Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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viernes, 18 de agosto de 2017

La psicología en el siglo XX: Corrientes

1. Funcionalismo
Eminentemente norteamericana, esta corriente, cuyo fundador y representante más conocido es William James, se despreocupa de la estructura de la conciencia y se interesa por su función adaptativva, de acuerdo con la selección natural. Estudia la utilidad y el funcionamiento de los procesos mentales que utilizamos para adaptarnos mejor a nuestro mundo. La conciencia aparece como un conjunto de operaciones, más que como una estructura acabada.
La psicología se entiende como una ciencia eminentemente práctica, que debe ayudar al hombre a adaptarse a su medio y alcanzar éxito en la vida. Psicólogos como Dewey, Angell y Cattell han desarrollado métodos tipo test y cuestionarios para medir las diferencias psicológicas individuales.

2. Conductismo
Aunque inspirada en un primer momento en los experimentos del ruso Pávlov sobre los reflejos condicionados, el conductismo o behaviorismo es también una escuela psicológica netamente americana. Rechaza el estudio de la conciencia porque, al tratarse de hechos subjetivos, no cabe un conocimiento científico de ellos: mientras la psicología se ocupe de la conciencia no será una verdadera ciencia. La ciencia exige resultados comprobables.
A cambio, el conductismo propone entender la psicología como ciencia de la conducta o comportamiento observable, definiendo "conducta" como el conjunto de respuestas de un organismo a los estímulos ambientales. Tanto los estímulos como las respuestas son hechos físicos, observables.
Los conductistas utilizan métodos experimentales, afines a los utilizados en las ciencias naturales, tanto con hombres como con animales. Sus representantes más conocidos (y más radicales) son Watson y Skinner.

Skinner, uno de los más famosos y radicales psicólogos conductistas, utilizó animales como palomas y ratas en sus estudios experimentales. En la imagen, caja de Skinner en un laboratorio de psicología experimental.
El conductismo, según Watson
La psicología es una rama puramente objetiva y experimental de la ciencia natural. Su meta teórica es la predicción y control de la conducta. En sus esfuerzos por alcanzar un esquema único de la conducta, el conductista no reconoce ninguna línea divisoria entre el hombre y el bruto.
La psicología comenzó en falso con Wundt, por no haber sabido enterrar su pasado. Trató de aferrarse a la tradición con una mano, mientras empujaba hacia la ciencia con la otra. Antes de que la astronomía pudiera progresar tuvo que enterrar a la astrología, como hicieron la neurología y la química con la frenología y la alquimia, respectivamente. Pero la psicología no ha enterrado aún a sus brujos.
John Watson, La psicología desde un punto de vista conductista (adaptado)

3. Psicoanálisis
Inaugurado por el psiquiatra vienés Sigmund Freud, el psicoanálisis comparte con el conductismo el rechazo de la conciencia como objeto propio y exclusivo de la psicología, aunque sus métodos no pueden ser más diferentes: apela a la existencia de un psiquismo inconsciente (se deshace la equivalencia entre mente y conciencia que desde Descartes se había dado por supuesta) y para descubrirlo recurre a métodos como la introspección y la asociación libre (el sujeto responde rápidamente y sin censura a una palabra, imagen o idea que se le propone), por parte del sujeto, y la hermenéutica o interpretación, por parte del psicólogo.
El psicoanálisis de Freud es más que una teoría y una terapia psicológicas: es también una visión del mundo y del hombre que incluye interpretaciones del arte, la religión, la moral, la historia, etc. Es lógico que algunos autores, aceptando aspectos importantes del método y tratamiento psicoanalíticos, no compartieran otros presupuestos de tipo filosófico: por ello, se separaron de la ortodoxia freudiana creando sus propias escuelas de psicoanálisis: los más conocidos son Adler y Jung, durante los primeros años, seguidos, posteriormente, por muchos otros.

