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lunes, 10 de enero de 2022

Recetas para vivir más y mejor

Un grupo de científicos dirigidos por el español Juan Carlos Izpisúa, experto en biología del desarrollo, dio en abril de 2021 un paso trascendental hacia la medicina del futuro. Su equipo del Instituto Salk de La Jolla (EEUU) logró crear embriones con células de macaco y humano, algunos de los cuales sobrevivieron veinte días. La noticia podía, a bote pronto, resultar inquietante y dar rienda suelta a la imaginación del nacimiento de una especie híbrida entre personas y monos. Nada más lejos de la realidad. El objetivo de la investigación no es implantar y desarrollar esas quimeras —su nombre científico— en un cuerpo, sino avanzar en un objetivo que la medicina persigue desde hace tiempo: fabricar órganos humanos en animales. El ensayo se realizó en China en un laboratorio experimentado en el desarrollo de embriones de primate fuera del cuerpo, y pretende subsanar el déficit de órganos para trasplantes y evitar el riesgo de rechazo inmunológico.
Cómo será nuestra salud en 2061 es algo sobre lo que en gran medida ahora sólo podemos especular, porque hasta ese año irrumpirán hallazgos insospechados. También aparecerán nuevas enfermedades para las que quizás no sirvan las herramientas terapéuticas disponibles entonces y haya que desarrollar otras nuevas, como en su día hubo que hacer para enfrentarse al VIH. Situándonos a cuatro décadas vista, las preguntas se acumulan: ¿lograremos doblegar al cáncer?, ¿qué papel jugará en la prevención y el tratamiento de las enfermedades la edición genética o la nanotecnología?, ¿cuántos años viviremos y con qué calidad de vida?, ¿sustituirá la inteligencia artificial a los médicos en el diagnóstico de muchas dolencias?
El experimento del equipo de Izpisúa es sólo un ejemplo del cambio radical que se avecina. Rafael Matesanz, fundador y director durante décadas de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), explica que "la tecnología se dirige a fabricar un órgano a la carta para cada enfermo".
Una persona que necesite una víscera de repuesto en España tiene muchas más probabilidades de conseguirla que en cualquier otro lugar del mundo. Nuestro país ocupa el liderazgo mundial en donación y trasplante de órganos, pero aún así hay personas que no llegan a ser intervenidas porque la demanda de corazones, riñones o hígados supera la disponibilidad. En 2061, según las previsiones, este problema estará en gran parte resuelto.
Sin embargo, la nueva fuente de órganos no sustituirá por completo al sistema de donación actual, porque en las urgencias cardíacas o hepáticas, que representan la mitad de los trasplantes de estos órganos, no se podrá esperar a fabricar un corazón o un hígado, sino que seguirá siendo necesario disponer de un donante de inmediato.
La medicina ya ha conseguido fabricar piel, y se prevé que el trasplante de cartílago sintético sea realidad dentro de muy poco tiempo. El desarrollo de tejidos supone el primer paso para disponer en el futuro de tejidos y vísceras más complejos. Los biomateriales han entrado en escena para conseguirlo. El objetivo de fabricar un hueso, una tráquea o un fragmento intestinal será posible en un plazo cercano gracias "al uso de matrices recubiertas por células desarrolladas por la medicina generativa que den lugar al endotelio [capa que reviste el interior de algunos órganos]", explica el fundador de ONT. Mayor dificultad entraña la fabricación de órganos más complejos. El problema, señala Matesanz, "es que un riñón puede tener veintitantos tipos de células distintas, y en estos momentos no sabemos cómo decir que se organicen para formarlo".
Un paciente con un trasplante de riñón puede vivir más de cuarenta años tras la intervención; uno de hígado o de médula, más de treinta; y uno de corazón, alrededor de veinticinco. Hay trasplantados que han llegado a ser centenarios. Aubrey de Grey, un gerontólogo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), sostiene que llegaremos a vivir mil años, pero los especialistas en antienvejecimiento y longevidad se plantean por el momento un objetivo más modesto: 120 años. El límite lo determina el número de células que tenemos, las unidades funcionales, como explica Manuel Castillo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Granada y presidente del comité científico de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal): "El 100% de capacidad para cada órgano y función se alcanza en torno a los veinte años, y las manifestaciones clínicas de enfermedad aparecen cuando se agota el 80% de esa capacidad. Dado que perdemos un 10% de celularidad por década, podríamos llegar en condiciones óptimas a los cien años". Estas cuentas cuadran siempre que no haya enfermedades previas que aceleren ese desgaste. Si la medicina consiguiera retrasar la aparición de dolencias de cualquier tipo hasta que sopláramos el centenar de velas, alcanzar los 120 sería posible, porque la muerte se produce cuando "para una función vital –respiración, contractilidad cardíaca, etc.– no queda ni un 1% de capacidad funcional", explica Castillo.

