Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 31 de diciembre de 2018

La teoría del Big Bang

1. Cómo empezó todo
En 1929, el astrónomo americano Edwin Hubble observó que las galaxias se están alejando unas de otras. De ahí dedujo que el universo se encuentra en expansión. En consecuencia, si "rebobinásemos la historia" y retrocediéramos en el tiempo, las galaxias irían aproximándose unas a otras y terminarían convergiendo.
La teoría más aceptada sobre el origen del universo es la del Big Bang o gran explosión, cuyas ideas básicas son:
  • Tiempo cero: Hubo un momento inicial, denominado tiempo cero, en el que toda la materia y la energía del universo estaría concentrada en un punto de densidad casi infinita. Probablemente este tiempo cero ocurrió hace 13.700 millones de años.
  • Inflación: Al producirse la gran explosión, de forma súbita el universo multiplicó extraordinariamente su tamaño, algo así como si un guisante adquiriese la dimensión de una galaxia. En los instantes iniciales de esta inflación no existía la materia como la conocemos, tan sólo partículas subatómicas libres (protones, neutrones y electrones) y radiación, conocida como radiación primordial.
  • Síntesis primordial de hidrógeno y helio: A medida que el universo se expandía se formaron los primeros átomos de hidrógeno y helio. La radiación primordial continuó su camino, y aún hoy impregna todo el universo; es la denominada radiación cósmica de fondo.
  • Formación de galaxias: Doscientos millones de años después de la gran explosión ya se habían formado las primeras galaxias, con sus nebulosas y estrellas. En ellas sólo había hidrógeno y helio, pero en los núcleos de aquellas estrellas, a enormes temperaturas, estaban empezando a formarse otros elementos más pesados, como por ejemplo el carbono.
  • Formación de elementos pesados: Algunos de estos elementos más pesados, como el calcio o el hierro, requerirían las condiciones que desencadenarían las supernovas, cuyas explosiones los esparcirían por el universo. Los elementos que componen nuestro cuerpo, como el carbono, el oxígeno, el nitrógeno, el calcio, el hierro, etc., se formaron así. Por eso suele decirse que "somos polvo de estrellas".
Desde los primeros instantes del universo la materia ha sido reciclada en las estrellas y en el medio interestelar.

2. ¿Hacia dónde va el universo?
De acuerdo con la teoría de la relatividad, dependiendo de la densidad de materia existente en el universo, hay tres futuros posibles:
 a  Universo cerrado: Si la densidad del universo es mayor de una determinada cantidad, llamada densidad crítica, la gravedad iría frenando la expansión y a partir de un determinado momento el proceso se invertiría hasta colapsar, originándose de nuevo un tiempo cero. La forma de este universo sería esférica, con un espacio finito pero sin bordes o límites.
 b  Universo abierto: Si la densidad es inferior a la crítica el universo será abierto y su expansión indefinida se irá acelerando.
 c  Universo abierto y plano: entre las dos opciones anteriores existe otra que tendría la densidad crítica. El universo sería plano y su expansión sería constante.

Ciertos datos disponibles parecen indicar que el universo se está expandiendo de manera acelerada. 

martes, 25 de diciembre de 2018

Trastornos disociativos

La palabra disociación significa "separación"; un trastorno disociativo es aquel en que una parte de la personalidad se separa o disocia del resto. El caso más extremo y raro de este tipo de trastornos es lo que se llama personalidad múltiple, en que diferentes aspectos de una misma personalidad actúan como si fueran identidades distintas, emergiendo cada una en momentos diferentes. Algunos psicólogos explican el origen de este trastorno como un mecanismo de defensa del niño que sufre abusos (hace que estos abusos los sufra "otro", una personalidad de la que la mayor parte del tiempo no es consciente): esta hipótesis se ve avalada por el hecho de que, en casi todos los casos estudiados, una de las personalidades corresponde a un niño.
Más común es el fenómeno conocido como despersonalización en que uno se ve a sí mismo "desde fuera", como si estuviera contemplando las acciones de alguien diferente. La amnesia disociativa surge cuando alguien olvida algún episodio especialmente desagradable de su vida, mientras que se habla de fuga disociativa, mucho más rara, cuando el olvido se extiende a toda la existencia anterior, incluyendo la propia identidad, y en consecuencia se adopta una identidad nueva.
Todos estos trastornos tienen en común el rechazo del propio sujeto hacia una parte o la totalidad de su existencia, a la que convierte en inconsciente; se trata del proceso de represión estudiado en su momento por Freud, por lo que estos trastornos son los que mejor se ajustan al modelo psicoanalítico de explicación.

 

lunes, 24 de diciembre de 2018

Ciencia y técnica no son saberes neutrales

1. Introducción
Vivimos en un mundo tecnificado. Nos hemos habituado a tratar con aparatos, objetos y actividades que proceden de descubrimientos científicos y tecnológicos: desde un modesto bolígrafo hasta la televisión interactiva por satélite, desde un libro hasta los potentes ordenadores conectados en red, desde una batidora hasta un aparato de ecografías. Estos cambios se han producido sobre todo en el siglo XX y a una velocidad muy grande, transformando nuestro mundo y nuestra forma de vida.
¿Qué podemos y tenemos que decir desde la ética acerca de estas transformaciones?

2. Algunas características de la ciencia y la tecnología
No es raro encontrar en los dibujos animados y en las películas de aventuras la imagen del científico chiflado, unas veces al servicio de una buena causa, y otras, en cambio, a las órdenes de personajes malvados empeñados en dominar el mundo entero. Esa imagen es a menudo una caricatura de lo que realmente hacen los hombres y las mujeres que cultivan la ciencia, pero refleja algunos elementos que sí se corresponden con la realidad:
  • La ciencia y la tecnología poseen un gran potencial que puede ser utilizado para fines muy diferentes, desde la producción de alimentos y la curación de enfermedades, hasta la fabricación de sustancias contaminantes y armas de destrucción masiva.
  • Las personas que se dedican a la investigación científica y técnica se ven obligadas a ofrecer sus servicios a las grandes empresas multinacionales, es decir, al poder económico, o a los Estados, es decir, al poder político. De este modo, la utilización que finalmente se haga de sus descubrimientos se les escapa de las manos en muchas ocasiones.
  • La investigación científica requiere una gran especialización y un vocabulario propio, por lo que puede darse un distanciamiento entre la sociedad y los profesionales de la ciencia.
Dicho de otra manera, la ciencia y la tecnología no son saberes neutrales y tienen una dimensión ética, por varias razones: a) porque puede ser utilizada para mejorar la vida o para empeorarla; b) porque los descubrimientos de los científicos pasan a ser controlados por quienes subvencionan las investigaciones, que suelen ser empresas muy poderosas y gobiernos, y unas y otros pueden estar motivados por intereses honestos o deshonestos; c) porque la dedicación a la investigación puede llevar a los que la realizan a vivir desconectados de la realidad.
En resumen, la actividad científica no está por encima del bien y del mal, sino que, como cualquier otra actividad humana, tiene una dimensión ética. Esto significa que los procesos de investigación, la fabricación de utensilios y aparatos y el uso que hagamos de ellos pueden ser enjuiciados desde el punto de vista de la ética. Sabemos que la misma tecnología que se emplea en la producción de algunas videoconsolas puede ser usada también para fabricar armamento muy sofisticado.