4. Gestalt
La Escuela de la Forma (en alemán, Gestalt) estudia la experiencia perceptiva como totalidad organizada, no como una suma de elementos o sensaciones; por ejemplo, lo que se percibe es un objeto (libro, bolígrafo, tiza...), que aparece como algo inmediato y no como el resultado de una construcción realizada a partir de las sensaciones (color, figura, dureza, frialdad, olor, etc.). Esto ocurre así en virtud de una forma (estructura, organización) que no se deriva de las sensaciones, sino que se impone a ellas porque es puesta por el propio sujeto o mente; esta forma o Gestalt dota de sentido a los elementos o sensaciones para que no sean simplemente una acumulación caótica.
La Gestalt "toma prestado" de la filosofía el método fenomenológico: descripción sin prejuicios de lo que se experimenta tal como se experimenta, sin imponer interpretaciones; nadie siente primero un color, luego una forma, después una sensación táctil y finalmente percibe el objeto como tal, sino al revés, primero percibe el objeto y después (si quiere) podrá analizarlo y descomponerlo en sensaciones. A veces las teorías presuntamente científicas (en este caso, el asociacionismo) son también prejuicios que nos impiden captar la realidad tal como se nos muestra.
La fenomenología no excluye otros métodos como la observación y la experimentación, que los psicólogos de la Gestalt han usado, igual que los conductistas, en sus laboratorios.
Los principales representantes de esta escuela son Wertheimer y Koffka, en cuanto a psicología de la percepción; Köhler, en el campo del aprendizaje; y Lewin, en psicología social.

5. Psicología humanista y existencialista
Se interesa por lo específico de la existencia humana, rechazando su reducción a los aspectos objetivos, medibles y cuantificables. En cierta forma supone un regreso a la antigua concepción de la psicología como "saber del alma", ya que recupera como una de sus tareas potenciar la dimensión espiritual (no necesariamente religiosa), de la que forman parte el sentido de la existencia y la autorrealización personal. Los métodos utilizados son variados, aunque se da especial relevancia a la entrevista personal y a las dinámicas de grupo.
Entre los representantes de la psicología humanista podemos citar a los americanos Maslow y Rogers, además de otros europeos como Viktor Frankl.

6. Psicología cognitiva
Al contrario que el conductismo, y como reacción frente a él, los cognitivistas se interesan por los procesos internos, no observables, ya que los esquemas mentales o interpretaciones de la situación son necesarios para entender por qué se elaboran ciertas respuestas en vez de otras. La conducta se explica, por tanto, en términos de procesamiento de la información. El sujeto no es un receptor pasivo de información, sino que juega un papel activo aportando conocimientos previos y esquemas mentales.
A partir de los años 60 los cognitivistas utilizan la metáfora del ordenador para comprender la forma en la que la mente organiza los datos recibidos (inputs) para llegar a unos rendimientos (outputs).   
Sin duda, el autor más conocido dentro del enfoque cognitivista es el suizo Jean Piaget, que ha estudiado la forma en que el niño utiliza esquemas intelectuales cada vez más complejos desde su nacimiento hasta la adolescencia. Autores encuadrables en la psicología cognitiva o constructivista (términos que se utilizan la mayoría de las veces como sinónimos) son también Lawrence Köhlberg, George Miller y David Ausubel. Esta corriente ha inspirado una profunda renovación de los métodos pedagógicos, traducida desde los años 80 en las legislaciones educativas de España y otros países.

martes, 15 de agosto de 2017

Moral, ética y política

La moral, la ética y la política son las tres dimensiones de la acción del hombre. La moral y la ética confluyen en la política porque sólo podemos alcanzar una vida buena en un entorno adecuado de convivencia.