Con 119 años cumplidos en enero de 2022, la japonesa Kane Takana es actualmente la persona viva más vieja del planeta.

El envejecimiento es, de momento, irreversible, pero ya cabe intervenir para ralentizarlo. Y podremos hacerlo aún más en el futuro. "La mayor revolución que viene es la posibilidad de descubrir enfermedades a partir de la genética, lo que nos va a dar la posibilidad, en etapas tempranas, de predecir qué tipo de dolencias va a tener una persona", pronostica Matesanz. Analizando una muestra de saliva, una mujer ya puede saber, por ejemplo, si tiene más o menos posibilidades de desarrollar un cáncer de mama por presentar mutaciones de los genes BRCA 1 y BRCA 2. Un conocimiento preciso del mapa genético de los humanos multiplicará en unas décadas la información que pueda proporcionar sobre su salud con detalles ahora insospechados.
Los especialistas no se atreven a aventurar qué enfermedades tendrán solución recurriendo a la terapia génica, pero coinciden en que la tecnología CRISPR ayudará a resolver muchas dolencias raras e incluso permitirá intervenir sobre el sistema inmunológico para que pueda combatir males como el cáncer. Dicha especie de tijeras moleculares permite corregir el genoma de cualquier célula de forma precisa y eliminar mutaciones e insertar nuevo ADN que supla al dañado. En el futuro será una herramienta clínica rutinaria al alcance de los especialistas.
Es previsible que las implicaciones económicas vinculadas a la edición genética aceleren el uso de la CRISPR. La detección precoz de enfermedades permitirá en muchos casos aplicar terapias en fases iniciales que mejoren su pronóstico, "lo que cambiará las posibilidades de supervivencia de estos pacientes", explica el fundador de ONT. El problema ético puede surgir cuando el análisis del genoma de una persona identifique con seguridad que va a sufrir una dolencia grave, pero la terapia génica no esté en condiciones de ofrecer una curación o un tratamiento para hacerle frente. Por las repercusiones laborales y en otros ámbitos que pueda acarrear esa información, garantizar su confidencialidad será mucho más importante que ahora. De hecho es uno de los puntos calientes de la moderna bioética.
La medicina del futuro, además de disponer de nuevas terapias y de ser preventiva y predictiva, también vendrá marcada por innovadoras formas de administrar los tratamientos y de hacerlos más efectivos y con menos efectos secundarios. Según los expertos, el uso de nanorrobots insertados en el organismo y controlados de forma remota se generalizará. Sus posibilidades terapéuticas son muy amplias; permitirán, por ejemplo, administrar fármacos contra el cáncer y hacerlos llegar directamente al tumor sin que afecten a los tejidos circundantes sanos. Incluso tendrán aplicaciones en microcirugía y sustituirán a algunas técnicas más invasivas que se aplican hoy: en cardiología podrán utilizarse para desbloquear arterias obstruidas.
La tecnología ya es clave para alcanzar el objetivo de vivir más y con mejor salud. En el caso de sufrir alguna enfermedad, permite disponer de mayor calidad de vida. La ciencia no tiene aún una cura que proporcionarle a los enfermos de párkinson, pero sí ha desarrollado una cuchara que elimina un 70% las vibraciones que presentan los pacientes, lo que les permite comer solos. Distintos dispositivos se han convertido para muchos enfermos en una extensión de su cuerpo, y esa tendencia se multiplicará en las próximas décadas. De hecho, Castillo apunta que el teléfono móvil es cada vez más "un metaórgano capaz de registrar parámetros de salud de manera continua y reaccionar cuando hay alguna anomalía presente en el organismo".
Pero el cambio de fondo todavía está por concretarse. Castillo lo resume en el siguiente concepto:

La medicina del futuro no estará basada en la enfermedad, sino en la salud.

Ahora, la actividad básica de los profesionales sanitarios, la organización de los centros de salud y hospitales y la orientación de las especialidades médicas –oncología, nefrología, cardiología, neurología...– se centran en tratar las enfermedades, curarlas –si se puede– o revertirlas en algunos casos. Sin embargo, va a producirse un cambio de paradigma. Según apunta Castillo:

El negocio actual, el de la enfermedad, tiene un objetivo: evitar estar mal. El objetivo en el futuro será mantener la salud y mejorar la capacidad funcional. Estar todavía mejor y disfrutar más.

La alimentación cumple una función nutritiva, pero también tiene otra hedónica: de mero disfrute. Ambas son importantes, pero la primera es meramente funcional, mientras que la segunda es más vitalista. De la misma manera ocurre en el deporte. No es el mismo que una persona haga ejercicio, porque mantiene una batalla continua con la báscula, a la que encuentre en él una actividad en la que pierda la noción del tiempo al practicarla por la satisfacción que le reporta.
En la Sociedad Europea de Medicina Preventiva, Regenerativa y Antienvejecimiento, de la que Castillo es asesor, los especialistas estudian las repercusiones que esta visión hedónica tiene en la salud. El profesor Castillo puntualiza:

No hay nada que nos haga estar mejor que pasarlo bien, y al contrario. Recomiendo el disfrute como uno de los elementos para rejuvenecer y envejecer menos.

Recomienda la fórmula independientemente de las circunstancias por las que se atraviese, que no podemos elegir. El cambio de visión consiste en darse el permiso para tener placer, entre otras cosas, porque depara un efecto beneficioso en la salud.
La satisfacción activa vías neuroendocrinas y factores de crecimiento que contrarrestan las consecuencias negativas del estrés. Y si el disfrute es compartido, mucho mejor, apunta Castillo:

Se ha comprobado que la tensión arterial sube menos si se tiene sexo con otra persona que si te masturbas o no tienes ningún tipo de relación.

Este especialista en antienvejecimiento recomienda practicarlo como desestresante la víspera de una reunión que se prevé difícil o, por ejemplo, antes de enfrentarse a un tribunal de oposición.
Evitar estar mal, mantener la salud y mejorar la capacidad funcional determinarán también en el futuro qué uso se da a la tecnología médica, el papel de los profesionales sanitarios en el cuidado de la salud y la organización sanitaria misma. Ángel Alberich, director general de Quibim, una empresa valenciana que desarrolla proyectos de inteligencia artificial (IA) en el ámbito médico, pronostica un cambio radical en la gestión de los datos clínicos. En el futuro no será el hospital el que los maneje, sino cada persona, que dispondrá de su historia clínica en la nube y a la que ella o cualquier profesional al que autorice podrán acceder de inmediato desde cualquier lugar del mundo.
"La gestión de sus datos empoderará al paciente, lo colocará en el centro", explica Alberich. Esa conciencia tendrá, además, otro efecto: "Puede hacer que la persona perciba la importancia de compartir esa información". Analizar la información clínica de los pacientes, garantizando su confidencialidad, es imprescindible para el avance de la medicina. El médico norteamericano David B. Agus recomienda en su libro El fin de la enfermedad compartir esos datos siempre que sea posible para prolongar la vida, aumentar las probabilidades de vivir mejor y más tiempo.
Que la información fluya es el ingrediente básico de la IA, cuya potencialidad empieza a vislumbrarse. A partir de millones de imágenes médicas, ya detecta patrones que le permiten diagnosticar con más precisión que el mejor de los especialistas. Su ámbito de aplicación, limitado ahora a especialidades como radiología o dermatología, se generalizará a toda la medicina a mediados de siglo. ¿En qué lugar dejará este y otros avances tecnológicos a los médicos?
En opinión de Matesanz, la organización sanitaria y el papel de los profesionales dará un vuelco:

La atención estará centrada en el paciente. No puede ser que una persona con cuatro o cinco procesos crónicos sea vista por cinco o seis especialistas distintos.

La colaboración se impondrá con los años y la telemedicina se generalizará. Profesionales y pacientes estarán más conectados, pero se corre el riesgo de que también se distancien más que nunca. Por eso, Matesanz aboga por preservar la proximidad:

Hablar, mirar, tocar al paciente es fundamental a la hora de obtener un buen resultado clínico.

domingo, 18 de octubre de 2020

La revolución del ADN

El descubrimiento por James Watson y Francis Crick, en abril de 1953, de la estructura molecular del ADN marcó el inicio de una nueva revolución científica: la revolución genética o del ADN. La doble hélice del ADN se convirtió con rapidez en el foco de la ciencia moderna y desencadenó una avalancha de nuevos descubrimientos científicos que vinieron acompañados del desarrollo de nuevas tecnologías.

En los años que siguieron al descubrimiento de la estructura del ADN, los científicos dedicaron sus esfuerzos a comprender cómo esta molécula es capaz de contener información, cómo se transmite de generación en generación y cómo acaba por manifestarse en los caracteres de cada individuo.

Tan solo 25 años más tarde ya eran capaces de reproducir en el laboratorio estos procesos que suceden de forma natural en las células y modificarlos de manera artificial. Los genes se podían manipular; había nacido la ingeniería genética. La tecnología derivada de la manipulación de los genes permitió avanzar en el estudio del genoma -conjunto de genes- de los organismos, y así conseguir identificar y localizar cada uno de sus genes. En el 50º aniversario del modelo de doble hélice, se anunció el fin del mayor proyecto de ADN realizado hasta la fecha, el Proyecto Genoma Humano (PGH).

En unas pocas décadas, la manipulación del ADN ha originado un gran número de aplicaciones, algunas de las cuales han irrumpido en nuestra vida cotidiana. Se aplica a cuestiones tan diferentes como el diagnóstico de enfermedades genéticas, la producción de alimentos transgénicos o la investigación judicial para encontrar culpables y exculpar inocentes.

En los próximos años seremos testigos de las consecuencias prácticas y las implicaciones éticas de la revolución genética. Cabe esperar que los nuevos conocimientos supongan un beneficio para toda la sociedad y no sean utilizados como vía de discriminación. A medida que se garantice más conocimiento sobre la vida, ¿se incrementará nuestra tolerancia hacia todas las formas de vida o aumentará nuestro sentido de poder?

1. Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos

El 11 de noviembre de 1997 la Conferencia General de la UNESCO, en su 290ª reunión, aprobó por unanimidad la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos, lo que constituye el primer texto internacional sobre bioética. A pesar de que aún faltaban unos años para la finalización del PGH resultaba evidente la necesidad de promulgar principios universales que guiaran su desarrollo y su posterior utilización. La Declaración consta de 25 artículos; los primeros hacen referencia a la dignidad humana y a los derechos de las personas. Por ejemplo:

- El genoma humano es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad intrínseca y su diversidad. En sentido simbólico, el genoma humano es el patrimonio de la humanidad. (Art. 1)

- Cada individuo tiene derecho al respeto a su dignidad y derechos, cualesquiera que sean sus características. Esta dignidad impone que no se reduzca a los individuos a sus características genéticas y que se respete el carácter único de cada uno y su diversidad. (Art. 2)

- El genoma humano en su estado natural no puede dar lugar a beneficios pecuniarios. (Art. 4)

- Una investigación, un tratamiento o un diagnóstico en relación con el genoma de un individuo, sólo podrá efectuarse previa evaluación rigurosa de los riesgos y las ventajas que entrañen y de conformidad con cualquier otra exigencia de la legislación nacional. En todos los casos, se recabará el consentimiento previo, libre e informado de la persona interesada. Se debe respetar el derecho de toda persona a decidir que se le informe o no de los resultados de un examen genético y de sus consecuencias. (Art. 5)

- Nadie podrá ser objeto de discriminaciones fundadas en sus características genéticas. (Art. 6)

2. El mayor descubrimiento biológico del siglo XX

La doble hélice del ADN se considera el mayor descubrimiento biológico del siglo XX. ¿Por qué es tan especial esta estructura? La doble hélice de ADN está formada por dos cadenas unidas que tienen la forma de un muelle (helicoidal), una forma bastante frecuente en las moléculas biológicas. Si los muelles se estiran, la doble hélice aparece como una escalera de mano. Cada cadena forma uno de los listones o pasamanos de la escalera y una cadena se une a la otra a través de los "peldaños". La clave para comprender por qué el descubrimiento de la estructura del ADN tuvo tanta trascendencia está precisamente en los "peldaños" que mantienen unidas a sus dos cadenas.



3. La clave está en las bases

Las moléculas de ADN son muy largas pero están formadas por la repetición de tan solo cuatro subunidades básicas, denominadas nucleótidos. Cada uno de los nucleótidos posee una molécula (una base nitrogenada) diferente: A (de adenina), T (timina), C (citosina) y G (guanina). El gran descubrimiento de Watson y Crick fue que cada "peldaño" de la escalera de mano consiste en un par de bases, cada una perteneciente a una de las cadenas, y que las bases sólo pueden aparearse de una forma: A con T y G con C.

Esto implica que, si un "listón de la escalera" dice, por ejemplo, ACCGTAG, el de enfrente debe decir necesariamente TGGCATC... Se dice que ambas cadenas son complementarias.

Las reglas del apareamiento de las bases en el ADN subyacen a muchos de los procesos fundamentales que suceden en las células. Por ejemplo, si las dos cadenas se separan (rompiendo la unión entre los pares de bases), cada cadena sirve de molde para fabricar una nueva cadena acoplando los nucleótidos correspondientes. Ésta es la razón de que los genes (segmentos de ADN) puedan copiarse a sí mismos, las células puedan multiplicarse y los organismos reproducirse.

Cuando Watson y Crick propusieron el modelo del ADN ya se conocía que era la molécula portadora de la información genética, es decir, de la información responsable de los caracteres de cada individuo. Pronto se dieron cuenta de que lo único que podía diferenciar la información genética de un individuo de la de otro, o a un gen de otro, era el orden en el que se disponen las bases en el ADN, es decir, la secuencia. Las bases son como las letras con las que se escribe un texto que contiene las claves de cada ser vivo; el texto es diferente para cada organismo, aunque el "idioma" utilizado sea el mismo.

4. Desnaturalizar e hibridar

Las dos cadenas de una molécula de ADN se pueden separar en un laboratorio elevando la temperatura; este proceso se denomina desnaturalización. Si se vuelve a bajar la temperatura las cadenas se unen nuevamente. Al proceso mediante el que dos cadenas sencillas de ADN de distinta procedencia se unen para dar lugar a una cadena doble se denomina hibridación. Cuanto más pequeño es el fragmento de ADN, más rápidamente se produce la hibridación.

domingo, 6 de septiembre de 2020

La clonación y sus aplicaciones

En el lenguaje científico el término clonación se utiliza para indicar un proceso mediante el cual se obtiene una copia idéntica, o clon, dede el punto de vista genético (con los mismos genes o el mismo genoma) de cualquier entidad viva, como una célula o un organismo.