3. La ciencia como búsqueda de la verdad
Desde la Antigüedad clásica y hasta el final de la Edad Media la ciencia se entendía como un conocimiento indudable, demostrable a partir de unos principios, razonado sistemáticamente y que podía ser enseñado. Se contraponía al saber vulgar, o sea, la mera colección de experiencias, y a la simple opinión o saber todavía inseguro, falto de una demostración suficiente.
Sin embargo, a partir del siglo XVI se abrió paso un nuevo concepto de ciencia, según el cual todos los conocimientos pasan a ser considerados "hipótesis", esto es, explicaciones más o menos verosímiles que han de ser comprobadas mediante experimentos, pero que quedan sometidas en todo momento a la posibilidad de revisión y modificación.
La ciencia moderna ya no se entiende como un conjunto de verdades definitivas, sino más bien como un conjunto de explicaciones que se aceptan provisionalmente, es decir, que se consideran verdaderas mientas que no se encuentren otras mejores, más útiles y más amplias. Por eso se puede decir que las verdades que van descubriendo los científicos forman parte de un proceso ilimitado de búsqueda de la verdad que se lleva a cabo a muy largo plazo, dando cabida a todas las personas que deseen participar en él.

4. La ciencia moderna y su afán de dominio
Suele decirse que los antiguos cultivaban las ciencias por pura curiosidad, sin ánimo de sacar un provecho práctico de ellas, sino por afán de saber, por el placer de desentrañar los secretos de la naturaleza, lo que no es del todo cierto.
En cambio, la ciencia moderna y sus aplicaciones técnicas se caracterizan por un incansable afán de dominar la naturaleza y de ordenar racionalmente la sociedad. De esta forma, el "gusto por saber" ha sido desplazado hasta cierto punto por el "afán de dominio".
Tecnología es el término general que se aplica al proceso a través del cual los seres humanos diseñan herramientas y máquinas para incrementar su control y su comprensión del entorno material (tecné, arte u oficio, y logos). La tecnocracia sería la influencia que los técnicos ejercen en la dirección política de un país.

   
Hoy se suele llamar tecnociencia al sistema de conocimientos científicos y aplicaciones prácticas de esos conocimientos, queriendo transmitir la idea de que el interés predominante es el de prever y dominar los fenómenos naturales, así como influir y controlar los acontecimientos sociales.
Se considera que la "tecnociencia" se inició en la Edad Moderna y desde entonces ha conseguido mejorar de forma espectacular las condiciones sanitarias, los transportes, la producción masiva de alimentos o las comunicaciones. Pero también ha provocado efectos negativos, como el deterioro del medio ambiente, la carrera de armamentos, la desigualdad entre países y la dominación de unos sobre otros, la posibilidad de manipular a las personas y anular su derecho a la intimidad, etc. 

viernes, 21 de diciembre de 2018

Trastornos de síntomas somáticos

Se trata de una forma de trastorno caracterizada por una serie de síntomas físicos que aparecen sin que exista causa física alguna. El ejemplo más claro es lo que, en época de Freud, se conocía como "histeria" y en la actualidad suele llamarse trastorno de conversión (falsa parálisis, falsa ceguera, falso embarazo, etc.) o trastorno de somatización (naúseas, mareos, vómitos, dolores en el pecho, palpitaciones, diarreas, etc., como respuesta a una tensión psicológica). Próximos a éstos, aunque sin llegar a la creación mental de síntomas, aparecen la hipocondria (interpretación de dolencias leves o inexistentes como síntomas de enfermedades graves) y el trastorno dismórfico corporal o fealdad imaginaria:

Un hombre sentía que la gente se fijaba tanto en su orejas puntiagudas y sus grandes fosas nasales que a la larga no pudo seguir yendo a trabajar y renunció a su empleo. Es claro que la gente que se preocupa tanto de su apariencia no puede llevar una vida normal. Resulta irónico que la mayoría de la gente que sufre el trastorno dismórfico corporal no es fea. Pueden ser personas de apariencia promedio o incluso atractivas, pero son incapaces de hacer una evaluación realista de su apariencia. Cuando se miran al espejo, todo lo que ven es su defecto magnificado.
Charles G. Morris y Albert A. Maisto, Introducción a la psicología

 

jueves, 20 de diciembre de 2018

Más allá del sistema solar

El Sol es uno de los más de 100.000 millones de estrellas que hay en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Existen unos 80.000 millones de galaxias, generalmente agrupadas en cúmulos de galaxias. La Vía Láctea forma parte del cúmulo de Virgo que contiene unas 2.000 galaxias.

Atendiendo a su forma, las galaxias se clasifican en espirales, elípticas o irregulares. La Vía Láctea es una galaxia espiral, con un bulbo central del que parten unos brazos que conforman el disco galáctico giratorio. Este disco tiene unos 100.000 años luz de diámetro y la galaxia más próxima se encuentra a 80.000 años luz.

1. ¿Qué hay en las galaxias?