1. ¿Qué es la moral?
La palabra moral viene de mos, que significa "costumbre" o "hábito".
La moral es el conjunto de comportamientos, actitudes y valores que se transmiten mediante la costumbre o la tradición dentro de un grupo humano determinado y que obliga a todos sus miembros.
La moral guía nuestras actuaciones y nos indica lo correcto o incorrecto de una acción. Las morales particulares de las personas pueden coincidir en muchos aspectos, pero también diferenciarse en algunas exigencias. Estas diferencias son mucho mayores entre miembros de diferentes culturas. Así, lo que en una de ellas puede ser normalmente aceptado, en otra puede ser objeto de una prohibición muy severa.

2. ¿Qué es la ética?
La palabra ética viene de éthos, que significa "carácter".
La ética es la reflexión de carácter filosófico, basada en el análisis crítico y la razón, sobre la oportunidad y conveniencia de las distintas morales, pero también la formación y consolidación del carácter mediante la adquisición de una serie de hábitos o costumbres.
La reflexión ética consiste en:
  • Someter a crítica nuestros propios criterios morales y los de los demás. Este ejercicio proporciona una idea, más o menos razonada, de lo que está bien y lo que está mal, y conformar una moral particular, que suele coincider en lo esencial con la de otras personas del grupo social o cultural.
  • Reflexionar sobre la propia vida. Esta actividad permite plantearnos su sentido, hacia dónde nos dirigimos y qué nos proponemos.
  • Buscar las razones por las que defendemos una idea y no otra. La reflexión ética exige que nos responsabilicemos de nuestras opiniones y que las defendamos con argumentos.
3. ¿Qué es la política?
La política es la disposición a reflexionar sobre la administración y el gobierno de una sociedad y a actuar sobre ellos mediante el uso del poder y la autoridad. También consiste en realizar el análisis de los principios ideológicos desde un punto de vista ético.
Actuar en política podría considerarse una de las actividades más nobles del ser humano, ya que implica una labor de servicio hacia los demás en la que se intentan superar conflictos y problemas mediante el sentido común y el diálogo. Sin embargo, en ocasiones se utiliza como medio para obtener el beneficio individual de dominio sobre la sociedad.


La ley moral
Dos cosas me llenan el ánimo de admiración y respeto: el cielo estrellado sobre mi cabeza y la ley moral que yo llevo dentro. Ambas cosas no he de buscarlas cual si estuvieran envueltas en oscuridades; ante mí las veo y las enlazo inmediatamente con la consciencia de mi existencia.
El primer espectáculo de una innumerable multitud de mundos aniquila mi importancia como criatura animal que tiene que devolver al planeta (un mero punto en el universo) la materia de la que fue hecho. El segundo, en cambio, eleva mi valor como inteligencia infinitamente por medio de mi personalidad, en la cual la ley moral me descubre una vida independiente de la animalidad.
Immanuel Kant, Crítica de la razón práctica (adaptado)

Ética y política
Lo que a ti y a mí nos importa ahora es si la ética y la política tienen mucho que ver y cómo se relacionan. En cuanto a su finalidad, ambas parecen fundamentalmente emparentadas: ¿no se trata de vivir bien en los dos casos? La ética es el arte de elegir lo que más nos conviene y vivir lo mejor posible, el objetivo de la política es el de organizar lo mejor posible la convivencia social, de modo que cada cual pueda elegir lo que le conviene.
Como nadie vive aislado..., cualquiera que tenga la preocupación ética de vivir bien no puede desentenderse olímpicamente de la política.
Fernando Savater, Ética para Amador

Las dos formas de política
Desde que los hombres reflexionan sobre la política, han oscilado entre dos interpretaciones diametralmente opuestas. Para unos la política es esencialmente una lucha, una contienda que permite asegurar a los individuos y a los grupos que detentan el poder su dominación sobre la sociedad.
Para otros, la política es un esfuerzo por hacer reinar el orden y la justicia, siendo la misión del poder asegurar el interés general y el bien común contra la presión de las reivindicaciones particulares. Para los primeros, la política sirve para mantener los privilegios de una minoría sobre la mayoría. Para los segundos, es un medio de realizar la integración de todos los individuos en la comunidad y de crear la "ciudad perfecta" de la que hablaba Aristóteles.
Maurice Duverger, Introducción a la política

