Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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miércoles, 20 de marzo de 2019

Formas alteradas de conciencia

1. Introducción
Se trata de formas de conciencia distintas, por un lado, del sueño, pero también significativamente diferentes del estado normal de vigilia (detectable mediante EEG por las llamadas ondas beta). Se distinguen los asociados a enfermedades o daños por accidente (tales como el coma o el delirium), de los producidos intencionadamente por hipnosis o técnicas semejantes, o por la ingestión de drogas.

2. Hipnosis y técnicas similares
En el siglo XVIII el médico Franz Mesmer habló de magnetismo animal para referirse a la influencia que un ser vivo puede ejercer sobre otro, hasta el punto de que el primero "atrapa" y controla la voluntad e impulsos del último. Descubrió, además, que ese "magnetismo animal" tiene una utilidad médica evidente para la curación o mejora de enfermos de distintas dolencias. 
Después de Mesmer, el término hipnosis (de "hipnos", en griego "sueño") sustituyó al de "magnetismo animal" y también se sustituyó la interpretación física del fenómeno por una interpretación psicológica, basada en la sugestión. Charcot, Bernheim, Breuer y el mismo Freud en los inicios de su actividad, utilizaron ampliamente la hipnosis en el tratamiento de la histeria. Desde entonces el hipnotismo ha sido estudiado con métodos semejantes a los utilizados en la investigación del sueño: las ondas cerebrales emitidas durante el estado hipnótico, del tipo alpha o theta, se sitúan entre la atención consciente y el sueño profundo; se trata, por tanto de un estado de semiconciencia, intermedio entre la conciencia plena y la inconsciencia total.
Existen diferentes métodos para alcanzar el trance hipnótico: el más usado consiste en concentrar la atención en un único objeto o idea dejando que el resto de estímulos desaparezcan para la conciencia. Aunque todas las personas son hipnotizables en principio, no todas lo son con la mismo facilidad ni en el mismo grado. Existe también la autohipnosis, por la que uno emplea consigo mismo ciertas técnicas hipnóticas, normalmente con efectos anestésicos o para favorecer la concentración exclusiva en alguna tarea.
Contra lo que a veces se piensa o aparece en algunas películas, no está demostrado que la hipnosis regresiva proporcione recuerdos de hechos realmente ocurridos (a veces se trata de falsos recuerdos, creados por efecto de la sugestión), ni tampoco que la persona hipnotizada pueda ser utilizada como un autómata sin voluntad propia.
Similares a la hipnosis son otros trances autoprovocados en situaciones de oración o meditación, como los éxtasis de la mística cristiana o prácticas como el yoga que buscan, mediante la repetición de mantras, alcanzar el perfecto bienestar espiritual.

3. Drogas psicoactivas
Se llaman así las sustancias que ejercen un efecto directo sobre el sistema nervioso central alterando la conciencia de diferentes formas:

 1)  Inhibidores del dolor, como el alcohol y los opiáceos, incluyéndose aquí efectos distintos como la insensibilidad ante el dolor físico (morfina, codeína, etc.) y la huida frente a situaciones o experiencias desagradables (alcohol, cannabis).
 2)  Alucinógenos: Alteran la percepción provocando la aparición de experiencias (imágenes, sonidos, sensaciones, etc.) distintas a las habituales; son alucinógenos el LSD o ácido lisérgico, el peyote o mescalina, algunos hongos, etc.
 3)  Psicoestimulantes: Aumentan la atención y actividad general del cerebro. Los más conocidos son la cafeína, la nicotina, la cocaína y las anfetaminas. El consumo prolongado de estas sustancias suele producir tolerancia (necesidad de una cantidad mayor para producir los mismos efectos) y en algunos casos (como la cocaína) adicción, por lo que siempre hay que saber ponderar los posibles beneficios a corto plazo de su consumo comparándolos con los daños a largo plazo.
 4)  Psicodepresores: Se incluyen aquí medicamentos como los ansiolíticos, antidepresivos y sedantes, que en pequeñas dosis y bajo prescripción médica sirven para el tratamiento de algunos trastornos, pero cuyo uso incontrolado puede provocar adicción y otros efectos secundarios.     

martes, 19 de marzo de 2019

Las nuevas tecnologías de la información y comunicación

Aunque los primeros ordenadores aparecieron entre 1941 y 1946, fue el descubrimiento de la microelectrónica en 1971 lo que revolucionó las tecnologías de la información. En efecto, la aparición de ordenadores de pequeño tamaño, de uso cada vez más fácil, pero de mayor capacidad y potencia, se produjo en 1976 y desde entonces no se ven aún límites a la expansión de los ordenadores personales.

