Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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sábado, 14 de octubre de 2017

La arquitectura del sistema nervioso en el hombre

Conocer la historia evolutiva del sistema nervioso humano puede servirnos para entender algunas de sus características estructurales. Por ejemplo, estamos habituados a hablar de "cerebro" en singular, pero enseguida veremos que el cerebro humano consta de dos hemisferios que funcionan de forma independiente, aunque se coordinan a través del cuerpo calloso (por lo que las personas que tienen dañada esta parte se puede decir que actúan como si tuvieran dos cerebros distintos). La primera forma de cerebro, en los gusanos planos, es un ensanchamiento de dos ganglios en la cabeza, y este "cerebro dual" va a conservarse en las etapas posteriores, incluido el hombre. También la presencia de ganglios y anillos en los invertebrados queda reflejada, respectivamente, en las formas ganglionares del sistema autónomo y la disposición por alturas o niveles de todo el sistema periférico. La disposición cuerda dorsal-cerebro, que ha aparece en el amphioxus, se conserva en todos los vertebrados, así como la división del cerebro en cerebro posterior, cerebro medio y cerebro anterior, con la peculiaridad de que este último, en los mamíferos superiores y sobre todo en el hombre, crece espectacularmente envolviendo el cerebro posterior y medio, que continúan realizando sus funciones específicas en un nivel de organización que algunos han llamado "cerebro reptiliano". Conviene que, al comenzar el estudio de las estructuras cerebrales propiamente humanas, conservemos el recuerdo de su historia: cómo, a lo largo de muchos siglos, se han ido formando hasta llegar a ser lo que son ahora, pero sin dejar nunca de ser totalmente lo que han sido antes.

1. El sistema nervioso y sus divisiones
El sistema nervioso humano está formado por miles de millones de células (neuronas) cuyas uniones o sinapsis permiten la transmisión de mensajes por todo el organismo; además de las neuronas, el sistema nervioso contiene otras células llamadas neuroglias cuyas funciones son, entre otras, aislar, proteger, sostener, guiar, nutrir y, a veces, reparar las neuronas.
La principal división se da entre sistema nervioso central (en adelante, SNC) y sistema nervioso periférico (en adelante, SNP). El SNC es una cuerda o haz de nervios que recorre la espalda (médula espinal) y se ensancha en un extremo, formando el encéfalo. El SNP pone en relación el SNC con el resto del cuerpo, y está formado por dos subsistemas: el sistema nervioso somático (nervios craneales y espinales, que unen el SNC con los músculos estriados) y el sistema nervioso autónomo (relaciona el SNC con las glándulas y los músculos lisos), este último con otras dos divisiones: la simpática, que activa ciertas funciones, y la parasimpática, que inhibe esas mismas funciones.

2. ¿Cerebro = Encéfalo?
Hay que advertir que la diferencia entre cerebro y encéfalo no está ni mucho menos clara y varía de unos autores a otros y de unos a otros países. Aquí hemos tomado ambos términos como sinónimos. En el caso de no hacerse así, se considera al encéfalo dividido en tres regiones superpuestas una sobre otra (de abajo arriba: rombencéfalo, mesencéfalo y prosencéfalo) y se reserva el nombre de "cerebro" a la región más superficial o prosencéfalo. Otras veces las tres regiones anteriormente citadas se llaman "cerebro posterior", "cerebro medio" y "cerebro anterior", respectivamente.