sábado, 29 de julio de 2017

La psicología se hace ciencia

1. La obra de Wundt
Se dice que el año 1879 es el del inicio de la psicología científica. ¿Qué ocurrió en esta fecha? Sencillamente, un catedrático de filosofía de la Universidad de Leipzig, llamado Wilhelm Wundt, que era además médico y fisiólogo, creó el primer laboratorio de psicología. Se le considera por ello el creador de la psicología científica o experimental, entendiendo por tal una ciencia que ha dejado de ser una rama puramente teórica de la filosofía y al menos en parte se hace en laboratorios.
Ahora bien, la creación de un laboratorio de psicología no es algo que Wundt ideara de la noche a la mañana. Él mismo había publicado, años antes, en 1874, la obra Principios de psicología fisiológica, donde definía el objeto de estudio y método de una nueva ciencia independiente valiéndose de las aportaciones de otros autores (Johannes Müller, Ernst Weber, Gustav Fechner...) que, antes que él, hacían en sus respectivos laboratorios algo parecido a lo que Wundt haría en el suyo: comprobar y medir la relación existente entre los estímulos físicos y las sensaciones.
La psicofísica o psicología fisiológica trataba, por primera vez, de someter los elementos subjetivos o mentales a un control objetivo. Pero existía un problema: si bien podía idearse un aparato que midiera la intensidad o la velocidad del impulso eléctrico que recorre un nervio, ningún aparato podía captar y medir sensaciones como "rojo", "dulce" o "frío" que aparecen en la mente (¿cómo puede uno saber si otros experimentan esas mismas sensaciones, o si únicamente utilizamos las mismas palabras pero asociándolas a significados distintos?). Las sensaciones y demás cualidades mentales pueden ser conocidas si el sujeto indica al investigador lo que sólo él puede experimentar, siempre y cuando diga la verdad. Es por ello que en los inicios de la psicología, la introspección era considerada el método básico de la naciente ciencia.
A las aportaciones de la psicofísica (investigación de los umbrales, energías específicas de los nervios sensoriales, etc.), se unieron los estudios sobre el cerebro de Fluorens (extirpación de partes del mismo en palomas), Fritsch (excitación eléctrica del cerebro) y otros, lo mismo que los estudios sobre la forma del cráneo humano y su relación con el carácter (frenología de Gall) o los trabajos estadísticos sobre la heredabilidad de la eminencia (Galton).
En definitiva, multitud de aportaciones y descubrimientos de diferentes sectores de la ciencia confluyeron en el nacimiento de la psicología científica. Pero pasó muy poco tiempo antes de que esta disciplina dejara de ser una ciencia única para convertirse en una pluralidad de corrientes, teorías y métodos.

Wilhelm Wundt
Nació en 1832 en Neckarau. Este filósofo, médico y psicólogo alemán trabajó en Berlín en el laboratorio de Johannes Müller. Posteriormente, dio clases en la universidades de Heidelberg, Zurich y Leipzig, donde fundó el primer laboratorio de psicología en 1879. Consideró la introspección como el método propio de la psicología, que de esta forma se distingue de la fisiología. En los últimos años de su vida se dedicó a elaborar una psicología de los pueblos, obra magna que, por desgracia, ha carecido de continuidad. Falleció en 1920 en la localidad alemana de Grossboten. 

