Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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viernes, 30 de noviembre de 2018

La formación del sistema solar

¿Cuándo se originó el sistema solar? ¿Todos sus componentes se formaron simultáneamente, o lo hizo primero el Sol y después los planetas? ¿Por qué son tan diferentes los planetas interiores de los exteriores? ¿Los asteroides son escombros de un planeta que se destruyó o los ladrillos de uno que no llegó a formarse?
No resulta fácil saber qué ocurrió hace miles de millones de años para que se originase el sistema solar. Para explicar los fenómenos que sucedieron en el pasado, como la formación del sistema solar, o que ocurren en la actualidad, domo los impactos de asteroides, los científicos elaboran teorías.
En el lenguaje cotidiano, se califica algo de "teoría" cuando se quiere resaltar su carácter especulativo, infundado, o su escasa base. Nada más lejos de la concepción científica. Para que una teoría pueda considerarse científica tiene que cumplir tres condiciones:
  • Debe basarse en hechos, en observaciones o en experiencias, es decir, tiene que estar fundada.
  • Debe explicar esos hechos y observaciones, debe darles sentido. Toda ciencia tiene como objetivo interpretar los fenómenos que ocurren, ayudar a entenderlos.
  • Debe ser refutable, es decir, tiene que ses posible comprobar si no es correcta, bien realizando experiencias de laboratorio o bien mediante la recogida de datos y observaciones que puedan apoyar o no la teoría.
Una teoría queda reforzada cada vez que un nuevo dato u observación la apoya, mientras que si los nuevos datos no encajan, la teoría debe ser corregida o sustituida por otra que sea capaz de explicarlos.

1. Qué debe explicar una teoría sobre el origen del sistema solar
El sistema solar tiene un conjunto de características que cualquier teoría sobre su origen debe poder explicar:
  • El Sol y todos los planetas giran en el mismo sentido. Cuando se dan regularidades, cuando un hecho se repite, el científico debe pensar que no ocurre por casualidad sino que existe causalidad, es decir, hay alguna razón que lo justifica.
  • Las órbitas de todos los planetas son elipses de muy poca excentricidad, es decir, su forma se aproxima a la de la circunferencia.
  • Las órbitas de todos los planetas se sitúan aproximadamente en el mismo plano, denominado eclíptica, que coincide con el plano ecuatorial del Sol.
  • Los planetas interiores son pequeños y densos, mientras que los exteriores son grandes y ligeros.
  • Todos los cuerpos celestes que son rocosos (planetas interiores, asteroides y satélites) tienen numerosos cráteres de impacto, como consecuencia del impacto de asteroides u otros cuerpos celestes).
Cráteres de impacto en la superficie lunar
  
2. Teoría planetesimal
Se han formulado diversas teorías sobre el origen del universo, la más aceptada actualmente es la teoría planetesimal.
Pero, ¿cómo pueden los científicos elaborar una teoría sobre algo que ocurrió hace 4600 millones de años? Las dimensiones espaciales, obviamente, hacen imposible experimentar el proceso en el laboratorio. Por otra parte, la formación de una estrella y su cortejo de planetas requiere millones de años, de manera que no es posible centrarse en una zona de nuestra galaxia en la que esté formándose una estrella y seguir día a día su evolución.
Los astrónomos estudian lugares de nuestra galaxia que se hallan en diversos momentos de evolución y, con estos datos, componen la secuencia completa. El estudio es similar al que haría un extraterrestre que quisiera conocer el ciclo vital de una persona y sólo pudiese estar un año en la Tierra. Si se centrase en una sola persona poco podría concluir, pero si analizase un bebé, un adolescente, un adulto y un anciano, se formaría una idea más ajustada.
No obstante, se cuenta con unos "testigos" de las fases iniciales de la formación del sistema solar: son los asteroides y cometas, como los que hay en el cinturón de Kuiper o el cinturón de asteroides. Representan la materia que no se concentró en el Sol ni en los planetas y satélites, y tienen, por tanto, gran interés científico. Los datos y las observaciones astronómicas han permitido a la teoría planetesimal proponer un origen común para todo el sistema solar que explica sus principales características. El proceso habría sido el siguiente:

 1.-  Nebulosa inicial: Hace unos 4600 millones de años una nebulosa giratoria de polvo y gas, cuyas dimensiones eran superiores al sistema solar, comenzó a contraerse.
 2.-  Colapso gravitatorio: La contracción o colapso formó una gran masa central y un disco giratorio en torno a ella.
 3.-  Formación del protosol: La colisión de las partículas en la masa central liberó gran cantidad de calor. Comenzó la fusión nuclear del hidrógeno, lo que marcará el nacimiento de una estrella, el protosol, en el interior de la nebulosa.
 4.-  Formación de planetesimales: Las partículas de polvo y gas que formaban el disco giratorio en torno al protosol siguieron, paralelamente, un proceso de agrupación. Así, inicialmente, se formaron gránulos de algunos milímetros de cuyas colisiones y fusiones se originaron cuerpos mayores, los planetesimales, con tamaños entre algunos centenares de metros y kilómetros.
 5.-  Formación de protoplanetas: Las colisiones de los planetesimales y su unión (acreción) originaría los planetas primitivos o protoplanetas.
 6.-  Barrido de la órbita: En virtud de ese proceso de acreción cada protoplaneta fue despejando su zona orbital de planetesimales.  