Las plantas y algunos animales, como las esponjas, que pueden reproducirse de forma asexual, mantienen durante toda su vida adulta células indiferenciadas totipotentes que son equivalentes a las células madre embrionarias. En estos casos el proceso de clonación sucede de forma natural, como también ocurre en los humanos en los gemelos monocigóticos. Sin embargo, desde hace unas décadas, es posible obtener en el laboratorio clones de animales a partir de células ya diferenciadas, y ése es el sentido con el que actualmente se utiliza el término clonación.

1. ¿Cómo se clona un animal?

La primera vez que se obtuvo un clon a partir de células de un animal adulto fue en 1996, en el Roslin Institute de Edimburgo, Escocia. Como resultado nació la oveja Dolly, el primer mamífero clónico de la historia. Desde entonces se han clonado otros mamíferos como ovejas, vacas, cerdos, cabras, ratones, gatos y también primates. La técnica utilizada se denomina transferencia nuclear.

ETAPAS DE LA TRANSFERENCIA NUCLEAR

1. Se obtiene una célula diferenciada del individuo que se quiere clonar. Esta célula contiene todo el genoma del individuo, como el cigoto, con la diferencia de que se trata de una célula especializada que, en condiciones naturales, ha perdido incluso la capacidad de reproducirse.
2. Se extrae un óvulo de una hembra donante.
3. Se elimina el núcleo del óvulo.
4. Se transfiere el núcleo de la célula diferenciada al óvulo sin núcleo.
5. Se cultiva la célula en el laboratorio en un medio especial hasta que empirza a desarrollarse el embrión.
6. Cuando alcanza el estado de mórula o un poco más adelante se transfiere al útero de una madre receptora.
7. Tras el período de gestación nace un nuevo individuo que es un clon del que aportó el núcleo, la información genética.

Aunque la clonación pueda parecer un proceso sencillo y bajo control, no lo es. Hoy por hoy, la clonación de animales es un proceso muy costoso, poco eficiente y no siempre exitoso. Para que Dolly llegara a nacer fueron necesarios 400 óvulos de los cuales sólo en 277 se logró introducir con éxito un nuevo núcleo. Tras las primeras divisiones, tan sólo 50 embriones se consideraron aptos para ser transferidos al útero de las madres adoptivas. De todas ellas, tan sólo 13 quedaron preñadas y, de las trece, tan sólo una parió una oveja viva, Dolly.

2. Aplicaciones y limitaciones éticas de la clonación

Las posibles aplicaciones de la clonación están relacionadas con:

  • Agricultura y ganadería: Obtener copias de animales o plantas que poseen alguna característica que interesa mantener, por ejemplo, los animales modificados genéticamente o animales transgénicos.
  • Investigación: Disponer de animales de laboratorio idénticos que puedan utilizarse como modelo para el estudio de enfermedades humanas.
  • Ecología: Recuperar especies que estén en peligro de extinción; incluso se plantea la posibilidad de poder clonar a especies ya extinguidas.
  • Medicina: Obtener órganos para transplante clonando animales. Se estudia el modo de evitar que estos órganos sean rechazados por el sistema inmunitario humano.
Seguramente, también es técnicamente posible la clonación humana, aunque de momento no se domina la técnica como para que sea posible. La mayoría de los científicos y las leyes de los diferentes países, incluido España, se oponen a la clonación de seres humanos con fines reproductivos, es decir, para obtener individuos clónicos. Sin embargo, muchos países, como España, tienen leyes que regulan la investigación en la clonación terapéutica, es decir, para sanar a una persona enferma. Esta técnica permite obtener un clon de unas pocas células del enfermo. Estas células madre pluripotentes, o los tejidos que se obtengan de ellas, podrían ser trasplantadas al enfermo sin riesgo de rechazo.
 