2. El estructuralismo y las reacciones antiestructuralistas
En el apartado anterior hemos visto cómo, a partir de los descubrimientos de la fisiología y otras disciplinas, iba naciendo una ciencia nueva e independiente, con un objeto de estudio y método diferentes a los de las otras ciencias. Esta nueva ciencia se definía por una serie de rasgos que pasamos a enumerar:
  • Su campo de estudio es la mente, conciencia o experiencia interna, términos que en ese momento todavía eran tomados como sinónimos.
  • En la mente descubrimos unos elementos o datos primarios, como las sensaciones, que se agrupan entre sí dando lugar a una estructura (de ahí los nombres de estructuralismo o asociacionismo con que, casi indistintamente, se conoce a esta corriente).
  • El único método posible para el estudio de lo mental (realidad que, por definición, es accesible a un único sujeto) es la autobservación o introspección y posterior comunicación de los datos obtenidos, pero siempre sometidas a unas condiciones de control impuestas por el investigador para asegurar su validez científica.
  • De lo anterior se deduce que el único posible sujeto experimental de esta psicología es el ser humano, pues difícilmente de cualquier otra especie animal pueden obtenerse datos por introspección y lugeo comunicarlos al científico.
El siguiente cuadro muestra esquemáticamente los rasgos esenciales que definen la escuela estructuralista de psicología científica, con representantes tan importantes como el propio Wundt o su discípulo Titchener.

La utilidad de esta representación sintética de los rasgos del estructuralismo radica en que la negación de cada uno de ellos va a dar lugar a una nueva corriente de la naciente psicología. Así, podemos decir:
  • Si, en vez de estudiar la estructura, proponemos el estudio de la función de la mente o conciencia (no tanto "¿cómo es?", sino "¿para qué sirve?"), obtenemos la psicología funcionalista de William James y otros.
  • Si dejamos de tomar como sinónimos dos términos como "mente" y "conciencia", y admitimos por tanto la existencia de una mente o psiquismo inconsciente, estamos abriendo la puerta a la psicología profunda o psicoanálisis, iniciado por Freud y continuado por otros como Adler, Jung, etc.
  • Si dejamos de considerar la forma o estructura como construcción derivada de la asociación de elementos, y la consideramos como un dato primario que determina el modo en que dichos elementos se agrupan, nos situamos en el punto de partida de la psicología de la Gestalt.
  • Si dejamos de tomar al hombre como único sujeto posible de estudio psicológico, aceptamos la posibilidad de una psicología animal, rama que tuvo un gran desarrollo a lo largo de todo el siglo XX.
  • Finalmente, si rechazamos los datos que proceden de la autobservación y buscamos una ciencia apoyada en la observación pública y la experimentación, y que trate no sobre la mente sino sobre el comportamiento, nos situamos en el conductismo o behaviorismo (que confluye con la anterior, puesto que, al contrario que la conciencia, el comportamiento es observable tanto en personas como en animales).
Frenología
Es una teoría que surgió en el siglo XIX y afirmaba la posible determinación del carácter y los rasgos de personalidad, así como las tendencias criminales, basándose en la forma del cráneo, cabeza y facciones. Desacreditada fuertemente en la década de 1840, fue la primera disciplina en ser llamada pseudociencia y es considerada como tal hasta el día de hoy. 

3. Psicología animal y ley de parsimonia
Influidos por el evolucionismo de Darwin, algunos científicos se plantearon la posibilidad de que la mente humana también procediera por evolución de la mente animal e hicieron de ésta su objeto de estudio. Nacía así lo que se dio en llamar psicología comparada, pues giraba en torno a las semejanzas y diferencias, a nivel mental, entre seres humanos y animales. El más claro exponente de esta corriente es el libro Inteligencia animal, de George Romanes (1882). La obra caía en un excesivo antropomorfismo, lo que llevó como reacción a la tendencia contraria de no interpretar ninguna conducta como resultado de una facultad psíquica superior, si puede interpretarse a partir de una facultad inferior. Esto es lo que se conoce como ley de parsimonia y fue propuesta por Conwy Lloyd Morgan (1852-1936), aunque se puede decir que no es sino la aplicación a la psicología de la famosa "navaja de Ockahm" (Guillermo de Ockham proponía rechazar las explicaciones metafísicas, basadas en entidades invisibles y principios abstractos, y ceñirse a lo que se puede comprobar por la experiencia).
El conductismo, es decir, la tarea de explicar la conducta sin recurrir a la mente, estaba ya a un paso.