jueves, 29 de noviembre de 2018

La personalidad amenazada: estrés, afrontamiento y mecanismos de defensa

El estrés
Fue Hans Seyle (1936) quien describió el síndrome general de adaptación, como respuesta inespecífica del organismo que atraviesa por tres fases o estadios típicos.
El primer estadio es la reacción de alarma: ante una situación de estrés se produce de inmediato una intensa activación fisiológica, un aumento brusco de la actividad del sistema nervioso simpático, que aumenta los recursos de cara a solucionar el problema.
Cuando este esfuerzo extraordinario no es suficiente, se pasa a una segunda fase de resistencia en la que se mantiene la hiperactivación en un nivel más moderado que en la fase anterior pero son un coste para el organismo. Si no es posible superar la situación de estrés, se pasa a la última fase, el agotamiento, cuya persistencia tiene efectos patológicos sobre los sistemas inmunológico, digestivo y respiratorio.
A la larga, las consecuencias del estrés pueden acabar afectando a determinados órganos o sistemas corporales y producir distintas enfermedades psicosomáticas: cardiovasculares (por ejemplo, arritmias cardíacas), digestivas (úlcera péptica), respiratorias (asma blonquial), dermatológicas (psoriasis), músculo-esqueléticas (artritis reumatoide), entre otras.
Aníbal Puente, Cognición y aprendizaje: fundamentos psicológicos

Se conoce como estrés o también como síndrome general de adaptación (SGA), la situación de presión o tensión psicológica que afecta a un organismo y le provoca ansiedad (reacción de miedo y nerviosismo ante amenazas poco definidas, reales o imaginarias). El estrés está desencadenado por uno o varios factores llamados estresores y entre sus síntomas más conocidos aparecen la ansiedad, falta de concentración, irritabilidad, insomnio, etc.
Aunque el término estrés es relativamente reciente (1950), la realidad nombrada por dicho término es antigua; otra cosa es que su presencia se haya multiplicado en las sociedades modernas. La psicología ha estudiado los factores y rasgos de personalidad que influyen en la resistencia al estrés (optimismo, grado alto de autoeficacia, locus de control interno, etc.), pero también las estrategias que pueden usarse para evitar el coste energético de esta resistencia.
Ha sido sobre todo el psicoanálisis la corriente psicológica que ha llevado a cabo la enumeración y definición de los mecanismos de defensa, estrategias utilizadas por una personalidad (o la parte más visible de ésta, el yo) que percibe una amenaza y, en vez de afrontarla, se autoengaña de alguna manera para no tener que hacerlo. Como mecanismo de defensa principal, y base de todos los demás, los psicoanalistas señalan a la represión, por lo cual se convierte en inconsciente aquello que no se quiere admitir, generalmente por el sentimiento de culpa o vergüenza que lleva asociado (por ejemplo, el niño al que un día sorprendieron robando y posteriormente olvida este hecho).
Otros mecanismos de defensa son los siguientes:
  • La negación, similar a la represión aunque sin llegar a la expulsión total de la conciencia, consiste en no reconocer la realidad de lo que nos asusta e incomoda, hacer como si no fuera real pero sabiendo en el fondo que sí lo es: si alguien recibe una mala noticia inesperada (por ejemplo, que padece un cáncer incurable) su primera reacción es no aceptar el hecho, pensar que es un error, aferrarse a otras explicaciones posibles, etc.


  • Si fallan la represión o negación del problema, el siguiente paso en el camino del autoengaño es distorsionarlo. Las formas de distorsión son variadas: en primer lugar nos podemos engañar sobre las causas del problema: atribuir a otro lo que en realidad me pertenece pero no quiero aceptar (en los matrimonios que se divorcian o las amistades que se rompen, casi siempre uno cree haber actuado correctamente, por lo que el responsable de la ruptura es "el otro"), imitar o adoptar las actitudes de alguien para poder apropiarse también de sus éxitos y olvidarme de mis fracasos (por ejemplo, la persona que trata de elevarse sobre una existencia mediocre vistiendo como un persona popular), teorizar sobre un problema en vez de acometer su solución práctica (por ejemplo, el padre que, en vez de hablar con el profesor del problema concreto de su hijo, como no atender en clase, haber copiado en un examen o no estudiar lo suficiente, achaca éste y otros muchos problemas a las deficiencias del sistema educativo). Estas tres formas de distorsión se llaman, respectivamente, proyección, identificación e intelectualización.
  • También podemos negar un problema distorsionando sus efectos: es posible desplazar las emociones reprimidas de unas personas a otras, como el empleado que no levanta la voz ante el jefe que constantemente le humilla, pero se desahoga a gritos tan pronto llega a casa; o cambiar un afecto en su contrario, como quien pretende disimular la envidia ante el éxito de un amigo con muestras excesivas de alegría; también podemos convertir deseos o impulsos de los que nos avergonzamos en sentimientos que la sociedad valora positivamente (por ejemplo, el deseo incestuoso en amor paternal, filial o fraternal, o la atracción homosexual en amistad y compañerismo), y finalmente podemos regresar a conductas propias de etapas en las que no teníamos que afrontar este tipo de problemas, como el adulto que tras una reunión en la que ha tenido que soportar críticas e insultos llega a casa y se echa a llorar en brazos de su mujer. Estos otros mecanismos de defensa reciben el nombre de desplazamiento, formación reactiva, sublimación y regresión, respectivamente.
¿Son eficaces estos mecanismos de defensa, es decir, defienden realmente a la personalidad amenazada? Pueden serlo temporalmente, e incluso a veces son inevitables, pero a la larga empeñarse en ignorar los problemas es menos rentable (o más estresante) que afrontarlos con realismo. Como en otros terrenos, la diferencia entre lo normal y lo patológico no consiste en hacer uso o no de los mecanismos de defensa, sino en la intensidad y duración de este uso: por ejemplo, es normal que los primeros días uno se rebele contra la desaparición de un ser querido y rechace aceptarla, pero a una persona que varios años después de la muerte de su madre todavía sigue conversando con ella como si estuviera viva y creyendo que lo está (como el Norman Bates de Psicosis) le aconsejaríamos que fuera a ver a un especialista cuanto antes.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Las discriminaciones sociales