    
3. Sistema nervioso central


3.1. La médula espinal
Es una estructura semejante a un cordón que recorre la espalda de arriba abajo. Realiza una doble función:
  • Actúa como intermediaria entre el cerebro y las distintas partes del cuerpo, tanto músculos y glándulas como receptores sensoriales situados en el tronco y extremidades.
  • Coordina los actos reflejos más simples, como flexionar la pierna tras un golpe en la rodilla.
3.2. El encéfalo
Llamaremos "cerebro" o "encéfalo", indistintamente, a la masa nerviosa situada dentro de la cavidad craneal. Desde una perspectiva evolucionista, podemos entenderlo como tres capas superpuestas que corresponden a distintos momentos de la historia evolutiva:
  • El núcleo central primitivo, también conocido como "cerebro reptiliano".
  • El sistema límbico, evolutivamente posterior y sólo desarrollado completamente en los mamíferos.
  • La corteza cerebral o córtex, a cargo de los procesos mentales superiores.
  El núcleo central (cerebro reptiliano) 
En ente primer nivel, el más primitivo y común a todos los vertebrados, podemos encontrar las siguientes estructuras:
 a)  El tronco cerebral, prolongación de la médula espinal y unión de ésta con el cerebro. Destaca el bulbo raquídeo, también conocido como médula oblonga, que controla la respiración y el ritmo cardiaco. Es el punto donde los nervios que proceden de la parte izquierda del cuerpo cruzan hacia la parte derecha del cerebro, y viceversa. Sobre el bulbo se encuentra el puente de Varolio o protuberancia anular, que conecta el bulbo y la médula con el el cerebelo y los hemisferios cerebrales, además de intervenir en la regulación de los estados de sueño y vigilia. En el tronco cerebral suele incluirse también el cerebro medio o mesencéfalo, zona situada sobre el cerebelo en la que se realizan algunas funciones relacionadas con la visión, la audición y el registro del dolor.
 b)  El cerebelo ("pequeño cerebro"), en la parte inferior-posterior del encéfalo. Su función es la coordinación de movimientos y el equilibrio, aunque también interviene en la memoria y el aprendizaje.
 c)  El diencéfalo, situado entre los dos hemisferios cerebrales, por debajo del cerebro. Está compuesto por una doble estructura en forma de huevo llamada tálamo, que recibe y filtra los impulsos sensoriales (excepto los procedentes del olfato) antes de reenviarlos a la corteza cerebral, bajo la cual se halla el hipotálamo, que regula los impulsos sexuales, el hambre, la sed y la temperatura corporal, aparte de jugar un importante papel en la motivación (ira, temor, placer). El hipotálamo termina en un pequeño apéndice, la hipófisis (glándula maestra que regula la actividad endocrina de todo el organismo), y se comunica en su parte trasera con la glándula pineal o epífisis, a la que Descartes adjudicó la función de comunicar el cuerpo con el alma.

 El sistema límbico (cerebro emocional)   
El sistema límbico, llamado así por su localización en el "limbo" o límite entre el núcleo primitivo y los hemisferios cerebrales, es un conjunto de estructuras en forma de doble anillo que se asocian a respuestas emocionales vinculadas fundamentalmente a experiencias de placer y dolor, miedo e ira, y al recuerdo de dichas experiencias. De su aparición en la historia evolutiva parece dedudirse su función biológica: los animales que únicamente poseen un sistema límbico rudimentario (peces, reptiles) emiten respuestas instintivas automáticas, mientras que los que lo tienen totalmente desarrollado (mamíferos) son más flexibles al adaptarse a distintos ambientes. Este sistema capacita, por tanto, al organismo para suprimir o modificar conductas instintivas.

Entre los centros del sistema límbico destacan:
 a)  El hipocampo, estructura fundamental para transferir los datos de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo y, por tanto, para la formación de nuevos recuerdos (un animal con el hipocampo dañado conserva aprendizajes anteriores a la lesión, pero no es capaz de conservar los nuevos aprendizajes).

 b)  La amígdala cerebral, con forma de doble almendra y que juega un papel fundamental en la activación de respuestas emocionales y en los procesos de memoria-aprendizaje. Se ha comprobado que algunas personas con la amígdala dañada son capaces de identificar rostros, pero no de reconocer las expresiones faciales. Anteriormente otros experimentos sirvieron para comprobar el papel de la amígdala en la gestión de refuerzos emocionales. En 1996, LeDoux descubrió la llamada vía secundaria (o corta) para el procesamiento de la emoción a cargo de la amígdala sin mediación de la corteza cerebral: en ese caso, el organismo emite la respuesta sin que la corteza haya registrado todavía la información, lo cual produce peligrosas situaciones que algunos autores llaman de secuestro emocional (una persona reacciona rápidamente ante un hecho sin tener una idea clara de lo que está haciendo).
 c)  También pertenece al sistema límbico el giro cingulado, que rodea el cuerpo calloso. Este último separa los dos hemisferios cerebrales y, en caso de estar dañado, provoca la descoordinación entre ambos, que funcionan como si fueran dos cerebros distintos.

