Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 2 de marzo de 2020

La acción en favor de los derechos humanos

1. Introducción
En ocasiones somos nosotros mismos los que violamos los derechos de las personas que nos rodean, o bien callamos cuando otros lo hacen en nuestra presencia. Hay amas de casa que sufren una situación de desprecio y semiesclavitud por parte del resto de la familia. Algunos niños sufren marginación y malos tratos por parte de sus propios compañeros de clase. A menudo dejamos que ciertos individuos destrocen el material escolar o las pertenencias de algún compañero sin pararnos a pensar que estamos cometiendo una injusticia. Otras veces contaminamos el medio ambiente con basuras, ruidos o humos y no nos damos cuenta de que estamos atentando contra los derechos de todos. En resumen, para defender los derechos humanos tenemos que empezar por respetarlos a nuestro alrededor, y para ello hemos de preguntarnos qué injusticias estamos cometiendo o tolerando, y cómo tenemos que actuar para cambiar esas situaciones.
Se pueden violar los derechos humanos tanto por comisión, es decir, cometiendo actos injustos, como por omisión, por no hacer lo que sería justo que se hiciera. En cualquier caso, tenemos de deber de exigir respeto a los derechos humanos.

2. Los deberes humanos
La defensa de los derechos humanos no es únicamente una tarea del Estado y de las organizaciones cívicas, sino más bien una tarea de toda persona: somos al mismo tiempo los beneficiarios de esos derechos y los que tienen los correspondientes deberes humanos.  Por ejemplo, al derecho a la vida corresponde el deber de respetarla; al derecho a opinar libremente le sigue el deber de respetar las opiniones; al derecho a no ser torturado va ligado el deber de no torturar, y así sucesivamente.
Algunos filósofos opinan que los deberes son más básicos y prioritarios que los derechos, puesto que toda persona contrae una deuda con la sociedad en la que nace y se desarrolla como individuo. La mayor parte de lo que somos se lo debemos a los demás, incluyendo lo mucho que debemos a las generaciones pasadas, por habernos legado tantos conocimientos e inventos de los que ahora nos beneficiamos.
El artículo 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice, en el punto primero, lo siguiente:

Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

De este modo, la Declaración nos recuerda que no sólo hemos de exigir a los demás el reconocimiento de los derechos que nos corresponden, sino que también es necesario que cada cual se exija a sí mismo el cumplimiento de los deberes que permiten que todos disfrutemos de los mismos derechos básicos.

Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, y Guillermo Whpei, Presidente de la Fundación para la Democracia, se manifiestan en noviembre de 2019 para advertir de las violaciones contra los Derechos Humanos en Chile.

3. Líneas generales de acción en favor de los derechos humanos
Además de cumplir con los deberes cívicos y de estar atentos a que se cumplan los derechos humanos en nuestro entorno más próximo, éstas son algunas de las tareas que se pueden llevar a cabo para la promoción de los derechos humanos a nivel nacional e internacional:
  • Difundirlos: darlos a conocer a todas las personas para que pueden reclamarlos y ayudar a protegerlos.
  • Exigir su cumplimiento a las autoridades y a los particulares, agotando todos los medios legales para ello: cartas de protesta, recogida de firmas, manifestaciones, etc.
  • Asociarnos y participar en las organizaciones de voluntarios que trabajan por ellos. Es preciso que los ciudadanos de los distintos países entablen relaciones entre sí y creen organizaciones desde las que puedan trabajar cooperativa y solidariamente. 

viernes, 14 de febrero de 2020

El respeto de los derechos humanos

Las violaciones de derechos humanos de hoy son las causas de los conflictos de mañana.
Mary Robinson

Es evidente que en el mundo actual hay millones de personas a las que no se les están respetando los derechos más elementales. Pero también es una realidad que mucha gente de buena voluntad se compromete todos los días en la defensa de estos derechos. Veamos brevemente lo que está ocurriendo con cada una de las tres generaciones de derechos.

1. Derechos civiles y políticos: queda mucho por hacer
La abolición de la esclavitud ha sido el logro más importante en este campo, al menos en la medida en que se respete la prohibición universal de esta práctica, que se decretó en una convención internacional el 7 de septiembre de 1956.
Sin embargo, en muchos países se practica una violación sistemática y masiva de los derechos más elementales: torturas, desapariciones (asesinatos encubiertos cometidos por encargo del propio gobierno), detenciones ilegales, malos tratos a los presos, represión de la libertad de opinión, discriminación racial, marginación y violencia contra la mujer, etc.

