Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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martes, 17 de abril de 2018

El Estado social y democrático de derecho

1. Noción de Estado
El Estado es el conjunto de instituciones políticas que organizan y gobiernan un determinado territorio.
Hay estados fuertemente centralizados, con una capital y un fuerte aparato burocrático, y otros muy descentralizados.
Los estados democráticos se rigen por constituciones y leyes inspiradas en el respeto a los derechos humanos, y aspiran a convertirse en estados sociales y democráticos de derecho, lo que garantiza un alto grado de libertad, justicia, orden público y seguridad para sus ciudadanos a través del ejercicio de los distintos poderes.

2. El Estado social y democrático de derecho
El Estado social y democrático de derecho se rige por los siguientes principios: 
  • La separación de poderes: Los poderes independientes (ejecutivo, legislativo y judicial) actúan como un sistema de contrapesos, de modo que no se produzcan abusos ni el poder se concentre en un solo punto.
  • La justicia, la libertad y la igualdad: El Estado garantiza un marco jurídico que aplica a todos los ciudadanos por igual; defiende la libertad de formas de vida, de expresión, de derecho a elegir a los representantes políticos, etc.; promueve la igualdad ante la ley y la eliminación de los extremos de riqueza y pobreza.
  • La solidaridad: El Estado garantiza a los individuos unos derechos sociales y unos servicios públicos mínimos (educación y sanidad públicas, construcción de infraestructuras, transporte público, pensiones y seguros de desempleo, etc.), que proporcionan unos niveles razonables de vida. La solidaridad también actúa hacia otras realidades externas al Estado, como la cooperación internacional.
En democracia es imprescindible la existencia de medios de comunicación libres, independientes y plurales.
3. ¿Qué es la separación de poderes?

El principio de separación de poderes fue establecido por Montesquieu en su libro Del espíritu de las leyes. Los tres poderes básicos son:
  • El poder ejecutivo: Es el Gobierno de la nación, con el presidente y su consejo de ministros. Aplica las leyes y ejerce su poder político.
  • El poder legislativo: Son las distintas cámaras de representación. Tienen como función principal discutir y aprobar las leyes.
  • El poder judicial: Es el que juzga y vela por que se ejecute lo juzgado.
4. ¿Qué forma política tienen los estados sociales y democráticos de derecho?
Las democracias que se configuran como estados sociales y democráticos de derecho pueden ser de dos tipos: monarquías parlamentarias, como Reino Unido y España, o repúblicas, como Francia e Italia.
En las monarquías parlamentarias, un rey o reina ejerce como Jefe de Estado, con las competencias que le señala la Constitución de su país. El poder que ejerce es limitado y está sometido al control del Parlamento.
Las repúblicas, por su parte, someten a voto popular la elección del Presidente de la República, y eliminan cualquier forma de poder hereditario.

5. La Unión Europea y el Estado de derecho
Los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho son valores básicos de la Unión Europea incorporados en su tratado fundacional y que han sido reforzados mediante la adopción de una Carta de derechos fundamentales. Estos valores son un requisito de obligado cumplimiento para los países que desean incorporarse a la Unión y una condición previa para los que concluyen acuerdos comerciales o de otro tipo con ella.
La UE financia la Iniciativa europea para la democracia y los derechos humanos, que tiene como objetivo a largo plazo el respeto de los derechos humanos y la consolidación de la democracia. En este sentido, la UE coopera con organizaciones sociales para promover el pluralismo político, unos medios de comunicación libres y unos sistemas judiciales saneados.        
 

