Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 24 de mayo de 2021

El alarmante aumento de los gases de efecto invernadero

La mayoría de los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO₂) o el metano (CH₄), se originan de forma natural y su presencia en la atmósfera es muy anterior a la existencia de la especie humana. Sin embargo, a partir de 1750, con el inicio de la revolución industrial, la concentración de estos gases no ha dejado de aumentar y actualmente este incremento se agudiza de forma alarmante.

Las actividades que generan mayor incremento de gases de efecto invernadero son.

  • La quema de combustibles fósiles: Las emisiones de gases de efecto invernadero más importantes se deben a la quema de petróleo, gas y carbón. Se realiza para la obtención de energía eléctrica, en los procesos industriales, en el transporte, en la agricultura y en las viviendas.
  • La deforestación: La vegetación, gracias a la fotosíntesis, retira de la atmósfera importantes cantidades de CO₂. De manera que toda actividad que suponga una reducción de la superficie arbolada tendrá como consecuencia un incremento del CO₂ en la atmósfera.
  • Ciertas actividades agrícolas y ganaderas: El ganado doméstico, vacuno, bovino o porcino emite a la atmósfera gran cantidad de metano generado en la fermentación intestinal. También ciertos cultivos, como el arroz, emiten este gas que es, tras el CO₂, el que más está influyendo en el calentamiento global.

El resto del efecto invernadero se debe a gases como el ozono (O₃), el óxido nitroso (N₂O) y a otros exclusivamente antropogénicos, como los clorofluorocarburos o CFC.

El vapor de agua es el gas que más influye en el efecto invernadero natural. Sin embargo, su concentración en la atmósfera se ha incrementado en el último siglo mucho menos que la del CO₂ y, sobre todo, ha ido ocurriendo después de las elevaciones de temperatura. De manera que su aumento en la atmósfera se considera más una consecuencia del calentamiento global que su causa.

El principal causante del calentamiento global es el incremento de los gases de efecto invernadero de origen antropogénico, es decir, generados por la actividad humana. El gas que más ha impulsado el calentamiento global del último siglo es el dióxido de carbono. A él se debe más de la mitad del efecto invernadero antropogénico.

1. Un reparto desigual

Todas las personas emitimos CO₂ a la atmósfera, y no sólo lo hacemos al respirar sino también cuando encendemos la calefacción, conectamos el televisor o cogemos el coche.

Si se suman todas las emisiones de CO₂ que se realizan en un país y se divide por el número de habitantes. Como cabe esperar, esta cifra en los países en vías de desarrollo es mucho menor que la de los desarrollados. Por ejemplo, mientras que en la India la emisión per cápita es de 1,3 toneladas al año, en la Unión Europea alcanza las 7,8. Sin embargo, también entre los países desarrollados existen notables diferencias: en los Estados Unidos las emisiones per cápita casi triplican la media europea.


2. ¿De dónde viene y adónde va el CO₂?

Cualquier ser vivo, sea una bacteria, un árbol o una persona, está integrado por compuestos inorgánicos (agua y sales minerales) y compuestos orgánicos (glúcidos, lípidos, proteínas y ácidos nucleicos). Todos los componentes orgánicos contienen carbono. El carbono lo incorporan las plantas con el CO₂ que toman del aire para originar con él, con el agua, y gracias a la energía luminosa, los compuestos orgánicos que integran su cuerpo. Así se inicia un recorrido sin fin denominado ciclo del carbono.

El ciclo del carbono describe el intercambio de este elemento entre los cuatro reservorios naturales: atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera.