 Corteza cerebral 
El cerebro propiamente dicho (los dos hemisferios cerebrales) se encuentra formado en sus 3/4 partes por una capa de unos 4 mm de espesor (la corteza o córtex). Está compuesta de materia gris, esto es, células no mielinizadas (la mielina es una sustancia con la que se forma una vaina que recubre los axones de las neuronas facilitando la transmisión del impulso nervioso). Su aparición en la historia evolutiva es muy tardía: los peces carecen de ella, los reptiles y las aves la tienen muy rudimentaria, y en los mamíferos inferiores es pequeña y casi lisa. El crecimiento del tamaño de la corteza no se traduce en un mayor volumen, que daría lugar a enormes cabezas, sino en la abudancia de pliegues. En consecuencia, la corteza cerebral humana presenta un aspecto de nuez muy arrugada.
En cada uno de los hemisferios la corteza se divide en cuatro lóbulos: frontal, occipital, parietal y temporal. Dos grandes surcos o cisuras sirven para separar los lóbulos: la cisura de Rolando (vertical) y la cisura de Silvio (horizontal). Cada uno de los cuatro lóbulos realiza funciones diferentes:
  • El lóbulo occipital, en la nuca, recibe la información visual. 
  • El lóbulo temporal, situado aproximadamente a la altura de las sienes, se asocia a funciones como el reconocimiento de rostros, la información auditiva, la comprensión del lenguaje (área de Wernicke) y la memoria, además de intervenir en la regulación de emociones como la ansiedad y la ira. 
  • El lóbulo parietal, situado por encima del temporal y el occipital, recibe información sensorial de todo el cuerpo (piel, músculos, vísceras y papilas gustativas), además de intervenir en habilidades espaciales como seguir un mapa o señalar una ubicación. Recibe también el nombre de corteza somatosensorial. 
  • El lóbulo frontal, situado detrás de la frrente, controla las acciones voluntarias (corteza motora) y se encarga de tareas complejas como la solución de problemas, la toma de decisiones, el habla (área de Broca) y el control de las emociones. Se llama corteza prefrontal a la zona que queda aproximadamente detrás de las cejas.
Además de estos cuatro lóbulos, aproximadamente iguales en ambos hemisferios, se ha estudiado también el tema de la especialización hemisférica. Por un lado, cada hemisferio se ocupa de coordinar la actividad de la mitad opuesta del cuerpo, es decir, el hemisferio izquierdo coordina la actividad del lado derecho y el hemisferio derecho la del lado izquierdo. Pero además, con el tiempo, cada uno de los hemisferios se especializa en un tipo de funciones: el izquierdo se ocupa de las habilidades lingüísticas, numéricas y lógicas, mientras que el derecho se relaciona con la habilidad artística, la percepción espacial y la imaginación. Sin embargo, aun tratándose de un dato cierto, conviene no exagerar el alcance de esta especialización hemisférica: en condiciones normales, cada hemisferio actúa de forma coordinada con el otro, y, en todo caso, las diferencias entre hemisferios no son iguales en todos los seres humanos (por lo general, son mayores en los varones que en las mujeres, y mayores también en las personas que desempeñan casi exclusivamente tareas intelectuales); además, no hay que olvidar que una propiedad como la plasticidad cerebral puede afectar también a esta especialización.

4. Sistema nervioso periférico
Está formado por todos los nervios y centros nerviosos situados fuera de las cavidades craneal y espinal. Podemos distinguir dos sistemas:
 1.  El sistema periférico somático, relacionado con las acciones voluntarias y compuesto por nervios sensoriales (envían información al cerebro) y motores (transmiten órdenes del cerebro a los músculos).
 2.  El sistema nervioso autónomo, que se encarga de los actos involuntarios como latidos cardiacos, dilatación de las pupilas, etc. Se divide a su vez en simpático (dos cadenas nerviosas a ambos lados de la columna verebral, con unos ensanchamientos o ganglios) y parasimpático (ramas nerviosas procedentes del encéfalo). Sus funciones son complementarias: mientras el sistema simpático prepara el organismo para acciones intensas, el parasimpático se ocupa de la recuperación del organismo tras una situación o actividad excepciona. 