sábado, 14 de abril de 2018

Formas de aprendizaje y psicoterapia

Psicoterapia (etimológicamente, "cuidado del alma") es la expresión aceptada para señalar la relación profesional que se establece entre un psicólogo y un paciente, a fin de superar unos problemas y, en general, mejorar la calidad de vida del último. Aunque hay distintas formas de psicoterapia, y cada una se sirve de métodos diferentes, todas ellas vienen a coincidir en el objetivo que se persigue: un cambio en la conducta, el pensamiento o las emociones de la persona, una vez que los que actualmente posee son percibidos como problemáticos. En este sentido, la psicoterapia se puede entender como un aprendizaje: el paciente debe aprender a comportarse, a pensar o a sentir de una forma distinta y más adecuada a la vida que desea llevar.
Con claros precedentes en los trabajos con enfermas de histeria del francés Charcot y el vienés Breuer (que utilizaban la hipnosis para la creación y eliminación de síntomas histéricos como la parálisis, la ceguera o la insensibilidad), el inicio de la psicoterapia como tal se sitúa en el psicoanálisis de Sigmund Freud, que, abandonando la hipnosis, se sirve fundamentalmente de las asociaciones libres del sujeto para descubrir los procesos inconscientes que han dado lugar a la enfermedad mental. Durante los primeros años del siglo XX, el psicoanálisis en sus diferentes versiones (Freud, Adler, Jung, etc.) fue la única forma de psicoterapia existente, pero la abundancia de críticas recibidas (se trata de una terapia larga, cara y de dudosa eficacia) y el estudio de las técnicas de modificación de conducta de personas y animales, dieron lugar a terapias de inspiración conductista, que posteriormente se enriquecerían con las aportaciones de otras escuelas (Gestalt, cognitivismo, psicología humanista...).
Experimento del "pequeño Albert"

1. Condicionamiento clásico y terapia de desensibilización
Fue el conductista John Watson quien interpretó las fobias (miedos irracionales o exagerados) como respuestas emocionales condicionadas, que podían ser creadas y extinguidas por medio del condicionamiento pavloviano. Así lo hizo con un niño de once meses, a quien llamó "Albert". La situación de partida (reflejo incondicionado) es la reacción de miedo (susto) de un niño ante un sonido fuerte e inesperado.

RUIDO INTENSO REPENTINO (EI) → provoca → SUSTO (RI)

Alberto era un niño al que no le asustaban nada las ratas blancas de laboratorio. De hecho, la primera vez que acudió a la consulta de Watson jugó con una de ellas y no demostró sentir ningún miedo. La rata era, pues, un estímulo neutro en relación a la respuesta de susto. ¿Qué ocurrirá si, siempre que mostramos la rata al niño, producimos a la vez un fuerte ruido a sus espaldas? Como es lógico, el niño se asustará.

 RUIDO INTENSO REPENTINO (EI) + RATA BLANCA (EN) → provoca → SUSTO (RI)

Tras asociar ambos estímulos varias veces, el condicionamiento concluye cuando el niño se asusta ante la sola presencia de la rata blanca. Acabamos de producir una fobia, el miedo irracional, pero explicable, de Alberto a las ratas blancas.

RATA BLANCA (EN/EC) → provoca → SUSTO (RC)

 Watson no se detuvo aquí. Generalizó el miedo producido por la rata a otros estímulos parecidos (objetos peludos y blancos): un conejo, un abrigo, una barba de Papá Noel... Y pensaba comerzar el proceso de extinción (o al menos eso decía) cuando la familia de Alberto decidió que el niño no volvería a pisar la consulta de aquel enloquecido doctor.
Watson no quería causar daños psíquicos a Alberto: simplemente pensaba que, para demostrar cómo se curan las fobias, primero tenía que crear una, pero que al final el niño quedaría igual que al principio. Fue su discípula Mary Jones quien aplicó el condicionamiento clásico para curar una fobia ya existente, no creada en el laboratorio. El procedimiento consistía en asociar el objeto que provocaba la fobia (de nuevo, una rata blanca) a otros objetos y situaciones gratificantes en sí mismos, pero haciendo aparecer al primero de forma progresiva para siempre dominaran claramente los estímulos gratificantes. ¿El niño se asusta de las ratas? Haremos que, mientras disfruta comiendo golosinas o jugando con su juguete preferido, alguien deje una rata enjaulada lo suficientemente lejos para que el niño no se asuste de ella. Cada día la acercaremos un poco más y, poco a poco, iremos dejando que salga de la jaula y hasta conseguiremos que el niño la acaricie y juegue con ella. En ese momento podemos considerar que está curado de la fobia. A esta forma de terapia se le ha dado el nombre de desensibilización sistemática.

