Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 27 de febrero de 2012

Sociedad, comunidad y asociación

Entendemos por sociedad cualquier conjunto de personas que conviven respetando unos mismos principios y que persiguen un mismo fin. Así, podemos hablar, por una parte, de la sociedad familiar, municipal, estatal, de la sociedad humana, etc.; por otra, de la sociedad laboral,  mercantil, etc. De esta manera, en el significado del término sociedad encontramos un sentido amplio o genérico, y otro restringido, donde sociedad es sinónimo de asociación voluntaria. Por ello, en el significado genérico de sociedad podemos distinguir dos conceptos: el de comunidad y el de asociación. La comunidad es una forma de sociedad caracterizada por el predomino de los lazos afectivos o la convivencia continua y estable de determinados seres humanos unidos por sentimientos comunes. En la comunidad predomina, pues, lo común: lazos de sangre (familia), de origen (nación), de ideas y tradiciones (religión), etc. La asociación, por el contrario, consiste en una organización artificial que persigue ciertos fines consciente y racionalmente determinados; su expresión más exacta la encontramos en la compañía mercantil.


Reunión de trabajo
Todo lo que es confianza, afectividad es considerado como vida en comunidad; la persona se encuentra ligada a los suyos en virtud de ciertos sentimientos (amor, simpatía, tendencia gregaria, etc.). En la asociación, en cambio, predomina lo impersonal, la razón y el cálculo de aportaciones y beneficios. En este sentido, la comunidad es anterior y dentro de ella tienen lugar los distintos tipos de asociaciones. Una comunidad no se constituye nunca por acuerdo expreso de los individuos que la integran, por el contrario, todo acuerdo supone la existencia previa de unas gentes que conviven entre sí y, de esta manera, los acuerdos no pueden consistir sino en precisar una u otra forma de esa convivencia, de esa comunidad preexistente: por ejemplo, pertenecemos a la comunidad española (a la nación española) y, dentro de ella, podemos asociarnos en el Estado español, en una sociedad de caza y pesca, o en un determinado club de fútbol, etc.
De acuerdo con esta distinción, la idea de que toda la sociedad surge mediante un acuerdo contractual, defendida por Hobbes, Rousseau y el liberalismo radical, no tiene sentido y es errónea. Una sociedad no puede constituirse por medio de un pacto, sino en el seno de otra sociedad previamente existente o, lo que es lo mismo, todo pacto social presupone ya una sociedad anterior, toda asociación surge siempre en el seno de una sociedad o de una comunidad que ya existía anteriormente.


Liberalismo
El liberalismo es una determinada concepción filosófica, económica y política que tiende a resaltar la libertad de los individuos. Esta concepción arranca de los ingleses Locke, Hume y A. Smith, y de los franceses Montesquieu, Roussesau, Condorcet, etc. Sus ideas principales son las siguientes: libertad, individualismo en todo aquello que no perturbe a otras personas, afirmación de la existencia de los Derechos Humanos, anteriores y superiores a toda organización social, creencia en un orden moral y económico natural que, fruto del libre juego de las voluntades humanas, nos lleva al progreso y defensa de la democracia política.


Algunas clases de comunidad
En la noción genérica de sociedad, hemos distinguido los conceptos de comunidad y de asociación. Pero, las fronteras entre uno y otro no siempre son fáciles de precisar; así, por ejemplo, ¿la familia es una asociación o una comunidad? Si consideramos el matrimonio como una institución fundada en un pacto entre marido y mujer, el matrimonio constituye una asociación; sin embargo, si lo consideramos desde el punto de vista de los afectos mutuos y de los hijos que nacen en él, el matrimonio es una comunidad.
De manera análoga, si analizamos la conciencia de clase y los sentimientos de solidaridad de la clase obrera, un sindicato puede ser considerado como una comunidad; pero si atendemos a su organización, a los estatutos que regulan su funcionamiento, a los fines que persigue (seguridad laboral, defensa salarial, mejora de las condiciones de trabajo, etc.), entonces el sindicato es una asociación.