1. Discriminaciones legítimas y desigualdades injustas
La "lotería" de la vida es la que hace que cada uno de nosotros sea mujer o varón, que tenga la piel blanca o negra, que hable un idioma materno u otro, que posea una capacidad intelectual mayor o menor, etc. El resultado es que todos somos diferentes y que no es nuestro mérito ni culpa tener o no tener ciertas características.
Esa diversidad es un hecho. Pero estas diferencias legítimas, que nos complementan y hacen que el mundo sea variado y rico, no pueden servir de base para discriminar injustamente a las personas. Si privamos a algunas personas de sus derechos básicos por causa de su raza, de su sexo, de sus preferencias sexuales, de su apariencia física, de su discapacidad, de su lengua y cultura, de su religión, de sus opiniones políticas o de cualquier otra diferencia semejante, estamos desaprovechando las posibilidades de enriquecimiento que ofrece el hecho de nuestra diversidad. Y eso, además de injusto, es poco inteligente.

2. La discriminación es una injusticia
La conciencia moral de nuestras sociedades ha evolucionado a lo largo de la historia, y en el momento actual consideramos que todas las personas somos iguales en dignidad y, por tanto, todas merecemos un trato de igual respeto. Por eso la discriminación es una desigualdad de trato que choca con nuestra conciencia moral.
En el sentido moral del término, la discriminación es toda consideración de inferioridad a personas o grupos sociales basada en una supuesta superioridad natural de los portadores de ciertas características o circunstancias.
En general, las discriminaciones son siempre absurdas e injustas, pero últimamente se ha dado el nombre de discriminación positiva a algunas prácticas que consisten en otorgar un trato preferente a personas pertenecientes a grupos que históricamente han estado discriminados. Por ejemplo, en algunos países se reserva un porcentaje de puestos de trabajo a los discapacitados, se incentiva la contratación de jóvenes y de mujeres, etc. En realidad, sería más correcto llamar a esa práctica preferencia compensatoria o algo parecido, y reservar la palabra "discriminación" para los casos negativos.

3. El círculo vicioso de la discriminación
En nuestro mundo contemporáneo se observan muchos casos de discriminación a personas y grupos que se ven privados de los medios básicos para su desarrollo personal. La discriminación les conduce en muchos casos a la marginación o exclusión social, esto es, a quedar al margen de la sociedad en algunos aspectos como la participación en la economía, en la cultura y en la política.
En muchos casos, la marginación provoca situaciones de falta de higiene y conductas molestas que a veces acaban en la delincuencia, y de ese modo se acentúa aún más el rechazo a los discriminados, a quienes se acaba considerando culpables de su propia situación y de muchos de los males sociales. A la larga, la discriminación más abundante es la que excluye a los pobres: la aporofobia.

Círculo vicioso de la discriminación originada por el desempleo
4. Aporofobia: aversión al pobre
"Aporofobia" es una palabra tomada del griego, de áporos, que significa "sin camino", sin salida, sin medios, desamparado, pobre, y fobos, que significa miedo, temor, aversión. Así, pues, aporofobia es miedo o aversión al pobre, al sin medios, al desamparado. La discriminación básica que se da en nuestra sociedad es la económica: no marginamos al inmigrante si es rico, ni al negro que es un famoso deportista, ni al anciano que tiene dinero. Casi siempre marginamos a los pobres. 
En los estudios de economía se suele considerar pobres a los individuos cuyos ingresos son inferiores a la mitad del ingreso medio neto por habitante del país. Según estudios actuales de la ONU, hay más de 1.200 millones de personas en todo el planeta que no tienen siquiera un dólar diario para subsistir.
La pobreza hoy afecta sobre todo a hombres y mujeres parados, a los trabajadores eventuales, a los jóvenes que buscan su primer empleo y han de contentarse con los llamados "contrato-basura", a los ancianos sin pensión o con baja pensión, a los trabajadores incapacitados definitivamente para su tarea, a los discapacitados, a los enfermos crónicos y a una parte de las minoría étnicas como los gitanos y los inmigrantes.