2. Otras formas de terapia conductual
A pesar de que sigue considerándose "uno de los experimentos más infames de la historia de la psicología", el trabajo de Watson con "Alberto" es visto como el inicio de la terapia conductual. Desde 1920, año del experimento, hasta nuestros días, se ha profundizado en la aplicación de los principios del condicionamiento a la modificación de la conducta. Además de la ya mencionada desensibilización, han aparecido otras técnicas como la implosión o la terapia aversiva.
La implosión, también llamada "inundación", busca el mismo efecto de la desensibilización: eliminar una respuesta emocional inadecuada, como el miedo o la ansiedad, ante un estímulo que no tiene por qué provocar dichas respuestas (salir a la calle, quedarse solo en casa, relacionarse con otras personas, etc.). La diferencia está en que, en vez de presentar el estímulo de forma progresiva, se hace de forma completa desde el principio, pero en situaciones controladas por el psicólogo. Por ejemplo: un niño que tiene miedo a la oscuridad es introducido en una habitación oscura, pero acompañado del psicólogo que le tranquiliza haciéndole ver que no pasa nada. De esta forma, el pacierte supera su reacción inicial y acepta la presencia del estímulo que antes no podía soportar.
La terapia aversiva consiste en asociar estímulos desagradables con las conductas que se desean suprimir. Se trata de un procedimiento muy utilizado para combatir adicciones (al alcohol, al tabaco, etc.), por ejemplo, mezclando sustancias adictivas con otras que, sin graves consecuencias para la salud, provocan náuseas u otras formas de malestar.

3. Terapias cognitivo-conductuales
El desarrollo de los tratamientos psicológicos ha llevado a la convicción de que, para aumentar su eficacia, se necesita la introducción de elementos mentales o cognitivos. Es decir, no basta la modificación de la conducta, sino que, para lograr ésta o para prolongarla en el tiempo, el paciente debe cambiar su forma de pensar y adoptar una más acorde con la conducta que se pretende aprender.
Un ejemplo de lo anterior es el contrato conductual, documento firmado por paciente y terapeuta donde se especifican las conductas deseables y las consecuencias de particarlas o no. Por ejemplo, un mal estudiante se compromete a estudiar dos horas sin interrupciones y, sólo en el caso de hacerlo, puede usar el teléfono móvil durante quince minutos. La eficacia no está tanto en la recompensa o castigo en sí mismos, sino en el hecho de que el sujeto acepte esas recompensas o castigos como justificados a partir de las conductas realizadas.
Inspirado directamente en el aprendizaje social de Bandura, el modelado consiste en proponer modelos de conducta que el sujeto debe aprender e imitar de forma paulatina. Esta técnica, que admite muchas variantes (desde ejemplos reales a dramatizaciones en las que el sujeto puede adoptar el papel de un personaje), es especialmente aplicable a personas con problemas en sus relaciones sociales.
Similar es la técnica de entrenamiento asertivo, en la que el sujeto debe entender la forma correcta de afrontar situaciones problemáticas sin renunciar a los propios derechos pero evitanto la agresividad.
En general, las técnicas inspiradas en la psicología cognitiva buscan una reestructuración de los esquemas mentales del sujeto para afrontar mejor las situaciones estresantes evitando los pensamientos negativos o poco realistas. Podemos citar, entre ellas, la terapia del insight (lejanamente inspirada en los experimentos de Köhler, busca que el paciente alcance una comprensión súbita de sus propios sentimientos y motivaciones), la terapia por inoculación de estrés (en la que el paciente aprende a hablarse a sí mismo para poder afrontar situaciones estresantes), el reforzamiento encubierto y las muchas y variadas formas de terapia de grupo en que los pacientes reunidos se ayudan unos a otros a alcanzar la autocomprensión que les facilite la curación.    