  • Familia: Es una comunidad sexual y de amor, atracción afectiva y comprensión mutua entre marido y mujer, y sentimientos de pertenencia a la comunidad familiar para los nuevos miembros que van surgiendo en el matrimonio.
  • Municipio: Sentimiento de pertenencia a la misma vecindad. Las relaciones son intensas, tanto positivas (cooperación, solidaridad, amistad y ayuda), como negativas (conflictos y antagonismo).
  • Nación: Sentimiento de poseer un mismo origen y una misma historia, un conjunto de tradiciones, creencias y costumbres comunes (el Estado, frente a la nación como comunidad, constituye una asociación, ya que varias naciones pueden formar un único Estado, o una comunidad nacional puede encontrarse formando parte de varios Estados).
  • Comunidad religiosa: Coincidencia en una misma fe o en unas mismas creencias, o en la obediencia a determinado líder o director espiritual.
  • Comunidad universal: Como en el juego de las muñecas rusas, cada comunidad se origina en el seno de otra más extensa (la familia dentro del municipio, éste dentro de la nación y, en último término, todas las asociaciones y comunidades quedan englobadas en la comunidad mundial). Tenemos, de esta manera, el concepto de comunidad universal, es decir, el sentimiento y la conciencia de pertenencia al género humano.
Conciencia de clase
Según el pensamiento marxista, la conciencia de clase es (o debe ser) el sentimiento de solidaridad que une (o que debe unir) a la clase proletaria para salir de su estado de explotación económica y luchar en favor de su liberación social.

jueves, 23 de febrero de 2012

La sociabilidad del ser humano

El individuo aislado no puede existir. La sociedad y los individuos humanos no pueden ser concebidos sino en relación intrínseca entre ellos: resulta imposible imaginar la sociedad sin pensar en los seres humanos y, a la inversa, tampoco se puede pensar en los individuos sin considerar la sociedad. Allí donde encontremos seres humanos los hallaremos viviendo en sociedad.
Ahora bien, ¿son los individuos anteriores a la sociedad?; es decir, ¿los individuos, asociándose libre y conscientemente, dan lugar a la sociedad o, al contrario, es anterior la sociedad a los individuos?
Posición de los clásicos griegos
La organización político-social característica de la Grecia clásica fue la polis (o ciudad-Estado) compuesta, en general, por un núcleo de población urbana (de cincuenta a cien mil habitantes) y varias aldeas vecinas.
Los ciudadanos griegos libres, próximos a sus gobernantes y con capacidad para participar activamente en las decisiones y en los asuntos sociales y políticos, se sentían profundamente vinculados a su comunidad y poseían una concepción positiva de sus instituciones. Debido a estos sentimientos llegaron a una concepción casi organicista de la sociedad, de acuerdo con lo cual tendieron a opinar que la sociedad era anterior y superior a los individuos.
En este sentido, Platón pensaba que las virtudes y la felicidad de los individuos coinciden con las virtudes y la felicidad del Estado. Un Estado es justo cuando establece la debida relación entre las distintas clases sociales, es decir, entre los distintos estamentos, permitiendo la participación de todos los individuos en los bienes comunes, de acuerdo con sus "capacidades".
Aristóteles, por su parte, insistía en que la polis es, por su naturaleza, anterior al individuo, porque el todo (la sociedad) es necesariamente anterior a la parte (individuo), de la misma manera que el cuerpo es anterior a la mano. De este modo, la polis es una sociedad perfecta que posee en sí las capacidades para satisfacer todas las necesidades, mientras que el individuo separado, no se basta a sí mismo.
Posiciones individualistas
Estas posiciones tienden a resaltar la realidad y los derechos individuales en detrimento de los aspectos sociales y colectivos. De esta manera, defienden que los individuos humanos son anteriores e independientes de la sociedad y, en consecuencia, la sociedad surgió en virtud de un acuerdo o pacto entre los seres humanos (pacto social).
Thomas Hobbes (1588-1679)
En esta línea, el filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679) señaló que el ser humano es radicalmente egoísta y antisocial: el hombre es un lobo para el hombre.
Según él, en el estado natural, el ser humano era completamente libre, de tal manera que tenía derecho a todo cuanto podía obtener; pero en esta situación se mantenía "la guerra de todos contra todos". Para evitar perecer y poder salir de este estado, los distintos individuos deciden establecer un pacto, en virtud del cual acuerdan todos renunciar a su libertad natural y someterse a la voluntad omnímoda de una sola persona, un jefe, un rey con poder absoluto, que es el encargado de dominar a los demás, de imponer la paz en la sociedad, de someter las malas inclinaciones humanas.
Por otra parte, aunque rechazando el egoísmo y las tendencias negativas del ser humano, otros filósofos británicos (Locke, Hume...) y franceses (Montesquieu, Rousseau...) mantuvieron posturas análogas e influyeron en el pensamiento liberal de los siglos XVIII y XIX, según el cual el individuo humano es anterior a toda forma de sociedad y, por tanto, toda organización social depende exclusivamente de las voluntades de los individuos.
Posiciones actuales
En la actualidad podemos distinguir una multitud de posiciones a este respecto, entre las que cabe destacar las dos siguientes:

  1. Las tendencias organicistas y totalitarias: Estas concepciones defienden la primacía de la sociedad sobre las personas, la absorción de la persona por el todo (los movimientos nazis o fascistas, o el socialismo comunista).
  2. Posiciones humanistas: Estas posturas intentan establecer una adecuada armonía entre las personas y la sociedad, y defienden que el individuo sólo se desarrolla y adquiere sus cualidades propiamente humanas en la sociedad. Pero, por otra parte, insisten en que la sociedad no puede ignorar la realidad de las personas, pues todos los elementos que encontramos en ella, organizaciones, instituciones, creencias, costumbres, etc., proceden de los seres humanos, y ellos crean y reforman continuamente la sociedad y la organizan de una u otra manera.
En definitiva, las personas poseen entidad o naturaleza propia y distinta a la de la sociedad; pero personas y sociedad son intrínsecamente inseparables; toda persona sólo puede desarrollarse en la sociedad y, a su vez, la sociedad se encuentra formada por personas.

lunes, 2 de enero de 2012

El Hermitage en el Prado

Biblioteca del Hermitage, de Alekséi Vasílievich Tiranov
(1826)
Hemos pasado la Nochevieja en Cabrero, un pueblo pequeño cercano a Plasencia (Cáceres). Y desde allí nos hemos trasladado en coche hasta Móstoles, donde cogimos un cercanías a Atocha. El objetivo: ver la exposición del Hermitage en el Museo del Prado.
Teníamos la visita para las 3 de la tarde. En la planta baja de la zona de exposición, se encuentran, en primer lugar, pinturas para que nos situemos a nivel histórico en todo lo relativo a la época, fundadores y contrucción del palacio museo del Hermitage de San Petersburgo: en primer lugar, Pedro el Grande levantó el primer Palacio de Invierno entre 1754 y 1762; posteriormente, Catalina la Grande añadió el Pequeño Hermitage y el Gran (o Viejo Hermitage) para albergar las colecciones imperiales de arte (1771-87).
El uso de la palabra francesa ermitage, que significa "lugar apartado", refleja la condición de privacidad de esta colección de arte.
Los primeros cuadros que nos llaman la atención son los que nos presentan los interiores del Palacio con un realismo y un detalle asombrosos, como esta biblioteca del Hermitage, donde casi se pueden leer los títulos de los libros en los estantes.

Peine con escena de batalla, en oro,
 con medidas de 12,6 x 10,2 cms.
(finales del siglo V, principios del siglo IV a.C.)
La siguiente sala que nos llama la atención muestra los hallazgos arqueológicos de las excavaciones realizadas a partir del siglo XVIII. La sala lleva por nombre "El oro de los nómadas de Eurasia". Y especialmente bello es este peine coronado por un grupo de tres luchadores, dos de los cuales consiguen derribar el caballo del tercero. La composición está situada sobre un friso que contiene cinco figuras de leones.
Los estudios sobre este peine han formulado varias versiones acerca del sentido de la imagen representada. Una de las versiones más aceptada es la que dice que el peine reconstruye el asesinato del rey escita Colaxais por parte de sus hermanos Lipoxais y Arpoxais. Se trataría pues de un "relato" épico, realista y etnográfico.
Otros estudios relacionan la imagen del peine con el lugar donde fue encontrado: el sepulcro del túmulo de Solokha, situado en las proximidades del río Dniéper a unos 18 kilómetros de Velikaya Znamenka (Ucrania), al norte de la península de Crimea. El túmulo está datado en el siglo IV a.C., y puede ser considerado como la posible tumba del rey escita Octamasades. Él es uno de los protagonistas de la obra de Herodoto sobre el triste destino del rey Escilas, que huyó de Escitia a Tracia después de una revuelta "de palacio", aunque poco después sería ejecutado por su hermano Octamasades. El hecho de encontrar el peine en este sepulcro ofrece la versión del conflicto dinástico entre los hijos del rey escita Ariapeithes. En la imagen del peine, Octamasades, que aparece en la figura ecuestre central, y Oriaco, su hermano menor representado por el soldado pedestre, luchan victoriosamente contra Escilas, cuyo armamento tiene elementos escitas (espada y escudo), griego (coraza) y tracios (yelmo). Escilas está todavía vivo, pero ya ha sido condenado, puesto que su caballo ya está muerto, lo que, siguiendo la tradición del género épico de las novelas, presagia que la muerte del héroe se producirá en breve.
Es extraordinario cómo se representan tantos detalles en los personajes, en sus ropas, en un objeto tan pequeño.