2. Los esfuerzos de la ONU
En principio, tendría que ser la comunidad internacional, a través de la ONU, cuyo fin último es precisamente la protección y promoción de los derechos humanos, la encargada de denunciar estas violaciones y de tomar medidas eficaces para que los gobiernos que no respetan las libertades básicas rectifiquen su conducta.
Pero este organismo por sí solo no podrá conseguir nada si no dispone del apoyo material y moral de los países que se dicen respetuosos de estas libertades. La experiencia nos muestra que la presión internacional sobre los gobiernos que no respetan los derechos humanos es a menudo un medio eficaz para lograr que en esos países se emprendan las reformas necesarias para el respeto de los derechos civiles y políticos. Éste fue el caso de la desaparición del régimen de apartheid en Sudáfrica.

3. Iniciativas ciudadanas
Muchos de los ciudadanos que voluntariamente desean aportar su grano de arena a la consolidación de las libertades básicas, lo hacen a través de las organizaciones cívicas, generalmente llamadas "organizaciones no gubernamentales (ONG)", como Amnistía Internacional y Cruz Roja Internacional, que trabajan en muchos países del mundo para denunciar las violaciones de estos derechos y ayudar a las víctimas. Estas organizaciones llevan a cabo campañas en contra de la tortura, la pena de muerte, la falta de garantías procesales, la ausencia de libertad de opinión, la falta de libertad religiosa, etc.

4. El hambre, el analfabetismo y demás lacras socioeconómicas
Con respecto a los derechos de la segunda generación, es evidente que hay miles de millones de personas en nuestro mundo que no disponen de los medios de subsistencia más indispensables, como la comida, el agua potable, la vivienda, la asistencia médica y el acceso a vacunas y medicamentos. Tampoco disponen de escuelas ni de otros medios para una educación básica. La miseria o pobreza extrema es la primera causa de mortalidad en el mundo, a pesar de que existen hoy en día los recursos suficientes para atender a las necesidades mínimas de toda la población. Técnicamente es posible erradicar el hambre y el analfabetismo. Pero estamos ante un problema moral, no técnico. La violación de los derechos humanos de segunda generación se debe, en última instancia, a una falta de solidaridad entre países y personas.

5. Agencias especializadas de la ONU
La ONU dispone de una agencia especializada para afrontar el problema del hambre: la FAO (Food and Agriculture Organization, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación). Tiene su sede en Roma, y desde su fundación en 1945 lleva a cabo tareas de consejera técnica para el aprovechamiento de los recursos naturales en la lucha contra el hambre y la malnutrición.
En el terreno de los derechos culturales, la ONU tiene también una agencia especializada: la UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Fue fundada en 1946 y tiene su sede en París. Realiza una amplia labor encaminada a promover la educación primaria para todos sin discriminación de ningún tipo, la colaboración científica y técnica entre los Estados, así como la defensa del patrimonio artístico y cultural de los pueblos.

6. Organizaciones solidarias
También en este campo existen numerosas organizaciones solidarias que apoyan proyectos de lucha contra el hambre, la enfermedad y el analfabetismo: Manos Unidas, Ayuda en Acción, Oxfam Internacional-Intermón, Cáritas, etc. Generalmente recaudan fondos mediante aportaciones de los particulares y de las instituciones y con ese dinero financian proyectos concretos de desarrollo que proponen las organizaciones que funcionan en los países pobres. Este modelo de funcionamiento tiene la ventaja de que son las personas más cercanas a los problemas reales las que proponen soluciones viables y piden la ayuda económica para llevarlas a cabo.

7. Condiciones de trabajo infrahumanas
Actualmente existe un gran número de países en los que las personas, niños incluidos, se ven obligadas a trabajar en condiciones insalubres, durante jornadas de doce horas diarias o más, sin seguridad social ni protección contra el desempleo, y prácticamente sin derechos sindicales. Los países ricos no ponen demasiadas objeciones a esta situación, porque son sus propias empresas las que encuentran en esos países una mano de obra barata y dócil. Los sindicatos de los países ricos sí suelen protestar, entre otras cosas porque este tipo de prácticas está llevando a la desaparición de muchos puestos de trabajo en el primer mundo.
La OIT (Organización Internacional del Trabajo), fundada en 1946 y que tiene su sede en Ginebra (Suiza), se ocupa por encargo de la ONU de estos problemas. Pero, si los países miembros de dicha organización no toman en serio la necesidad de afrontarlos, la organización por sí sola poco podrá hacer.  