  • Estrellas, acompañadas o no de un cortejo de planetas, satélites y asteroides. La vida de una estrella depende de que su masa sea más o menos grande. Así, una estrella de masa media, como el Sol, tiene una existencia de unos 10.000 millones de años (el Sol se encuentra en la mitad de su vida). La energía generada en una estrella resulta de las reacciones termonucleares que transforman hidrógeno en helio. Cuando ha sido agotado su hidrógeno comienza a consumir helio, la estrella incrementa su tamaño y se convierte en una "gigante roja". Una vez agotado el helio, se encoge y se transforma en una "enana blanca", con un tamaño similar a la Tierra pero mucha mayor densidad. Si la estrella es más masiva que el Sol consumirá su hidrógeno con mucha mayor rapidez alcanzando temperaturas más elevadas, que le proporcionarán una luminosidad miles de veces superior a la del Sol. Una estrella de este tipo, tras la fase de gigante roja, concluye su vida con una explosión. Es lo que se denomina supernova, que emite enormes cantidades de luz y otras radiaciones, tras lo cual se apaga definitivamente.
  • Nebulosas. Son masas de polvo y gas interestelar. Se consideran "cunas de estrellas" porque a partir de los materiales que las constituyen se originan estrellas. Pueden resultar más o menos visibles desde la Tierra en función de la densidad que tengan o de la presencia en ellas de estrellas en formación.
  • Materia oscura. Con frecuencia los astrónomos descubren la presencia de un objeto por sus efectos gravitatorios en otros cercanos, aunque no lo vean. Ése es el método que habitualmente utilizan para detectar planetas extrasolares. Pues bien, la materia visible, la que compone las estrellas, nebulosas y el polvo interestelar, constituye menos del 10% de la masa total de la galaxia. El resto se ha denominado materia oscura y energía oscura, y su naturaleza constituye uno de los grandes misterios que la ciencia intenta descifrar.
2. ¿Qué son los agujeros negros?
La explosión de una supernova lanza materia estelar al espacio y sólo queda un núcleo central de pocos kilómetros de diámetro en el que se condensa una masa mayor que la del Sol. Es un cuerpo extraordinariamente denso que evolucionará hacia una estrella de neutrones (en ella, un dado de 1 cm³ tendría una masa de millones de toneladas).
Pero si el núcleo de la estrella tiene una masa aún mayor, se convertirá en un cuerpo de densidad casi infinita en el que la gravedad es tan alta que ni la luz puede escapar, por lo que se denomina "agujero negro".     

lunes, 17 de diciembre de 2018

Trastornos de ansiedad y TOC

Se trata de trastornos en que aparecen reacciones de miedo exageradas o inmotivadas. Las fobias específicas son miedos irracionales ante determinadas situaciones (montar en avión, subir a un ascensor, hablar en público...). La agorafobia, etimológicamente "miedo a la plaza pública", es un tipo de fobia que afecta a cualquier situación que aleje al sujeto de la fuente de seguridad habitual (los lugares públicos, los viajes, etc., pero también encontrarse solo en casa). Otras formas de ansiedad son menos específicas (se habla entonces de ansiedad generalizada, miedo prolongado e intenso a nada en particular) o aparecen repentinamente en forma de ataques intensos de pánico normalmente referidos a una muerte o locura inminentes, y acompañados de dolor de pecho, dificultades respiratorias, temblores, naúseas, palpitaciones, sudoración excesiva, pérdidas de la conciencia (trastorno de pánico).


El DSM-V clasifica en otra categoría diferente el trastorno de estrés traumático, caracterizado por un cuadro de síntomas que aparece tras la exposición a un suceso traumático (agresión, peligro de muerte...), y que incluye, entre otros síntomas, recuerdos y sueños angustiosos, desórdenes psicosomáticos, pérdida de concentración, irritabilidad o reacciones desproporcionadas, miedos irracionales, etc.
A diferencia de los anteriores, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) no es una manifestación directa de ansiedad, sino una forma de evitarla; podríamos considerarlo como una manifestación indirecta de ansiedad, aunque el DSM-V prefiere crear una categoría aparte para este trastorno y otros próximos. Como dice el nombre, lo que caracteriza al TOC son las obsesiones (pensamientos recurrentes, inevitables y normalmente angustiosos) y las compulsiones (conductas ritualizadas y repetitivas). La ansiedad aparece cuando el mismo sujeto u otra persona trata de detener esta conducta irracional. Relacionadas con el TOC aparecen otros trastornos compulsivos como la tricotilomanía (arrancarse el pelo) y la excoriación compulsiva (rascarse la piel exagerada e incontroladamente), que, aunque vistos superficialmente pueden parecer cómicos o no muy graves, llegan a perjudicar seriamente la autoestima y las relaciones sociales de los afectados.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Reinventar la igualdad

1. Un concepto clave: la igualdad
Hemos de reinventar la igualdad: la igualdad de respeto y consideración a todas las personas, sea cual sea su situación económica, raza, edad, sexo, apariencia física y formación cultural. La igualdad es un valor moral legado por algunos filósofos griegos y especialmente por el cristianismo, y retomado muy significativamente entre los ideales que hicieron posible la caída del régimen feudal en la Revolución Francesa y en el pensamiento de la Ilustración.

2. ¿De verdad nos vivimos como "iguales"?
En la actualidad, casi la totalidad de las naciones del mundo han suscrito la Declaración universal de los derechos del hombre (1948). Este hecho compromete a los gobiernos de las mismas y a todos los miembros de la sociedad a intentar que los derechos reconocidos se hagan realidad y no sean una declaración de intenciones sin efectos en la práctica.

3. Caminos hacia la igualdad
En nuestras sociedades han aparecido grupos e instituciones que se ocupan de corregir las injustas desigualdades que genera la discriminación:
  • Hauy muchas organizaciones cívicas que acogen y asisten a discriminados de todo tipo.
  • Hay gobiernos que intentan también eliminar las desigualdades internas de su país y tratan de ayudar a cerrar el abismo de desigualdad que existe entre el Norte rico y el Sur pobre.
  • Asimismo, las distintas confesiones religiosas trabajan entre discriminados y discriminadores a fin de acercar posiciones y menguar las desigualdades.
  • En el camino hacia la igualdad, la educación desempeña un papel importante: en primer lugar, la familia puede y debe educar a sus miembros en el respeto a la igual dignidad de todas las personas; en segundo lugar, a través de la escuela se pueden compensar muchas carencias familiares y muchas desventajas de todo tipo, de manera que se produzca una verdadera igualdad de oportunidades.
4. Contra la discriminación
Es necesario tomar conciencia, cada uno y colectivamente, de la importancia de la igualdad entre todos los habitantes del planeta. Y para una correcta convivencia entre todo, debemos complementar la igualdad con otros dos valores fundamentales: el respeto y la colaboración.
  • El respeto es una condición necesaria para la convivencia pacífica entre personas que tienen modos distintos de vida y otras diferencias legítimas.
  • La colaboración, en lugar de la competición, proporciona el verdadero desarrollo personal y social, que sólo se logra a través de la ayuda a los más necesitados.