Ed Roberts (1941-2010)
La revolución de la microelectrónica
El advenimiento del microprocesador en 1971, con la capacidad de colocar un ordenador en un chip, cambió de arriba abajo el mundo de la electrónica y, en realidad, el mundo. En 1975, Ed Roberts, un ingeniero que había creado una pequeña compañía de calculadoras, la MITS, en Alburquerque (Nuevo México), construyó una caja de cálculo con el increíble nombre de Altair, por un personaje de la serie de televisión Star Trek que era objeto de admiración de su niña. La máquina era primitiva, pero estaba construida como un ordenador de pequeña escala en torno a un microprocesador. Fue la base para el diseño de Apple I y luego del Apple II, el primer microordenador comercializado con éxito, realizado en el garaje de las casas paternas por dos jóvenes que habían abandonado los estudios, Steve Wozniak y Steve Jobs.
M. Castells, La era de la información. La sociedad red

Por otra parte, a partir de los años setenta se produjeron importantes descubrimientos en el campo de las telecomunicaciones. Desde entonces, a la microelectrónica hay que sumar la capacidad de interconexión entre ordenadores, lo que multiplica enormemente las posibilidades de cada PC.
La combinación de estos avances supuso un cambio importante: a partir de 1990 los ordenadores ya no se utilizan preferentemente para el almacenamiento de datos, sino que se usa su potencial de forma compartida e interactiva en red. Así Internet (World Wide Web) permite enviar y recibir información desde cualquier lugar del mundo a otro aprovechando las líneas telefónicas o mediante satélite. Las posibilidades de buscar, ver o publicar información, de conversar con otros usuarios, realizar compras, intercambiar programas, textos, música o imágenes son tan grandes que por el momento los expertos no aciertan a marcar límites a este proceso.
Sin poner en duda las ventajas que aportan los avances de la microelectrónica y la telemática, hay que reflexionar sobre algunos de los problemas que plantean. Por ejemplo, las bases de datos informatizadas pueden proporcionar bienes y servicios a los ciudadanos, pero también pueden ser utilizadas para controlar muchos aspectos de nuestras vidas y exponernos a abusos por parte de quienes manejan los datos. Asimismo, pueden constituir fuentes de consulta en las que se introduzcan datos falsos o tergiversaciones de la historia. Además, los fraudes cometidos a través de internet crecen día a día, lo que debe activarnos como ciudadanos para demandar un control efectivo de las informaciones y ofertas que nos llegan a través de este medio.
Hemos de considerar que las nuevas tecnologías son medios de comunicación y de tratamiento de la información, lo cual implica que no debemos permitir que se transformen en fines en sí mismos: han de usarse al servicio de la humanidad.

sábado, 16 de marzo de 2019

El estudio de los sueños

Desde los años 30 del siglo XX se ha venido aplicando la técnica del electroencefalograma a personas dormidas, logrando así identificar la existencia de distintas fases del sueño distinguibles entre sí por la frecuencia y magnitud de las ondas cerebrales emitidas. Estas fases se van alternando sucesivamente a lo largo de la noche en varios ciclos de aproximadamente 90 minutos de duración.
En cada uno de estos ciclos completos suele hablarse de cinco fases y dos formas de sueño. Empezando por las últimas, distinguimos entre sueño no-REM (fases del I al IV) y sueño REM. En resumen, las fases del sueño son las siguientes:

1. Fase I, o de transición: de unos pocos minutos de duración, consiste en una distensión de los músculos acompañada de una ralentización de la actividad cerebral. Durante esta fase (que se repite tantas veces como nos despertamos y volvemos a dormirnos durante la noche) el sujeto no llega a sentirse dormido, de tal manera que si tiene que regresar a la actividad despierta no es consciente de haber salido de ella. No obstante, pueden aparecer imágenes hipnagógicas y pensamientos ilógicos no separados claramente de los pensamientos y percepciones de la vigilia. Es posible que tales experiencias, a medio camino entre la percepción y la alucinación, pasen a formar parte de los contenidos almacenados en la memoria, lo que da pie a confundir productos de la imaginación y recuerdos reales.
2. Fase II, o sueño superficial: ocupa aproximadamente la mitad del tiempo total de sueño. La actividad cerebral se ralentiza más, desciende la temperatura y en general la actividad fisiológica.
3. Fase III (transición al sueño profundo) y IV (sueño profundo). Es lo que el sujeto identifica con "dormir bien", sin sueños y con la sensación al despertar de haber descansado de verdad. La actividad corporal se reduce al mínimo, el cerebro apenas responde a estímulos y, si se despierta al durmiente (lo cual suele resultar difícil), éste se siente confuso y desorientado.
4. Sueño REM. "REM" es la sigla de la expresión inglesa rapid eye movement, pues el movimiento rápido del ojo es la característica más fácilmente detectable (por observación externa) de esta forma de sueño; la otra característica, sólo accesible por introspección, es la existencia de contenido onírico, es decir, lo que normalmente llamamos "sueños". Se ha comprobado que, al despertar al sujeto durante el sueño REM, éste reacciona casi siempre (salvo cuando el contenido soñado son experiencias dolorosas o desagradables) con irritabilidad, lo que sugiere una frustración que concuerda con la teoría freudiana del sueño como realización de deseos. Otro dato comprobado que lleva a la misma conclusión es la excitación genital (erección del pene en los varones y erección del clítoris y mayor lubricación vaginal en las mujeres) que se produce durante la actividad onírica, incluso cuando el contenido de la misma no es explícitamente sexual. Asimismo, durante el sueño REM todas las funciones corporales (pulso, tensión arterial, temperatura...), salvo la actividad de los músculos estriados que ejecutan los movimientos voluntarios -que permanece bloqueada-, alcanzan niveles similares a los de la vigilia, lo que contribuye decisivamente a producir la impresión de realidad que acompaña a los sueños.

Representación de las fases del sueño
Normalmente, se asocian las fantasías alucinatorias de los durmientes (sueños) al sueño REM, pero recientes experimentos y la propia experiencia común prueban que pueden darse también durante las otras fases del sueño. Existe, sin embargo, una diferencia en la forma en que salimos de dicha fantasía: al parecer, si el despertar se da durante el sueño no-REM el sujeto se siente optimista y con alta autoestima, al contrario que si se despierta durante el sueño REM (frustración y autoestima baja).
La función del sueño como guardián o protector del descanso, ya apuntada por Freud, ha podido estudiarse en pacientes con el lóbulo parietal dañado, lo que se traduce en una incapacidad de fabricar las imágenes sensoriales a partir de las cuales se elaboran los sueños. Estos enfermos, que no pueden soñar, no son capaces tampoco de alcanzar un sueño de calidad o un auténtico descanso, por lo quenecesitan dormir más tiempo que el resto de las personas.
Ha podido comprobarse, indirectamente, la existencia de sueños en algunas especies animales como gatos y perros, a los que se les extirpa la parte del cerebro que inhibe el tono muscular durante el descanso y así puede vérseles realizar los movimientos (perseguir a una presa imaginaria, jugar con objetos inexistentes, etc.) que supuestamente corresponden a lo que están soñando. De forma similar, también encontramos esta misma movilidad en estado durmiente en personas que padecen el llamado "trastorno del sueño REM", con parte del tronco encefálico dañado y que por ello no pueden inhibir sus movimientos durante el sueño.
Tanto durante la vigilia como durante el sueño REM se alternan ondas de diferente frecuencia, por lo que a la fase REM se le llama también "sueño desincronizado". 

lunes, 11 de marzo de 2019

¿Es la evolución un hecho o una teoría?

"En biología nada tiene sentido si no es a la luz de la evolución", señaló el padre de la teoría sintética T. Dobzhansky. Esta afirmación da una idea de la extraordinaria importancia que se concede a la evolución biológica.
En ocasiones se dice que la evolución es un hecho constatado, pero también se habla de las "teorías" evolutivas. ¿Significa esto que hay discrepancias entre los científicos a la hora de valorar la evolución y su consistencia?
En ciencia, un hecho es algo que está confirmado. Por ejemplo, que la Tierra gira alrededor del Sol. Los hechos deben ser explicados por teorías; éstas pueden hacerlo mejor o peor, pero no pueden negarlos. En cualquier caso, que una teoría no consiga explicar bien un hecho, no anula ni permite cuestionar ese hecho. Así, los científicos podrán explicar bien o mal por qué gira la Tierra alrededor del Sol, pero la Tierra no dejará de girar si la explicación es incorrecta.
Los datos y argumentos que se han aportado a favor de la evolución son tantos y tan concluyentes que la evolución se considera un hecho histórico. Ningún científico actual niega la evolución, no existe al respecto debate alguno en la comunidad científica. Lo que se debate es cómo se ha producido la evolución, es decir, la explicación teórica de este hecho.