Conseguimos el desarrollo cuando logramos que estén satisfechas las necesidades básicas de una población concreta: bienestar material (alimentación, salud, vestido, vivienda), seguridad (frente a la violencia), la libertad y la identidad. Su no-satisfacción será el maldesarrollo, una enfermedad que podemos encontrar en las personas, los sistemas sociales y el sistema mundial, pero que también guarda relación con el ecosistema o la naturaleza.
José María Tortosa, Estrategias de desarrollo: fines, diagnósticos y terapia

8. Paz, equilibrio ecológico y desarrollo sostenible
Con respecto a los derechos de la tercera generación, hay que denunciar el hecho de que los gobiernos de los países ricos no acaban de comprometerse seriamente en la lucha contra las causas de la guerra, ni contra la contaminación medioambiental, ni contra las causas del subdesarrollo que padecen los países pobres. Esto permite que las grandes empresas continúen contaminando, mientras que el tráfico internacional de armas alimenta los conflictos bélicos en los países pobres, y los problemas del subdesarrollo, agravados por el peso de la deuda externa, continúan sin superarse.
No obstante, algunas agencias de la ONU y numerosas organizaciones cívicas están haciendo un gran esfuerzo en favor del medio natural (ADENA, Greenpeace, etc.), mientras que otras se preocupan de los refugiados que huyen de los escenarios bélicos proporcionando ayuda humanitaria de emergencia (ACNUR, Médicos sin fronteras, Médicos del mundo, etc.) y un tercer grupo lucha por la abolición de la deuda externa y por favorecer un modelo de desarrollo sostenible, tanto en el Norte como en el Sur. 

Kofi Annan (1938-2018)
Durante la Guerra Fría se tendió a definir la paz y la seguridad sencillamente en términos de hegemonía militar o del equilibrio del terror. Hoy sabemos que una paz duradera requiere una visión más amplia, que engloba la educación, la alfabetización, la salud y la nutrición, los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Kofi Annan

La paz duradera no es sólo la ausencia de guerra, ni el miedo a la guerra. Esto sería, en todo caso, una paz negativa. La paz positiva o verdadera será la presencia activa de la justicia, la igualdad entre todos los seres humanos y el respeto a los Derechos Humanos.

jueves, 16 de enero de 2020

Las tres generaciones de derechos humanos

1. Introducción
Los derechos humanos se han ido reconociendo a lo largo de la historia, a través de un lento proceso de aprendizaje moral que no ha terminado todavía. En este proceso se pueden distinguir, hasta ahora, tres grandes fases, que se suelen denominar "las tres generaciones" de los derechos humanos.

2. Primera generación: los derechos de la libertad
La "primera generación" es la de los derechos civiles y políticos. Empezaron a ser reivindicados por la burguesía frente al Antiguo Régimen a partir del siglo XVI: el derecho a la vida y a la integridad física, a pensar y expresarse librremente, a reunirse con quien se desee, a desplazarse adonde uno quiera, a participar en el gobierno del propio país, a no ser detenido sin un motivo legal, a ser juzgado con garantías de imparcialidad, a tener propiedad, a comerciar libremente, etc.
En líneas generales podemos considerar estos derechos como inspirados en un valor moral básico que les sirve de guía: la libertad.

3. El Estado de derecho
Las constituciones de la mayor parte de los Estados modernos recogen el ideal de libertad en una serie de artículos que afirman que los individuos poseen unos derechos que nadie debe violar, y el Estado menos aún, puesto que la principal misión de éste consiste, precisamente, en garantizar su cumplimiento. Los teóricos del Estado constitucional moderno entienden que los derechos individuales funcionan como "cartas de triunfo" en manos de los ciudadanos, es decir, como exigencias totalmente prioritarias que deben prevalecer frente a cualquier pretensión que se intente en su contra. Por esta razón se puede considerar al Estado constitucional moderno como Estado de derecho, es decir, como el tipo de Estado en el que todos, especialmente los poderes públicos, están obligados por las leyes a respetar los derechos báscios de las personas.

4. Segunda generación: los derechos de la igualdad
La "segunda generación" se refiere a los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al empleo y al salario justo, a la vivienda, a la salud, a la educación, a la cultura, a la pensión de jubilación, etc. Estos derechos fueron reivindicados sobre todo por el movimiento obrero a lo largo de los dos últimos siglos. Con ellos se pretende dotar de un apoyo real a los derechos de la primera generación, porque difícilmente se pueden ejercer los derechos civiles y políticos si no se tiene un mínimo de ingresos económicos, una protección contra la enfermedad, un mínimo de nivel cultural, etc.
Este tipo de exigencias fue abriendo el camino a una nueva mentalidad según la cual es necesario que el Estado no se limite a mantener el orden público y el cumplimiento de los contratos, sino que actúe positivamente (sobre todo a través de los impuestos) para que los derechos de la primera generación no sean unos privilegios de unos cuantos, sino una realidad para todos. Por esta razón se dice que la segunda generación constituye un conjunto de exigencias de la igualdad. Por ejemplo, la igualdad de oportunidades para todos, con independencia del sexo, del origen social o étnico, de la condición de discapacitado, etc., es un valor que se expresa en estos derechos de la segunda generación.