En la sala del piso de arriba, se encuentran cuadros de los siglos XIX y XX. Tras la revolución rusa de 1917, se nacionalizaron múltiples colecciones privadas de diferentes familias aristocráticas. Posteriormente y hasta la actualidad, la colección de obras del Hermitage se ha ido ampliando con diferentes fórmulas: el estado ruso seleccionaba y trasladaba obras desde otros palacios y residencias hasta el Hermitage, así como desde otros museos que a su vez se crearon con las colecciones de otros particulares; también diferentes artistas o familiares de artistas, cedieron obras al museo; más recientemente, el estado ruso ha comprado diferentes obras de vanguardia.
Personalmente, me quedo con esta Mujer con sombrero negro, de Kees Van Dongen, de 1908: el rostro redondeado, los ojos grandes y achinados, los labios carnosos, las cejas perfiladas.
De toda la visita a esta exposición, me ha quedado claro que la mejor joya del Hermitage, es el Hermitage mismo, el palacio, por lo que queda pendiente un viaje a San Petersburgo. Todo se andará.
Salimos de la exposición sobre las cinco y media de la tarde. Nos fuimos a dar un paseo por el centro de Madrid, con las luces de Navidad, y sobre las nueve nos volvemos, cansados pero con una sonrisa en la cara, a Cabrero, para descansar.

martes, 27 de diciembre de 2011

NoMiedo

Durante los días 24, 25 y 26 de noviembre, asistimos al XI Congreso de Escuelas Católicas celebrado en Madrid, en el Hotel Auditorium. Una de las conferencias fue la de Pilar Jericó, doctora en Organización de Empresas, y especialista en la gestión del talento.
Su ponencia, titulada "Liderazgo organizativo", nos planteaba cómo reaccionamos ante los cambios organizativos y cómo podemos superar el miedo que los cambios generan.
De entre todas sus ideas, me quedo con la siguiente pregunta que nos planteó:

Hay tres tipos de personas, los que al morir dejan el mundo como estaba, los que dejan un mundo peor, y los que dejan un mundo mejor. ¿Cuál de estos tres tipos de personas quieres ser tú?

Pilar Jericó
En el Congreso nos recomendaron su libro "NoMiedo", y lo busqué en la biblioteca. Lo he leído un par de veces, y he seleccionado algunos párrafos curiosos.

El miedo ha sido empleado como método de gestión en las empresas durante siglos (y se continúa empleando). Pues bien, ¡rescatémoslo del silencio! Sólo cuando lo hagamos nos daremos cuenta de que existe otra alternativa. Tal vez más compleja, pero sin duda mucho más rentable: la opción del NoMiedo, basada en el talento, el cambio y la innovación.
(...)
La base del miedo es biológica, pero el conocimiento consigue reducir la incertidumbre del medio y modular parte de nuestros temores.
(...)
Las conexiones neuronales o sinapsis nos mantienen vivos y jóvenes (quizás desarrollar nuestro talento sea como aplicar una crema antienvejecimiento a nuestro cerebro). Cuando vivimos situaciones agradables, como estar rodeados de amigos o trabajar en un equipo con el que nos sentimos a gusto, las conexiones neuronales son más fluidas.
(...)
Sin embargo, las luces de neón se apagan cuando sentimos miedo.


