Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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domingo, 4 de junio de 2017

Karl Otto Apel: "Sobran convenciones y faltan convicciones"

Si hay un hecho significativo en la biografía de Apel (1922-2017) es el recuerdo del contexto social que propició el ascenso de Adolf Hitler al poder. Apel recuerda que durante los años treinta el pueblo alemán aceptó progresiva y mayoritariamente un conjunto de convenciones sociales y políticas que eran éticamente inadmisibles. Asombrado por este hecho y las circunstancias que lo originaron, sus propuestas filosóficas siempre han partido de una pregunta básica: ¿qué es lo que hace legítima una convención social?

Ciertamente son muchas las convenciones que están presentes en nuestra vida. Desde la aceptación de la democracia representativa hasta la aceptación del código de circulación, nuestra vida está llena de convenciones y apenas si sabemos dar cuenta de ellas. Pero, ¿por qué no empezar a preguntarnos por la legitimidad de las convenciones?, ¿por qué no cuestionar las creencias sociales en las que vivimos? A partir de aquí podemos entender mejor por qué la filosofía de Apel podría sintetizarse con la expresión: "Sobran convenciones y faltan convicciones".

1. Ética universalista en la edad de la ciencia
Apel es consciente de que no todas las convicciones tienen igual valor y por eso, en lugar de clasificarlas por la originalidad o imaginación con que se plantean, las evalúa por medio de la responsabilidad que exigen. En este sentido, su ética no es una invitación a tener convicciones, sino a tener convicciones responsables.
Los desastres medioambientales y las guerras nucleares nos han despertado del sueño de unas consecuencias limitadas por las fronteras nacionales o locales. La ética no puede tener fronteras y tiene que ser, necesariamente, universalista. Si las consecuencias desbordan las fronteras físicas y temporales (afectan a más de una generación), necesitamos una ética que esté "más allá" de las convenciones de las culturas, los Estados o las instituciones que ahora tenemos, es decir, que nos permita evaluar las convenciones en términos de responsabilidad. Por ello Apel propone una ética post-convencional.

2. La transformación de la filosofía
Superar las convenciones y lograr las convicciones de esta ética de la responsabilidad es todo un desafío para la razón humana. Mientras que otros filósofos se resignan ante la situación actual y prefieren aceptar las convenciones sociales y políticas de los pueblos en los que viven, Apel prefiere ponerlas en cuestión. Para ello propone un cambio en el modelo de racionalidad.
En los dos volúmenes de su obra La transformación de la filosofía, Apel propone un cambio que asigne prioridad a la racionalidad comunicativa. Esta racionalidad es la del lenguaje y la interacción humana. El lenguaje ordinario y cotidiano es la base de cualquier otro lenguaje y a él deben remitirse los expertos cuando quieren que aceptemos sus propuestas. Desde ahí se replantea el problema de la verdad y la justicia, no como tareas de expertos, sino como exigencias cotidianas. No son problemas de negociación y cálculo entre expertos, sino desafíos que requieren diálogo social.

3. La obligación de dialogar y dar buenas razones
Para Apel el dialogar no es un instrumento de negociación, sino la forma en la que está estructurada la razón comunicativa. El diálogo con los propios protagonistas del desarrollo no es un elemento opcional, sino un elemento constitutivo sin el que no hay verdadero desarrollo humano.

