Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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miércoles, 28 de julio de 2021

El cambio climático: Diferencias entre describir e interpretar

En la ciencia, como ocurre en la vida cotidiana, se hacen habitualmente descripciones e interpretaciones y es necesario discernir si se está realizando una u otra. Nuestras decisiones, comportamientos o valoraciones pueden depender de ello.

Por ejemplo, un médico observa a un enfermo, le toma la temperatura y le hace un análisis de sangre. Con los datos obtenidos emite un diagnóstico. El diagnóstico implica una interpretación de los datos que posee. No es lo mismo un error en la toma de datos (en su caso, mandaría una nueva prueba de análisis clínico) que un error en su interpretación (cambiaría el tratamiento).

Describir es representar a alguien o a algo por medio del lenguaje refiriendo o explicando sus distintas partes, cualidades o circunstancias.

Una descripción sería:

⇒ En el último siglo la temperatura ha subido 0'6ºC, ha habido un retroceso de los glaciares de montaña, el nivel del mar ha subido 2 mm/año, el CO₂ ha pasado de 280 ppm a 380 ppm.

Una descripción, en consecuencia, será tanto más adecuada cuanto mejor permita a los demás formarse una idea clara y precisa del objetivo descrito. Hacer una buena descripción implica:

  • Identificar el objetivo de la descripción. Por ejemplo, el clima.
  • Seleccionar las características que se van a describir y ponerlas en un cierto orden (temperatura, precipitaciones, etc.).
  • Utilizar la medida o cualidad más adecuada al caso. Así, es preferible indicar que la temperatura es de -3ºC a decir "hace mucho frío".
  • Utilizar dibujos, tablas o gráficas, en función de lo que se describa.
La descripción depende del observador. Es él quien selecciona las características más importantes. Así, no cabe esperar la misma descripción del tiempo atmosférico de un meteorólogo y de un poeta. Pero, en todo caso, ambos pueden hacer descripciones e interpretaciones adecuadas a sus circunstancias.

Interpretar es explicar el significado de algo, darle sentido.

Una interpretación sería:

⇒ En el último siglo se ha incrementado el contenido atmosférico en CO₂. Como es un gas de efecto invernadero ha causado un aumento de las temperaturas, y esto ha hecho que se funda el hielo de los glaciares. La llegada de esta agua a los océanos y la dilatación térmica han provocado la subida del nivel del mar. 

La interpretación tiene mayor carga teórica, de manera que una misma observación puede ser interpretada de formas distintas, y así ha ocurrido muchas veces a lo largo de la historia de la ciencia.

Interpretar supone, en general, establecer relaciones de causa-efecto, encadenando los hechos, datos u observaciones de forma que adquieran sentido global.

 A debate: contra una visión simplista de la ciencia  

En relación con el cambio climático es frecuente leer y oír en los medios de comunicación que "los científicos no se ponen de acuerdo". ¿Es cierta esta afirmación? ¿Forma parte de una visión simplista acerca de lo que es y no es ciencia? ¿O, simplemente, es una opinión interesada propagada por empresas que ven peligrar sus ganancias?

Inundaciones en Lieja (Bélgica) en julio de 2021

 Interpretación 1  

Durante muchos años, determinados sectores han negado la existencia de datos fiables que avalasen la idea de que estaba produciéndose un calentamiento global.
Sin embargo, los datos no han dejado de llegar: los glaciares de montaña retroceden, la banquisa es cada vez menor, las temperaturas han subido 0,6ºC en un siglo, el nivel del mar está subiendo a razón de 2mm/año, los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y más intensos...
Cuando los datos fueron abrumadores y resultaba imposible negarlos, estos mismos sectores han difundido la idea de que los científicos no se ponen de acuerdo en su interpretación, en las causas del cambio climático y, sobre todo, en el alcance que puede tener en el futuro.
Es verdad que en las predicciones para finales del siglo XXI existe cierto grado de incertidumbre, pero eso no significa que los científicos no se pongan de acuerdo en los datos o en la interpretación fundamental, sino que la complejidad del sistema climático y la diversidad de escenarios posibles dificultan las predicciones.
En lo que no hay duda es que desde la revolución industrial se ha incrementado un 30% el CO₂ de la atmósfera y lo mismo ha ocurrido con el metano y el óxido nitroso. Todos ellos son gases de efecto invernadero, por lo que su aumento en la atmósfera origina un incremento de temperatura.
Un aspecto que no debe olvidarse es que son gases producidos mayoritariamente por la quema de combustibles fósiles, circunstancia que a las empresas del sector no suele gustarles que se les recuerde.
P. Arenas, "Calentamiento global", Al día