Las plantas retiran CO₂ atmosférico y producen la materia orgánica que compone su cuerpo.
La materia orgánica, y con ella el carbono, pasa a otros organismos.
Los seres vivos respiran y expulsan CO₂ al aire.
La descomposición de restos orgánicos libera CO₂.
El CO₂ se disuelve en el agua, también del agua puede pasar al aire.
El CO₂ unido al calcio forma la caliza del caparazón de organismos y se deposita en el fondo del mar, ríos o lagos.
A partir de restos de organismos se forma el petróleo y el carbón.
La quema de combustibles fósiles emite CO₂ a la atmósfera. 
Las erupciones volcánicas y los incendios forestales también emiten CO₂ a la atmósfera.

martes, 18 de mayo de 2021

El inicio de los problemas motivacionales: Dualismo

Tenemos la impresión de que el interés por la motivación es una preocupación relativamente reciente en la ciencia de la psicología. Sin embargo, ya indicaba MacLeod (1957), que el interés por la motivación surgía en la época de Darwin y Freud. Y probablemente sea cierto que los planteamientos acerca de los problemas motivacionales se deriven en gran parte de los conceptos darwinianos sobre la evolución. Freud, junto con otros psicólogos de su época y de la nuestra, fue influido por estos conceptos. Pero ciertamente tampoco todos los problemas motivacionales de este periodo encajan con facilidad en dicho marco. Tampoco es cierto que no hayan existido conceptos motivacionales anteriores a Darwin. Aunque la terminología era diferente, los problemas expresados de forma diferente y los conceptos y métodos para solucionar dichos problemas muy diferentes a los que usamos hoy, parece haber existido una considerable preocupación por problemas que ahora se llamarían motivacionales. De hecho, la mayoría de las nociones de uso actual tienen ascendencia predarwiniana. Esto incluye la noción misma de evolución, así como la da instinto, hedonismo, raciocinio, irracionalidad, procesos inconscientes, fuerzas mentales activas, mecanismo y determinismo.

 El dualismo 

El hombre primitivo, si se comparó consigo mismo y se compararon sus características con los objetos que lo rodeaban, debe haber sido impresionado por, al menos, dos diferencias. Una, es el hecho de que él y, desde luego, también los animales, tenían la propiedad del movimiento autoinducido. Las piedras, la tierra, las hojas y cosas por el estilo, permanecen inmóviles a menos que una fuerza externa les imparta movimiento. El hombre podía moverse, y lo hacía sin ayuda de agentes externos. Que los animales también se movieran debe haber provocado que el hombre comprendiera la gran división que existe entre la materia animada y la inanimada. Pudiera haber incluido en la parte animada objetos como nubes y, quizá, planetas, cuyas causas externas de movimiento no percibía; pero debe haber sido importante para él la división entre las clases automotoras y las no automotoras (Russell, 1945).

La otra distinción que debe haber hecho en alguna etapa inicial se refiere a los animales y él mismo, aunque, según Werner (1948), no siempre se descubre esta distinción cuando se investigan los pueblos primitivos. Pero con certeza debe haber observado, tras haberse desarrollado el lenguaje, el uso de herramientas, cierto grado de previsión y, quizá, algunos principios morales y éticos rudimentarios, que, en este respecto, se diferenciaba de los animales. Sus diferencias con los animales y el problema del movimiento autoinducido parecerían, al menos, hipótesis razonables para explicar el desarrollo de las ideas relacionadas con la naturaleza única del hombre.

Murphy (1950) sugirió que los sueños son importantes para dar base a la concepción que el hombre tiene sobre sí mismo. En los sueños, parecería que se va a otros sitios y se hacen muchas cosas mientras el cuerpo permanece, al parecer, inmóvil y en descanso. Más aún, en los sueños se puede ver a los muertos que, una vez más, se mueven, hablan y viven. Aquí, se tiene acción y actividad a pesar de existir pruebas de que en el sueño y en la muerte se está inmóvil. No es difícil ver cómo la postulación de alguna otra fuerza -independiente del cuerpo- podía derivarse de estas observaciones y adquirir la forma de un espíritu o alma, diferente del cuerpo e incorpórea. Murphy sugiere que de este tipo de experiencia surgió el germen del dualismo, una noción que en una de sus formas dice que existe un espíritu o alma que habita el cuerpo sin ser dependiente de él. Tal dualismo queda implícito en las primeras concepciones iniciales sobre la diferencia entre materia animada e inanimada y la diferencia entre hombre y animal.