La adaptación de la especie
La ética filosófica en general, afrontada de manera retrospectiva y bajo un ángulo casi evolucionista, puede ser considerada como la última respuesta del homo sapiens, es decir, de la razón humana a una especie particular de desafío.
Lo que quiero decir aquí avala un hecho confirmado tanto por la antropología filosófica y teológica como por la teoría científica de la evolución. Parece que la verdadera constitución de la especie humana debe, de una manera u otra, haber estado intrínsecamente ligada al cambio o disolución de las leyes instintivas del comportamiento animal y su adaptación al medio ambiente natural. Kant hablaba del "paso del yugo de los instintos a la conducta por la razón" o de la "tutela de la naturaleza en el estado de la libertad". Pero este hecho debe ser reinterpretado hoy en día.
La nueva exigencia para nuestra toma de responsabilidad a la vista de los efectos futuros directos e indirectos de nuestras actividades colectivas -no sólo en ciencia y en tecnología, sino en política y economía- se ofrece como la exigencia de una ética universalista de un tipo post-convencionalista y post-tradicional.
Es necesario fundar o establecer la posibilidad y el carácter razonable de la corresponsabilidad moral de todos los seres humanos según su aptitud y su poder, incluso para las instituciones mismas, incluida la institución del Estado de derecho.
El problema sólo puede ser resuelto de una manera radical con una nueva concepción de la responsabilidad, es más, de la corresponsabilidad. Se debe aplicar a priori a los seres humanos como miembros de una comunidad de lenguaje y de cooperación que se sitúa, por decirlo así, más allá de todas las instituciones y sistemas sociales, constituyendo algo así como una meta-institución primera de todas las instituciones posibles. Esto conlleva que debe ser posible poder recurrir a una concepción de la racionalidad o de la razón en lo que concierne a la coordinación de las acciones, que sea diferente de la racionalidad de los sistemas mientras usen la racionalidad estratégica de la acción humana.
Este último tipo de acción racional -racionalidad de los fines y de los medios aplicada a la interacción humana- no puede servir de base para la corresponsabilidad moral de la acción, ya que conduce necesariamente a dilemas y trampas sociales.
Es preciso afirmar que una cierta perspectiva antropocéntrica en un sentido amplio no puede y no debe ser eliminada en nuestra defensa de los seres vivos, que tienen su lugar en la escala de la naturaleza reconstuida como la prehistoria de la historia humana.
K. O. Apel, en H. Jonas, Nature et responsabilité (adaptado)

viernes, 2 de junio de 2017

Nuevas tecnologías y calidad de vida

La tecnología se ha convertido en uno de los factores fundamentales del desarrollo. Ahora bien, en los países desarrollados están apareciendo nuevas tecnologías que están abriendo nuevos debates sobre la calidad de vida. 

Tecnologías de la información
Un conjunto de avances científicos en el campo de la informática y las telecomunicaciones está creando un nuevo espacio que permite el intercambio de información en cualquier formato con una facilidad y una velocidad hasta ahora desconocidas. Se integran en un único espacio los tres tipos de interacción: la información, la comunicación y las transacciones (telepresencia, trabajo cooperativo, telereuniones, videoconferencias, etc.).

En los ordenadores se ha delegado el papel de supervisor; en los seres humanos, el papel de trabajar cada vez más rápido, exigiéndoseles el compromido de dedicar el menor tiempo posible al trato social. Y todo ello con el nombre de un sistema que denominamos "de comunicaciones", pero que limita la capacidad de las personas para comunicarse.
L. Winner, Estudios sobre tecnología y sociedad

La biotecnología
Estudia la estructura y el funcionamiento de la información genética, que se encuentra en el ADN, propia de todo ser vivo. También se denomina "ingeniería genética". En su desarrollo son básicas las nuevas tecnologías de microscopía electrónica, tamizado, cartografiado, etc. El avance de la informática ha hecho posible el tratamiento de una ingente cantidad de información que es necesario procesar en estas técnicas (Proyecto Genoma). Abre nuevas posibilidades en medicina y cirugía (diagnóstico prenatal, diagnóstico genético, trasplantes) o en agricultura (selección-descarte).