5. El valor de las personas
Sólo si tomamos en serio el valor absoluto de todas las personas seremos capaces de comprometernos en una verdadera tarea en favor de la igualdad de todos, igualdad que ha de entenderse como que todos deben disponer de las mismas oportunidades para desarrollar sus facultades y alcanzar una forma de vida auténticamente humana en lo económico, lo político y lo cultural. La igualdad, pues, no es la uniformidad o la globalización, sino la consideración de que todos somos iguales en dignidad y de que todos debemos disponer de las mismas oportunidades.

6. ¿Qué podemos hacer?
Hemos utilizado expresiones como "tomar conciencia" y "tomar en serio" este asunto de la igualdad de todos, y la "conciencia" y la "seriedad" se concretan en propuestas de acción. Aquí sugerimos algunas:
  • Prepararnos para saber ayudar a enfermos y discapacitados.
  • No perder la cabeza por el físico.
  • Formar parte activamente de organizaciones en pro de la igualdad.
  • Concienciar a la sociedad de la urgencia de acabar con la pobreza de todo el mundo.
  • Acercarnos a los grupos discriminados y hablar con ellos, para saber cómo se sienten y en qué y cómo les podemos ayudar.
  • Exigir de los poderes públicos campañas contra la discriminación, así como control de los contenidos de los medios de comunicación y de la publicidad.
  • Vivir con menos consumo para hacer posible que los recursos lleguen a todos.    

jueves, 13 de diciembre de 2018

Trastornos depresivos y bipolar

Las personas que sufren este tipo de trastorno reducen drásticamente la gama de emociones posibles estancándose en uno u otro de los extremos del espectro emocional (bien la tristeza prolongada, bien la excitación eufórica). Como ejemplos más claros de este tipo de trastornos aparecen la depresión y la manía (o trastorno maníaco-depresivo).

La persona que sufre de depresión se siente muy triste y pierde interés por las actividades, es incapaz de concentrarse en tareas, tiene pensamientos negativos recurrentes (muerte, suicidio, etc.), y en ocasiones se desprecia a sí misma o se siente culpable. En cambio, la manía es un estado de euforia, gran locuacidad y actividad extrema; generalmente la manía no se da sola, sino dentro de un trastorno que alterna episodios de depresión y episodios de manía (trastorno bipolar o maníaco-depresivo). Según la duración y efectos de los episodios de manía, el DSM-V distingue entre trastorno bipolar I (más duradero y con efectos más graves) y trastorno bipolar II; en este último caso suele hablarse de hipomanía más que de "manía" propiamente dicha.
Las causas de estos trastornos pueden ser biológicas (existen personas con predisposición genética a la depresión, como demuestran los estudios con gemelos idénticos), pero también psicológicas (experiencias infantiles que provocan una autoestima baja en el sujeto) y sociales (indefensión aprendida como resultado de la frustración por no alcanzar las metas socialmente valoradas).


miércoles, 12 de diciembre de 2018

El nacimiento de la Tierra y la Luna

La teoría planetesimal describe el escenario general en el que debieron formarse los planetas del sistema solar. Hay, no obstante, algunos datos más sobre la estructura y la composición de nuestro planeta que deben tenerse en cuenta, ya que nos hablan de lo que ocurrrió al comienzo de la existencia de la Tierra.
Así, desde la atmósfera hasta su núcleo de hierro, la Tierra tiene ordenados los materiales siguiendo una densidad creciente: arriba, los más volátiles, abajo, los más densos. ¿Por qué es así?, ¿cómo ha podido producirse esta distribución?
De acuerdo con los datos disponibles, la formación de la Tierra podría haberse producido de la siguiente manera:
  • Formación del protoplaneta terrestre: La unión o acreción de planetesimales en el interior del disco nebular que rodeaba al protosol, habría originado el protoplaneta terrestre. El aumento de su campo gravitatorio, a medida que incrementaba su tamaño, debió de favorecer la acreción de nuevos planetesimales. En la zona interna del disco nebular los planetesimales más abundantes estarían constituidos por hierro y silicatos (minerales como cuarzo, ortosa, mica y olivino); sin embargo, también habría otros con mayoría de elementos volátiles en su composición. La consecuencia de los impactos de planetesimales sería un aumento de la temperatura.
  • Diferenciación por densidades: La Tierra primitiva debió de estar parcialmente fundida, lo que favoreció que sus componentes mayoritarios se distribuyeran de acuerdo con su densidad. El hierro se desplazó a las zonas más profundas en un proceso que se ha denominado la "catástrofe del hierro", el cual propició la formación del núcleo terrestre. Simultáneamente, los gases del interior, entre los que abundaba el vapor de agua, escaparon dando lugar a la atmósfera en proceso denominado desgasificación del planeta. Esta diferenciación por densidades marcó la evolución de la Tierra, sin ella puede que no hubiese aparecido la vida.
  • Enfriamiento de la superficie y formación de los océanos: El bombardeo de los planetesimales se redujo a medida que la Tierra fue despejando su órbita, y comenzó a enfriarse. Al descender la temperatura de las rocas de la superficie se favoreció la condensación del vapor de agua, permitiendo que las aguas ocuparan los relieves más bajos y se formasen los océanos. Esta Tierra de hace 4200 millones de años ya tenía océanos, y en ella comenzaban a darse las condiciones para que apareciese la vida.
 El origen de la Luna 
Las investigaciones sobre el origen de la Luna pretenden discernir, en palabras de los astrónomos, si la Luna es hermana o hija de la Tierra, o si ha sido adoptada por ella.
  • Hermana: Según la primera de estas hipótesis, la Luna se habría formado al mismo tiempo que la Tierra, en su zona orbital y siguiendo un proceso paralelo al de nuestro planeta. A priori, resulta una opción muy plausible. Sin embargo, la Luna tiene cien millones de años menos que nuestro planeta y, estando en la misma zona del sistema solar, se habría formado a partir del mismo tipo de planetesimales, por lo que sus densidades deberían ser similares. No es esto lo que ocurre, puesto que la densidad de la Tierra es de 5.5 g/cm³ y la de la Luna es de 3,3 g/cm³.
  • Adoptada: Para esta hipótesis, la Luna y la Tierra se habrán formado simultáneamente, pero la Luna lo habría hecho en una zona más alejada del Sol (lo que justificaría su menor densidad) y posteriormente habría sido capturada por el campo gravitatorio terrestre, transformándose en nuestro satélite. Esta hipótesis soluciona una objeción pero no la otra, ya que no explica la diferencia de edad que existe entre ambos cuerpos celestes.
  • Hija: La hipótesis más aceptada hoy sostiene que en los primeros momentos de la existencia de la Tierra un planeta de tipo terrestre, de un tamaño similar al de Marte, colisionó con la Tierra. Parte del astro que impactó, junto con materiales de la zona impactada, constituyó una nube de residuos que quedó orbitando en torno a la Tierra. La acreción de estos materiales originaría la Luna. Los materiales terrestres que participarían en la formación de la Luna serían los de la corteza y el manto, pero no los del núcleo; esto justificaría la diferencia de densidades.