 

    miércoles, 27 de septiembre de 2017

    La vida afectiva

    En el desarrollo personal del ser humano ocupa un lugar de gran importancia su vida afectiva.
    Desde nuestro nacimiento, vivimos experiencias y nos relacionamos con personas a las que vamos ligando emociones y afectos. Esas personas (familia, amigos, profesores, etc.) ejercen una gran influencia sobre nosotros y constituyen nuestro entorno afectivo.

    1. La relación con la familia




    La familia es nuestro primer espacio de convivencia y de adquisición de valores morales. Algunos de ellos son el sentido de la autoridad, los roles sociales básicos, el valor del trabajo y de la responsabilidad, el reparto de las tareas domésticas, el cariño y el afecto, el altruismo, la generosidad y la solidaridad. También podemos aprender valores negativos como el uso de la violencia física y verbal, el egoísmo, la falta de respeto y cariño, etc.
    La convivencia con nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos, primos, etc., es la base de nuestras relaciones futuras. Así, establecer una relación con nuestra familia basada en el afecto, el diálogo y la comprensión es muy importante para tener una vida buena.
    La ética nos puede ayudar, a partir de lo que nos aporta el entorno familiar, a adquirir una sensibilidad moral que nos convierta en buenos ciudadanos. En este sentido, la familia es nuestra primera y quizá más importante escuela de ciudadanía, aunque no la única.

    2. Las relaciones de amistad y amor
    Otros ámbitos de desarrollo de nuestra capacidad afectiva y de adquisición de valores morales y cívicos son los amigos y la pareja.
    • Los amigos son nuestro segundo grupo de referencia después de la familia. Ejercen sobre nosotros una influencia decisiva aprobando o desaprobando nuestra conducta. En muchos casos, conviene tener en cuenta su opinión, pero cuando su influencia aumenta en exceso o creemos que puede perjudicarnos, debemos proponernos actuar por nosotros mismos, siguiendo nuestro propio criterio.
    • La pareja es también de gran importancia en nuestra vida afectiva. Con ella compartimos gran parte de las actitudes y valores que orientan nuestra conducta y el proyecto fundamental de vida. Por ello, la elección de la persona que compartirá tanto con nosotros es uno de los aspectos más importantes para ser feliz y llevar una vida buena. El amor nos puede hacer felices pero también desgraciados, en caso de que la persona amada no nos corresponda o no comparta con nosotros el proyecto fundamental de vida.
    3. El proceso de socialización
    Se llama proceso de socialización aquel por el que vamos interiorizando las formas de comportamiento, así como las actitudes, valores y normas del entorno social. Se lleva a cabo mediante los que se conoce como "agentes de socialización", entre los que destacan la familia, la escuela, los medios de comunicación o el grupo de amigos.   

    domingo, 24 de septiembre de 2017

    Evolución biológica del sistema nervioso

    El cerebro humano es una estructura sumamente compleja que no aparece perfectamente acabada en un momento dado de la historia biológica, sino que es preparada por estructuras más simples a lo largo de muchos siglos de evoluación. Repasemos algunos hitos de este proceso.