5. La pobreza: raíz de muchos males
Los grupos señalados son acusados a menudo de conductas delictivas: prostitución, robos, trabajo ilegal, drogadicción, etc., que refuerzan aún más el rechazo del resto de la sociedad. Basta que un parado consiga unos ingresos extra mientras cobran el subsidio de desempleo para que no falten los comentarios que exigen la desaparición de la ayuda al desempleo. Y ocurren cosas parecidas en relación con todos los colectivos discriminados.
Desde el punto de vista ético es preciso preguntarse:
  • ¿Es razonable generalizar? Si un miembro de un colectivo marginado ha obrado mal, ¿significa eso que todos los miembros de ese colectivo obran mal?
  • ¿Se merecen los pobres el serlo? ¿Y los ricos? ¿Todos los bienes que disfrutamos nos los hemos ganado?
  • ¿Es posible que algunos comportamientos incorrectos de personas pertenecientes a esos grupos sean producto de fuertes condicionamientos relacionados con su situación de exclusión social?
  • ¿Qué tipo de estructuras sociales, económicas y políticas colaboran al mantenimiento de la pobreza y la exclusión social?
  • ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para aprender a tratar con el debido respeto y consideración a las personas que sufren las consecuencias de la discriminación social?
  • ¿Cómo se ha llegado a pensar que jubilados, ancianos, enfermos crónicos y discapacitados son una carga para la sociedad?
Dignidad de la persona
El ser humano, considerado como persona, está situado por encima de cualquier precio, porque, como tal, no puede valorarse sólo como medio para fines ajenos, incluso para sus propios fines, sino como fin en sí mismo; es decir, posee una dignidad (un valor interno absoluto), gracias a la cual infunde respeto hacia él a todos los demás seres racionales del mundo, puede medirse con cualquier otro de esta clase y valorarse en pie de igualdad.
Immanuel Kant, Metafísica de las costumbres
 

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Estudio y medida de la personalidad

1. Introducción
Los métodos empleados en el estudio de la personalidad son básicamente: la entrevista personal, la observación del sujeto en su entorno, los cuestionarios de personalidad y los tests proyectivos. Estos últimos consisten en presentar al sujeto un estímulo ambiguo y pedirle que lo interprete, o bien que realice alguna tarea sencilla pero que admite muchas posibilidades de ejecución (por ejemplo, un dibujo): lo que la persona hace o dice en una situación así revela sus ideas, sentimientos y deseos, quizá inconscientes, pero reales en cuanto que le han llevado a actuar de una forma en vez de otra. Este tipo de pruebas ha sido desarrollado sobre todo por el psicoanálisis y otras teorías próximas.

2. Asociaciones libres
Este método consiste en pedir al sujeto que diga lo primero que se le ocurra, de forma espontánea y sin censura, ante la palabra, imagen o idea que se le presenta.
El propio Freud hizo amplio uso de este método, generalmente en el contexto de entrevistas en que se buscaba el origen de una neurosis, el significado de un sueño o las razones de un determinado comportamiento; sin embargo, fue Jung quien lo desarrolló y lo dotó de mayores autonomía y precisión.
Como el propio Jung describe, se parte de una lista de palabras en las que no se buscan más connotaciones específicas. El sujeto debe reaccionar ante ellas emitiendo la primera palabra que viene a su mente; si no sigue exactamente las instrucciones, balbucea o tarda más de la cuenta o, lo que es más frecuente, si se producen perturbaciones similares en las palabras siguientes (debido a un efecto llamado resonancia), estamos ante un indicio de complejo, es decir, la palabra ha removido algo que el sujeto prefería mantener oculto y por eso se ha vuelto incapaz de seguir las sencillas instrucciones de la prueba.
A continuación, se pide al sujeto que explique lo que le sugieren estas palabras: tanto si colabora como si muestra resistencia el psicólogo encuentra pistas que le ayudan a comprender mejor la personalidad del paciente.

3. El test de Rorschach
Es el más conocido a nivel popular de los test proyectivos. Elaborado por el psicoanalista suizo Hermann Rorschach, consiste en un repertorio de diez láminas con manchas en las que el sujeto debe decir qué figuras adivina. El examinador debe anotar todas las respuestas y el tiempo, pero también las equivocaciones, gestos significativos, etc. La evaluación tiene en cuenta el número de respuestas en cada lámina, los posibles fracasos (no reconocer ninguna figura), la categoría o tipo de figura reconocida (objeto, animal, persona..., también otras categorías más específicas: órganos y actos sexuales, paisajes...), si la interpretación es frecuente u original, si se refiere a la mancha completa o sólo una parte, etc.
La interpretación del test de Rorschach es compleja y requiere una formación específica por parte del psicólogo.