No entra en nuestros propósitos señalar las creencias religiosas primitivas relacionadas con los problemas motivacionales. Baste indicar que la tendencia al animismo era tan pronunciada en ellas como lo es entre los niños en nuestras sociedades actuales. Según las ciencias conductuales, el animismo es una tendencia de la gente a pensar que los animales y ciertos aspectos de la naturaleza inanimada, como las nubes y el viento, por ejemplo, poseen alma y son movidos por propósitos, deseos y motivos parecidos a los que las personas ven en sí mismas.

El dualismo del alma o la mente y el cuerpo entró muy pronto en el pensamiento occidental, siendo ampliamente aceptado en la filosofía griega del siglo V a.C. Por la misma época, se abogó en favor de la afirmación de un monismo materialista, es decir, que sólo existe materia. Pero, al parecer, tuvo poca influencia. Quizá Epicuro fue la única figura importante afectada por él. El monismo materialista fue sugerido por Leucipo (hacia 440 a.C.) y Demócrito (hacia 420 a.C.), quienes formularon la idea de que todo está hecho de átomos en movimiento, cuyas acciones e interacciones determinaban lo que sucedía. Por tanto, su punto de vista es tanto materialista como determinista; asimismo acentuaban las leyes mecánicos en la causalidad más que en el propósito.

Se descubre el dualismo en Empédocles y Anaxágoras, ambos del siglo V a.C. Anaxágoras pensaba que la presencia o ausencia de las mente distinguía la materia viva de la muerta. Sin embargo, es con Sócrates, Platón y Aristóteles que el dualismo recibe su formulación más completa en la filosofía griega, formulación que muchos siglos guio al pensamiento y a la ciencia de Occidente.

Es fundamental la noción de que existe una parte del ser no sensible a la percepción corporal, y sólo puede ser aprehendida por el pensamiento o la contemplación. Se perciben cosas que no son sino manifestaciones imperfectas -incluso sombras- de la realidad última (la idea), ante la cual la cosa es, cuando mucho, una representación o una muestra pobre. Las ideas, que son los objetos de la razón, constituyen formas incorpóreas, mientras que las cosas son materiales y constituyen objetos de la percepción sensorial. De este modo, se han percibido muchos ejemplos concretos de gatos que, sin embargo, se diferencian entre sí por muchas características; ninguno de ellos tiene la esencia de lo "gatuno". Se supone que esta esencia, la idea, tiene una existencia eterna e inmaterial, que sólo el alma puede captar por medio del pensamiento y de la razón.

El pensamiento de Aristóteles se oponía, hasta cierto grado, a la concepción bimundo de su maestro Platón, pero su solución del problema, en un nivel especulativo, probablemente viene a ser casi la misma cosa. Su doctrina de los universales y, con mayor precisión, que distinga entre la forma y la materia de una cosa, parece conservar muchos aspectos de esta concepción dualista. Aristóteles hablaba del alma y de la mente como de entidades distintas al cuerpo. Tal vez esto queda adecuadamente indicado, para nuestro propósito, en su doctrina de las almas. Existían tres grados de almas: el vegetativo, dedicado a la propagación y a otras funciones fundamentales, y que se encontraba en todas las cosas vivientes; el grado sensitivo, alma poseída por animales y hombre y que tenía, además de la sensibilidad, poder de locomoción y apetito; y el grado racional o razón, alma sólo poseída por el hombre. Gracias a su racionalidad, el hombre participa de lo que es divino e inmortal.