3. ¿El final de una fuerte controversia?

En los últimos años ha permanecido abierto un intenso debate entre los defensores de la clonación terapéutica, que proporciona células madre pluripotentes, y sus detractores, que defienden la utilización de células madre de tejido que, aunque son menos versátiles, no requieren la utilización de embriones. La polémica parece haberse zanjado, de momento, con la obtención de las células pluripotenciales inducidas (CPi) que, aunque están muy lejos de poder ser utilizadas en tratamientos de medicina regenerativa, han abierto la posibilidad de obtener células embrionarias sin utilizar embriones. 

4. ¿Qué es la bioética?

La bioética es la rama de la ética que trata de proporcionar los principios orientadores de la conducta humana en el campo biomédico. El criterio bioético fundamental es el respeto al ser humano y a sus derechos inalienables, en definitiva, a la dignidad de la persona. La bioética es con frecuencia materia de discusión entre aquellos que defienden el progreso tecnológico de manera incondicional y los que consideran que la tecnología no es un fin en sí, sino que debe estar al servicio de las personas.

El Comité de Bioética de España, creado en diciembre de 2007, es un órgano independiente y de carácter consultivo en esta materia. Su misión es elaborar informes, propuestas y recomendaciones a las Administraciones estatal y autonómica, y representar a España en los foros internacionales de su ámbito de competencia. Está integrado por 12 miembros de la comunidad científico-jurídica y bioética, nombrados a propuesta de las comunidades autónomas y del Gobierno central.  

martes, 5 de marzo de 2019

La experimentación con animales

La relación de los seres humanos con los animales tiene un doble sentido. Por una parte, en cuanto animales salvajes, representan un posible peligro, puesto que podemos ser agredidos por ellos. Así, es razonable sentir miedo ante un tigre o un alacrán y poner los medios para no ser atacados. Por otra parte, en cuanto animales domésticos, nos resultan útiles para obtener alimentos, como carne, leche, huevos, etc., y otros productos, como lana, cuero o pieles. También son beneficiosos en muchos casos como "animales de compañía".

Algunos motivos para proteger a los animales
La protección animal parte de intereses humanos: a) el motivo económico de conservar un bien y aumentar su rendimiento; b) el motivo social de proteger los sentimientos de aquellos que se escandalizan con la tortura infligida a los animales; c) el motivo pedagógico de combatir el embrutecimiento general (posición, por ejemplo, de Kant), que va más allá y llega al d) motivo de protección ambiental de proteger la diversidad de especies, y finalmente e) el motivo moral de proteger al animal en cuanto tal (protección animal ética).
O. Höffe, Diccionario de ética

1. Los animales de laboratorio
La necesidad de experimentar para comprobar las hipótesis científicas en algunas áreas de conocimiento ha hecho aparecer otra forma en la que los animales pueden ser útiles a las personas: como animales de laboratorio. Esto ha ocurrido en ciencias como la biología, la medicina, algunos aspectos de la psicología, y también en algunas industrias, especialmente las dedicadas a fabricar medicamentos y productos cosméticos. Así, cuando se trata de averiguar posibles efectos desconocidos de un nuevo medicamento, de una nueva técnica quirúrgica o de una crema para la piel, se realizan primero ensayos en animales, antes de pasar a aplicarlos a seres humanos.