 Interpretación 2  

Hay pruebas de que el clima ha cambiado en el pasado pero no de que lo vaya a hacer en el futuro, y menos aún de que lo esté haciendo en la dirección de un calentamiento global.
Los datos que se ofrecen son escasos y todos referidos a tiempos muy cercanos, demasiado cercanos. Falta perspectiva suficiente para ver en qué dirección se está moviendo el clima, en el supuesto de que lo esté haciendo.
Por ejemplo, el año pasado hizo mucho frío en la Patagonia, fue el invierno más crudo en muchas décadas. ¿Quiere eso decir que nos dirigimos hacia un período glacial? Seguramente no pero, por la misma razón, no puede concluirse que la temperatura global esté subiendo. Ahora todo se atribuye al cambio climático, hay una inundación o una ola de calor y se dice que es una prueba del calentamiento global, pero inundaciones y olas de calor ha habido siempre.
Por otra parte, de todo se está responsabilizando al CO₂, se le ha convertido en el enemigo público número uno. ECO₂ es beneficioso para la vegetación, y en el pasado ha habido largos períodos en los que el contenido en CO₂ era muy superior al actual. Sin embargo, nada se dice del vapor de agua que genera un efecto invernadero mucho mayor. ¿Por qué no se pone el énfasis en el vapor de agua en lugar de en el CO₂?
Además la climatología como ciencia está aún en pañales. Si los modelos de predicción del tiempo no son capaces de acertar con unas semanas de antelación, ¿cómo pretenden predecir el clima que hará dentro de 100 años?
B. García, "Mentiras climáticas", El Disidente

sábado, 24 de julio de 2021

Biología mecanicista

El enfoque de la biología mecanicista surgió a finales del siglo XIX y principios del XX. Probablemente fue una expresión de los grandes avances logrados por la física y la química durante el siglo XIX. Una temprana y significativa indicación de esto ocurrió en 1845, cuando cuatro jóvenes fisiólogos, decidieron combatir el vitalismo. Los cuatro era Hermann von Helmholtz, Emil du Bois-Reymond, Carl Ludwig y Ernst Brücke. Todos alcanzaron gran renombre e influencia en la fisiología. Así, el principio de la conservación de la energía, anunciado por Helmholtz en 1847, obtuvo la simpatía general. Brücke avanzó en 1874 el radical enfoque de que el organismo viviente es un sistema dinámico al que se aplican las leyes de la química y de la física. Brücke fue el fisiólogo que más influyó sobre Freud.

La escuela tropista constituye, en relación con la conducta, una expresión más específica de la biología mecanicista; Jacques Loeb fue su más importante defensor. Troland (1928) resume del modo siguiente este enfoque:

...los animales están provistos de sistemas de respuesta equilibrados alrededor de ciertos ejes de simetría de sus organismos. Se produce una condición de equilibrio, en relación al estímulo excitante, cuando el animal se orienta de modo que las partes de los mecanismos de respuesta a ambos lados del eje se estimulan por igual. De este modo, un animal nadará hacia la luz porque, en primer lugar, los rayos de luz excitan, en el aparato natatorio, movimientos de propulsión hacia adelante y, en segundo lugar, porque estos movimientos alcanzan igual intensidad en ambos lados del cuerpo sólo cuando la iluminación de los dos lados es idéntica. Dicho mecanismo necesita que el animal, bajo la estimulación luminosa, se mueva no sólo hacia la fuente de luz, sino que, al hacerlo, se vuelva hasta enfrentarse al punto luminoso. Los tropismos simultáneamente operativos, basados en diferentes clases de estímulo, pueden resolverse de esta forma, para así dar resultados cuya base mecanicista sea tan compleja como pueda necesitarse. Loeb llevó su enfoque incluso al punto de explicar la conducta instintiva avanzada de acuerdo con concepciones tropistas o, por lo menos, mecanicistas.