5. El Estado social de derecho
El progresivo reconocimiento de este tipo de derechos económicos, sociales y culturales ha dado lugar al Estado social de derecho, que es el tipo de Estado que garantiza las mismas libertades básicas que el modelo liberal anterior, pero además intenta redistribuir la riqueza para asegurar que toda la población tenga cubiertas las necesidades básicas y disponga de similares oportunidades para ejercer los derechos civiles y políticos.

6. Tercera generación: los derechos de la solidaridad
Por último, los llamados "derechos de la tercera generación" incluyen el que toda persona tiene que nacer y vivir en un medio ambiente sano, no contaminado de polución y de ruido, el derecho a nacer y vivir en una sociedad en paz y el derecho al desarrollo. Estos derechos han sido recogidos en declaraciones internacionales recientes, en las que se intenta comprometer a todos los Estados para que se cumplan en todas partes. Porque son unos derechos tan básicos que sin ellos difícilmente se pueden hacer realidad los derechos de la primera y de la segunda generación.
Es necesaria la solidaridad internacional para que se puedan cumplir esos derechos de la tercera generación Porque, ¿cómo se podrá acabar con la contaminación del medio ambiente si unos países se comprometen a no contaminar y otros no? ¿Cómo se podrá terminar con las guerras mientras no haya un firme compromiso de todos para controlar el tráfico de armas? ¿Cómo se puede alcanzar el desarrollo de todos los pueblos sin una ayuda continuada y eficaz?


7. Aparición de nuevos derechos humanos en el futuro
Igual que se avanza en ciencia se avanza en moral y ética. La historia nos ha ido enseñando la insuficiencia de los modelos de estado precedentes, y los conflictos políticos, civiles y económicos han ido completando nuestra visión del hombre y del mundo.
Las tres generaciones de derechos constituyen, por el momento, los requisitos básicos para llevar una vida digna. Pero la historia no se detiene, y ya se está hablando de nuevas generaciones de derechos humanos. En 1995 la ONU aprobó una Declaración sobre los derechos de las poblaciones indígenas, y en 1997 la UNESCO proclamó una Declaración universal sobre el genoma y los derechos humanos. Cada vez que la conciencia colectiva de la humanidad reconoce un agravio que se venía cometiendo impunemente y cada vez que los avances científico-técnicos muestran un nuevo aspecto de vulnerabilidad de la vida humana, habremos de establecer nuevos derechos humanos para proteger la integridad y la dignidad de las personas. Porque, de no ser así, corremos el riesgo de regresar a la ley de la jungla. En definitiva, el respeto a los derechos humanos marca la línea fronteriza entre la vida civilizada y la barbarie. 

sábado, 4 de enero de 2020

Bases filosóficas de los derechos humanos

La igualdad fundamental entre todos los hombres exige un reconocimiento cada vez mayor. Porque todos ellos, dotados de un alma racional y creados a imagen de Dios, tienen la misma naturaleza y el mismo origen.
Concilio Vaticano II, Constitución. Gaudium et Spes

Si nos preguntamos qué razones hay para reconocer a todas las personas una misma dignidad y, por tanto, los mismos derechos básicos, caben varias posibilidades de respuesta.

1. Las creencias religiosas como base de los derechos humanos
La mayoría de las religiones sostienen que los seres humanos tenemos una dignidad muy elevada, superior al resto de los animales y muy superior a todas las demás criaturas. En el caso del judaísmo, del cristianismo y del islam, la razón para afirmar esa dignidad especial de los seres humanos se encuentra en los relatos sagrados, según los cuales hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Por ello, cualquer ofensa o daño que atenta contra las personas está prohibido por los mandamientos religiosos. Desde este punto de vista, los derechos humanos pueden entenderse como una nueva manera de expresar la idea de que toda persona es nuestro prójimo y que hemos de tratarnos unos a otros como buenos hermanos.

2. La naturaleza humana común
Muchos filósofos a lo largo de la historia han sostenido la idea de que los seres humanos compartimos una misma naturaleza: pertenecemos a la misma especie animal y tenemos básicamente las mismas necesidades, los mismos miedos y las mismas aspiraciones de felicidad. La especie humana ha tenido que superar muy diversos obstáculos para sobrevivir a lo largo de los siglos. En ese proceso, el descubrimiento de la agricultura y la invención de multitud de técnicas y artefactos han servido a la humanidad para vivir cada vez más y mejor.
Desde este punto de vista, los derechos humanos son un descubrimiento más en el proceso de adaptación y supervivencia de la especie: o nos comportamos mutuamente de manera fraternal, respetando los derechos humanos, o, de lo contrario, corremos el riesgo de desaparece.