Tenemos en las manos la posibilidad de cambiar realmente la calidad de vida. ¿Cuál es realmente la verdadera cara de las biotecnologías? ¿La cara apacible de unas prácticas renovadas por una ciencia "bonachona" y concienzuda, cuya única meta sería la de proporcionar a la sociedad abundantes bienes y servicios, como una versión moderna del cuerno de la abundancia? ¿O bien la cara, más crispada, de unas tecnologías que transformarán al hombre y a todo lo que le rodea en objetos "conformes" e "intercambiables", sellando poco a poco un universo en el que todo lo que vive sería reducido a su estricta dimensión biológica?
F. Gros, La ingeniería de la vida (adaptado)

La robótica
Es el conjunto de conocimientos técnicos y técnicas que permiten concebir, realizar y automatizar sistemas basados en estructuras mecánicas poliarticuladas, dotados de un determinado grado de "inteligencia" y destinados a la industria o sustitución del hombre. Implica una idea de estructura mecánica capaz de adaptarse, como el hombre, a muy diversos tipos de acciones: movilidad, programación, autonomía y multifuncionalidad.

Lo que relato es la historia de los próximos dos siglos. Describo lo que vendrá, lo que ya no puede ser de otra forma: el advenimiento del nihilismo. Desde hace algún tiempo toda nuestra civilización europea ha estado avanzando hacia una catástrofe, con una tensión torturada que crece de década en década; incesantemente, violentamente, de frente, como un río que desea alcanzar el fin, que ya no se desvía, que teme desviarse.
F. Nietzsche, La voluntad del poder (adaptado)

Energías alternativas
Incluyen el conjunto de avances tecnológicos que hacen posible el aprovechamiento de fuentes de energía que no se basan en el consumo de combustibles fósiles: los molinos que permiten el aprovechamiento de la energía eólica; las placas solares y los nuevos condensadores a través de los cuales se canaliza la energía solar; los nuevos materiales y conducciones que posibilitan la reutilización de la energía de la biomasa.

Teleasistencia
Mediante las tecnologías de la comunicación las personas que viven solas pueden ser atendidas en cualquier momento a través de un dispositivo activado directamente a la línea telefónica. La teleasistencia permite atender las necesidades sociales y sanitarias que pueden tener las personas que viven solas.

Teletrabajo
Las posibilidades que han abierto las nuevas tecnologías permiten la realización de muchos trabajos desde el propio hogar. Ni siquiera necesitan vivir en la ciudad para trabajar para la empresa. Un módem conectado a la línea telefónica evita los desplazamientos y las pérdidas de tiempo.

¿Qué implica el desarrollo?

Todo el mundo habla del desarrollo, aunque nadie parece saber lo que implica. ¿Significa renunciar a la vida migratoria que imponen los rebaños y ponerse a cultivar maíz y judías? ¿O llegar a adquirir tal educación y desarraigo de tu propia gente que cuanto visites a tu madre, el estiércol, las moscas y el barro de tu aldea te resulten desagradables y hagan que te marches a tu pulcra casa de la ciudad? 
P. T. Durbin, Cultura y responsabilidad técnica (adaptado)

Los vientos del cambio cultural, social y científico están soplando vigorosamente. Las enormes perturbaciones de la sociedad contemporánea forzarán una transformación hacia un sistema nuevo, más coherente. Un renovado amor por la naturaleza y por cada persona, una comprensión de la unidad espiritual del universo, parecen emerger con esta nueva visión del mundo.
C. Rogers, Un nuevo mundo, una nueva persona

Si la aventura del progreso, tal como hoy en día la entendemos, ha de traducirse, inexorablemente, en un aumento de violencia e incomunicación; de autocracia y de desconfianza; de la injusticia y de la prostitución de la naturaleza; del sentimiento competitivo y del refinamiento de la tortura; de la explotación del hombre por el hombre y la exaltación del dinero, en ese caso, yo gritaría ahora mismo, con el protagonista de una conocida canción americana: ¡Que paren la tierra que quiero apearme!
M. Delibes, Un mundo que agoniza

domingo, 28 de mayo de 2017

Economía ecológica y comercio justo

El desarrollo y la ecología se están convirtiendo en dos factores importantes que están incidiendo en las actividades económicas. Además de modificar hábitos de consumo están modificando los planteamientos filosóficos que sustentan la economía convencional. Así han surgido formas alternativas de entender la economía y el comercio.