Sin embargo, Loeb acepta una "vida psíquica" en los animales capaces de memoria asociativa.

El mecanicismo radical insiste en la suficiencia de las fuerzas fisicoquímicas para explicar la conducta animal, y sugiere una relativa rigidez de dicha conducta. Casi no da lugar a las fuentes internas de la conducta, como las pulsiones o los conceptos más mentalistas o vitalistas, y acentúa el papel de los estímulos externos. La concepción se aplicó con la mayor facilidad a los animales inferiores, aunque se hicieron algunos esfuerzos para aplicarla a las ratas recién nacidas. Loeb ha dicho que:

Nuestros deseos y nuestras esperanzas, nuestras decepciones y nuestros sufrimientos, se originan en instintos comparables con el instinto de la luz de los animales heliotrópicos.

Aunque los tropismos reemplazaron, en cierto sentido, a los conceptos de la motivación especial en el enfoque de Loeb y sus seguidores, la concepción fisicalista del movimiento obligatorio y la concepción de la conducta animal como no intencional y no mental que desarrollaron, probablemente han influido en la teoría de la motivación. La psicología objetiva debe algo a este movimiento. El simple hecho de su existencia ha ejercido probablemente un efecto moderador en quienes consideran que la conducta animal es más variable y más flexible de lo que implicaría el enfoque tropista. 

Jacques Loeb (1859-1924)

lunes, 19 de julio de 2021

Vitalismo y teleología

Vitalismo y teleología designan acercamientos al estudio de la vida. Pueden hallarse ambos en el pensamiento griego, y, probablemente, aun antes. Describiremos primero el vitalismo, aunque tal vez la teleología sea el punto de vista más importante.

El vitalismo, según lo describieron Warden, Jenkins y Warner (1935), es la afirmación de que las cosas vivientes poseen características no reducibles a términos fisicoquímicos, y que indican la existencia de alguna fuerza o entidad que trasciende lo físico o material. El neovitalismo es un enfoque de este tipo; por él abogaba Hans Driesch (1867-1941). Driesch experimentó con los huevos y con las primeras etapas de desarrollo del erizo de mar. Descubrió, en algunos de sus estudios, que si se dividen las células y los organismos parcialmente desarrollados, regenerarán organismos completos y normales. De aquí concluyó Driesch que la célula contenía algún principio, o entelequia, responsable de los desarrollos observados. Creyó que este principio vital escapaba a la incumbencia de la física y la química, y que se encontraba esencialmente más allá de cualquier explicación científica, material o mecánica; también creía que la memoria y el uso evaluativo de las experiencias pasadas necesitaban de principios no mecánicos para su explicación.

Investigadores posteriores sugirieron que por lo menos algunos fenómenos observados por Driesch y otros parecidos, podían explicarse o entenderse tomando como base principios fisicoquímicos, y que hay esperanzas de poder explicar así todos los fenómenos de este tipo.

La teleología implica que el conocimiento del propósito o los fines determina el curso de la acción o del desarrollo. La variación y la selección natural se efectúan para que una especie, o una característica de una especie, se desarrolle y sobreviva. La más completa representación del pensamiento teleológico, en relación con el enfoque evolucionista, se refiere al concepto de instinto. William McDougall desarrolló su sistema del instinto desde el punto de vista teleológico. Sin embargo, las consideraciones teleológicas no son ni una necesidad ni un rasgo característico de la teoría del evolucionismo o de la teoría del instinto.

William McDougall (1871-1938) insistía en que los instintos y sus emociones asociadas eran los determinantes más importantes de la conducta. Por tanto, puede clasificarse a McDougall como un psicólogo activista, como un teórico del instinto y como un intencionalista. También subrayó el papel de las fuerzas irracionales de la conducta, rechazando las suposiciones esencialmente racionalistas de ciertos filósofos, como los asociacionistas ingleses. Llegó a decir que quienes niegan que el hombre sea en esencia un ente irracional e impelido por impulsos, deben ser personas de instintos excepcionalmente débiles. Según lo veía, su problema consistía en explicar por qué los organismos siempre se conducen racional y socialmente, más bien que por qué se conducen, en ocasiones, irracionalmente.