El contraste entre cuerpo y alma o mente ha quedado como un tópico constante en la filosofía occidental, desde Aristóteles y pasando por los filósofos de la Iglesia -como San Agustín y Santo Tomás de Aquino- hasta Descartes y aún más allá. Por lo común, se veían la mente y el alma, por ser inmateriales, como ajenas a toda investigación que no se hiciera por medios racionales; es decir, por una búsqueda especulativa. Pretender investigar estos temas por otros métodos implicaba el riesgo de ser acusado de no creer en la doctrina religiosa prevaleciente.

viernes, 14 de mayo de 2021

Ética Nicomáquea

Encontramos a menudo esta obra con el título de Ética a Nicómaco: al parecer, Aristóteles dedicaba esta obra a su padre, Nicómaco. Pero sabemos también que este libro es en realidad una recopilación -organizada en diez libros- que hizo Nicómaco, hijo de Aristóteles, de los apuntes que su padre utilizaba para sus clases en el Liceo ateniense. Así, Ética Nicomáquea es el título más apropiado, a mi modo de ver.

La primera vez que utilicé este libro fue para preparar mis clases de Ética en 4º ESO, seleccionando diferentes párrafos de los libros VIII y IX dedicados a la amistad.

Más adelante, fue una lectura obligada en la asignatura "Ética I" del Grado de Filosofía de la UNED, para entender la diferenciación entre los dos paradigmas clásicos en esta disciplina: la ética material o de contenidos de Aristóteles, frente a la ética formal kantiana.

En esta asignatura, leíamos los libros I, II, III, VI y X, dedicados a las virtudes éticas y a la felicidad, fundamentalmente. Posteriormente, he dedicado la lectura al resto de los libros y he retomado los libros sobre la amistad con idea de preparar un comentario de texto con mis alumnos de Psicología, en el que puedan ver cómo los asuntos de la psicología humana han interesado siempre a los hombre y cómo se abordaba en el periodo precientífico.

jueves, 13 de mayo de 2021

Tradiciones en el estudio de la conducta relacionadas con la motivación

El estudio de la conducta tiene muchas facetas y se sigue efectuando por muchas razones. Y una razón para que el observador investigue la conducta y elija los aspectos que va a examinar, puede encontrarse en la tradición de estudios a la que debe lealtad. Existen varias tradiciones de este tipo, y sus presuposiciones a menudo determinan, de un modo importante, qué hará un investigador, qué es lo que él considera importante, cómo considerará el trabajo de otros y, quizá, cómo interpretará sus hallazgos. Aunque las líneas de separación entre las tradiciones no está perfectamente definidas, y aunque no es posible clasificar fácilmente a los teóricos en ésta o aquélla tradición, queda, sin embargo, la suficiente disparidad de actitudes, metas y compromisos como para justificar la preocupación que existe por la naturaleza de las tradiciones. Tres tradiciones, en especial, son pertinentes a la motivación.

1. Tradición filosófico-teológica

Las personas interesadas en los problemas filosóficos y teológicos con frecuencia muestran preocupación por ciertos temas que estudian la naturaleza humana. Esta preocupación surge de un interés filosófico por la conducta moral y por los principios éticos, de un interés por la libertad de elección, por la teoría de la asociación política, por la naturaleza de la causalidad histórica, por la estética, por la religión y cosas similares. Un investigador perteneciente a esta tradición manifestaría interés por cuestiones motivacionales que causarían impaciencia a otros investigadores. Es probable que la impaciencia fuera recíproca.

2. Tradición biológica

La tradición científica queda representada principalmente por los estudios de motivación llevados a cabo en el campo general de la biología, según la representa la herencia de la teoría evolucionista y el acercamiento físico a los fenómenos biológicos. Pertenecen a esta tradición, en general, los etólogos, los investigadores médicos, los fisiólogos, especialistas en psicología comparada y los psicólogos experimentadores, en particular los teóricos del aprendizaje. Tiende a subrayarse la adaptación al medio en interés de la supervivencia, un acercamiento objetivo y cuantitativo a los problemas y, cuando es posible, un análisis experimental de la conducta en cuestión. Los investigadores de este tipo se han limitado, por lo general, a clases de fenómenos relativamente limitados, a cuyo estudio dedican un intenso trabajo. Como regla, aunque ésta tiene muchas excepciones, dicho tipo de investigadores se interesará relativamente poco por tópicos que implican la conciencia y la disposición de la naturaleza humana. En su modo de pensar, probablemente tenderían a hacer notar algún modelo homeostático. De esta tradición se derivan los investigadores médicos, que incluyen muchos psiquiatras y psicoanalistas dedicados a la problemática clínica. Su interés por lo anormal implica un estado normal, del que varía la conducta que están observando; su preocupación por la neurosis y la psicosis en el paciente individual a menudo limita que se generalicen sus descubrimientos, pues la naturaleza clínica de gran parte de su trabajo dificulta que puedan sujetar sus hipótesis a análisis experimentales.