 Unidades de medida 
Las enormes distancias que existen entre los cuerpos celestes del sistema solar y, más aún, entre las estrellas y las galaxias del universo, hacen que deban utilizarse unidades de medida especiales, como la unidad astronómica y el año luz.
  • La unidad astronómica (UA) es la distancia media entre la Tierra y el Sol. Una UA equivale a unos 150 millones de kilómetros y se utiliza para mediar las distancias en el sistema solar.
  • El año luz es la distancia que recorre la luz en un año. La luz viaja a la velocidad de unos 300.000 hm/s. De acuerdo con la teoría de la relatividad de Einstein, nada puede superar la velocidad de la luz en el vacío. A pesar de eso, la luz del Sol tarda en llegar a la Tierra algo más de 8 minutos. La luz de la estrella más cercana, al margen del Sol, tarda 4,4 años en llegar a nosotros.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Fundamentación para una metafísica de las costumbres

Este pequeño librito de Kant fue publicado en 1785, y supone un cambio considerable respecto a las éticas materiales propias de otros autores o corrientes filosóficas y religiosas. De hecho, es una lectura obligada en la asignatura "Ética I" del Grado de Filosofía de la UNED, para entender la diferenciación entre los dos paradigmas clásicos en esta disciplina: la ética material o de contenidos, como fue la ética de Aristóteles, y la ética formal kantiana.
Según Kant, las éticas materiales han supuesto un fracaso, porque sus reglas morales se basan en coacciones -legales, políticas o religiosas- y no han reparado en que la verdadera buena voluntad del hombre se sustenta principalmente en su propia ley, en sus máximas dictadas para sí mismo, esto es, en su autonomía. Pues bien, la ética formal busca establecer un principio teórico moral que el individuo se dé a sí mismo y que a su vez sirva también como principio universal: Obra sólo según aquella máxima por la cual puedas querer que al mismo tiempo se convierta en una ley universal.
A partir de este imperativo categórico, u otros más sencillos, como aquel que rezaba "no hagas a los demás aquello que no quieras que te hagan a ti", cada cual podrá luego dotar de contenidos sus decisiones prácticas (por ejemplo, si no quieres que te roben, no robes tú). Y completa el autor este mandato categórico con otro principio fundamental en su ética: entender a cualquier otro, e incluso a uno mismo, como un fin y nunca como un medio, también supone un principio teórico a priori, es decir, formal, con validez pues de ley universal que sustentaría un código moral adecuado.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Clasificación de los trastornos mentales

A título meramente ilustrativo recogemos la clasificación más utilizada por los especialistas en la actualidad. La edición del DSM-V fue publicada en 2013, e incluye algunas novedades en relación a las anteriores (por ejemplo, el TDAH deja de ser "trastorno detectable en la infancia", pues algunas veces es detectado en adultos, y se clasifica ahora como "trastorno del neurodesarrollo"; síndromes como el Asperger desaparecen como tales y se engloban en "trastornos del espectro autista").

Trastornos del neurodesarrollo: Discapacidad intelectual, espectro autista, déficit de atención/hiperactividad.

Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos: Esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo.

Trastorno bipolar y otros trastornos relacionados: Trastorno bipolar I, trastorno bipolar II.

Trastornos depresivos: Depresión mayor, desregulación disruptiva del estado de ánimo.

Trastornos de ansiedad: Fobia específica, trastorno de pánico, trastorno de ansiedad generalizada.

Trastorno obsesivo-compulsivo y otros trastornos relacionados: TOC, comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo.

Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés: Trastorno de estrés postraumático, trastorno de apego reactivo.

Trastornos disociativos: Amnesia disociativa, trastorno de despersonalización o desrealización.

Trastornos de síntomas somáticos y relacionados: Trastorno de síntomas somáticos, trastorno de ansiedad por enfermedad.

Trastonos de la conducta alimentaria y de la ingestión de alimentos: Anorexia nerviosa, trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos.

Trastornos de la excreción: Enuresis, encopresis.

Trastorno del sueño-vigilia: Insomnio, hipersomnia, narcolepsia, apnea e hipoapnea, síndrome de las piernas inquietas.

Disfunciones sexuales: Trastorno eréctil, trastorno orgásmico femenino, trastorno del interés sexual femenino, trastorno masculino de deseo sexual.

Trastorno de identidad sexual: Disforia de género en niños, disforia de género en adolescentes y adultos.

Trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta: Trastorno explosivo intermitente, trastorno de la conducta.

Trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos: Trastorno por consumo, intoxicación o abstinencia de alcohol; cafeína; cannabis; fenciclidina u otros alucinógenos; inhalantes; opiáceos; sedantes, hipnóticos o ansiolíticos; estimulantes; tabaco; otras sustancias; trastorno por juego.

Trastornos neurocognitivos: Delirium, trastorno neurocognitivo mayor (Alzheimer, otros), trastorno neurocognitivo leve.

Trastornos de la personalidad: Trastorno de la personalidad paranoide, esquizoide, esquizotípica, límite, histriónica, narcisista, evitativa, dependiente, obsesivo-compulsiva.

Trastornos parafílicos: Voyeurismo, exhibicionismo, froteurismo, fetichismo, pedofilia, sadismo, masoquismo, travestismo.