(...) El tálamo es la torre de control de nuestro cuerpo, que centraliza las informaciones del medio. Desde ahí se distribuyen los datos a dos sistemas cerebrales: la amígdala, desde donde sentimos, y el neocórtex, desde donde razonamos. Y, curiosamente, la información pasa antes por aquélla que por el neocórtex. Es decir, sentimos antes que pensamos. ¿Qué significa esto? Si en un entorno de trabajo vive amenazas o se siente inseguro con su equipo, la amígdala se pondrá su pasamontañas, secuestrará su talento y no podrá razonar tan brillantemente como lo hace en entornos amigables.
(...)
Cada uno de nosotros tiene uno o varios tipos de miedo e incluso el mismo miedo puede ser percibido de forma distinta según quien lo sienta.

  • Miedo a la no supervivencia: miedo a perder el trabajo, a no llegar a fin de mes...
  • Miedo al rechazo: miedo a ser distinto, al éxito o a destacar, a relacionarse con las personas...
  • Miedo al fracaso: miedo al error, a asumir riesgos, a tomar decisiones, a no ser reconocido por el trabajo...
  • Miedo a la pérdida de poder: miedo a perder un puesto de influencia, a no ser reconocido por el trabajo...
  • Miedo al cambio: miedo a un cambio de función, a un cambio de localización...
(...)
Sun Tzu afirma que un problema puede ser una oportunidad, pero para ello hay que arriesgar. Cuestionar es el primer paso para innovar. Las empresas punteras saben que pocas veces se logra el eureka a la primera. Con cada historia de éxito, conviven diez historias de fracaso y de errores. Si se penaliza el error, se sacrifica parte del futuro...
(...)
El ser humano necesita la información como el aire que respira. Según los psicólogos, somos "informívoros", devoradores de información. Si no la obtenemos de la fuente adecuada (o si ésta es parcial, sesgada o manipuladora), iremos a buscarla a la mejor fuente alternativa: los rumores. Éstos son siempre directamente proporcionales a la opacidad de la organización.
(...)

No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer.
STEVE JOBS, Presidente de Apple

Los organigramas de las empresas han empezado a adelgazar: del modelo pulpo, con una cabeza y multitud de tentáculos, hemos pasado al modelo en red, donde los delegados tienen responsabilidades y poder para tomar decisiones. Cuanto más participativo sea el poder, menos miedo provoca. Ahora bien, actuar sobre el poder implica seleccionar a los líderes adecuados: aquellos que su poder está al servicio de la empresa.
(...)
¿A qué profesionales reconoce la organización, a aquellos que arriesgan e incluso se equivocan o a los perfectos inmovilistas? Si la empresa premia la mediocridad, tendrá mediocres. Si se desea anular el miedo, premie a los profesionales con talento, innovadores, que tomen decisiones... aunque se equivoquen.
(...)
La incertidumbre le desagrada a nuestro cerebro. Según los psiquiatras, buscamos estrategias para reducirla... algo con lo que sostenernos cuando suenan truenos de tormenta. Pero los tiempos son inciertos. Los competidores son imprevisibles y la velocidad resulta imparable. ¿Y qué puede hacer la empresa? No puede evitar la incertidumbre exterior, pero sí las de puertas adentro. Ése es uno de sus mayores desafíos para evitar el miedo. Y la comunicación es la pieza central.
(...)
La necesidad de buscar sentido en lo que hacemos es un importante desafío para las empresas. (...) [Tres son los] motivos de los que depende nuestro compromiso: causas externas (dinero, status...), internas (formación, desarrollo...) y trascendentes (misión y valores). Es precisamente la última motivación la que mueve montañas, pasiones o talentos. Cuando alguien está conectado a su misión -a veces llamamos vocación-, es capaz de dejarse la piel en el proyecto.
(...)
Somos más fuertes cuando creemos en lo que hacemos y le damos un sentido distinto. Es más: si no se tiene un para qué, se cae en las redes del miedo.






jueves, 6 de octubre de 2011

Inteligencia emocional, de Daniel Goleman

"Inteligencia emocional" se publicó en nuestro país en 1996, justo un año después de convertirse en un superventas en Estados Unidos. Este libro me lo regaló una compañera de trabajo, en las navidades de 1997. Ahora lo he leído por segunda vez, y se nota el tiempo que ha pasado desde su publicación: a nivel teórico, digamos que se ha completado ya con otros muchos estudios que amplificaron las ideas iniciales; pero a nivel práctico, sí tiene aún vigencia, ya que queda mucho por aplicar de sus interesantes propuestas.
He recogido aquellos párrafos que merecen un repaso detenido. Haré mención al capítulo, y a las páginas en que aparecen.