sábado, 22 de julio de 2017

El espacio ético

1. Las condiciones para el desarrollo de la persona
Al espacio en donde se dan las condiciones para el desarrollo de la persona, tanto materiales como morales, lo llamamos espacio ético.
Entre las condiciones necesarias que deben darse en ese espacio ético para que una persona se desarrolle en plenitud destacan el respeto a la dignidad, la igualdad y la libertad de todos los seres humanos.
  • La dignidad implica disponer de unas condiciones materiales y sociales mínimas que permitan a la persona tener una vida adecuada, pero también debemos considerar que la persona es un fin en sí misma y no un medio para fines propios o ajenos.
  • La igualdad supone relacionarse de igual a igual con las personas del entorno sin ningún tipo de discriminación o desventaja por razones de sexo, raza, religión, ideas políticas o cualquier otra.
  • La libertad implica que la persona, hombre o mujer, pueda tomar decisiones responsablemente, sin condicionantes externos o coacciones.
Efectivamente, toda persona tiene que ser libre para poder hacer con su vida lo que estime más conveniente. Si no somos libres, no podremos hacernos responsables de nuestros actos.

2. El ejercicio de la libertad
La libertad es la facultad natural que tiene el hombre para obrar de una manera u otra, o para no obrar. Se trata de una cualidad íntimamente relacionada con la responsabilidad, ya que sólo un hombre libre puede responsabilizarse de sus actos.
¿Somos realmente libres? En muchas ocasiones las actividades del hombre están condicionadas por las circunstancias en las que le ha tocado vivir (lugar, época histórica, entorno, etc.).
Así, en el ejercicio de la libertad el ser humano encuentra los siguientes límites:
  • Las pautas de conducta que le indican lo que debe y lo que no debe hacer.
  • El hecho de vivir en comunidad, que le impone la necesidad de limitar su libertad para garantizar la libertad ajena.
Muchos pensadores opinan que, aun así, el ser humano puede elegir a pesar de cualquier límite o condicionante que se le imponga.
El ejercicio de la libertad puede observarse desde dos dimensiones:
  • Desde la dimensión actual permite la realización personal.
  • Desde la dimensión histórica favorece que las sociedades sean cada vez más justas.
Ambas dimensiones están estrechamente conectadas. Lo que hagamos en la historia condiciona nuestras posibilidades presentes de realización personal y, a su vez, éstas sientan las bases de lo que será la sociedad futura.

El valor del ser humano
El ser humano, considerado como persona, está situado por encima de cualquier precio, porque, como tal, no puede valorarse sólo como medio para fines ajenos, incluso para sus propios fines, sino como fin en sí mismo; es decir, posee una dignidad (un valor interno absoluto), gracias a la cual infunde respeto a todos los demás seres racionales del mundo, puede medirse con cualquier otro de esta clase y valorarse en pie de igualdad.
Immanuel Kant, Metafísica de las costumbres

¿Somos libres?
En la Antigüedad, un filósofo romano discutía con un amigo que le negaba la libertad humana y aseguraba que todos los hombres no tienen más remedio que hacer lo que hacen. El filósofo cogió un bastón y comenzó a darle estacazos con toda su fuerza: "¡Para ya, no me pegues más!", le decía el otro. Y el filósofo, sin dejar de zurrarle, continuó argumentando: "¿No dices que no soy libre y que lo que hago no tengo más remedio que hacerlo? Pues entonces no gastes saliva diciendo que pare: soy automático".
Fernando Savater, Ética para Amador

¿Qué es la libertad?

La libertad es aquella disposición al obrar que sólo limita con la libertad del otro. Es la condición de posibilidad de convivencia.
Immanuel Kant

La libertad, como modo de vida, es un logro, y, por tanto, requiere esfuerzo y formación de la inteligencia y el carácter.
Peter Berkowitz

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.
Miguel de Cervantes

Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo.
Franz Grillparzer

La libertad guiando al pueblo, de Eugène Delacroix
 

viernes, 21 de julio de 2017

La prehistoria de la psicología científica

Etimológicamente, psicología significa "estudio del alma". Aunque la palabra es relativamente reciente (siglo XVIII), las investigaciones psicológicas han formado parte de la filosofía desde la aparición de ésta.