Las diferencias en el atuendo y en la forma de vivir de distintos sectores de la población no deben hacernos olvidar la igualdad esencial de los seres humanos.
La razón de que el hombre sea un ser social, más que cualquier abeja o que cualquier otro animal gregario, es clara. La naturaleza no hace nada en vano. Sólo el hombre, entre los animales, posee la palabra. [...] La palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto. Y esto es lo propio de los humanos frente a los demás animales: poseer, de modo exclusivo, el sentido de lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, y las demás apreciaciones. La participación comunitaria en éstas funda la casa familiar y la ciudad.
Aristóteles, Política

3. La racionalidad comunicativa y el reconocimiento mutuo
Por último, otros filósofos han sugerido que podemos encontrar una base para afirmar los derechos humanos en nuestra capacidad para pensar, hablar y comunicarnos. A esa capacidad nos referimos cuando decimos que somos seres dotados de razón o racionalidad.
Al reconocernos como seres que hablamos, que argumentamos, que intercambiamos nuestros puntos de vista, nos damos cuenta de que podemos encontrar juntos, mediante un diálogo abierto y permanente, las normas de comportamiento que todos podamos considerar aceptables. Los derechos humanos expresan esas normas universales de conducta que descubrimos cuando consideramos que toda persona es un interlocutor válido, capaz de dialogar y de expresar su modo de entender el bien y la justica.

El hombre, y en general todo ser racional, existe como fin en sí mismo, no sólo como medio para usos cualesquiera de esta o aquella voluntad; debe en todas sus acciones, no sólo dirigidas a sí mismo, sino las dirigidas a los demás seres racionales, ser considerado siempre al mismo tiempo como fin. [...] Los seres racionales llámanse personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en sí mismos, esto es, como algo que no puede ser usado meramente como medio y, por tanto, limita en este sentido todo capricho y es objeto de respeto.
Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres 
 
  

domingo, 22 de diciembre de 2019

Exigencias de justicia para toda persona

A lo largo de la historia, los seres humanos hemos descubierto muchas cosas y hemos inventado muchas más. Pero, sobre todo, hemos aprendido una gran lección: sólo si nos tratamos mutuamente con justicia y respeto seremos capaces de convivir en paz y concordia. Hemos aprendido que necesitamos unas normas y unos valores básicos que sean compartidos por todas las personas. Los derechos humanos son esas normas y esos valores básicos.
Los derechos humanos son un fin y un medio al mismo tiempo. Son un fin por sí mismos, porque al disfrutar esos derechos se logra una vida digna de un ser humano. Pero también son un medio para lograr una democracia plena, una sociedad justa y un planeta más habitable. Si nos tomamos en serio la tarea de exigir que se cumplan todos los derechos humanos para todas las personas, incluso para las generaciones futuras, estaremos construyendo un mundo mejor.


1. Una definición de los derechos humanos
Los derechos humanos son exigencias fundamentales que puede plantear cualquier ser humano para que se le reconozca como persona. Por ejemplo, un ser humano puede exigir que no se le maltrate, que se le permita opinar libremente, que se le ayude a mantenerse con vida y con salud, etc. Al presentar estas exigencias, y al reconocerlas como derechos básicos, estamos expresando que toda persona es digna del máximo respeto y consideración. 

Los derechos humanos son un conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento histórico, concretan las exigencias de dignidad, la libertad y la igualdad humanas, las cuales deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel nacional e internacional.
Antonio E. Pérez Luño, Derechos humanos, estado de derecho y constitución