Parte II. La naturaleza de la inteligencia emocional
3. Cuando el listo es tonto
(...) toda persona es el resultado de la combinación, en distintas proporciones, entre el CI y la inteligencia emocional. (...) Ambas imágenes, pues, se presentan combinadas porque toda persona posee inteligencia cognitiva e inteligencia emocional, aunque lo cierto es que la inteligencia emocional aporta, con mucha diferencia, la clase de cualidades que más nos ayudan a convertirnos en auténticos seres humanos.
Página 84

6. La aptitud maestra
Seligman define al optimismo en función de la forma en que la gente se explica a sí misma sus éxitos y sus fracasos. Los optimistas consideran que los fracasos se deben a algo que puede cambiarse y, así, en la siguiente ocasión en la que afronten una situación parecida pueden llegar a triunfar. Los pesimistas, por el contrario, se echan las culpas de sus fracasos, atribuyéndolos a alguna característica estable que se ven incapaces de modificar.
(...) el optimismo (...) es un buen predictor del éxito académico. (...) Es la combinación entre el talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que conduce al éxito. (...) "Yo creo que, dado un determinado nivel de inteligencia, el logro real no depende tanto del talento como de la capacidad de seguir adelante a pesar de los fracasos" (Seligman, 1987).
Páginas 150 - 151

7. Las raíces de la empatía
La conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía, puesto que, cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás.
Página 162

A diferencia de la mente racional, que se comunica a través de las palabras, las emociones lo hacen de un modo no verbal. De hecho, cuando las palabras de una persona no coinciden con el mensaje que nos transmite su tono de voz, sus gestos  u otros canales de comunicación no verbal, la realidad emocional no debe buscarse tanto en el contenido de las palabras como en la forma en que nos está transmitiendo el mensaje. Una regla general utilizada en las investigaciones sobre la comunicación afirma que más del 90% de los mensajes emocionales es de naturaleza no verbal (la inflexión de la voz, la brusquedad de un gesto, etc.) y que este tipo de mensaje suele captarse de manera inconsciente, sin que el interlocutor repare, por cierto, en la naturaleza de lo que se está comunicando y se limite tan sólo a registrarlo y responder implícitamente.
Páginas 164 - 165

8. Las artes sociales
(...) cuatro habilidades identificadas por Hatch y Gardner como los elementos que componen la inteligencia emocional:
  • Organización de grupos. La habilidad esencial de un líder consiste en movilizar y coordinar los esfuerzos de un grupo de personas. Ésta es la capacidad que podemos advertir en los directores y productores de teatro, en los oficiales del ejército y en los dirigentes eficaces de todo tipo de organizaciones y grupos. En el patio de recreo se trata del niño que decide a qué jugarán, el niño que termina conviertiéndose en el capitán del equipo.
  • Negociar soluciones. El talento del mediador consiste en impedir la aparición de conflictos o en solucionar aquéllos que se declaren. Las personas que presentan esta habilidad suelen descollar en el mundo de los negocios, en el arbitrio y la mediación de conflictos y también pueden hacer carrera en el cuerpo diplomático, en el mundo del derecho, como intermediarios o como consejeros de empresa. Son los niños, en nuestro caso, que resuelven las disputas que se presentan en el patio de recreo.
  • Conexiones personales. (...) [Esta habilidad] se asienta en la empatía, favorece el contacto con los demás, facilita el reconocimiento y el respeto por sus sentimientos y sus intereses y permite, en suma, el dominio del sutil arte de las relaciones. Estas personas saben "trabajar en equipos" y suelen ser consortes responsables y buenos amigos o compañeros de trabajo; en el mundo de los negocios son buenos vendedores o ejecutivos y también pueden ser excelentes maestros. Los niños (...) suelen llevarse bien con casi todo el mundo, no tienen dificultades para jugar con otros niños y disfrutan haciéndolo. Estos niños tienden a ser muy buenos leyendo las emociones de las expresiones faciales y también son muy queridos por sus compañeros.
  • Análisis social. Esta habilidad consiste en ser capaces de detectar e intuir los sentimientos, los motivos y los intereses de las personas, un reconocimiento que suele fomentar el establecimiento de relaciones con los demás y su profundización. En el mejor de los casos, esta capacidad les convierte en competentes terapeutas o consejeros psicológicos y, en el caso de combinarse con el talento literario, produce novelistas y dramaturgos muy dotados.
El conjunto de todas estas habilidades constituye la materia prima de la inteligencia interpersonal, el ingrediente fundamental del encanto, del éxito social e incluso del carisma. Las personas socialmente inteligentes pueden conectar fácilmente con los demás, son diestros en leer sus reacciones y sus sentimientos y también pueden conducir, organizar y resolver los conflictos que aparecen en cualquier interacción humana. Ellos son los líderes naturales, las personas que saben expresar los sentimientos colectivos latentes y articularlos para guiar al grupo hacia sus objetivos.
Páginas 194 - 195