   
4. El test de apercepción temática (TAT)
Propuesto en 1935 por Morgan y Murray, este test consiste también en mostrar una serie de láminas ante las que un sujeto debe expresar sus reacciones. A diferencia del test de Rorschach, no se trata de manchas sino de dibujos reconocibles y lo que se pide al sujeto es que invente una narración adecuada a ese dibujo. Se presupone que estas narraciones son proyecciones levemente disfrazadas de la vida y preocupaciones reales del sujeto. El psicólogo debe tener la suficiente habilidad para interpretarlas, partiendo del principio de que entre los personajes de la historia hay uno (el héroe) con quien el sujeto se identifica (a veces dos, uno primario y otro secundario, que representan aspectos distintos de su personalidad) y otros que representan fuerzas o personas de su medio y que pueden jugar un papel a favor o en contra del héroe.


5. Test de dibujos
Los test de dibujos consisten en pedir al sujeto que realice un dibujo. Entre las diferentes versiones una de las más conocidas en el test del árbol o de Koch (dibujar un árbol), otro, el test de Machover, consiste en dibujar una figura humana; pero quizá la más completa es la prueba creada por el psicoanalista John Buck en 1948 y que se conoce por la iniciales inglesas HTP (house-tree-person), pues consiste en realizar esos tres dibujos. Se presupone que la casa representa el ambiente familiar, mientras que la persona y el árbol harían referencia a uno mismo: la personalidad social y la personalidad profunda, respectivamente. Por norma general, es mediante el dibujo del árbol en el que la persona se autorretrata de forma más clara y sincera, mientras que el de la persona muchas veces está intencionadamente alejado de su propio autoconcepto (suele ser más bien un ideal o el retrato de otra persona distinta a la que por alguna razón se toma como modelo). Los detalles son significativos: un desarrollo de las raíces puede indicar importancia de lo oculto, lo inconsciente, la casa puede tener aspecto acogedor o de cárcel, en la persona pueden faltar rasgos significativos o presentar asimetrías evidentes, el trazo puede ser firme o abundante en correcciones (expresión de inseguridad), etc.

6. Test de frustración de Rosenzweig
Consiste en una serie de dibujos, similares a viñetas, en los que hay dos personajes pero sólo aparece lo que dice uno de ellos. El sujeto debe imaginar lo que dice el otro y cómo se siente. En este caso no se trata de medir un conjunto de rasgos de personalidad, sino sólo uno de ellos: el nivel de tolerancia a la frustración, es decir, cómo reaccionamos ante los fracasos.

7. Grafología
El principio implícito en todos los tests proyectivos (la persona se proyecta a sí misma en todo lo que hace, percibe o entiende) es el mismo que funciona en la grafología o interpretación de los rasgos de escritura. Distintos autores y escuelas han ofrecido interpretaciones sobre el significado psicológico de estos rasgos, pero tales interpretaciones y el mismo carácter científico de la grafología han sido muchas veces cuestionados. Por lo general, han predominado las interpretaciones simbólicas y alegóricas con las una gran mayoría de psicólogos no está de acuerdo (por ejemplo, arriba = espiritual, idealista; abajo = material, sexual; izquierda = maternal, hogareño, tímido; derecha = paternal, extravertido; letra grande = elevado autoconcepto; letras separadas entre sí = independencia, etc.).

8. Pruebas no proyectivas
Los llamados cuestionarios de personalidad son pruebas generalmente escritas en los que el sujeto debe responder "sí", "no" o "no sé", o señalar una entre varias alternativas. La corrección de estas pruebas se realiza también de forma estandarizada, otorgando a cada respuesta una puntuación prefijada en uno o varios de los apartados que se califican y sumando al final todas las puntuaciones. 
A pesar de la apariencia de objetividad y precisión de estos cuestionarios, es dudoso que sus resultados sean más fiables que los de las pruebas proyectivas. Si bien se elimina un factor como la influencia del examinador (que goza en las pruebas proyectivas de un margen amplio para la interpretación), a cambio se introducen otros como el excesivo peso concedido a la autopercepción del sujeto, que muchas veces no contesta lo que se verdad hace o piensa sino lo que cree que debe contestar. Es cierto que a veces se introducen "preguntas trampa" para medir la sinceridad de las respuestas, pero son fáciles de detectar por una persona acostumbrada a realizar test de este tipo (por ejemplo, ante frases como "algunas veces he sentido envidia de los triunfos de mis amigos" o "a veces he mentido a personas que confiaban en mí", esa persona sabe que la respuesta idónea es "verdadero", ya que si contesta "falso" se pondrá en duda su sinceridad en el resto del test).
Los cuestionarios de personalidad más utilizados son:
  • El 16FP, abreviatura de cuestionario de dieciséis factores de la personalidad, también conocido como test de Cattell de personalidad. Consta de 374 items a los que el examinado debe contestar "cierto", "dudoso" o "falso", aunque en las instrucciones se aconseja contestar "dudoso" sólo cuando sea absolutamente necesario.
  • El NEO-PI-R (abreviatura de Nuevo Inventario de Personalidad Revisado) evalúa los big five: estabilidad emocional, extraversión, apertura, amabilidad y responsabilidad, a través de 240 ítems (existen también versiones abreviadas), en los que el sujeto debe expresar su grado de acuerdo o desacuerdo. 
  • El MMPI (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota), utilizado por primera vez en 1942 y revisado en los años 80 (aparece ahora como MMPI-2), consta de unos 700 ítems en los que el examinado debe contestar "sí", "no" o "no sé". Un número excesivamente alto de "no sé" invalida el test. Normalmente se utilizan versiones abreviadas, como la publicada en España en 2009 (MMPI-2 RF). Este cuestionario se ha revelado particularmente útil para detectar el riesgo de trastorno mental al medir rasgos como la hipocondría, la paranoia, la esquizofrenia, etc.