3. Tradición cultural

El interés por la conducta de las clases sociales, de las sociedades y de las culturas, así como por sus variaciones, a menudo provoca el interés por los problemas motivacionales. Por tanto, no debe sorprender que los psicólogos sociales, los antropólogos y los sociólogos desarrollen hipótesis relacionadas con la motivación. Por lo general, sus hipótesis tienden a relacionar los procesos motivacionales con las experiencias de los individuos en una cultura particular. Los investigadores pertenecientes a esta tradición, aunque a menudo conocen los factores biológicos y son sensibles a ellos, tienden a subrayar la determinación cultural por medio de la experiencia, más bien que las características biológicas universales o el predeterminismo biológico.


Los tres grupos de tradiciones que se han esbozado cubren la mayoría de las tradiciones bajo las cuales pueden ordenarse los puntos de vista y las investigaciones sobre la motivación. Existen muchas otras, como las que acentúan las diferencias individuales o las que son muy empíricas, pero en realidad son reflejos de éstas.

martes, 11 de mayo de 2021

¿Por qué cambia el clima?

Son muchas las causas que pueden originar un cambio climático generalizado. Según su origen, se diferencia entre causas externas y causas internas.

1. Causas externas o astronómicas

Son causas ajenas al sistema climático interno de la Tierra. Generalmente modifican la radiación solar recibida afectando así al clima del planeta.

  • Cambios en la actividad solar: La actividad solar experimenta modificaciones evidenciadas, por ejemplo, por los cambios en las manchas solares. Afectan a la propia fuente de energía y sus consecuencias alcanzan la Tierra.
  • Cambios en la órbita terrestre: La órbita descrita por la Tierra cambia gradualmente de una forma casi circular a otra más elíptica. El proceso ocurre de acuerdo con un ciclo que dura unos 100.000 años y modifica la radiación solar que llega a la Tierra.
  • Impactos de meteoritos: Un meteorito se pulveriza al colisionar con la Tierra y, entre otros efectos, origina una nube de polvo que permanece largo tiempo en suspensión. Si es grande, la nube puede impedir que la radiación solar alcance el suelo.
2. Causas internas

Si las causas externas afectan a la radiación solar recibida, las internas determinan qué se hace con esa radiación. Es decir, en qué proporción es reflejada, en qué medida es absorbida por los gases de efecto invernadero o cómo se distribuye por el planeta.
  • Cambios en el albedo: El valor medio del albedo actual de la Tierra alcanza el 30%, pero varía mucho de unas superficies a otras. Así, la nieve tiene un albedo muy alto, por eso son necesarias gafas oscuras cuando hace sol en un paraje nevado. El suelo tiene menor albedo que la nieve pero mayor que el océano. Por el cantidad de superficie y el albedo que cada superficie refleja, la Tierra logra una temperatura general concreta. Imaginemos que la Tierra sólo tuviese océanos: en ese caso su temperatura sería de 32ºC. Sería de 24ºC si estuviese completamente cubierta de bosques, de 13ºC si fuese desértica, y de -12ºC si la nieve la cubriese completamente. En consecuencia, si cambia la cobertura de la superficie terrestre se modificará la temperatura global. Actualmente, el calentamiento global está reduciendo las áreas cubiertas de hielo.
  • Cambios en la composición atmosférica: La composición atmosférica puede modificarse por la intervención de organismos que incrementan o disminuyen la cantidad de CO₂ y oxígeno, o por una actividad volcánica importante que puede introducir mucho CO₂ en el aire; pero también como consecuencia de la quema de combustibles y otras actividades humanas que aumentan el CO₂ y disminuyen el oxígeno.
La cantidad de partículas en suspensión (aerosoles) puede modificarse, por ejemplo, debido a una erupción volcánica importante. El efecto de los aerosoles es doble y contradictorio. Por un lado, dificultan la llegada de la radiación solar (efecto refrigerante) y por otro absorben la radiación infrarroja (efecto invernadero).