Parte III. Inteligencia emocional aplicada
10. Ejecutivos con corazón
Permítanme ahora destacar tres facetas diferentes de la inteligencia emocional: la capacidad de expresar las quejas en forma de críticas positivas, la creación de un clima que valore la diversidad y no la convierta en una fuente de fricción y el hecho de saber establecer redes eficaces.
Página 242

11. La mente y la medicina
El pesimismo -al igual que la depresión- tiene su precio, mientras el optimismo, por el contrario, supone considerables ventajas. (...)
La esperanza, al igual que su pariente cercano el optimismo, también constituye un factor curativo. En este sentido, las personas esperanzadas se muestran complensiblemente más capaces de superar los retos que les presente la vida, incluyendo los problemas mentales.
Páginas 282 - 283

Daniel Goleman
Parte IV. Una puerta abierta a la oportunidad
12. El crisol familiar
El rendimiento escolar del niño depende del más fundamental de todos los conocimientos, aprender a aprender. Veamos ahora los siete ingredientes clave de esta capacidad fundamental (por cierto, todos ellos relacionados con la inteligencia emocional) (...):
  1. Confianza. La sensación de controlar y dominar el propio cuerpo, la propia conducta y el propio mundo. La sensación de que tiene muchas posibilidades de éxito en lo que emprenda y que los adultos pueden ayudarle en esa tarea.
  2. Curiosidad. La sensación de que el hecho de descubrir algo es positivo y placentero.
  3. Intencionalidad. El deseo y la capacidad de lograr algo y de actuar en consecuencia. Esta habilidad está ligada a la sensación y a la capacidad de sentirse competente, de ser eficaz.
  4. Autocontrol. La capacidad de modular y controlar las propias acciones en una forma apropiada a su edad; la sensación de control interno.
  5. Relación. La capacidad de relacionarse con los demás, una capacidad que se basa en el hecho de comprenderles y de ser comprendido por ellos.
  6. Capacidad de comunicar. El deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente ideas, sentimientos y conceptos con los demás. Esta capacidad exige la confianza en los demás (incluyendo a los adultos) y el placer de relacionarse con ellos.
  7. Cooperación. La capacidad de armonizar las propias necesidades con las de los demás en las actividades grupales.
Página 304

13. Trauma y reeducación emocional
Como ha demostrado un reciente estudio realizado con supervivientes del holocausto nazi, la impronta del terror -y el pertinaz estado de hiperalerta resultante- puede perdurar toda la vida. Cincuenta años después de haber perecido casi de inanición, de haber presenciado el asesinato de sus seres más queridos y de haber sobrevivido al terror constante de los campos de exterminio nazi, los recuerdos obsesivos seguían siendo particularmente vívidos. (...) Medio siglo más tarde, el 60% de los entrevistados reconoció que pensaba a diario en el holocausto y ocho de cada diez manifestaron sufrir frecuentes pesadillas. Como dijo un superviviente: "No sería normal si después de haber sobrevivido a Auschwitz no tuviera pesadillas".
Páginas 316 - 317