Así, el comercio justo se ha convertido en una actividad económica socialmente importante. Convencidos de que la actividad económica y empresarial tiene una importante dimensión ética, los promotores de esta forma de comercio consideran que es también una forma de trabajar por la justicia, la solidaridad y el desarrollo. Estamos ante un modelo de desarrollo basado más en la justicia que nace de la igualdad y reciprocidad que en la justicia que nace de la ayuda.

1. Un modelo de justicia basado en:
- Procurar que el trabajo de los pequeños productores se haga en condiciones sociales y laborales dignas.
- Garantizar un precio justo por el trabajo realizado.
- Garantizar la no existencia de trabajo infantil.
- Mantener el respeto al medio ambiente.
- Promover una estructura de producción democrática, participativa y no discriminatoria para las mujeres.
- Distribuir parte del dinero obtenido para proyectos de desarrollo integral: escuelas, centros de salud, talleres, infraestructuras, transporte, etc.
2. Un modelo de justicia que incide:
- En los países del Sur: porque garantiza a los productores una remuneración justa por su trabajo, truncada muchas veces por los intermediarios. 
- En los países del Norte: porque pone en cuestión nuestros hábitos de consumo y nos informa de la situación de injusticia comercial.
- En las relaciones Norte-Sur: porque desarrolla políticas de desarrollo y estrategias educativas comunes; ofrece apoyo colectivo a los productores; promueve la justicia en actividades comerciales internacionales.
3. Un modelo de justicia que tiene las siguientes características:
- La mercancía: se compra lo más directamente posible a los productores.
- El precio: se estipula en función del costo de la materia prima y del tiempo y la energía invertidos.
- Los productores: tienen derecho a una refinanciación.
- Las partes asociadas: la cooperación entre las partes asociadas debe ser ininterrumpida y a largo plazo; cuando es necesario, se ofrece asesoramiento o ayuda en investigación, técnicas y formas de desarrollo del producto, formación técnica o empresarial colaborando en el desarrollo óptimo y de calidad de los productos comercializados.
4. Un modelo de justicia que no ha hecho más que empezar:
1959 - Holanda. Un grupo de jóvenes católicos crea una organización para vender productos de artesanía elaborados en cooperativas del Sur.
1968 - Conferencia de Nueva Delhi, donde los países del Sur reclaman unas relaciones comerciales más equitativas: "Menos ayuda y más comercio".
1969 - Se abre la primera tienda de comercio justo y solidario en Breukelen (Holanda).
1990 - Se crea la EFTA (Asociación Europea de Comercio Justo). Pretende estimular la cooperación práctica entre sus miembros y ofrecer apoyo colectivo a los productores.

sábado, 20 de mayo de 2017

Población, cantidad y calidad de vida

Población y recursos
En su Ensayo sobre los principios de la población (1801) Thomas Malthus elaboró un texto en el que defendía la tesis de la desproporcióne entre el crecimiento exponencial de la población y el crecimiento aritmético de los recursos alimenticios. Sobre esta base, las teorías neomaltusianas surgidas después de la II Guerra Mundial extienden esa desproporción en los niveles de crecimiento a la expansión tecnológica, el consumo de recursos minerales y la producción de distintas formas de contaminación, y, por otro, las capacidades finitas del planeta para tolerarlo.
V. Bellver, Ecología: de las razones a los derechos (adaptado)


1. Historia del concepto "calidad de vida"
Si a partir de 1930 comienza a utilizarse de forma generalizada el término "control de calidad" en los procesos industriales, será a partir del año 1960 cuando se emplee la expresión "calidad de vida" en las ciencias sociales. En la industria se buscaban índices que permitieran evaluar la calidad de vida de los trabajadores; después, esta búsqueda se desplazó al conjunto de las actividades sociales.
En un principio se pensó que la calidad de vida dependía de dos tipos de factores: positivos (riqueza económica) y negativos (exceso de población). Se pensó que un aumento excesivo de la población disminuiría la riqueza per cápita, y por tanto, el bienestar y la calidad. Surgió entonces como indicar el "producto nacional bruto" (PNB). Estas ideas entraron de elleno en la política con J.F. Kennedy y L.B. Johnson.