     1  En las plantas y animales más simples (protozoos, esponjas) no se puede hablar de sistema nervioso, únicamente de una cierta capacidad de reaccionar frente al ambiente con una finalidad supervivencial: es el caso de los tropismos (giros o crecimiento orientados) de las plantas o los movimientos destinados a capturar alimento o provocados por algún cambio en las condiciones del medio (calor, humedad, etc.). Se trata de una forma de reactividad puramente química, que no necesita un tejido especializado como el nervioso para provocar la reacción del organismo. Un ejemplo: los paramecios, protozoos que se desplazan por el agua utilizando cilios como si fueran los remos de una barca; cuando un paramecio tropieza con un obstáculo se paralizan los cilios que están a uno de los lados de la membrana, mientras que los del otro lado continúan moviéndose; se produce así un cambio en la dirección del movimiento y, en consecuencia, la evitación del obstáculo.
     2  La primera y más rudimentaria forma de sistema nervioso aparece en animales como las medusas y otros celentéreos (hidras, anémonas, etc.): existe una coordinación de los movimientos del organismo entero que se realiza a través de células sensitivas dispuestas en forma de red. Aunque no hay ningún centro de control (no hay células nerviosas que "manden" y otras que "obedezcan"), la simple interconexión entre las distintas partes hace que éstas reacciones de forma unitaria. 
     3  Los equinodermos (estrella, erizo de mar) representan un avance sobre los celentéreos en cuanto que aparecen acumulaciones de células nerviosas (ganglios) como centros de control de la actividad nerviosas. Estos ganglios, aunque conectados, son relativamente autónomos entre sí: no existe una coordinación central que unifique las respuestas del organismo entero (por eso, a partir de un brazo de una estrella puede formarse de nuevo la estrella entera).
     4  El primer esbozo de esta coordinación central aparece en unos gusanos acuáticos llamados turbelarios o planarias: además de tener ganglios distribuidos por el cuerpo formando una figura semejante a una escalera de cuerda, dos de estos ganglios situados en la cabeza se ensanchan dando lugar a un rudimentario cerebro doble. Junto a ellos aparecen células sensibles a la luz que podemos interpretar como un sentido de la vista apenas esbozado. Hay que destacar que, si estos gusanos son los primeros animales en los que podemos encontrar algo parecido al cerebro, también son los primeros capaces de aprender: cuando un mismo estímulo se repite varias veces sin que produzca efecto alguno, el animal deja de reaccionar ante él. Esto significa, asimismo, una cierta capacidad de recordar (memoria), pues de otra forma no podría equipararse el estímulo presente al estímulo pasado que no representó ningún peligro. Estamos ante un aprendizaje negativo (se aprende a "no hacer") y todavía muy simple, pero aprendizaje al fin y al cabo. Estos mismos gusanos presentan también otra forma de aprendizaje, más complejo que la mera habituación, que consiste en aprender a reaccionar ante un estímulo que en principio no provoca dicha reacción: el gusano se encoge al recibir una descarga eléctrica, pero, si dicha descarga se asocia a una luz cierto número de veces, terminará encogiéndose también cuando se presente la luz sin la descarga. Se trata, por tanto, del animal capaz de condicionamiento que ocupa un lugar más bajo en la escala evolutiva.
     5  Los artrópodos (insectos, crustáceos, arácnidos, etc.) presentan un mayor desarrollo del cerebro, situado en la cabeza, a la vez que un sistema ganglionar que recorre el cuerpo formando anillos alrededor del tubo digestivo-respiratorio. En los moluscos, esta misma organización cerebro-ganglio-anular evoluciona en distintas direcciones, y en alguna de ellas (cefalópodos como el pulpo) el cerebro alcanza una complejidad que no desmerece frente a la que encontraremos en los vertebrados. Hay que destacar que los pulpos son los invertebrados capaces de aprendizajes más complejos y pueden ser amaestrados para que realicen tareas como abrir botes o encontrar la salida de un laberinto.
     6  El siguiente paso evolutivo es la sustitución de los anillos ganglionares por un único eje nervioso, al cual llegan las aferencias de los receptores sensoriales y del cual parten las eferencias dirigidas a los músculos y vísceras, que consiste básicamente en un cordón que recorre la espalda y que se ensancha en uno de sus extremos en la cabeza formando el cerebro. Esta solución, que aparece por primera vez en un animal con aspecto de gusano pero más semejante estructuralmente a los peces llamado amphioxus, se generaliza en los vertebrados.
     7  El eje cerebro-médula es, en su parte posterior, básicamente igual en todos los vertebrados: las diferencias se hallan en el cerebro. Éste es, en su origen, un triple ensanchamiento en la terminación de la médula: en los vertebrados inferiores (peces, anfibios, reptiles) se conserva la disposición lineal de las tres partes del cerebro (posterior, medio y anterior: rombencéfalo, mesencéfalo y prosencéfalo, respectivamente), mientras que en las aves y mamíferos estas tres partes aparecen plegadas unas sobre otras. En los mamíferos, el cerebro anterior se desarrolla extraordinariamente dando lugar a la corteza cerebral, que cubre las otras partes que quedan formando un cerebro primitivo oculto en el interior de la corteza.