Las 10 escalas clínicas del MMPI

martes, 13 de noviembre de 2018

Una nueva estructura para el Sistema Solar

En agosto de 2006, la Unión Astronómica Internacional (UAI) aprobó una nueva definición de planeta. Como resultado de ella, el sistema solar pasó a tener sólo ocho planetas.
Después de pasar décadas buscando el décimo planeta, los hallazgos de nuevos cuerpos celestes, paradójicamente, hicieron insostenible la consideración de Plutón como planeta. En efecto, más allá de la órbita de Neptuno, en un anillo denominado cinturónde Kuiper, se han ido encontrando cientos de cuerpos helados, entre ellos algunos de gran tamaño. Pero el detonante fue el hallazgo de Eris (antes llamado Xena) en el año 2003 con un tamaño mayor que el de Plutón. Si se mantenía a Plutón entre los planetas había que integrar a Eris, a decenas de cuerpos del cinturón de Kuiper e incluso a Ceres, el mayor de los asteroides.
La nueva definición de planeta quedó así: cuerpo que orbita en torno a una estrella, cuya masa es lo suficientemente grande como para tener forma casi esférica y haber despejado los alrededores de su órbita. Como se puede ver, nada se dice del tamaño mínimo que debe tener sino que se incorporan dos características:
  • Su masa debe ser suficiente para que su forma sea casi esférica. Los asteroides de menor tamaño tienen formas irregulares; sólo a partir de determinada dimensión y masa, la gravedad es capaz de vencer su rigidez y adoptar una forma esférica.
  • Debe haber despejado su órbita. Este criterio incorpora los conocimientos actuales sobre la formación de los planetas. La formación de los planeta sigue un proceso en el que pequeñas partículas se unieron formando otras mayores con un crecimiento tipo "bola de nieve". Cuando una de ellas adquirió un tamaño suficiente fue barriendo su órbita. Así, cada planeta domina su zona orbital.
Los cuerpos celestes que, como Plutón, cumplen la primera condición pero no la segunda han pasado a denominarse planetas enanos.

1. Una historia de altas y bajas
Plutón no ha sido el primer cuerpo celeste que perdió su condición de planeta. La historia de la astronomía, y con ella nuestras ideas sobre la estructura del sistema solar, viene marcada por el listado de planetas. Así, para el sistema geocéntrico los planetas eran Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, pero también la Luna y el Sol, aunque no la Tierra.

Modelo geocéntrico, anterior a 1543
La siguiente tabla recoge las altas y las bajas en el listado de planetas, así como el año en que ocurrieron:


2. Composición del sistema solar
Tras los últimos cambios introducidos por la UAI, el sistema solar está compuesto por:
  • El Sol: Es la estrella de nuestro sistema planetario. Tiene un tamaño medio entre las estrellas; aun así, en su interior cabrían un millón de planetas como la Tierra. Es una esfera de gases incandescentes (fundamentalmente hidrógeno y helio). Debe su energía a las reacciones termonucleares que se producen en su núcleo, en donde alcanza una temperatura de 15 millones de grados centígrados, mientras que en su superficie es de 6000 ºC. El Sol gira en torno a su eje.
  • Planetas: Son cuerpos celestes que orbitan alrededor del Sol, cuyas masas son lo suficientemente grandes para tener forma casi esférica y haber despejado los alrededores de su órbita. De acuerdo con sus características y posición se diferencia entre:
a) Planetas interiores o terrestres: Incluyen Mercurio, Venus, la Tierra y Marte. Son los planetas que se encuentran más cercanos al Sol, tienen un tamaño pequeño, su superficie es rocosa y tienen una atmósfera gaseosa poco extensa o inexistente.
b) Planetas exteriores o gigantes: Aquí se incluyen Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Son los planetas que se encuentran más alejados del Sol, tienen un tamaño grande, sus superficies no son rocosas y se encuentran fundamentalmente en estado gaseoso y líquido.
  • Planetas enanos: Son cuerpos celestes que orbitan alrededor del Sol y tienen una masa lo suficientemente grande para adoptar una forma casi esférica pero no para haber barrido su órbita. Aquí se incluyen Ceres, Plutón, Eris y, seguramente, varias decenas de cuerpos celestes situados más allá de la órbita de Neptuno.
  • Satélites: Son cuerpos celestes que giran en torno a los planetas. La Luna es el satélite de la Tierra. Exceptuando Mercurio y Venus, todos los planetas tienen satélites. En torno a Júpiter se han encontrado ya 63 satélites, en torno a Saturno 60, y la lista no deja de aumentar.
  • Cuerpos menores del sistema solar: Según la UAI son todos los cuerpos celestes que orbitan en torno al Sol y que no son planetas, ni planetas enanos ni satélites. Fundamentalmente incluye:
a) Asteroides: Son cuerpos rocosos menores, generalmente de forma irregular. La mayoría se encuentra en el cinturón de asteroides, entre Marte y Júpiter. Otros grupos importantes son los troyanos, situados en la órbita de Júpiter, y los centauros, en la órbita de Saturno.
b) Cometas: Son pequeños cuerpos celestes, orbitan más allá de Neptuno, en el cinturón de Kuiper. Están constituidos por hielo y partículas de polvo; es frecuente denominarlos "bolas de nieve sucia".