2. Cuantificar la calidad de vida
En las décadas siguientes, años setenta y ochenta, los expertos observaron que el incremento del PNB de un país puede provocar una degradación del medio ambiente y, por consiguiente, de la calidad de vida. En el PNB se producirán ajustes teniendo en cuenta factores como la urbanización, la contaminación, los costes ecológicos, la disminución del tiempo de trabajo o el aumento de horas para el ocio. Estos factores disminuyen el PNB, pero aumentan el índice que W. Norhaus y J. Tobin llamarían "índice de bienestar" (Net National Welfare). 
En 1972 el Club de Roma realizó un informe titulado Los límites del crecimiento, que difundió el concepto. El informe sostiene que un incremento incontrolado de la producción y el consumo no producirá un aumento de la calidad de vida, sino una disminución. Se presentan predicciones y estimaciones que mejoran la cuantificación. Se afirmaba que para que la calidad de vida mantuviera a partir de 1980 unos niveles constantes e iguales a los de 1950 serían precisas drásticas correcciones que controlaran el aumento de la población, la contaminación atmosférica y el descenso vertiginoso de los recursos naturales. Desde entonces se tienen en cuenta los índices de natalidad, los niveles de contaminación y una reducción de los niveles de consumo de los recursos naturales no renovables como factores necesarios para cuantificar la calidad de vida.

3. Cantidad de población y calidad de vida
Es un error plantear la calidad de vida y la cantidad de población como términos antitéticos, como si al reducir la población aumentara la calidad de vida. Las conclusiones a las que ha llegado la Comisión Mundial del Medio Ambiente, en un informe titulado Nuestro futuro común (1987), han sido las contrarias: sólo elevando la calidad de vida de las personas y las colectividades puede controlarse efectivamente la población.
El mejor modo de equilibrar el crecimiento de la población con el crecimiento de los recursos económicos no es frenar el desarrollo, ni establecer políticas de control de la población, sino fomentar el desarrollo de una manera sostenible.

4. Ecología y futuras generaciones
Durante los últimos años, y a raíz de la popularización del concepto de desarrollo sostenible, se ha planteado un interesante problema filosófico. El problema pone en cuestión la legitimidad de un sistema económico y político que otorga prioridad al presente cuando planifica los recursos. ¿Tienen derechos las futuras generaciones? ¿No estamos utilizando unos recursos naturales a los que también ellos podrían optar? Diego Gracia ofrece una perspectiva que incide en esta importante cuestión filosófica.

