Este libro me lo ha regalado una compañera del trabajo. Será porque me ve estresado, permanentemente enfadado, que sufro a diario; con el agravante de que me verá siempre enfermo, con una dolencia u otra, desmoralizado. Y ella, que habrá sentido ayuda con este recetario de buenos consejos, ha querido contribuir a aliviar un poco el peso de mis penas. Estar consciente en el ahora es algo así como lograr distanciarse del pasado y del futuro, que no existen, y reconocer con humildad que somos seres con un cuerpo y que sólo existimos en el presente; esto es, no somos seres dominados por una mente que añora volver a tiempos anteriores o que desea lo que no tiene. Todo esto es interesante, no digo yo que no, pero, para relajarme, a mí me resulta más fácil aislarme en una lectura o en una película, que tener siempre presente y consciente el ahora. Es verdad que en mi trabajo me asaltan muchos malos momentos, y no logro desvincularme de las meteduras de pata de otros, porque éstas en cierto modo me afectan posteriormente a mí, pero sí es verdad también que estoy consiguiendo, cada vez más, que esos enfados me los deje en el trabajo, y que lo que para otros son problemas terribles, a mí me resultan intrascendentes. Muchas veces me marcho para casa cabreado, y diciendo para mí: "No vuelvo más". Sin embargo, a la mañana siguiente suena otra vez el reloj, y me levanto, agacho de cabeza, me cuelgo la mochila y cojo el tren un día más.lunes, 18 de enero de 2010
Practicando "El Poder del Ahora"
Este libro me lo ha regalado una compañera del trabajo. Será porque me ve estresado, permanentemente enfadado, que sufro a diario; con el agravante de que me verá siempre enfermo, con una dolencia u otra, desmoralizado. Y ella, que habrá sentido ayuda con este recetario de buenos consejos, ha querido contribuir a aliviar un poco el peso de mis penas. Estar consciente en el ahora es algo así como lograr distanciarse del pasado y del futuro, que no existen, y reconocer con humildad que somos seres con un cuerpo y que sólo existimos en el presente; esto es, no somos seres dominados por una mente que añora volver a tiempos anteriores o que desea lo que no tiene. Todo esto es interesante, no digo yo que no, pero, para relajarme, a mí me resulta más fácil aislarme en una lectura o en una película, que tener siempre presente y consciente el ahora. Es verdad que en mi trabajo me asaltan muchos malos momentos, y no logro desvincularme de las meteduras de pata de otros, porque éstas en cierto modo me afectan posteriormente a mí, pero sí es verdad también que estoy consiguiendo, cada vez más, que esos enfados me los deje en el trabajo, y que lo que para otros son problemas terribles, a mí me resultan intrascendentes. Muchas veces me marcho para casa cabreado, y diciendo para mí: "No vuelvo más". Sin embargo, a la mañana siguiente suena otra vez el reloj, y me levanto, agacho de cabeza, me cuelgo la mochila y cojo el tren un día más.domingo, 29 de noviembre de 2009
Cómo dar clase a los QNQ

Conocí a Juan Vaello en mayo de 2008, dentro del curso de mejora para la convivencia organizado en Madrid por el Ministerio de Educación. Durante la cena, compartimos mesa, y puedo asegurar que se trata de una persona tremendamente generosa.
Y este libro lo demuestra: todo un despliegue de ideas, fruto de una larga experiencia, como profesor, director de un centro educativo y orientador.
Publicado por Santillana en 2007, este libro ha llegado a la mayoría de los centros, gracias a múltiples jornadas organizadas con la colaboración de la propia editorial. "Cómo dar clase a los que no quieren" se centra en pautas para la gestión de la clase, el establecimiento de un adecuado clima en el aula, y el desarrollo de capacidades socioemocionales, como la asertividad, la empatía, la autoestima, la motivación y la atención.
Eso es a grandes rasgos este libro, pero también nos indica estrategias interesantes para trabajar con las familias, y para lograr una mejor coordinación de los equipos docentes. Porque para dar clase a los que no quieren (QNQ), los únicos implicados no son el profesor y el alumno individualmente considerados, sino también el grupo de compañeros, las familias, el equipo de profesores que entra en un aula y la propia tarea educativa, esto es, la metodología, los contenidos programados, las actividades previstas.
domingo, 11 de octubre de 2009
La voz de los adolescentes