  • Cambios en las corrientes marinas: A las zonas cercanas al ecuador llega más radiación solar que a las latitudes próximas a los polos, lo que genera grandes diferencias de temperatura. Las corrientes marinas, también los vientos, contribuyen a reducir estas diferencias.

La corriente termohalina (del griego termos, calor, y halos, sal) es una corriente oceánica causada por diferencias de temperatura y densidad de las aguas. Conecta todos los océanos y constituye una gran cinta transportadora de calor.
Así, en el Atlántico, una corriente superficial de agua cálida se dirige hacia el norte donde, una vez fría, se hunde y vuelve al sur por el fondo del océano. El circuito por todos los océanos se completa en unos mil años.
Si, por cualquier circunstancia, la corriente cálida no llegase al Atlántico norte, descendería la temperatura en esta zona incrementándose la cubierta de hielo. Como consecuencia, aumentaría el albedo terrestre lo que generaría un descenso de la temperatura global del planeta.

3. La Tierra estuvo helada durante más de 300 millones de años

Hace 950 M.a. la Tierra comenzó a enfriarse y, con diversas oscilaciones, así se mantuvo hasta hace 580 M.a. Fue, por tanto, un planeta helado durante más de 300 M.a. Dadas la antigüedad y la complejidad de la situación, los científicos tienen dificultades para explicar las causas. Las hipótesis más aceptadas manejan tres procesos básicos:
  • Un sol, aún joven, que emitía una radiación energética inferior a la actual en un 5-10%.
  • Un aumento del albedo debido a que la mayoría de los continentes se había desplazado a la zona intertropical, lugar en que se recibe mayor radiación solar.
  • Una disminución del efecto invernadero como consecuencia de la proliferación de cianobacterias fotosintéticas que retiraron grandes cantidades de CO₂  atmosférico.
A medida que la temperatura global descendía era mayor la superficie cubierta de hielo, circunstancia que aumentaba el albedo lo que, a su vez, hacía bajar la temperatura en una espiral que convirtió a la Tierra en una bola de nieve. Se conoce como hipótesis de la snowball.

jueves, 6 de mayo de 2021

Controversias generales entre conducta y motivación

El problema de la conceptualización de la motivación está muy relacionado con otros muchos aspectos del estudio de la conducta propiamente dicha. Veremos a continuación diferentes tópicos que nos llevan a generalidades que inciden en el problema de la motivación:

1. Acentuación en la conducta del proceso innato y del adquirido: Una controversia duradera se refiere al grado en que pueden atribuirse los rasgos de la conducta a las experiencias de un organismo después del nacimiento, o las características presentes en el momento del nacimiento o que, estando presentes en potencia, crezcan en el proceso de maduración o del desarrollo. Este tópico de la naturaleza-crianza surge en el caso de ciertas conductas específicas, como aparearse y en las actividades maternales. También está presente en el juicio general de si es la naturaleza o la crianza el determinante más importante del conjunto de características del animal humano. Las investigaciones han demostrado que el problema naturaleza-crianza es complejo, y que existen intrincadas interrelaciones entre la estimulación ambiental y el desarrollo de las potencialidades conductuales. Estas pruebas se examinarán cuidadosamente, para ver el papel que dichos factores tienen en varias conductas específicas. Sin embargo, creemos que es una empresa estéril intentar estimar las contribuciones relativas que la naturaleza y la crianza aportaron a la suma de características de cualquier animal.