1. La psicología como estudio del alma
En la antigua Grecia aparecen dos conceptos de alma contrapuestos, encarnados en las filosofías de Platón y su discípulo Aristóteles.
  • Para Platón, el ser humano está compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo es moral y el alma es inmortal. El alma es una realidad existente en sí, distinta e independiente del cuerpo, lo que después se llamará sustancia: aunque puede subsistir sin el cuerpo (y de hecho, según la filosofía platónica, existió antes del nacimiento y seguirá existiendo tras la muerte), actualmente está unida a él de forma no necesaria, sino accidental.
  • Por el contrario, para Aristóteles el alma es la forma sustancial del cuerpo vivo, la estructura u organización que le hace funcionar, de modo que ambos, alma y cuerpo, son interdependientes y no pueden existir por separado: si el alma es una organización de la materia, no hay una organización sin nada que organizar (no hay alma sin materia); de igual manera, un cuerpo sin alma no es ya un cuerpo, sino un simple cadáver). El alma es pues mortal, sin vida no hay alma.
Para Platón el alma es independiente del cuerpo, mientras que para Aristóteles es la organización de una materia. Platón señala a lo trascendente, Aristóteles se ciñe a lo natural.
En ambos autores el alma es un principio invisible, una entidad metafísica, situada más allá de la experiencia: sólo podemos experimentar sus operaciones (pensamiento, volición, recuerdo), pero no al sujeto o agente de dichas operaciones.
Durante la Edad Media, las ideas sobre el alma de Platón y Aristóteles tuvieron continuidad, respectivamente, en el pensamiento filosófico cristiano de Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, quienes corrigieron a los primeros en los puntos donde su pensamiento chocaba con la religión cristiana, como la existencia anterior al nacimiento de Platón o la mortalidad del alma en Aristóteles; compartieron con ellos que el ser humano se compone de cuerpo y alma.

2. La psicología como estudio de la mente o conciencia
En el siglo XVII el filósofo racionalista Descartes cambia el enfoque dominante en el estudio del alma: no se busca algo más allá de la experiencia, sino lo primero que se experimenta, condición para que puedan experimentarse otras cosas. La certeza indudable no es que existen cosas (ya que podría estar soñando o engañando a mis sentidos...), sino que "existe mi pensamiento". Y esto, un ser que piensa pero que no puede captarse por los sentidos sino por otra forma de experiencia, la que se dirige hacia el interior de uno mismo, y no a los objetos exteriores, es el alma. El alma para Descartes posee dos características fundamentales:
  • Es pensante, es decir, capaz de sentir, imaginar, recordar, dudar, querer, razonar...
  • No posee una localización espacial, sencillamente no está en ningún sitio: nadie puede indicar la posición en el espacio de ningún hecho mental.
Entendida de esta manera, el alma deja de ser una entidad metafísica y se convierte en algo de lo que uno tiene o puede tener experiencia. El alma se capta por medio de la autoobservación, destacada por el empleo constante de la primera persona en los textos de Descartes: "yo pienso", "yo existo" es algo que sólo puedo decir con absoluta certeza de mí mismo. La reflexión sobre el alma da paso progresivamente al estudio de la mente o conciencia, accesible por la experiencia interna.