    domingo, 10 de septiembre de 2017

    La vida como proyecto personal

    La vida no discurre como un río, sino como una narración. Acto a acto contamos nuestra historia y en cada instante tenemos que decidir la frase que escribiremos a continuación, el proyecto, el argumento, el estilo.
    José Antonio Marina, Ética para náufragos

    1. El proyecto fundamental de vida
    Nuestra vida se construye día a día, momento a momento. Se trata de un quehacer que implica una continua anticipación e invención de nosotros mismos. Sin embargo, debemos plantearnos seriamente a dónde queremos llegar, porque sólo así podremos planificar y establecer los pasos necesarios que nos lleven a realizar nuestro deseo. El ser humano no debe decidir su futuro arbitrariamente, sino conforme a un proyecto fundamental que dé sentido a su vida.
    A lo largo de nuestro desarrollo como personas adoptamos unos comportamientos, actitudes y valores que orientan nuestra conducta y elegimos un proyecto de vida. Sin embargo, estas decisiones no son inamovibles: las consecuencias de nuestra conducta nos llevan a reflexionar desde la ética acerca de aquello que motivó esa conducta y a reforzar, matizar o cambiar en parte nuestro proyecto de vida inicial.
    Esta reflexión desde la ética acerca de los criterios en que se basa nuestra conducta, y que nos lleva a elegir un proyecto propio de vida, es lo que hace que nuestro proyecto fundamental sea un proyecto ético.

    2. La vida buena
    La vida buena consiste en:
    • Actuar de acuerdo con los comportamientos, actitudes y valores que hemos adoptado gracias a la reflexión ética y la experiencia de la vida a lo largo de nuestro proceso de maduración.
    • Elegir entre todas las posibilidades que la vida nos presenta la mejor para realizar nuestro proyecto fundamental de vida. Si elegimos mal llegaremos obligatoriamente a un lugar que no deseamos (si mato, me hago asesino; si robo, un ladrón) y no llevaremos una vida buena. 
    Debemos plantearnos seriamente a dónde queremos llegar, porque sólo así podremos planificar y establecer los pasos necesarios que nos lleven a la realización personal.
     
    3. La realización personal
    Una vida buena nos lleva a la realización personal.
    Nos realizamos personalmente cuando logramos descubrir nuestro ideal de vida y cuando conseguimos poner en práctica nuestro particular modo de vivir bien, alcanzando las metas que nos habíamos propuesto.
    A la realización personal se puede llegar de muchas formas. Cada individuo decide su propia vida y consigue realizarse personalmente a su manera de acuerdo con unas circunstancias concretas del mundo que le ha tocado vivir. De hecho, el entorno social condiciona en buena medida la forma en que las personas se realizan.      

    domingo, 3 de septiembre de 2017

    La situación de la psicología en la actualidad

    1. Especialidades
    Desde sus inicios, las investigaciones en psicología se han dirigido a una serie de temas (percepción, pensamiento, personalidad...) que han ido dando lugar a unas especialidades. También casi desde sus inicios, los psicólogos han distinguido entre la ciencia como tal y sus aplicaciones prácticas. La especialización en psicología ha existido siempre, pero desde finales del siglo XX no dejan de multiplicarse los nuevos campos de estudio: la Asociación Americana de Psicología (APA) cuenta con 56 divisiones, que en conjunto ofrecen la imagen de un "paraguas" que cubre subdisciplinas temática y metodológicamente muy diferentes entre sí. En principio, podemos clasificar las diferentes ramas de la psicología en dos grandes conjuntos: la psicología teórica (o básica) y la psicología aplicada.