Asistí a la presentación de este trabajo de Javier Elzo en Sevilla en noviembre de 2008. Este catedrático de sociología de la Universidad de Deusto es un gran conocedor de la relación entre drogas, violencia, sexualidad y adolescencia, y en este estudio cualitativo da la voz a chicos y chicas entre 16 y 18 años, estudiantes de bachillerato, para conocer sus valoraciones acerca de cuestiones como el maltrato escolar, las relaciones con los padres, el botellón y la sexualidad. Hay dos capítulos especialmente interesantes: uno sobre la estructura de la familia y otro centrado en las relaciones entre padres e hijos. Recojo dos ideas que me resultan relevantes:
- La madre ha salido del hogar para insertarse en el mundo laboral, pero el padre aún no ha entrado en la casa.
- Los adolescentes valoran que sus padres estén ahí cuando los necesiten, pero no les agradan la intromisión, la sobreprotección ni tampoco la tolerancia pasiva a que puedan hacer lo que les venga en gana.
Sería interesante preguntarnos: ¿qué es más impartante, hablar con los hijos, o hablar con los hijos de las cuestiones que a ellos les preocupan? Porque si como padres nos dedicamos a hablar con nuestros hijos de lo que a nosotros nos inquieta y no estimamos importantes sus "triviales" asuntos, conseguiremos únicamente que ellos consideren que les estamos dando la charla, que los estamos atosigando, y no nos plantearán ni serán sinceros en aquellos asuntos que saben que nos preocupan, para evitar así ocasionarnos un problema más. Me parece que esta idea, por su delicadeza, debemos tenerla presente.
Otro asunto que me ha llamado mucho la atención en este trabajo de Elzo es la contradicción con que viven los adolescentes las prácticas sexuales. Se inician pronto en el sexo, parece como si tuvieran una mentalidad bastante liberada en esta materia, y sin embargo, al mismo tiempo, se expresan con valoraciones anticuadas: le dan mucha importancia a la virginidad en las chicas, tachan de "guarras" a las que han tenido diferentes relaciones y mantienen estereotipos machistas que creíamos superados.
martes, 8 de septiembre de 2009
Victoria Camps: "Creer en la educación"


Victoria Camps (Barcelona, 1941) reflexiona en este ensayo sobre la importancia de la educación. O mejor dicho, sobre la poca importancia que en verdad le da la sociedad a la educación. Porque en boca de todos están asuntos tan preocupantes como la violencia escolar, el fracaso educativo, la falta de motivación de estudiantes y profesores ... pero a la hora de la verdad estas cuestiones no se abordan con el interés y la profundidad necesarios, ni por parte de los políticos, los padres, los educadores, ni, por supuesto, los medios de comunicación, que son igualmente responsables.
Esta filósofa y catedrática española no es especialista en educación: la conocemos por sus trabajos en ética, bioética, ética de los medios audiovisuales, defensora de los principios de igualdad y justicia distributiva, en particular a colectivos de menor poder, como las mujeres. Por eso es especialmente interesante este libro, porque no está construido desde los conocimientos y principios teóricos pedagógicos, sino desde el sentido común de una persona preocupada por la situación educativa en nuestro país. De hecho, una frase célebre de Camps dice que "la misión de un filósofo es ayudar a encontrar el sentido común para abordar los problemas que tenemos".
A lo largo de este ensayo, nos regala diferentes ideas de lo que es educar:
- Educar quiere decir dedicarnos a arreglar lo que desarregla un orden superior.
- Educar es siempre ir a la contra, contra la corriente dominante. Si no fuera así, no sería necesario educar, lo haría el entorno o la sociedad en general.
- Es muestra de inteligencia ser capaz de mostrar la mejor cara de cada uno, no la peor, que también la tenemos.
miércoles, 1 de julio de 2009
Metodología para el cambio

Amparo Tomé y Marina Subirats, profesoras de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, proponen la metodología de la investigación-acción para lograr una enseñanza coeducativa: es preciso partir de un proceso reflexivo basado en la observación participativa para desenmascarar las prácticas androcéntricas que perviven en los centros escolares, y cambiarlas por propuestas iguales para los dos sexos.
Y concretamente, este libro, Balones fuera. Reconstruir los espacios desde la coeducación, publicado por Octaedro en 2007, recoge las observaciones realizadas en los patios de recreo de diferentes colegios.