Según McDougall, los motores principales de la conducta son los instintos y sus emociones asociadas. Sin ellos, el organismo no actuaría de ningún modo significativo. McDougall creía en la existencia de varios instintos (a los que más tarde llamó "propensiones"), y pensaba que "cada instinto es una disposición psicofísica heredada o innata que determina que su poseedor perciba objetos de cierta clase y les ponga atención, que experimente una excitación emocional de una cualidad determinada al percibir dicho objeto y a actuar, respecto a él, de una manera particular o, por lo menos, experimentar un impulso a efectuar tal acción" (McDougall, 1908). Aparentemente, creía McDougall, se está consciente, durante la ejecución de una conducta, de ciertas características del propósito, la dirección y el esfuerzo. McDougall pensaba que la característica esencial de la conducta animal era orientarse hacia metas. Esto le hizo rechazar la noción de que los instintos eran reflejos o combinaciones de ellos.

La lista de instintos principales, postulada por McDougall en 1908, incluía los de la huida, la repulsión, la curiosidad, la pugnacidad, la autodegradación, la autoafirmación, la reproducción, lo gregario, la adquisición y la construcción. Cada uno de estos siete primeros instintos estaba acompañado de una emoción distintiva y específica. Se dice que la emoción está asociada con su instinto, pero ello no implica que sea una relación aprendida, pues la asociación es innata. Las emociones que, respectivamente, corresponden a los siete primeros instintos son el miedo, el disgusto, la admiración, el enojo, el autosentimiento negativo o humildad, el autosentimiento positivo o júbilo y la emoción afectuosa. Los tres instintos restantes no tienen tal acompañamiento emocional específico. Más tarde, McDougall modificó su lista, pero no es necesario seguir más allá este aspecto de su concepción. Muchas experiencias emocionales representan compuestos de las siete emociones primarias, y podrían entrar en tales composiciones sentimientos de placer y dolor, así como de excitación y depresión (todos independientes, en apariencia, de los instintos).

Aunque el aprendizaje podría modificar la expresión de los instintos en los movimientos corporales y en las diversas situaciones en que los instintos pueden activarse, aparentemente no afectaba al instinto fundamental mismo o a la experiencia emocional a la que daba nacimiento.

Para McDougall los instintos son los resortes centrales de la acción. Ninguna acción ocurre sin la participación de un instinto, y la conducta sirve al fin o propósito del instinto que, desde luego, es el aspecto teleológico de su punto de vista. Cada ejemplo de conducta instintiva "implica el conocimiento de alguna cosa o de algún objeto, un sentimiento respecto a él y un esfuerzo para llegar a dicho objeto o para alejarse de él" (McDougall, 1908). Boring (1950) pensaba que McDougall, a más de la intencionalidad, permitía cierta libertad o indeterminación de la conducta, como para oponerse a un determinismo estricto.

Tal vez el aspecto más importante del punto de vista de McDougall, al menos para la motivación, es su continua insistencia en el carácter intencional y esforzado, o impulsado por la pulsión, de la conducta. Más tarde, se refirió a su punto de vista como a una "psicología hórmica" (del griego horme), que significa impulso o esfuerzo. Peters (1953) indica que este aspecto de la teoría de McDougall ocasionó que, más tarde, varios escritores hicieran hincapié en el concepto de pulsión en sus teorías. Peters observa que Hull y Tolman "aprovecharon mucho el concepto de «pulsión», que resultó ser el componente objetivamente comprobable del más metafísico concepto de «instinto»...". Aunque Freud habló de menos instintos, su hincapié en el esfuerzo es paralelo al de McDougall.