Trastornos inducidos por medicamentos: Parkinsonismo inducido por neurolépticos, síndrome de suspensión de antidepresivos, etc.

Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica: Maltrato físico o psicológico infantil, abuso sexual infantil, maltrato de pareja, exclusión social, discordia con vecinos, etc. 

martes, 4 de diciembre de 2018

Racismo, sexismo y otras actitudes injustas

Las discriminaciones son tanto más injustas cuanto menos libertad ha tenido la persona o grupo discriminado para elegir la características por la cual se discrimina. Por eso, las discriminaciones por razón de raza, sexo, edad y aspecto físico son especialmente absurdas.

1. Racismo
La discriminación por la raza origina el racismo, que generalmente se ha practicado como una pretendida superioridad de la raza blanca sobre cualquier otra. Actualmente ha surgido una forma más sutil, que consiste en decir que todas las razas son igualmente buenas, pero que cada una se debe mantener "pura" y separada de las demás.
El racismo hunde sus raíces históricas en los inicios de nuestra cultura, pues los antiguos griegos y romanos consideraban a los extranjeros como seres no plenamente humanos.
Pero el auge del racismo moderno tiene su origen a mediados del siglo XIX, cuando los biólogos partidarios de la teoría fijista afirmaron que hay diferencias raciales de tipo físico e intelectual, y que tales diferencias indican una clara superioridad del hombre blanco. Además, sostenían que las razas "inferiores" no son mejorables y que la mezcla de razas produce una degeneración de la especie. Estas teorías tuvieron graves consecuencias históricas, como las siguientes:
  • Genocidio y reclusión en reservas de los indios norteamericanos.
  • Refuerzo de la situación de esclavitud de los negros en muchos países hasta finales del siglo XIX.
  • Genocidio de judíos y gitanos durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Régimen de apartheid en muchos países de África y en Estados Unidos durante el siglo XX.
Hoy sabemos que las diferencias físicas entre los diversos grupos humanos no comportan ninguna clase de jerarquía natural: no sirven de base para dar un trato privilegiado a unos frente a otros. Ni siquiera es correcto hablar de "razas" humanas, porque el concepto de raza se ha formado agrupando arbitrariamente ciertas características físicas, por ejemplo, el color de la piel y algunos rasgos de la cara, y despreciando otras, como la estatura o el color del pelo.

2. Discriminación por la edad
La historia de este tipo de discriminación es inversa a la del racismo. En nuestra cultura se ha respetado a los mayores y se ha valorado muy positivamente la convivencia con ellos hasta casi la mitad del siglo XX. Los ancianos eran considerados depositarios de sabiduría vital y transmisores de valores culturales, así como una ayuda en la educación de los niños.
Pero los cambios económicos y sociales de las últimas décadas, y la rapidez con que se producen, devalúan la experiencia atesorada por los mayores. Se les discrimina por ser improductivos, por requerir cuidados que hacen "perder el tiempo", por el escaso espacio de las viviendas urbanas, que no permite más que albergar a la pareja y a los hijos, y porque se les juzga disminuidos en sus facultades, aunque no siempre es así. Por todo ello se les considera una carga para sus descendientes.

3. Sexismo y heterosexismo
Por lo que respecta a la discriminación por el sexo, ésta se manifiesta de dos formas:
  • El sexismo, que se apoya en una pretendida superioridad del varón sobre la mujer.
  • El heterosexismo, que podemos definir como otra pretendida superioridad de los heterosexuales sobre los homosexuales.
La homosexualidad no es una enfermedad. Es una orientación sexual distinta de la mayoritaria, que no tiene por qué ser considerada perjudicial. Las conductas verdaderamente dañinas en materia sexual, como abusos a menores, acosos, violaciones, etc., no tienen nada que ver con la orientación sexual de las personas.
En nuestra cultura la homosexualidad fue práctica habitual en Grecia y Roma y comenzó a ser condenada con la expansión del cristianismo, hasta nuestros días.
La discriminación de los homosexuales es más violenta en el caso de los varones que en el de las mujeres, porque en los varones "se nota más". A todos ellos se les niegan injustamente derechos fundamentales, se les atribuyen calificativos despectivos y se les considera causantes de no pocos males personales y sociales.

4. Discriminación por el aspecto físico
Existe una forma de discriminación reciente que afecta a todos los miembros de la sociedad, pero que incide especialmente en los adolescentes y jóvenes. Nos referimos a la discriminación por el físico: los bajitos, los muy altos, los gordos, los "no agraciados" físicamente padecen los efectos de una mentalidad social que minusvalora esos modos de apariencia externa frente a los considerados "normales".
Muchas de estas personas se ven discriminadas en las relaciones sociales, en el acceso a puestos de trabajo y hasta en la asistencia sanitaria en el caso de los gordos, pues, dado que su índice de vida es más bajo que el de los delgados, son menos "rentables" a la hora de practicarles tratamientos y operaciones quirúrgicas de costes elevados.
Además, y por efecto de la publicidad, son muy numerosos los casos de bulimia y anorexia en los jóvenes, sobre todo en las mujeres, pues a menudo se piensa que un cuerpo ajustado a las normas estéticas vigentes es condición única para ser aceptados socialmente. Esta vigencia lleva incluso a arriesgar la salud y la vida en intervenciones quirúrgicas para modificar el rostro y el cuerpo con el fin de ajustarlos a los patrones estéticos de moda. 
      