 

martes, 6 de noviembre de 2018

Teorías de la interacción sujeto-medio

A diferencia de la teoría de rasgos, las teorías de Bandura y Rotter conciben la personalidad y su manifestación conductual como el resultado de la interacción de cogniciones (creencias, expectativas y valoraciones), aprendizajes previos y la influencia del ambiente.
Albert Bandura (n. 1925) destaca la retroalimentación entre cognición y ambiente: por un lado, el sujeto valora la situación de una manera y esta valoración produce una conducta; por otro, la conducta realizada provoca unos resultados y esos resultados influyen en las expectativas en situaciones futuras.
Las expectativas de cada sujeto generan su propia percepción del valor de su conducta y definen las condiciones en que ésta puede considerarse como exitosa o fracasada. Bandura alude a este hecho con el concepto de autoeficacia, es decir, eficacia que nace de las propias expectativas y valoraciones: una misma conducta (por ejemplo, un examen mal resuelto) puede ser vista como consecuencia de la propia inutilidad o como un desafío para aprender más y sacar mejores notas.
En términos parecidos se expresa Julian Rotter (1916-2014). Para este autor, hay dos grandes tipos de personalidad que se definen por su locus de control. ¿Qué es lo que se entiende por locus de control? Es, por decirlo de alguna manera, el lugar o "centro" al que uno asigna la responsabilidad de lo que ocurre. Las personas con locus de control interno son las que están convencidas de que el destino está en sus manos y pueden controlar su futuro, mientras que, por el contrario, quien tiene un locus de control externo piensa que su vida depende de las circunstancias, la suerte (generalmente mala) y las decisiones de los demás. Es evidente que los primeros están en mejores condiciones para afrontar los contratiempos de la vida que los segundos.

La confianza en el azar denota una personalidad con locus de control externo.
Un famoso estudio longitudinal realizado a lo largo de más de cuarenta años (de los años 40 a los 80 del siglo XX) con 99 personas que en 1939-1944 estudiaban en Harvard, ha demostrado una sorprendente correlación entre las expectativas personales de un joven de 20 años y la realización práctica de su vida posterior: los universitarios con carácter optimista tenían cuarenta años después hábitos de vida más saludables y, en general, un estado de salud bastante mejor que los que presentaban tendencia al pesimismo. Nos encontramos una vez más con un ejemplo de profecía autocumplida: basta con que alguien se convenza realmente de algo para que él mismo ponga las condiciones que harán efectivo eso mismo de lo que está convencido.

lunes, 5 de noviembre de 2018

¿Somos responsables de nuestras circunstancias?

Delante de nosotros tenemos el mundo que a cada uno nos ha tocado vivir. Para unos, ese mundo es una realidad agradable y divertida. En cambio, para otros, el mundo es un lugar hostil en el que cada día se sufre hambre, enfermedades, marginación, discriminaciones y agresiones.
En muchos casos, esos problemas sociales, económicos y políticos, que afectan a millones de personas, son también problemas morales, porque tienen su origen en comportamientos injustos de personas y de instituciones.
Una parte de esos problemas morales está relacionada con el modo en que están organizadas las sociedades. Una mala organización económica y política produce discriminaciones injustas y daños que podrían ser evitados si se hicieran las reformas necesarias.
La otra parte del problema es la actitud que tengamos ante los demás. Una actitud de indiferencia nos hace cómplices de la injusticia, mientras que una actitud solidaria es imprescindible para que se pueda mejorar la suerte de muchas personas.
Pero la solidaridad no aparece por arte de magia, sino a través de la conciencia que tenemos de los problemas reales y de las posibles soluciones.
Por eso es importante informarse bien, pensar juntos en diálogo y formarse un criterio personal sobre lo que ocurre en el mundo.

1. La lotería natural
Conforme vamos creciendo nos damos cuenta de que nuestra vida transcurre en un lugar concreto y en una época histórica particular. Cada cual es miembro de una familia y forma parte de una sociedad determinada. Esa sociedad o país es un elemento del sistema de relaciones internacionales y del sistema ecológico del planeta Tierra. Y todo esto ocurre en un tiempo histórico nuevo, distinto de épocas anteriores.
También vamos siendo conscientes de que muchas de las circunstancias que conforman nuestra vida no las hemos elegido: nos han tocado en suerte como si fuesen el resultado de una "lotería". No elegimos nacer varón o mujer, ni las capacidades físicas e intelectuales que tengamos, ni la familia que nos acoge y nos cuida, ni el país que nos ha transmitido un idioma y unas costumbres. La propia vida habría sido muy diferente si nos hubieran correspondido otras circunstancias distintas.