Woodworth (1918) proporciona otra forma de subrayar este aspecto de la teoría de McDougall. Woodworth señala que la teoría de la emoción de James-Lange no hace hincapié en el aspecto impulsivo de la emoción, o en su tendencia a lograr alguna forma de consumación. Según Woodworth, McDougall reconocía este aspecto de la emoción en su asociación de las emociones primarias con los instintos. Aunque estaba de acuerdo en los instintos eran importantes, y aunque daba una lista incluso más extensa que la de McDougall, Woodworth no creía que toda la conducta se derivara, en última instancia, de unos cuantos instintos. Elaboró la noción de que los mecanismos pueden actuar como pulsiones, haciendo así hincapié en el carácter motivado de la conducta, que era una tesis central en el sistema de McDougall.

En resumen, puede observarse que el enfoque vitalista y el teleológico han acentuado la idea de que la forma o el propósito determinan el desarrollo evolutivo y la conducta. Al subrayar esto han conservado vivo, a la vez que han dado importancia esencial, al punto de vista de que los organismos son más bien participantes activos que pasivos en sus interacciones con el ambiente. Esta participación activa se debe a fuerzas impulsivas innatas que figuran de modo significativo en la supervivencia y el desarrollo. El concepto de instinto, según lo usa McDougall, es un concepto más específico y distinguido, al representar estos rasgos, que el concepto de entelequia propuesto por Driesch

miércoles, 14 de julio de 2021

Introducción a la filosofía

Autor: Karl Jaspers (1883-1969)

Psiquiatra y filósofo alemán. Estudió Medicina en la Universidad de Oldemburgo. Comenzó a trabajar en el hospital psiquiátrico de la Universidad de Heidelberg. Fue profesor de psicología en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Heidelberg. Tras la caída del régimen nazi, colaboró en la mejora de la universidad alemana. En 1948 se traslada a la Universidad de Basilea, al sentirse defraudado con el sistema democrático de la República Federal de Alemania. En 1967 se nacionalizó suizo.

Título de la edición original: Einführung in die Philosophie (1950). Este libro es una recopilación de doce conferencias dadas en una emisora de radio de Basilea entre los años 1946 y 1949.

Edición de 1988 de Círculo de Lectores
Traducción de Miguel Turón Stein
Introducción de José Luis Abellán

Relación de contenidos principales del libro:
1) ¿Qué es la filosofía?
2) Los orígenes de la filosofía
3) Lo Circunvalante
4) La idea de Dios
5) El requerimiento incondicional
6) El hombre
7) El mundo
8) La fe y la ilustración
9) La historia de la humanidad
10) La independencia del hombre que filosofa
11) La vida filosófica
12) La historia de la filosofía

Ideas seleccionadas:
- Los comienzos de la filosofía como pensar metódico se remontan a dos mil quinientos años atrás, aunque como pensamiento mítico ya aparece con anterioridad. [...] El origen es múltiple. Del asombro nacen la pregunta y el conocimiento, de la duda acerca de lo conocido resulta el examen crítico y la clara certeza, y de la conmoción de la persona cuando descubre que se encuentra perdida, la cuestión acerca de su propio ser. [...] La certeza imperiosa sólo reside allí donde nuestra orientación en el mundo se rige por el saber científico. Pero la admiración y el conocimiento, la duda y la certeza, el hallarse perdido y el encontrarse, no agotan los cauces que hoy nos inducen a filosofar. Por tanto, estos tres principios siguen siendo válidos, pero contextualizados a estos tiempos históricos; hoy el filosofar está subordinado a una condición: la comunicación entre los hombres. Yo sólo soy en compañía de los demás; solo no soy nada.
Así pues, el origen de la filosofía debemos buscarlo en la admiración, en la duda, en la experiencia de las situaciones límites, pero, en última instancia y asumiendo todo lo anterior, debemos remontarnos al afán de comunicación en sí. Desde un principio, la filosofía promueve la comunicación, se expresa, pretende ser escuchada, en el hecho de que su esencia es la participación misma. Sólo en la comunicación se alcanza el fin de la filosofía.