lunes, 3 de diciembre de 2018

Trastornos mentales

Pinel en el hospital Salpêtrière, de Tony Robert-Fleury (1795) - Dutante la Revolución Francesa, el médico Philippe Pinel defendió un trato humano a los enfermos mentales, quitando las cadenas a los pacientes que estaban ingresados en manicomios.
Al contrario que otras enfermedades cuyos síntomas y causas están perfectamente delimitados, no es fácil establecer una separación tajante entre lo que es y lo que no es trastorno mental. Por lo general, los especialistas utilizan un doble criterio, aunque ellos mismos reconocen que su aplicación es muchas veces difícil: por un lado, un criterio individual (sufrimiento emocional o malestar de la persona que sufre el trastorno) y, por otro, un criterio social (presencia de conflictos duraderos en sus relaciones). Puede añadirse, además, un criterio laboral o académico (falta de competencia en estos campos), aunque este último aspecto no siempre aparece.
Quizá una aproximación más adecuada al problema de los trastornos mentales sea partir del concepto de salud mental como un ideal al que las personas se aproximan pero no llegan nunca a alcanzar plenamente: todo el mundo tiene alguna dosis de enfermedad mental, aunque el grado de la misma es decisivo para considerar a la persona dentro o fuera de la normalidad. Así, hay trastornos mentales que permiten al sujeto llevar una vida más o menos normal y otros en los que se pierde el contacto con la realidad: esta diferencia fundamental es recogida por la distinción tradicional entre neurosis (trastorno leve de la personalidad tal como una obsesión o una fobia) y psicosis (desorden grave caracterizado por la pérdida de contacto con la realidad y por un deterioro severo de la personalidad: paranoia, esquizofrenia).
Las dos clasificaciones más utilizadas de los trastornos mentales son la de la Organización Mundial de la Salud (CIE: Clasificación Internacional de Enfermedades, en inglés ICD) y la de la Asociación Psiquiátrica Americana (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales: DSM). Las referencias a ambas suelen ir seguidas de un número (arábigo en el CIE y romano en el DSM) que se refiere a la edición. Actualmente, las citas se hacen del CIE-10 (1992, aunque revisada cada cierto tiempo: la última revisión es de 2010) y del DSM-V (2013).

viernes, 30 de noviembre de 2018

La formación del sistema solar

¿Cuándo se originó el sistema solar? ¿Todos sus componentes se formaron simultáneamente, o lo hizo primero el Sol y después los planetas? ¿Por qué son tan diferentes los planetas interiores de los exteriores? ¿Los asteroides son escombros de un planeta que se destruyó o los ladrillos de uno que no llegó a formarse?
No resulta fácil saber qué ocurrió hace miles de millones de años para que se originase el sistema solar. Para explicar los fenómenos que sucedieron en el pasado, como la formación del sistema solar, o que ocurren en la actualidad, domo los impactos de asteroides, los científicos elaboran teorías.
En el lenguaje cotidiano, se califica algo de "teoría" cuando se quiere resaltar su carácter especulativo, infundado, o su escasa base. Nada más lejos de la concepción científica. Para que una teoría pueda considerarse científica tiene que cumplir tres condiciones:
  • Debe basarse en hechos, en observaciones o en experiencias, es decir, tiene que estar fundada.
  • Debe explicar esos hechos y observaciones, debe darles sentido. Toda ciencia tiene como objetivo interpretar los fenómenos que ocurren, ayudar a entenderlos.
  • Debe ser refutable, es decir, tiene que ses posible comprobar si no es correcta, bien realizando experiencias de laboratorio o bien mediante la recogida de datos y observaciones que puedan apoyar o no la teoría.
Una teoría queda reforzada cada vez que un nuevo dato u observación la apoya, mientras que si los nuevos datos no encajan, la teoría debe ser corregida o sustituida por otra que sea capaz de explicarlos.

1. Qué debe explicar una teoría sobre el origen del sistema solar
El sistema solar tiene un conjunto de características que cualquier teoría sobre su origen debe poder explicar:
  • El Sol y todos los planetas giran en el mismo sentido. Cuando se dan regularidades, cuando un hecho se repite, el científico debe pensar que no ocurre por casualidad sino que existe causalidad, es decir, hay alguna razón que lo justifica.
  • Las órbitas de todos los planetas son elipses de muy poca excentricidad, es decir, su forma se aproxima a la de la circunferencia.
  • Las órbitas de todos los planetas se sitúan aproximadamente en el mismo plano, denominado eclíptica, que coincide con el plano ecuatorial del Sol.
  • Los planetas interiores son pequeños y densos, mientras que los exteriores son grandes y ligeros.
  • Todos los cuerpos celestes que son rocosos (planetas interiores, asteroides y satélites) tienen numerosos cráteres de impacto, como consecuencia del impacto de asteroides u otros cuerpos celestes).
Cráteres de impacto en la superficie lunar
  
2. Teoría planetesimal
Se han formulado diversas teorías sobre el origen del universo, la más aceptada actualmente es la teoría planetesimal.
Pero, ¿cómo pueden los científicos elaborar una teoría sobre algo que ocurrió hace 4600 millones de años? Las dimensiones espaciales, obviamente, hacen imposible experimentar el proceso en el laboratorio. Por otra parte, la formación de una estrella y su cortejo de planetas requiere millones de años, de manera que no es posible centrarse en una zona de nuestra galaxia en la que esté formándose una estrella y seguir día a día su evolución.
Los astrónomos estudian lugares de nuestra galaxia que se hallan en diversos momentos de evolución y, con estos datos, componen la secuencia completa. El estudio es similar al que haría un extraterrestre que quisiera conocer el ciclo vital de una persona y sólo pudiese estar un año en la Tierra. Si se centrase en una sola persona poco podría concluir, pero si analizase un bebé, un adolescente, un adulto y un anciano, se formaría una idea más ajustada.
No obstante, se cuenta con unos "testigos" de las fases iniciales de la formación del sistema solar: son los asteroides y cometas, como los que hay en el cinturón de Kuiper o el cinturón de asteroides. Representan la materia que no se concentró en el Sol ni en los planetas y satélites, y tienen, por tanto, gran interés científico. Los datos y las observaciones astronómicas han permitido a la teoría planetesimal proponer un origen común para todo el sistema solar que explica sus principales características. El proceso habría sido el siguiente:

 1.-  Nebulosa inicial: Hace unos 4600 millones de años una nebulosa giratoria de polvo y gas, cuyas dimensiones eran superiores al sistema solar, comenzó a contraerse.
 2.-  Colapso gravitatorio: La contracción o colapso formó una gran masa central y un disco giratorio en torno a ella.
 3.-  Formación del protosol: La colisión de las partículas en la masa central liberó gran cantidad de calor. Comenzó la fusión nuclear del hidrógeno, lo que marcará el nacimiento de una estrella, el protosol, en el interior de la nebulosa.
 4.-  Formación de planetesimales: Las partículas de polvo y gas que formaban el disco giratorio en torno al protosol siguieron, paralelamente, un proceso de agrupación. Así, inicialmente, se formaron gránulos de algunos milímetros de cuyas colisiones y fusiones se originaron cuerpos mayores, los planetesimales, con tamaños entre algunos centenares de metros y kilómetros.
 5.-  Formación de protoplanetas: Las colisiones de los planetesimales y su unión (acreción) originaría los planetas primitivos o protoplanetas.
 6.-  Barrido de la órbita: En virtud de ese proceso de acreción cada protoplaneta fue despejando su zona orbital de planetesimales.  

