablar como los niños?
Pero el despierto, el sapiente, dice: cuerpo soy yo íntegramente, y ninguna otra cosa; y alma es sólo una palabra para designar algo en el cuerpo. El cuerpo es una gran razón, una pluralidad dotada de un único sentido, una guerra y una paz, un rebaño y un pastor.
Instrumento de tu cuerpo es también tu pequeña razón, hermano mío, a la que llamas "espíritu", un pequeño instrumento y un pequeño juguete de tu gran razón.
Dices "yo" y estás orgulloso de esa palabra. Pero esa cosa más grande aún, en la que tú no quieres creer, tu cuerpo y su gran razón: esa no dice yo, pero hace yo.
Detrás de tus pensamientos y sentimientos, hermano mío, se encuentra un soberano poderoso, un sabio desconocido (llámese sí-mismo). En tu cuerpo habita, es tu cuerpo.
Hay más razón en tu cuerpo en tu mejor sabiduría.
El cuerpo creador se creó para sí el espíritu como una mano de su voluntad.
F. Nietzsche, Así habló Zaratustra (adaptado)

jueves, 11 de junio de 2009

La voluntad de vivir o la voluntad de poder


La filosofía de Schopenhauer se instala en la tradición voluntarista de la Historia de la Filosofía, en la que la voluntad es el centro y eje de toda actividad humana. El querer es la condición de conocer y de actuar en general. Frente al "yo pienso" cartesiano, se erige el "yo quiero" schopenhaueriano.
Para Schopenhauer (1788-1861), la energía de la Naturaleza es la voluntad de vivir y de sobrevivir a todos los obstáculos posibles.
Así pues, la Voluntad es la esencia del mundo, es la fuerza que impulsa a todos los seres a seguir viviendo. Pero se trata de una fuerza desconocida, de la que sólo sabemos sus resultados y manifestaciones, esto es, su despliegue en el mundo a través de los seres que se esfuerzan por permanecer y vivir.
Nietzsche (1840-1900), siguiendo el camino abierto por Schopenhauer, interpreta que la voluntad de poder es la pasión que se erige por encima de todas las demás: lo que verdaderamente mueve al ser humano no es el deseo de conocer o querer algo concreto y determinado, sino el deseo cuasi-infinito de querer absolutamente todo, de dominar absolutamente todo, es decir, el amor al poder por sí mismo.
En la concepción nietzscheana, la vida humana es simplemente el reflejo de la lucha entre instintos diversos en la que siempre se logran imponer aquellos que tienen mayor capacidad de dominio. En este sentido, es preciso distinguir dos tipos de seres humanos:
  1. Aquéllos cuya voluntad de poder está dominada por fuerzas reactivas que impiden el verdadero desarrollo de los impulsos humanos. Son individuos cuya voluntad está perdida en la búsqueda de ilusiones suprasensibles. Nietzsche se refiere al sujeto religioso, al cristiano, que cree que la verdadera realidad está en otro mundo.
  2. Las personas cuya voluntad de poder está dominada por fuerzas activas, propias de un espíritu libre, creador y generoso. Son seres humanos fieles a la tierra, que valoran la realidad sensible y que saben, en palabras de Nietzsche, que "Dios ha muerto".
Para Nietzsche, el superhombre representa a este tipo de hombre libre, generoso, espíritu creador, fiel a la tierra, que sabe perfectamente que la verdadera realidad de la especie humana no puede estar en la búsqueda de paraísos imaginarios.