    1.1. Psicología teórica
    Comprende los diferentes campos de conocimiento que han sido objeto de interés de los psicólogos: psicología general, psicología evolutiva o del desarrollo, psicología del aprendizaje, psicología de la personalidad, psicobiología (hoy más conocida como neurociencia), psicología diferencial, psicología social, psicología de la cultura y el arte, etc.

    1.2. Psicología aplicada
    Incluye campos (familia, profesión, educación, trastornos mentales, etc.) en los que el trabajo del psicólogo puede resultar útil para el funcionamiento de las instituciones y adaptación de los individuos a sus condiciones de vida y trabajo. Distinguimos de esta forma especialidades como la orientación familiar, educativa y profesional, la psicología clínica, la psicología del trabajo y las organizaciones, y las asesorías psicológicas en diferentes terrenos (policía, justicia, ejército, deporte, etc.).
    • Psicología general: Estudio teórico de los procesos psicológicos básicos (percepción, memoria, pensamiento, emoción, etc.).
    • Psicología evolutiva: Estudio teórico del proceso de desarrollo desde el nacimiento a la vida adulta.
    • Psicobiología: Estudio de las bases biológicas de la conducta y los procesos mentales.
    • Neurociencia: Otra denominación para la psicobiología, que atiende sobre todo al estudio del sistema nervioso.
    • Psicología diferencial: Estudio de las diferencias individuales entre los sujetos, determinadas principalmente por medio de test.
    • Psicología social: Estudio de la influencia de los grupos y situaciones sociales en los procesos mentales y conductuales.
    • Psicología clínica: Estudio y tratamiento de los trastornos mentales.
    2. La psicología en el siglo XXI

    Durante buena parte del siglo XX, la psicología estuvo dividida en escuelas teóricas en competencia. Cruzar las líneas teóricas se consideraba una herejía intelectual. En la actualidad, los psicólogos son más flexibles al considerar los méritos de los nuevos enfoques, combinar elementos de diferentes perspectivas según lo demanden sus intereses o hallazgos de investigación; además, están surgiendo nuevas teorías e iniciativas.
    Charles G. Morris y Albert A. Maisto, Introducción a la psicología 
     
    La psicología, desde sus inicios como ciencia a finales del siglo XIX, fue configurándose a lo largo del siglo XX como un cuerpo que integraba múltiples escuelas, métodos y campos de investigación y trabajo. Desde finales del siglo XX las fronteras entre escuelas se han vuelto más permeables. Junto a la variedad de enfoques, las características de la "nueva psicología" son fundamentalmente tres: una mayor especialización, la colaboración con otras ciencias (biología y medicina) y una cierta crisis de identidad, que lleva a la permanente necesidad de redefinirse. La segunda de estas características viene determinada por la auténtica avalancha de descubrimientos en relación con la investigación genética y neurológica: en los últimos años se ha aprendido más acerca del genoma humano, la química de los neurotransmisores y el funcionamiento del cerebro que en todos los siglos anteriores. La psicología del siglo XXI no ha podido permanecer de espaldas a los avances de la neurociencia y otras especialidades, lo que lleva en ocasiones (tercera característica) a cuestionar el valor científico de la psicología frente a las aportaciones de la biología molecular, la bioquímica, la genética, la fisiología y la medicina.
    La pregunta que en la actualidad muchos psicólogos no pueden dejar de hacerse se puede formular más o menos así: ¿tiene sentido seguir manteniendo el status de la psicología como ciencia distinta e independiente de la neurología y la psiquiatría, divisiones de la medicina dirigidas a campos similares a los trabajados por los psicólogos?