- El hecho de que elijamos un gran filósofo para estudiar sus obras no significa que debamos ceñirnos solamente a él. Al contrario, al estudiar a uno de los grandes conviene fijarse al mismo tiempo, a ser posible cuanto antes, en lo más antagónico. En el filosofar no cabe la divinización de un individuo, la consagración de un único maestro; al contrario, el sentimiento de filosofar es abrirse a la verdad en su totalidad, no como la nivelada y abstracta verdad en general, sino como la multiplicidad de la verdad en sus altas realizaciones.

sábado, 10 de julio de 2021

Medidas para atajar el cambio climático

Entre las valoraciones y propuestas formuladas por los científicos del IPCC (Intergovernmental Panel of Climate Change), hay tres que proporcionan una perspectiva de conjunto:

  • La necesidad de adoptar medidas cuanto antes para atajar el cambio climático: Medidas que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero y ayuden a retirar parte de lo emitido. Cada día que se tarde en intervenir sólo conseguirá agravar aún más la situación y hacer que se produzcan cambios irreversibles. Puede que algunos ya lo sean.
  • El sistema climático presenta inercias: Pasa cierto tiempo desde que cambia algunas de las variables que intervienen (causas) hasta que se ven las consecuencias (efectos). De manera que, aunque se redujesen hoy las emisiones de gases de efecto invernadero, algunas consecuencias se mantendrán durante décadas; otras, incluso centenares de años.
  • El cambio climático afecta a todo el planeta y todos debemos intervenir: Es una tarea que debe implicar a gobiernos internacionales, a los gobiernos y a los ciudadanos. Ningún país puede resolverlo por sí solo, todos deben colaborar, si bien los países desarrollados tienen mayor responsabilidad ya que son los que más gases de efecto invernadero generan y los que están en mejores condiciones científicas, técnicas y económicas para intervenir.
1. Medidas para atajar el cambio climático

En 1997 los países industrializados se reunieron en la ciudad japonesa de Kyoto y firmaron un acuerdo, el Proyecto de Kyoto, para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero que entró en vigor en 2005. En aplicación de este acuerdo, la Unión Europea ha puesto en marcha medidas que implican:

Incrementar el uso de las energías renovables (eólica, solar, biomasa, geotérmica, mareomotriz), de manera que se frene la quema de combustibles fósiles.
Mejorar la eficiencia de los automóviles para que reduzcan su consumo de combustible y sus emisiones a la atmósfera.
Mejorar la eficiencia energética de los electrodomésticos.
Fomentar la eficiencia energética de edificios. Un mejor aislamiento puede reducir un 80% los gastos de calefacción.
Impulsar la investigación científica y el desarrollo tecnológico que tenga como objetivos la eficiencia energética, el uso de energías renovables y la retención del CO₂.
Proteger y mejorar los sumideros naturales de gases de efecto invernadero. Los sumideros son lugares, procesos o mecanismos que retiran de la atmósfera un gas de efecto invernadero. Los principales sumideros naturales de CO₂ son la vegetación, gracias a la fotosíntesis, y el océano que disuelve buena parte del CO₂ atmosférico.
Investigar y experimentar tecnologías que actúen como sumideros artificiales de CO₂, como el almacenamiento en el fondo oceánico y en formaciones geológicas profundas.


2. ¿Qué puedes hacer tú?

La Unión Europea nos recuerda que la lucha contra el cambio climático es asunto de todos y nos recomienda reciclar, caminar, apagar:

- Recicla vidrio, papel, cartón, latas y envases.
- Compra productos que utilicen poso envase.
- Usa bolsas reciclables cuando vayas a hacer la compra.
- Camina o monta en bici cuando se trate de pocos kilómetros.
- Si tienes que ir más lejos, utiliza el transporte público.
- Apaga la luz cuando no te haga falta y utiliza bombillas de bajo consumo.
- No dejes el televisor, el ordenador o el equipo de música en stand-by.
- Baja la calefacción en invierno. No pongas en verano la refrigeración por debajo de 24ºC.

Con estos comportamientos reducirás el consumo de combustibles y, por tanto, las emisiones de CO₂.