2. Los factores conscientes y los inconscientes en la conducta: Han habido grandes discusiones sobre el lugar que los procesos de que estamos conscientes y de los procesos de que estamos inconscientes ocupan para determinar lo que sentimos, hacemos y pensamos. Parte de esta controversia resulta de haber definido en forma inadecuada términos y de atribuir fácilmente una existencia sustancial a tendencias conscientes e inconscientes. Esto último se ejemplifica con frases como "lo inconsciente" o "lo consciente". Para nosotros es evidente que los procesos conductuales pueden describirse como conscientes o como inconscientes o, con mayor propiedad, según su grado de disponibilidad a la conciencia o al recuerdo consciente; pero que "conciencia" o "lo inconsciente" no son entidades útiles. Más importante es el punto de que gran parte de lo que se quiere decir con la palabra "consciente" lo indica con mayor legitimidad la frase "comunicado verbalmente", y mucho de lo que quiere decirse con la palabra "inconsciente" queda más claro con la frase "no comunicable verbalmente". De hecho, los términos "comunicable" e "incomunicable" reflejan dimensiones de las distinciones anteriores que tienen un significado aún mayor para el problema implicado. En otras palabras, el problema real de la conciencia lo constituye el grado en que el material es comunicable (o las condiciones en que es comunicable), más bien que si se le comunica o no (o cuánto de él se ha comunicado).

3. La conducta, ¿es primaria o instrumental?: Cuando consideramos que la conducta es primaria, la describimos e intentamos descubrir de qué condiciones es función y, quizá, qué consecuencias tiene. Pero no es necesario buscar qué funciones tiene la conducta, hasta dónde se relaciona con el bienestar y la economía del organismo. Cuando se hace esto último, se tiende a ver la conducta menos como es y más como sirve al organismo; es decir, ¿cuál es su valor instrumental?
Este tópico, a diferencia de los dos anteriores, no es idóneo, es principio, para tomar una decisión, sea por medio de una cuidadosa definición de los términos o un cuidadoso estudio de la conducta en sí y de las condiciones en que se efectúa. Se parece más a una actitud o a una orientación, en cuyos términos se examina un fenómeno. Se ha procurado ver a la conducta desde ambos lados de este tópico, y se ha intentado subrayar, por lo menos, algunas de las consecuencias de apoyar cualquiera de estos puntos de vista.

4. El funcionamiento orgánico, ¿es conservativo o está orientado al crecimiento?: Este tópico está íntimamente relacionado con el anterior y con el siguiente. La conducta del organismo, ¿sirve en primer lugar para mantener un estado constante de equilibrio; es decir, está homeostáticamente organizada y es conservativa? O, alternativamente, ¿sirve la conducta del organismo para llevarlo a nuevos niveles de desarrollo, desenvolviendo potencialidades que un principio conservador no podría abarcar? A menudo se considera que el crecimiento o, como a veces se le llama, la actualización del potencial, se opone al equilibrio homeostático o a su conservación.
Una vez más creemos que éstas son, en esencia, diferencias de actitud. Es difícil encontrar un criterio que pudiera resolver dichas diferencias.

5. Disposición de la naturaleza humana: Ésta es una cuestión fundamental para quienes se interesan en la motivación. ¿Es el hombre, libre y no contaminado por las experiencias y restricciones de la sociedad, esencialmente bueno, altruísta, fraternal, creador y amante de la paz? ¿O, alternativamente, es por esencia malo, egocéntrico, agresivo, competidor, guerrero, y necesita de las restricciones de la sociedad para evitar que se destruya a sí mismo y destruya a sus semejantes?
Creemos que no deberían hacerse suposiciones anticipadas al respecto. En lugar de ello, deberían considerarse las circunstancias de la vida pasada y la presente como fuentes de la "naturaleza humana" del hombre. Al así hacerlo, es obvio que concordamos con quienes acentúan la crianza y no con los que acentúan la naturaleza original.