Derechos ecológicos y legitimidad democrática
Los derechos ecológicos, o derechos sobre el medio ambiente, son, sin duda, un nuevo tipo de derechos humanos. Lo que ellos intentan definir es nada menos que el derecho de las futuras generaciones a una vida digna y adecuada. Desde el punto de vista puramente formal, no hay duda de que estos derechos caen en el absurdo. ¿Cómo puede afirmarse que quienes no tienen ningún tipo de existencia real puedan ser sujetos de derechos? Si ya es difícil justificar la existencia de los otros derechos humanos, los civiles y políticos, los económicos, sociales y culturales, la fundamentación jurídica de los derechos ecológicos resulta casi desesperada. Y es que, en efecto, desde el puro Derecho es una empresa casi con toda seguridad condenada al fracaso.
El que haya habido que plantearse el tema de los derechos humanos de tercera generación demuestra que con sólo los derechos civiles y políticos y derechos económicos, sociales y culturales no hay Estado justo, ni por tanto legítimo; es decir, que la legitimidad democrática basada en esos dos tipos de derechos (la legitimidad de la democracia liberal, en el primer caso, y la de la democracia social, en el segundo) no es suficiente. Esto puede formularse de otra forma, diciendo que tales democracias tienen un carácter que hoy debe juzgarse como más instrumental y estratégico que racional y ético. Con ello no intento defender alternativas no democráticas, sino llamar la atención sobre el carácter insuficientemente democrático de los regímenes democráticos. O dicho en otros términos, que los derechos de la tercera generación no son un mero añadido a las listas tradicionales de derechos, sino que replantean el propio concepto de derecho humano.
Éste es un tema de la máxima importancia, que no puedo sino insunuar. Mi tesis sería que así como el descubrimiento de los derechos humanos de la primera generación permitió definir con mayor precisión el concepto de "derecho formal", y el descubrimiento de los de segunda generación dio nuevo contenido al concepto de "derecho material", los derechos humanos de tercera generación están alumbrando un nuevo concepto de derecho humano, que yo llamaría "derecho real", de modo que una democracia basada sólo en los dos primeros correría el grave riesgo de ser claramente ilegítima.
D. Gracia, Hechos biológicos y derechos humanos (adaptado)

sábado, 13 de mayo de 2017

El río revuelto de las ecologías

La vulnerabilidad de la naturaleza
La naturaleza es sin duda un novum sobre el cual la teoría ética tiene que reflexionar. ¿Qué clase de obligación actúa en ella? ¿Se trata simplemente de la prudencia que nos prohíbe matar la gallina de los huevos de oro o cortar la rama sobre la que uno está sentado?
H. Jonas, El principio de responsabilidad

1. La ecología como imperativo ético y político
El ser humano influye sobre la biosfera más que cualquier otra especie. Desde las últimas décadas del siglo XX su capacidad para controlar la energía de la biosfera es preocupante, no sólo por las posibilidades de modificar el sistema, sino por las posibilidades de destruirlo. Este hecho ha situado a la ecología en el centro de la reflexión ética y política contemporánea.
La ecología, de ser una parte de la biología que estudia el medio ambiente, se ha convertido en una preocupación central en las ciencias sociales y en un objetivo prioritario. Esta prioridad no sólo ha surgido por la alarma de las ciencias naturales ante la depredación de los sistemas de energia que han realizado los países industrializados, sino por una nueva conciencia ética planetaria que está condicionada por dos tradiciones filosóficas: el naturalismo y el antropocentrismo.

2. Paradigma naturalista
La conciencia ética planetaria ha surgido porque la razón humana se ha tecnificado e instrumentalizado de tal forma que ha roto sus vínculos con la naturaleza. La civilización científico-técnica ha olvidado el orden natural del que procede y ha roto un equilibrio que es preciso restaurar y recuperar. El ser humano ha ignorado y desconocido los ritmos de un sistema al que le debe la vida.
La finalidad de la ecología es recuperar la centralidad de la vida (biocentrismo). A este paradigma se acogen dos modelos de ecología que cuentan con numerosos adeptos:
- Ecología superficial: Pretende reparar los daños causados y restaurar el orden natural. Su objetivo es conservar y limitar la arbitrariedad con la que el ser humano rompe el equilibrio de una naturaleza con la que formamos comunidad. Un representante significativo de este movimiento ecológico es el estadounidense Aldo Leopold.
- Ecología profunda: Insatisfechos con la restauración y la conservación; para recuperar el equilibrio hacen falta cambios más radicales y profundos, que sólo pueden tener su origen en una nueva mentalidad, en una nueva forma de entender el saber (ecosofía) y en una reubicación del lugar del ser humano en la cadena biológica. Para restaurar el equilibrio hay que controlar el crecimiento de la población. Un representante significativo es el noruego Arne Naess.