    3. ¿Es la psicología una ciencia?
    Hasta ahora hemos hablado de psicología científica como algo opuesto a la psicología especulativa o filosófica, insistiendo en el empleo por los psicólogos de métodos indiscutiblemente científicos como la observación y la experimentación; sin embargo, tenemos que advertir que esta denominación despierta muchas suspicacias y ha provocado críticas desde distintos sectores intelectuales, incluido el mismo campo de la psicología: en el siglo XX ha sido muy frecuente que psicólogos de cierta corriente acusen a los que pertenecen a otra corriente distinta de no hacer ciencia, sino otra cosa (los conductistas contra todos los demás), o que la ciencia que hacen no es en realidad psicología. En verdad, esta situación se da en muy pocos sectores de la ciencia y es uno de los argumentos recurrentes de los que niegan el carácter científico de la psicología.
    Otras acusaciones se refieren a la ausencia de metodología científica o a la variedad de métodos diferentes y hasta contradictorios entre sí: si usa un método científico (entendiendo por tal el que se basa en la observación externa, la experimentación y el establecimiento de correlaciones estadísticas a partir de los datos obtenidos), la psicología no hace otra cosa que apropiarse de los resultados de otras ciencias (biología, neurofisiología, etc.); y si busca un campo propio debe recurrir a métodos no científicos (introspección, hermenéutica, reflexión filosófica...).
    Frente a estas críticas, los partidarios de considerar a la psicología como ciencia argumentan de la siguiente manera: es cierto que la psicología no es una ciencia aislada del resto, sino que aprovecha los métodos y resultados de otras ciencias, pero lo hace adoptando una perspectiva propia y distinta. Por ejemplo, al psicólogo le interesan los hallazgos de la neurociencia no en sí mismos, sino en tanto le ayudan a comprender la conducta, las emociones y el pensamiento humanos, que son asuntos específicos de la psicología; lo mismo se puede decir de las investigaciones genéticas, bioquímicas o etológicas, los hallazgos paleontológicos, etc. En conclusión, el carácter interdisciplinar de la psicología no niega, sino que enriquece, su carácter científico: une la explicación propia de las ciencias naturales con la comprensión propia de las ciencias humanas. Y en definitiva, sus resultados son científicos en cuanto que, como los de cualquier otra ciencia, están sometidos a la prueba de la realidad: una teoría psicológica será rechazada siempre que la evidencia empírica la desmienta, exactamente igual que una teoría física, biológica o de cualquier otro campo de la ciencia.

    Las terapias de grupo han demostrado su eficacia en numerosas organizaciones de ayuda mutua.
    4. Un mal uso de la psicología
    La dimensión pragmática de la psicología provoca que se pueda hacer también un mal uso de esta ciencia. En efecto, muchos pensadores han señalado el peligro de que las investigaciones sociales de la psicología sean utilizadas para fines ideológicos o puramente comerciales, en lugar de ir encaminadas hacia la resolución de problemas psicosociales de graves consecuencias. Es frecuente que los grupos de poder político o ideológico utilicen técnicas psicológicas para manipular las conciencias de las masas en su propio interés y beneficio. De igual modo, la publicidad se vale de estudios realizados por los psicólogos sobre la forma de interiorizar los gustos y los deseos colectivos en las conciencias personales, para incrementar su efecto persuasivo utilizando los conocimientos que ha alcanzado la psicología social. De ahí la necesidad moral de respetar un código deontológico en el ejercicio profesional de esta disciplina.

    5. ¿Es la psicología una técnica útil?
    Otra posible valoración del saber psicológico consiste en dejar de lado su supuesto carácter científico y considerarlo simplemente como un conjunto de técnicas útiles para la vida. En tal caso, no debemos preocuparnos tanto por saber si las teorías psicológicas nos proporcionan un conocimiento verdadero cuanto si sirven para mejorar la vida en diferentes aspectos (ser más felices, curar enfermedades, seleccionar a las personas adecuadas para las distintas tareas, elaborar técnicas educativas o publicitarias más eficaces, etc.).
    Por supuesto, las dos concepciones de la psicología (ciencia y técnica útil) no son incompatibles entre sí, pero tampoco van necesariamente unidas. Quizá la respuesta a la pregunta "¿qué es la psicología?" no haya que buscarla en campos como la lógica o la epistemología, sino en la propia psicología y equivale a esta otra. "¿qué es lo que, de verdad, interesa a los que se interesan por la psicología?".