3. Sumideros antropogénicos de gases de efecto invernadero

Son tecnologías que retiran los gases de efecto invernadero producidos antes de que sean emitidos a la atmósfera, almacenándolos en lugares en los que permanezcan un tiempo que resulte relevante desde la perspectiva climática. Los sistemas más importantes son la inyección de estos gases en formaciones geológicas profundas y en el océano.
Un buque de desplazamiento inyecta por debajo de 1 km de profundidad el CO₂ comprimido, para que se disuelva en el agua.
Si se deposita a más de 3 km de profundidad, el CO₂ líquido es más denso que el agua y forma un "lago" (aislamiento).
Esta tecnología está en fase de investigación y desarrollo y presenta riesgos importantes, como la posibilidad de escapes durante su proceso de captura o de transporte y, sobre todo, el incremento de la acidez de las aguas en el caso de la inyección oceánica.



jueves, 1 de julio de 2021

Instinto: pro y contra

La palabra instinto nunca ha sido un término muy preciso. Troland (1928) ha expresado muy bien el problema de su definición en la siguiente aseveración:

...parece imposible, basándose en discusiones contemporáneas, formular una definición exacta del término instinto que pudiera aplicarse satisfactoriamente a todos los usos que se da a la palabra. De un modo general, se está de acuerdo en que el instinto es una tendencia heredada a la acción de un tipo específico, por lo común basada en un número limitado de estímulos y que tiene un definitivo valor de supervivencia, o biológico, en la lucha por la existencia. Como regla, se supone que el instinto es un mecanismo puramente fisiológico, aunque pueda usarse el término indefinidamente, como si representara una fuerza psíquica que tuviera una forma teleológica o intencional. El concepto de instinto más mecanicista lo considera como formado de un grupo de reflejos o procesos de un tipo fijo que dieran energía a los músculos por vía de los nervios de salida. Quizá la de McDougall sea la concepción menos mecánica... Según ella, el instinto es una fuerza intencional, cuyas expresiones motoras son muy plásticas o variables.

Al iniciarse el periodo pordarwiniano existía un considerable número de estudios sobre los instintos, o las tendencias de la conducta innata, en varias formas de animales, entre las que pueden mencionarse pájaros, hormigas, avispas, arañas y varios mamíferos. Hubo mucha controversia respecto a lo innato de ciertos actos específicos, así como algunos intentos para determinar experimentalmente si son o no determinadas en forma innata ciertas conductas específicas. Un caso en cuestión son los patrones de canto de los pájaros. Sin embargo, parece que en este periodo hubo un acuerdo bastante amplio respecto a que los patrones instintivos sí estaban presentes.

William James 1842 - 1910

En los textos de la época, desde 1880 hasta principios del siglo XX, es característico dar largas listas de instintos animales. De igual modo, por lo común también se dan listas de instintos humanos. Frecuentemente se defendía lo instintivo de muchos actos humanos por medio de la anécdota, la argumentación o la lógica. Así, James, en ocasiones, da ejemplos tomados de la conducta de sus propios hijos; en otros, discute a partir de analogías con la conducta de animales inferiores y, en otros más, subraya la ventaja del evolucionismo para organismos que poseen ciertos instintos, como el de destrucción. Se usaron todos estos puntos para justificar la suposición del carácter instintivo de una u otra tendencia a la acción humana. Aun admitiendo que los instintos podían ser transitorios y que estaban sujetos a modificaciones causadas por la experiencia, James sostenía, sin embargo, que el ser humano posee muchos instintos, o tendencias instintivas; de hecho, más que cualquier otra especie. Para James, los instintos implicaban acciones intencionales, aunque no era esencial una conciencia del propósito. La locomoción, la vocalización, la imitación, la emulación, la pugnacidad, la simpatía, la hostilidad, el miedo, la adquisividad, la aptitud para construir, el juego, la curiosidad, la sociabilidad, la inclinación al secreto, la limpieza, la modestia, el amor, los celos y el amor paternal son algunas tendencias que James clasificó como instintos humanos.

No es necesario detallar más este estudio de las listas de instintos. Baste decir que postular instintos casi se volvió una vocación entre los escritores que se dedicaban a las capacidades humanas, y que con tanta promiscuidad se asignaran tendencias de acción a la categoría de instinto fue una de las razones del porqué el concepto cayó en descrédito.