3. Paradigma antropocéntrico
Considera que la conciencia ética ha surgido por el descontrol y la irresponsabilidad con la que el ser humano se ha situado ante la evolución. Ésta ha situado al ser humano en el centro y, por consiguiente, hay una diferencia cualitativa entre el ser humano y el resto de los seres vivos (antropocentrismo). El progreso técnico debe ser redimensionado imponiendo límites éticos. Un representante significativo es Jacques Ellull.

4. ¿Tienen derechos los animales?
Uno de los problemas filosóficos más importantes de la ecología es la delimitación del valor que tiene el ser humano en el conjunto de los seres vivos. Mientras que los defensores del paradigma antropocéntrico asignan al ser humano un valor intrínseco y establecen para ello una diferencia cualitativa con el resto de los seres vivos, los defensores del paradigma naturalista consideran que todos los seres vivos tienen igual valor. Al conceder igual valor a todos los seres vivos surge el problema filosófico de los derechos de los animales. Veamos cómo plantean el tema el humanismo de Kant y el naturalismo utilitarista de Bentham.

Deberes hacia los animales
No tenemos por tanto ningún deber para con ellos de modo inmediato; los deberes para con los animales no representan sino deberes indirectos para con la humanidad. Tenemos deberes para con los animales, puesto que con ellos promovemos indirectamente los deberes para con la humanidad. Según esto, cuando alguien manda sacrificar a su perro porque ya no puede seguir ganándose el sustento, no contraviene en aboluto deber alguno para con el perro, habida cuenta de que éste no es capaz de juzgar tal cosa, pero sí atenta con ello contra la afabilidad y el carácter humanitario en cuanto tales, cosas que debe practicar en atención a los deberes humanos. Para no desarraigar estos deberes humanos, el hombre ha de ejercitar su compasión con los animales, pues aquel que se comporta cruelmente con ellos posee asimismo un corazón endurecido para con sus congéneres. Se puede, pues, conocer el corazón humano a partir de su relación con los animales.
¿No es un acto cruel que los viviseccionistas tomen animales vivos para realizar sus experimentos, si bien sus resultados se apliquen luego provechosamente?; desde luego, tales experimentos son admisibles porque los animales son considerados como instrumentos al servicio del hombre, pero no puede tolerarse de ninguna manera que se practiquen como un juego...
En resumen, nuestros deberes para con los animales constituyen deberes indirectos para con la humanidad.
I. Kant, Lecciones de ética (adaptado)

El sufrimiento y la condición humana
Quizá algún día se llegue a reconocer que el número de patas, la vellosidad de la piel o la terminación del os sacrum son razones igualmente insuficientes para dejar abandonado al mismo destino a un ser sensible. ¿Qué ha de ser, si no, lo que trace el límite insuperable? ¿Es la facultad de la razón, o quizá la del discurso? Pero un caballo o un perro adulto es, más allá de toda comparación, un animal más racional, y con el cual es más posible comunicarse que con un niño de un día, de una semana, o incluso de un mes. Y aun suponiendo que fuese de otra manera, ¿qué significaría eso? La cuestión no es si pueden razonar, o si pueden hablar, sino ¿pueden sufrir?
J. Bentham, Principios de moral y legislación

 

martes, 2 de mayo de 2017

Crecimiento y desarrollo

Tener bienes y ser felices
Lo que subyace a las ideas rivales del desarrollo -sus objetivos y procesos- son las diferentes ideas acerca de la vida buena, la sociedad justa y la actitud apropiada que las sociedades humanas deberían adoptar hacia la naturaleza. La toma de decisiones sobre el desarrollo suscita preguntas como: ¿cuál es la exacta relación entre tener bienes y ser bueno?, ¿cuáles son los fundamentos de la justicia en la sociedad?, ¿qué criterios deberían adoptar las sociedades humanas al relacionarse con la naturaleza?
D. Goulet, Desarrollo económico, desarrollo humano