2. Características de los derechos humanos
Los derechos humanos expresan las condiciones más básicas que se deben cumplir para que cualquier ser humano pueda desarrollarse y llevar una vida digna de personas. Por ser tan necesarios para toda persona se dice que son:
  • Universales: Se debe reconocer a todos los seres humanos, sin excluir a nadie. Todo ser humano ha de ser tratado como un semejante, como un igual, como alguien que tiene la misma dignidad que cualquier otro. Aunque de hecho no se ha logrado todavía la realización completa de los derechos fundamentales de todos, eso no significa que estos derechos no sean universales, porque ya es universal la exigencia de reconocerlos.
No hace falta explicarle el significado de los derechos humanos a una madre asiática o a un padre africano cuyo hijo o hija ha sido torturado o muerto. Por desgracia, lo entienden mucho mejor de lo que nosotros podremos llegar a entenderlo nunca. Lo que sí necesitan, y es nuestro deber ofrecerles, es una visión de los derechos humanos que a nadie resulte ajena y sea patrimonio de todos.
Kofi Annan, citado en el Informe de Amnistía Internacional de 1998
  • Preferentes: Al entrar en conflicto con otros derechos, los derechos humanos tienen preferencia, deben ser protegidos de una manera prioritaria. Por ejemplo, el derecho a la vida y a la salud para todos ha de ser atendido con urgencia frente a los derechos económicos de ciertas multinacionales farmacéuticas que tienen patentados algunos medicamentos.
  • Imprescriptibles: Los derechos humanos no se pueden perder, no caducan, no prescriben, sino que tienen vigencia para todos en todo momento. Pero eso no significa que no tengan límite, porque a menudo es necesario poner límites a unos derechos para poder disfrutar otros. Por ejemplo, la libertad de expresión ha de compaginarse con el derecho a la intimidad y a la buena reputación.
  • Inalienables: Los derechos humanos no se pueden alienar, no se pueden ceder o traspasar a otras personas. Por ejemplo, mi derecho al voto es el mío, y tu derecho al voto es el tuyo, y si yo no hago uso de mi derecho, eso no significa que tú puedas votar dos veces. No tiene sentido que una persona sea privada por completo de un derecho básico con la excusa de que se lo ha cedido a otra persona, porque todos tenemos los mismos derechos básicos y no es posible cederlos a nadie.
  • Indivisibles, interdependientes, innegociables: Todos los derechos humanos son igualmente importantes, puesto que se complementan entre sí. Por eso no es correcto negar por completo la protección de algunos con la excusa de satisfacer otros. Si, por ejemplo, un gobierno pretende abolir las libertades civiles y sindicales alegando que así se acelera el crecimiento económico y se alcanza un mayor bienestar, hay que replicar que no es necesario ni correcto suprimir unos derechos para fomentar otros. Cuando se viola cualquier derecho humano, sea el que sea, se está atentando contra la dignidad de las personas.
En resumen, los derechos humanos son las exigencias morales más básicas que deben ser satisfechas para mostrar el debido respeto a la dignidad de las personas y, si no se cumplen, no se puede construir una sociedad justa, ni un Estado realmente democrático, ni un mundo en paz y concordia.

martes, 27 de marzo de 2018

Los derechos humanos en el mundo actual

1. Los países en desarrollo
En el mundo actual no se respetan los derechos más elementales de millones de personas. En algunos países se practica una violación continua de estos derechos: tortura, detenciones ilegales, represión política, violencia, etc. Asimismo, son frecuentes la explotación infantil, la discriminación de la mujer, la participación de los niños en las guerras, las situaciones de esclavitud, etc.
Ante la falta de respuesta de los organismos oficiales, han surgido Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que denuncian el inclumplimiento de los derechos humanos en el mundo subdesarrollado y contribuyen, con su acción, a la mejora de las condiciones de dignidad humana en estos países. Las ONG proporcionan ayuda voluntaria en diferentes ámbitos: alimentación, educación, sanidad y otros, especialmente en aquellos países en guerra o en situaciones límite.
Entre las ONG más importantes se encuentran Amnistía Internacional, Cáritas, Manos Unidas, Intermon-Oxfam, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Media Luna Roja Internacional, etc.

2. Los países desarrollados
La conquista de los derechos humanos es, en la actualidad, una tarea inacabada. En nuestras sociedades aún encontramos casos de violencia hacia las mujeres, abusos a niños, discriminación por raza u orientación sexual, etc. Además, la Declaración de 1948 surgió en unas circunstancias históricas concretas y, por tanto, contemplaba la realidad de ese momento. Hoy vivimos en una sociedad más compleja en la que han surgido nuevos retos, como la defensa del medio ambiente o el acceso a la información a través de las nuevas tecnologías, que no fueron contemplados entonces.

3. Nuestro papel en el cumplimiento de los derechos humanos
Todos, hagamos lo que hagamos, somos merecedores de derechos. De la misma forma, aunque no se respeten nuestros derechos, tenemos el deber de respetar los de los demás.
La defensa de los derechos humanos no es sólo un asunto de los organismos que se dedican a ello, sino, además, de todas las personas, incluidos nosotros. Tenemos la obligación moral de respetar y promover el respeto de los derechos humanos.
No podemos quedar indiferentes ante la violación de algún derecho en nuestra presencia. Hemos contraído una deuda con la sociedad en la que vivimos, y nos obliga a actuar.
Esto es lo que deberíamos exigirnos si queremos construir un mundo mejor, en donde los derechos de todos sean respetados.