3. La definición de "mental"
Siguiendo el camino abierto por el pensamiento de Descartes, podemos entender la diferencia existente entre lo mental y lo físico. Hay muchos ejemplos sencillos que nos pueden servir: algo físico es un golpe en la espinilla, mientras que algo mental es el dolor que aparece a continuación; o bien, algo mental es pensar las respuestas a las preguntas de un examen, y lo físico son los movimientos que ejecuta la mano para escribir dicha respuesta en la hoja de papel. 
¿En qué nos basamos para diferenciar lo mental de lo físico? La primera razón es que un golpe o un movimiento físico es algo que mucha gente puede presenciar, mientras que un pensamiento o un dolor no se pueden ver, sólo uno mismo sabe si los tiene o no. Dicho de otra manera: lo mental es subjetivo, accesible a un solo sujeto (interno), mientras que lo físico es intersubjetivo, accesible a varios sujetos a la vez.
En consonancia con este primer rasgo, podemos anotar otro que ya Descartes tuvo en cuenta: lo físico es localizable (esto es, extenso, ocupa un lugar en el espacio), se puede decir "dónde" está, mientras que lo mental no tiene un "dónde", tan sólo un "cuándo": ¿dónde está mi pensamiento?, ¿a la derecha, a la izquierda, delante, detrás, encima o debajo de otro pensamiento?, ¿en el cerebro?, ¿podrías verlo si me abrieras la cabeza? Lo mismo podemos decir del dolor "en la espinilla": ¿de verdad crees que está en la espinilla?, ¿por qué entonces no lo ves por mucho que la mires? En definitiva, los hechos mentales son ilocalizables o, como también se dice, inextensos.

4. Mente y cerebro: un problema filosófico
Una vez diferenciadas dos formas o niveles de realidad ("mental" y "físico"), se plantea el problema de su mutua relación. A grandes rasgos, las soluciones a este problema se pueden clasificar en cuatro grandes grupos:
  • Dualismo interaccionista: en el que el cerebro (o una parte de él) juega el papel de puente entre la mente y la materia.
  • Paralelismo psicofísico: se establece que no hay relación directa entre lo mental y lo físico, aunque sí una correspondencia o "armonía" que debe explicarse desde razones distintas a su influencia mutua.
  • Reduccionismo fisicalista (materialismo): la mente es una dimensión o "sombra" de la materia.
  • Reduccionismo mentalista (espiritualismo): la materia es una dimensión de la mente, sólo existe como contenido de ésta.
Otras teorías como el emergentismo, que sostiene que lo mental emerge desde lo físico una vez alcanzado cierto grado de desarrollo evolutivo, no responden en realidad a la pregunta sobre el problema psicofísico, sino que se limitan a señalar las condiciones que deben darse para que sea posible la aparición de una dimensión mental.
La historia de la filosofía nos proporciona ejemplos de autores que han pensado estas posibilidades hasta sus últimas consecuencias. Descartes, por ejemplo, es interaccionista, aunque el papel de "puente" no lo adjudica al cerebro como tal, sino a una de sus partes, la glándula pineal. Ésta sirve para explicar la comunicación entre mente y materia, tanto en los movimientos voluntarios como en las sensaciones producidas en el alma por la acción de los sentidos. El paralelismo psicofísico fue defendido, entre otros, por Leibniz, quien postulaba la existencia de una "armonía preestablecida" de entidades mutuamente independientes (mónadas). Otros autores han apostado por un materialismo más o menos radical ("el pensamiento es una secreción del cerebro, como la orina es una secreción de los riñones") o moderado (lo mental sí existe, pero como aspecto o efecto secundario de lo físico). Finalmente, Berkeley propone que lo que llamamos materia no es más que un conjunto de sensaciones, que sólo pueden existir en una mente capaz de sentir: suprímase la mente y suprimiremos también todo lo material.
Lo importante es comprender que la controversia mente-cerebro no es un problema científico, sino filosófico, y por tanto imposible de resolver con simples datos. Por eso cualquiera de estas teorías, incluido el espiritualismo de Berkeley, puede ser compatible con los resultados de la investigación científica sobre el cerebro: al fin y al cabo, éstos seguirán siendo los mismos tanto si esa cosa llamada "cerebro" es de verdad un objeto material independiente como si existe sólo como una percepción sin realidad alguna fuera de las mentes que lo perciben.