 Datos y argumentos a favor de la evolución  
Entre los muchos datos que permiten hablar de la evolución como un hecho histórico se encuentran los proporcionados por:
  • El registro fósil: Los fósiles hallados permiten comprobar que a lo largo de la historia de la Tierra las especies han aparecido y se han extinguido. En ciertos casos ha sido posible reconstruir con detalle el proceso evolutivo seguido. También se han encontrado formas intermedias como Archaeopteryx, un ave con características reptilíneas. Si las aves no hubiesen evolucionado a partir de ciertos reptiles, ¿qué sentido tendría la existencia de especies como Archaeopteryx?
Archaeopteryx tenía plumas y pico como las aves pero también dientes y cola como la de un reptil.
  • La anatomía comparada: El esqueleto de las extremidades anteriores de una persona, un murciélago, un delfín y un ave, a pesar de sus grandes diferencias externas, responden al mismo modelo y están constituidas por las mismas piezas. Es un modelo que todas estas especies han heredado de un antepasado común. ¿Cómo podría explicarse si no fuese así?
  • El desarrollo embrionario: Los embriones de un pez, un reptil, un ave y un mamífero son muy parecidos en sus fases tempranas, aunque más tarde siguen un proceso de diferenciación progresiva. ¿Cómo explicar que los embriones humanos presenten hasta las seis semanas un cola si no es porque nuestros antepasados la tuvieron?
  • La biología molecular: Todos los seres vivos, desde las bacterias a la especie humana, están constituidos por los mismos elementos químicos (principalmente, carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno). Todos ellos construyen sus proteínas con los mismos 20 aminoácidos siguiendo idénticos procedimientos, y lo hacen gracias a las instrucciones proporcionadas por el mismo tipo de molécula, el ADN. ¿Pueden explicarse estas similitudes sin asumir un origen común? Y, ¿cómo explicar que las diferencias entre el ADN de dos especies se reduzcan a medida que se aproximan evolutivamente?

domingo, 10 de marzo de 2019

Jung y el inconsciente colectivo

Carl Gustav Jung (1875-1961) fue uno de los primeros discípulos y colaboradores de Freud, pero también uno de los primeros en abandonar la ortodoxia del psicoanálisis freudiano. En el momento de su separación personal e ideológica, la diferencia entre Freud y Jung se refería a la primacía de la sexualidad frente al instinto de autoconservación o al contrario. Para Jung, el bebé no succiona el pecho materno porque obtenga placer sexual, sino porque es su fuente de alimentación (que además obtenga placer, aunque sea cierto, es secundario). De la misma forma, la unión del niño con su madre no es tanto erótica como nutritiva.
En consecuencia, Jung reinterpreta, sin negarlo, el Complejo de Edipo: la figura materna concreta es encarnación de la madre universal, que significa la fuente de la vida, materia (de "madre") o naturaleza, y también lo inconsciente (especie de útero de donde nace la conciencia y la individualidad). La atracción que la madre ejerce sobre el niño no es sino una llamada a entrar en comunión con la naturaleza, la divinidad o su propio inconsciente; llamada que, sólo cuando es mal entendida, da lugar al deseo incestuoso.
Otra diferencia con Freud: Jung no considera la sexualidad como el referente último de la práctica totalidad de los procesos de simbolización ejercidos por la mente inconsciente. Al contrario, desde la antigüedad, el hombre ha entendido la función sexual como fuente de significados que remiten a la totalidad del cosmos y al mundo de lo sagrado.
A Freud se le ha acusado de mantener frente a los símbolos una interpretación reduccionista, como si sólo pudieran "traducirse" de una manera. Jung, por el contrario, mantiene que lo propio del símbolo es contener en sí multitud de significados: toda traducción (en términos sexuales o de otro tipo) es un empobrecimiento del símbolo.
Profundizando en la realidad del inconsciente, llega un momento en que pasamos de los contenidos inconscientes referidos a nuestra historia personal a un nivel en que accedemos a los símbolos e imágenes comunes a toda la humanidad. A esto se refiere la expresión inconsciente colectivo. Del inconsciente colectivo forman parte los arquetipos, definidos por Jung como "las grandes imágenes primordiales", heredadas de generación en generación, a partir de las que cada hombre entiende su lugar en el mundo. La idea de Dios, por ejemplo, es un arquetipo (lo cual no dice nada ni a favor ni en contra de su existencia), como también lo son la madre, el héroe niño, el sabio anciano, la serpiente-dragón, etc.
Los sueños no son sólo, ni en primer lugar, realizaciones de deseos, sino autorrepresentaciones simbólicas del propio sujeto que pueden contener advertencias, recuerdos, juicios morales o deseos. En los sueños individuales de personas de culturas diferentes, como también las creaciones artísticas y los mitos (que son como sueños colectivos), se repiten los mismos arquetipos. Reconocerlos es vital para entender el significado de los sueños, que es una de las principales formas de conocerse uno a sí mismo.