4. Los derechos humanos en el marco europeo
La Unión Europea tiene una participación activa en la promoción del desarrollo y cumplimiento de los derechos humanos. El 4 de noviembre de 1950 los gobiernos miembros del Consejo de Europa firmaron en Roma el Convenio para la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales, que España ratificó el 4 de octubre de 1979 al adherirse como miembro del Consejo de Europa. Asimismo, ha creado una iniciativa para promover y defender la democracia y los derechos humanos: EIDHR (European Instruments for Democracy and Human Rights).
Por su parte, la Constitución española de 1978 se inspira en la Declaración Universal de los Derechos Humanos a la hora de interpretar los derechos y deberes fundamentales establecidos en ella, y especifica las garantías que se dan a través de los tribunales para garantizar su cumplimiento.

5. Amnistía Internacional
Amnistía Internacional trabaja para luchar contra los abusos de los derechos humanos y promover un cambio en las leyes que, a veces, tratan de legitimarlos. Es un organismo independiente de cualquier gobierno, ideología política o credo religioso, que cuenta con un millón y medio de personas afiliadas en todo el mundo y más de 4.000 grupos locales integrados por voluntarios.

Asia y los derechos humanos
En Asia, el marco legal para la protección de los derechos humanos sigue siendo muy frágil. Los sistemas de justicia penal, caracterizados por su ineficacia, proporcionan escasas reparaciones a las personas más vulnerables, como mujeres e indígenas, entre quienes sigue reinando la penuria y la discriminación. La corrupción policial, los conflictos armados, el terrorismo, la violencia contra las mujeres, el trabajo infantil, el elevado número de refugiados y desplazados internos es común en muchos países de este continente. Por otra parte, la pena de muerte sigue vigente en China, Singapur y Vietnam, y los defensores de los derechos humanos en la región pueden sufrir detenciones arbitrarias y amenazas contra su vida.

Informe de 2004

jueves, 8 de marzo de 2018

La defensa de los derechos humanos

1. Universalidad de los derechos y diversidad cultural
Una característica de los derechos humanos recogidos en la Declaración es su universalidad. Los derechos pertenecen a la persona, independientemente de cualquier diferencia física o cultural. Sin embargo, los seres humanos viven en culturas diversas, lo cual hace que existan diferentes interpretaciones y maneras de aplicarlos, derivadas de las distintas tradiciones y creencias.
En nuestro mundo cohabitan culturas diversas, es decir, existe diversidad cultural. Esta diversidad obliga a un diálogo entre culturas para dar respuestas comunes a los problemas que afectan a toda la humanidad.
Los 192 países que, en la actualidad, forman parte de la ONU, firmaron el compromiso de aplicar los derechos de la Declaración. Esta aplicación se realiza a través de las leyes en cada estado. Sin embargo, debido a que la Declaración sólo impone la obligación de carácter moral (no jurídico) de hacer cumplir estos derechos, en muchos casos su aplicación no se lleva a cabo.

2. Razones del incumplimiento de los derechos humanos
  • Culturales: Hacen referencia a tradiciones o costumbres determinadas; por ejemplo, el casamiento concertado.
  • Religiosas: Se basan en creencias fruto de una religión determinada y que tienen gran peso político; por ejemplo, en algunos países se prohíbe trabajar a las mujeres, porque se considera que va contra el orden natural dictado por Dios.
  • Políticas: Se trata de decisiones adoptadas en este ámbito; por ejemplo, la decisión de algunos estados de aplicar la pena de muerte.
3. La defensa de los derechos humanos
La Organización de las Naciones Unidas y sus organismos especializados como, por ejemplo, la UNESCO, son los encargados de velar por el cumplimiento de los derechos. Además, existen otros organismos, pactos, convenios y tribunales internacionales, algunos de los cuales se remontan a la misma fundación de la ONU.
  • Pactos: Son ejemplos el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  • Organismos: Son muy numerosos. Algunos fueron creados en el seno de la ONU a partir de la Carta Magna (como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Consejo de Derechos Humanos) o en virtud de tratados (Comité de Derechos Humanos, para la Eliminación de la Discriminación Racial, contra la Tortura, contra la Discriminación de la Mujer, etc.).
  • Foros: Un ejemplo es el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.
  • Tribunales internacionales: Entre ellos destacan el Tribunal Internacional de Justicia, que resuelve disputas entre estados y emite dictámenes a cuestiones que se le plantean; el Tribunal Penal Internacional, que juzga los crímenes de genocidio, de guerra y de la humanidad, como la esclavitud, el exterminio, la tortura, algunos secuestros, etc.; y otros tribunales especial que se crean con ocasión de una flagrante violación de los derechos humanos en un conflicto armado, como los que se crearon para Ruanda o para la antigua Yugoslavia.
El Tribunal Internacional de Justicia se creó en 1945 y se encuentra en La Haya (Países Bajos)
4. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) está situada en Ginebra (Suiza), y cuenta con una oficina en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
El propósito del Alto Comisionado es dirigir el movimiento internacional de derechos humanos desempeñando la función de autoridad moral y portavoz de las víctimas.
Con frecuencia, el Alto Comisionado hace declaraciones y llamamientos públicos cuando se desatan crisis de derechos humanos, y viaja constantemente para asegurar que el mensaje de derechos humanos sea oído en todas partes del mundo. Asimismo, el Alto Comisionado estimula el diálogo y fomenta la cooperación con los gobiernos para reforzar la protección de los derechos humanos en el ámbito nacional. La intención de la Oficina es trabajar con una amplia gama de actores, incluidas las organizaciones no gubernamentales, instituciones académicas y el sector privado, para conseguir el mayor compromiso posible en relación con los derechos humanos. De igual manera, promueve la educación en materia de derechos humanos e intenta estimular la prevención, así como la asunción de nuevos retos en temas tales como el tráfico de personas, el VIH/SIDA, la biotecnología y los efectos de la mundialización.
Enlace: www.ohchr.org