domingo, 8 de abril de 2018

Participación ciudadana

1. La opinión pública en democracia
En las democracias actuales cada ciudadano es libre de opinar, puesto que en las sociedades democráticas las decisiones se toman fundamentalmente por el principio de la mayoría. El ciudadano se convierte, así, en el protagonista de la política, ya que muchas decisiones dependen de la opinión pública.
No hay democracia sin prensa libre, sin libertad de expresión y de comunicación, y sin asociaciones públicas. Los ciudadanos deben estar bien formados para recibir las distintas opiniones de una manera activa y crítica. Lo contrario, una sociedad de opiniones impuestas, de ciudadanos manipulados, es incompatible con la democracia.

2. Formas de participación ciudadana
Existen dos formas esenciales de participación ciudadana:
  • La participación indirecta: Es la intervención en los asuntos del gobierno a través de la expresión de la opinión en los medios de comunicación, de la participación en asociaciones de tipo político (sindicatos, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales...) y de la participación en los distintos comités y comisiones ciudadanas creados, sobre todo, por las administraciones locales (asociaciones de vecinos, etc.).
  • La participación directa: Es la que se ejerce mediante el voto directo y personal. El voto es el acto que simboliza nuestra responsabilidad política y nuestra reflexión, así como nuestra actitud ética. No obstante, en ocasiones, el índice de abstención es muy elevado.
3. La abstención
Un ciudadano puede abstenerse de votar por distintas razones: por no sentirse del todo representado por las opciones políticas del momento, por las semejanzas de los postulados de las distintas propuestas, etc.
En las democracias más estables este fenómeno está bastante extendido, lo que obliga a reflexionar sobre la eficacia de las formas de participación y representación democráticas. 

4. Los dos sistemas electorales de representación
Existen dos sistemas electorales de representación: en el sistema proporcional los partidos más votados obtienen la representación y en el sistema mayoritario tan sólo la candidatura más votada obtiene la mencionada representación, prescindiendo del resto de las formaciones políticas.
El sistema proporcional recoge mejor las distintas sensibilidades electorales, aunque puede provocar mayor inestabilidad política por la proliferación de partidos pequeños, que actúan como grupos de presión en defensa de sus electores. En cambio, el sistema mayoritario implica el riesgo de que la mayoría tome decisiones fundamentales para la evolución de una comunidad o que, incluso, puedan afectar negativamente a las minorías, no representadas de forma suficiente.
En España se sigue el sistema proporcional con la utilización de la ley D'Hont, que se sirve de los restos para acercarse al sistema mayoritario, sin llegar a serlo. 

sábado, 7 de abril de 2018

El aprendizaje social

Conocido también como aprendizaje por imitación o aprendizaje vicario, este modelo, propuesto por el psicólogo Albert Bandura, no hace sino recoger y comprobar experimentalmente lo que casi todos damos por supuesto: que podemos aprender imitando lo que observamos que otros hacen, y no siempre necesitamos practicarlo primero y consolidar después esta práctica mediante el refuerzo. Bandura distingue entre aprendizaje de una conducta y ejecución de la misma: el aprendizaje es consecuencia de la observación y recuerdo de lo observado; la conducta aprendida será puesta en práctica o no dependiendo de refuerzos y castigos.
A veces, estos refuerzos y castigos pueden ser vicarios, es decir, observados en otro que no es uno mismo. Este hecho fue comprobado por el propio Bandura con su famoso experimento del "muñeco Bobo", realizado varias veces (con pequeñas modificaciones) en los años 60. Los sujetos del experimento eran siempre niños, distribuidos en grupos de ambos sexos y similares características. Estos niños contemplaban (directamente o en una película) cómo un adulto "pegaba" a un muñeco de plástico. En una de las más conocidas versiones del experimento, los niños vieron una película cuya primera parte recogía la mencionada "paliza" al muñeco, pero al final cambiaba para cada grupo: en uno de ellos el hombre era regañado y castigado, en otro recibía unas golosinas como premio y en el último su acción no tenía ninguna consecuencia. Posteriormente, se dejó a los niños solos con un muñeco como el de la película y se comprobó lo que hacían: los que vieron la película en la que el adulto era premiado o su acción no tenía consecuencia imitaron lo que habían visto hacer; los que vieron el final en que el adulto era castigado no imitaron su acción.