jueves, 29 de noviembre de 2018

La personalidad amenazada: estrés, afrontamiento y mecanismos de defensa

El estrés
Fue Hans Seyle (1936) quien describió el síndrome general de adaptación, como respuesta inespecífica del organismo que atraviesa por tres fases o estadios típicos.
El primer estadio es la reacción de alarma: ante una situación de estrés se produce de inmediato una intensa activación fisiológica, un aumento brusco de la actividad del sistema nervioso simpático, que aumenta los recursos de cara a solucionar el problema.
Cuando este esfuerzo extraordinario no es suficiente, se pasa a una segunda fase de resistencia en la que se mantiene la hiperactivación en un nivel más moderado que en la fase anterior pero son un coste para el organismo. Si no es posible superar la situación de estrés, se pasa a la última fase, el agotamiento, cuya persistencia tiene efectos patológicos sobre los sistemas inmunológico, digestivo y respiratorio.
A la larga, las consecuencias del estrés pueden acabar afectando a determinados órganos o sistemas corporales y producir distintas enfermedades psicosomáticas: cardiovasculares (por ejemplo, arritmias cardíacas), digestivas (úlcera péptica), respiratorias (asma blonquial), dermatológicas (psoriasis), músculo-esqueléticas (artritis reumatoide), entre otras.
Aníbal Puente, Cognición y aprendizaje: fundamentos psicológicos

Se conoce como estrés o también como síndrome general de adaptación (SGA), la situación de presión o tensión psicológica que afecta a un organismo y le provoca ansiedad (reacción de miedo y nerviosismo ante amenazas poco definidas, reales o imaginarias). El estrés está desencadenado por uno o varios factores llamados estresores y entre sus síntomas más conocidos aparecen la ansiedad, falta de concentración, irritabilidad, insomnio, etc.
Aunque el término estrés es relativamente reciente (1950), la realidad nombrada por dicho término es antigua; otra cosa es que su presencia se haya multiplicado en las sociedades modernas. La psicología ha estudiado los factores y rasgos de personalidad que influyen en la resistencia al estrés (optimismo, grado alto de autoeficacia, locus de control interno, etc.), pero también las estrategias que pueden usarse para evitar el coste energético de esta resistencia.
Ha sido sobre todo el psicoanálisis la corriente psicológica que ha llevado a cabo la enumeración y definición de los mecanismos de defensa, estrategias utilizadas por una personalidad (o la parte más visible de ésta, el yo) que percibe una amenaza y, en vez de afrontarla, se autoengaña de alguna manera para no tener que hacerlo. Como mecanismo de defensa principal, y base de todos los demás, los psicoanalistas señalan a la represión, por lo cual se convierte en inconsciente aquello que no se quiere admitir, generalmente por el sentimiento de culpa o vergüenza que lleva asociado (por ejemplo, el niño al que un día sorprendieron robando y posteriormente olvida este hecho).
Otros mecanismos de defensa son los siguientes:
  • La negación, similar a la represión aunque sin llegar a la expulsión total de la conciencia, consiste en no reconocer la realidad de lo que nos asusta e incomoda, hacer como si no fuera real pero sabiendo en el fondo que sí lo es: si alguien recibe una mala noticia inesperada (por ejemplo, que padece un cáncer incurable) su primera reacción es no aceptar el hecho, pensar que es un error, aferrarse a otras explicaciones posibles, etc.


  • Si fallan la represión o negación del problema, el siguiente paso en el camino del autoengaño es distorsionarlo. Las formas de distorsión son variadas: en primer lugar nos podemos engañar sobre las causas del problema: atribuir a otro lo que en realidad me pertenece pero no quiero aceptar (en los matrimonios que se divorcian o las amistades que se rompen, casi siempre uno cree haber actuado correctamente, por lo que el responsable de la ruptura es "el otro"), imitar o adoptar las actitudes de alguien para poder apropiarse también de sus éxitos y olvidarme de mis fracasos (por ejemplo, la persona que trata de elevarse sobre una existencia mediocre vistiendo como un persona popular), teorizar sobre un problema en vez de acometer su solución práctica (por ejemplo, el padre que, en vez de hablar con el profesor del problema concreto de su hijo, como no atender en clase, haber copiado en un examen o no estudiar lo suficiente, achaca éste y otros muchos problemas a las deficiencias del sistema educativo). Estas tres formas de distorsión se llaman, respectivamente, proyección, identificación e intelectualización.
  • También podemos negar un problema distorsionando sus efectos: es posible desplazar las emociones reprimidas de unas personas a otras, como el empleado que no levanta la voz ante el jefe que constantemente le humilla, pero se desahoga a gritos tan pronto llega a casa; o cambiar un afecto en su contrario, como quien pretende disimular la envidia ante el éxito de un amigo con muestras excesivas de alegría; también podemos convertir deseos o impulsos de los que nos avergonzamos en sentimientos que la sociedad valora positivamente (por ejemplo, el deseo incestuoso en amor paternal, filial o fraternal, o la atracción homosexual en amistad y compañerismo), y finalmente podemos regresar a conductas propias de etapas en las que no teníamos que afrontar este tipo de problemas, como el adulto que tras una reunión en la que ha tenido que soportar críticas e insultos llega a casa y se echa a llorar en brazos de su mujer. Estos otros mecanismos de defensa reciben el nombre de desplazamiento, formación reactiva, sublimación y regresión, respectivamente.
¿Son eficaces estos mecanismos de defensa, es decir, defienden realmente a la personalidad amenazada? Pueden serlo temporalmente, e incluso a veces son inevitables, pero a la larga empeñarse en ignorar los problemas es menos rentable (o más estresante) que afrontarlos con realismo. Como en otros terrenos, la diferencia entre lo normal y lo patológico no consiste en hacer uso o no de los mecanismos de defensa, sino en la intensidad y duración de este uso: por ejemplo, es normal que los primeros días uno se rebele contra la desaparición de un ser querido y rechace aceptarla, pero a una persona que varios años después de la muerte de su madre todavía sigue conversando con ella como si estuviera viva y creyendo que lo está (como el Norman Bates de Psicosis) le aconsejaríamos que fuera a ver a un especialista cuanto antes.