sábado, 24 de febrero de 2018

La Declaración Universal de Derechos Humanos

La Declaración Universal de Derechos Humanos supone un gran avance porque reconoce que el ser humano tiene unos derechos por el mero hecho de serlo.
Estos derechos son independientes de lo que las leyes de cada territorio reconozcan, afectan a todas las personas y están reconocidos por un organismo internacional: la Organización de las Naciones Unidas. Este reconocimiento, sin embargo, es meramente testimonial en algunos casos, al no darse las garantías suficientes para su cumplimiento.

La Declaración Universal de Derechos Humanos
En ella se establecen los derechos y las libertades fundamentales para todos los hombres y mujeres, entre ellos el derecho a la vida, la libertad y la nacionalidad; a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; el derecho a trabajar, a recibir educación, a tener alimento y vivienda y a participar en el gobierno.
www.un.org

1. Proceso de elaboración
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) surgió a raíz de la Conferencia de San Francisco, el 26 de junio de 1945, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. 
Se trata de un organismo internacional, formado inicialmente por 58 países, cuyos principales objetivos son la defensa de los derechos de la persona, el mantenimiento de la paz, el derecho de libre determinación de los pueblos y el fomento de la cooperación entre países.
El 16 de febrero de 1946 se creó una comisión dentro de la ONU con el objetivo de redactar un documento en el que quedasen definidos los derechos humanos. Finalmente, el 10 de diciembre de 1948 se aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos, y se declaró el 10 de diciembre como Día Internacional de los Derechos Humanos.

2. Características de los derechos humanos
Los derechos humanos son:
  • Universales: Son válidos para todas las personas, sin que exista ninguna diferencia por cuestión de raza, sexo, nacionalidad, religión, idioma o cualquier otra característica.
  • Inalienables: Pertenecen a la persona individual y no pueden ser cedidos ni traspasados a otras personas.
  • Innegociables: Todos los derechos humanos son importantes. No se puede negociar el incumplimiento de uno o varios derechos para favorecer el cumplimiento de otro u otros.
La Declaración como inspiración
La Declaración sentó las bases para la formulación de más de 80 convenciones y declaraciones sobre derechos humanos; entre ellas, los dos pactos internacionales, las convenciones para la eliminación de la discriminación racial y la discriminación contra la mujer, las convenciones sobre los derechos del niño, contra la tortura y otros tratos o penas crueles o degradantes, la situación de los refugiados y la prevención y el castigo del delito de genocidio, así como las declaraciones sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales, étnicas, religiosas o lingüísticas, el derecho al desarrollo, y los derechos de los defensores de los derechos humanos.
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¿Por qué una Declaración de Derechos?
Casi 6.000 millones de personas habitamos este planeta. Para algunos la vida ha sido riqueza, para muchos otros miseria. Aquellos que han tenido que soportar las servidumbres y privaciones han encontrado en otros seres humanos, y no en la naturaleza, su principal fuente de tormento.
La Declaración Universal de Derechos Humanos, nacida de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, fue la respuesta humana a los gritos de las víctimas de Auschwitz y Nagasaki. ¿Dónde estamos al cabo de cincuenta años?
Cerca de 1.300 millones de seres humanos sobreviven con menos de un dólar diario. Unos 35.000 niños mueren cada día de malnutrición y enfermedades que podrían evitarse. Palabras que creíamos desterradas de nuestro vocabulario hieren nuestra conciencia a diario: genocidio, limpieza étnica, violación en grupo. La peor cara de los conflictos armados domina la realidad de cientos de millones de personas de 30 países.
Pierre Sané, La revolución inacabada (adaptado, 10 de diciembre de 1998)