 

lunes, 2 de abril de 2018

Los principios de la democracia

1. Principios básicos de la democracia
Los principios básicos de la democracia son:
  • La justicia: El sistema democrático debe garantizar un marco jurídico que organice la convivencia entre las personas. Las normas o leyes que conforman el marco jurídio de una sociedad autorizan o prohíben determinadas acciones de los individuos y las instituciones.
  • La libertad: Los ciudadanos pueden decidir por sí mismos y elegir la forma de vida que más se adecue a sus intereses. El voto, es decir, el derecho a elegir a los representantes políticos y a decidir sobre asuntos importantes para todos, es la máxima expresión de la libertad.
  • La igualdad: El sistema democrático debe garantizar la igualdad ante la ley, la eliminación de los extremos de riqueza y pobreza y la búsqueda del bienestar público. Una educación universal y de calidad es la garantía para que todos tengamos las mismas oportunidades.
2. El principio de la mayoría y los derechos de las minorías
En términos democráticos, la opción que logre el mayor número de adhesiones (principio de la mayoría) es considerada como la triunfadora, la que establece la norma general.
Sin embargo, las minorías tienen, por una parte, derechos consagrados, y por otra pueden aspirar legítimamente a convertirse en mayoría. En un régimen democrático, a diferencia de uno autoritario, los minorías tienen derecho a existir, organizarse, expresarse y competir por los puestos de elección popular.

3. Los elementos del sistema democrático
El pensador italiano Norberto Bobbio plantea los siguientes elementos del sistema democrático que deben ser respetados:
  • Todos los ciudadanos mayores de edad, sin distinción de raza, creencia o condición social, deben tener plenos derechos políticos. 
  • Los ciudadanos deben poder elegir entre opciones políticas diversas. Es decir, debe existir pluralismo político.
  • Los ciudadanos deben ser libres para votar y decidir según su propia opinión, sin ser coaccionados, y elegir entre las opciones disponibles.
  • El voto de cada ciudadano tiene el mismo valor al de cualquier otro.
  • Las decisiones colectivas y las elecciones deben regirse por el principio de las mayorías y no atentar contra los derechos de las minorías.
4. Los ciudadanos en las democracias actuales
Los ciudadanos deben tener garantizados sus derechos en una democracia, pero también la seguridad, la libertad y la igualdad de oportunidades. Por eso, la ciudadanía no es sólo un concepto político. Somos ciudadanos también en un sentido social, en la medida en que la sociedad nos reconoce un lugar en ella y nos protege, y también en un sentido económico, en la medida en que una democracia debe ser un sistema justo, sin grandes desigualdades ni privilegios, es decir, sin ciudadanos de primera o de segunda clase.
Por eso, la ciudadanía sólo es posible en un sistema de justicia social, política y económica.

5. Principales amenazas para una democracia
  • La demogagia o uso interesado de la mentira para alcanzar fines políticos.
  • La reducción a un conjunto de procedimientos formales que impida que los ciudadanos participen realmente de las decisiones.
  • La información tendenciosa, es decir, que las fuentes de información no sean libres y plurales y puedan ser utilizadas con fines políticos.
  • El terrorismo y la proliferación de actitudes violentas.
  • La corrupción institucional, es decir, la que se apoya en los mecanismos del Estado. Amenaza al principio de legalidad y a la seguridad jurídica, que son fundamentales.
  • El interés privado podría anteponerse al interés público, que debe prevalecer.
  • Una súbita caída en los niveles de vida de los ciudadanos, porque puede crear inestabilidad. La democracia requiere cierta prosperidad económica y social.