2. ¿Estamos determinados?
La idea de que apenas elegimos nuestras circunstancias ha llevado a algunos filósofos, los llamados "deterministas", a creer que carecemos por completo de libertad. El determinismo sostiene que nuestra vida está regida por circunstancias que escapan a nuestro control, de modo que nadie es responsable de lo que hace o deja de hacer: ni de lo bueno, ni de lo malo. Según esto, el mal comportamiento de una persona sería siempre el resultado de unas circunstancias ajenas a su voluntad como, por ejemplo, una infancia desgraciada, un desengaño amoroso o un despido laboral. Y el mal comportamiento de una institución, por ejemplo, una fábrica que vierte aguas contaminadas al río, también sería producto de unas circunstancias no deseadas, como la fuerte competencia del mercado, que obligaría a la empresa a reducir gastos a toda costa.

La opinión determinista
Los hombres se equivocan al creerse libres, opinión que obedece al solo hecho de que son conscientes de sus acciones e ignorantes de las causas que las determinan.
Baruch de Spinoza

La opinión indeterminista
Estoy condenado a ser libre. Lo cual significa que no es posible encontrar a mi libertad más límites que ella misma o, si se prefiere, que no somos libres de dejar de ser libres.
Jean-Paul Sartre

3. Condicionamientos y libertad
Aunque es cierto que la mayor parte de las circunstancias que nos afectan no las elegimos y que ejercen una presión muy fuerte sobre nuestras vidas, también es verdad que nos permiten un margen de libertad más o menos amplio. Estamos condicionados por las circunstancias, pero generalmente mantenemos cierto grado de control sobre lo que hacemos o dejamos de hacer. Por eso tenemos responsabilidad sobre nuestros actos.
Cuando mayores condicionamientos hayamos tenido para hacer algo, menor responsabilidad tenemos en ello. Y cuanta más libertad hayamos tenido para actuar, más responsables somos del resultado. No es lo mismo hacer daño a alguien a sangre fría que coaccionado por otros, o fuertemente condicionado por circunstancias ajenas a la propia voluntad. Así lo reconoce nuestra conciencia moral y también el sistema jurídico.

Un margen de libertad
Siempre podemos hacer algo con lo que han hecho de nosotros.
Jean-Paul Sartre

La libertad es la facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, o de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

4. Condicionamientos socioeconómicos
Los condicionamientos limitan nuestra libertad, pero casi nunca la anulan por completo. Hay condicionamientos de muchos tipos: físicos, psicológicos, genéticos, culturales, etc. Aquí nos ocuparemos sólo de los condicionamientos socioeconómicos y políticos.
En el aspecto económico, por ejemplo, no es lo mismo nacer en un grupo humano que está en situación de miseria que nacer en una sociedad con prosperidad económica y participar de ella. De eso va a depender, por ejemplo, que una persona pueda llegar a adulto sin morir de hambre y tenga la oportunidad de ir a la escuela, o que, por el contrario, muera muy joven y analfabeto.
Ahora bien, ¿es mérito del que nace en una sociedad rica su situación ventajosa? ¿Es culpa del que nace en una sociedad pobre su situación de pobreza? No, es el sistema de relaciones económicas el que está condicionando las vidas de ambos. Y ambos tienen un margen de libertad, por mínimo que sea, para intentar mantener o cambiar ese sistema. El caso del niño Iqbal Masih es un ejemplo extremo de resistencia de una persona a unos condicionamientos socioeconómicos y políticos aterradores.

 El niño que escapó de la esclavitud  
El niño paquistaní Iqbal Masih fue obligado a partir de los cinco años a trabajar en un taller de fabricación de alfombras para que su familia pagara unas deudas que tuvieron que contraer para no morir de hambre. Iqbal trabajó como esclavo, pero fue liberado por el Frente de Liberación de los Esclavos por Deudas. Comenzó a estudiar con la ayuda de esta organización y viajó por todo el mundo denunciando la situación de esclavitud en la que se encuentran miles de niños y niñas en su país. En 1995 fue asesinado, a la edad de doce años, por las mafias que organizan la explotación infantil. Sin embargo, su valiente denuncia ha provocado una reacción de solidaridad en todo el mundo en favor de los derechos de los niños y niñas.
www.childrensworld.org

5. Condicionamientos políticos
En el aspecto político, tampoco es lo mismo vivir en un Estado democrático, que respeta las libertades y garantías jurídicas a todos sus habitantes, que vivir en un Estado dictatorial, en el que cualquiera puede ser detenido arbitrariamente e incluso ser torturado y "desaparecer". De eso dependerá, por ejemplo, que una persona pueda expresar sus opiniones con tranquilidad o que, por el contrario, tenga que ocultarlas por miedo a represalias.
También en este caso hay un sistema de relaciones políticas que condiciona la vida de cada cual, y casi siempre existe un margen de libertad, por pequeño que sea, para intentar mejorar o cambiar el sistema político vigente.