1. Medir el desarrollo: un problema filosófico
Las ciencias sociales buscan métodos adecuados con los que medir el cambio social. En la elección del método intervienen criterios epistemológicos que condicionan la investigación. Los criterios epistemológicos son los criterios de selección de las variables que pueden intervenir en la investigación. La selección y determinación de las variables que se eligen es uno de los problemas éticos y políticos más importantes de la investigación social.
Este hecho lo podemos observar al medir el desarrollo. Los criterios epistemológicos que utilicemos dependerán de las dimensiones del desarrollo que deseemos medir. Hasta hace pocos años, la medición del desarrollo se consideraba un problema económico que se solucionaba clasificando los países según el producto interior bruto (PIB). Sin embargo, el PIB no contempla dimensiones cualitativas en la vida de los pueblos, es decir, no mide el grado de satisfacción de las personas, los niveles de justicia o la actitud con respecto a la naturaleza.
Estas dimensiones cualitativas de la vida son difíciles de medir porque los valores e ideales de vida son diferentes. Por eso se hace difícil buscar variables globales con las que analizar, comparar y evaluar directamente el desarrollo. Sin embargo, sí se pueden utilizar estas variables globales para realizar un estudio indirecto. Aunque no podamos decir directamente qué países están más desarrollados, sí podemos determinar cuáles lo están menos.
Determinar indicadores que contemplen las dimensiones cuantitativas y cualitativas es un problema filosófico importante porque mediante su uso no sólo se describe la situación de un país, sino que se establecen las fuentes normativas que usan quienes tomas las decisiones para orientar la asignación de recursos.

2. Reduccionismo económico y desarrollo social
En 1990, el Banco Mundial elaboró un Informe sobre el Desarrollo en el que se afirmaba que el criterio principal para la clasificación de un país es su producto nacional bruto (PNB) per cápita. El uso de un único indicador monetario originó varios problemas:
- Reduccionismo: El desarrollo se reduce a uno de sus aspectos, sin contar con otras dimensiones (social, política, ecológica o cultural).
- Indebida totalización: Al elegirse un solo indicador se ocultan diferencias importantes.
- Etnocentrismo: El indicador monetario puede ser importante en una cultura o civilización, pero no en otras. Se establece una única cultura como centro y criterio de las otras.

3. Métodos para estudiar el desarrollo
En las últimas décadas del siglo XX, y después de evaluar los distintos modelos existentes. Denis Goulet (1931-2006) propuso un método para estudiar el desarrollo de forma integral y global. Este método utiliza dos elementos: el "triángulo del desarrollo" y la "flor del desarrollo".


4. El triángulo del desarrollo global
El desarrollo global es el resultado de la intervención de varios factores; entre ellos, los expertos consideran que son tres los prioritarios: la precisión en el diagnóstico de las causas sobre las que se quiere intervenir, los actores y los valores que orientan la actuación.

 A.  Diagnóstico: ¿Cuál es el problema central?, ¿cuáles son sus causas?
 B.  Protagonistas socio-políticos: Necesidad de delimitar los actores socio-políticos que intervienen (¿quiénes son?, ¿qué oportunidades tienen?, ¿cómo actúan?).
 C.  Valores: ¿Qué valores tiene cada uno de los protagonistas?, ¿cómo se relacionan los valores de los protagonistas ante el diagnóstico de la situación?

5. La flor del desarrollo y sus dimensiones 
Para estudiar con precisión el desarrollo, Denis Goulet propone la figura de una flor con seis pétalos; de esta forma expresa cómo, sin todas las dimensiones (pétalos), no podemos apreciar el conjunto armónico que representa (flor).

La flor tiene tres objetivos:

 1)  Valorar los indicadores objetivos. Son aquellos usados generalmente por las distintas agencias de desarrollo.
 2)  Proporcionar un marco a posibles beneficiarios para que construyan indicadores subjetivos. Los indicadores subjetivos son aquellas medidas formuladas para la propia población interesada.
 3)  Instrumentar la planificación y evaluación de los agentes de cambio. Los especialistas, los técnicos y las propias comunidades pueden contar con indicadores para planificar el cambio y para evaluarlo.