Como esta práctica se ha generalizado, y en algunos casos se han cometido excesos, muchas personas se oponen a que se realicen ensayos en animales, aun a costa de perder los beneficios que se pudieran obtener. Entienden que la utilidad no es una razón suficiente que justifique los sufrimientos de los animales en los ensayos de laboratorio. Añaden que hacer sufrir a los animales sin una razón justificada es más bien signo de barbarie que de civilización y progreso.
En el otro extremo se encuentran quienes entienden que el ser humano es superior a los animales y puede disponer de ellos para sacar el máximo beneficio posible.
Estas dos posturas coinciden en que, siempre que sea posible, se debe evitar el sufrimiento innecesario de cualquier animal.

2. ¿Máquinas biológicas?
René Descartes, filósofo del siglo XVII, continuando con una tradición más antigua, entendió que los seres humanos están compuestos de dos realidades: una material, el cuerpo, y otra espiritual, el alma. Ésta se encarga de realizar las funciones intelectuales superiores, como pensar, querer, amar, imaginar y sentir. El cuerpo no es más que un conjunto de órganos que tienen un funcionamiento mecánico y, en algunos casos, independiente del alma, aunque la relación entre ambos sea muy estrecha. Como el alma es de naturaleza racional y no cabe pensar que los animales la posean, Descartes concluye que los animales, al igual que el cuerpo humano, no son más que máquinas muy perfeccionadas y complejas, carentes de facultades superiores, incluida la de sentir. Esta concepción abrió el camino de la experimentación con animales y también contribuyó a desarrollar los estudios anatómicos en cadáveres humanos, pues en ambos casos no se trataba más que de máquinas.    

jueves, 21 de febrero de 2019

El proyecto Genoma Humano

Se trata de un proyecto de investigación científica consistente en realizar una especie de mapa del genoma o conjunto de genes que están presentes en la especie humana.
La utilidad de tal proyecto consiste en que se obtiene un conocimiento muy valioso de los procesos moleculares que ocurren en las enfermedades hereditarias, principalmente. Este conocimiento hace posible la prevención, el diagnóstico precoz e incluso la curación de muchas enfermedades.
En la actualidad este proyecto se ha culminado en su primera fase: se ha conseguido completar el genoma, es decir, se han identificado todos los genes que se transmiten de una generación a otra. Pero aún queda mucho trabajo por realizar, pues ahora hay que averiguar cuál es la función de cada uno de los genes identificados, así como descubrir la forma de intervenir sobre él para prevenir o curar la enfermedad o la malformación que puede transmitir.


1. Riesgos del proyecto
El conocimiento del genoma de una persona concreta implica conocer datos de su intimidad que podrían conducir a discriminarla en el trabajo, a la hora de suscribir una póliza de seguros, por motivos racistas, etc. Pensemos que se podrá conocer la propensión de una persona a contraer determinadas enfermedades, sus antecedentes étnicos, las cualidades físicas e incluso psíquicas que transmitirá a su descendencia, etc.
Pero además la ingeniería genética hace posible no sólo trabajar con material genético, como en el caso de la inseminación artificial, de la fertilización in vitro, etc., sino también modificar la estructura interna de los genes. De esta manera, los científicos expertos en estas cuestiones dispondrán de un instrumento muy poderoso de cara a la dominación de unos hombres por otros, dado que, previsiblemente, la ingeniería genética podrá efectuar una selección artificial de los seres humanos, alterando no sólo el color de los ojos, de la piel o del pelo, sino también algunas características del sistema nervioso o del sistema endocrino, como, por ejemplo, la resistencia a las tensiones y situaciones de peligro, la capacidad de soportar el calor o el frío intensos, etc.
El debate se está empezando a producir ya acerca de la posibilidad de clonar seres humanos, tal y como se ha conseguido con animales.
Surgen así una serie de preguntas relevantes para la ética: ¿es aceptable moralmente intervenir en caracteres hereditarios como los que se acaban de citar? ¿Quién o quiénes estarían legitimados para decidir cuáles son las variaciones que pueden introducirse en el genoma humano? ¿Es aceptable moralmente la clonación de seres humanos? ¿Acaso no tenemos las personas una dignidad cuya respeto entraría en conflicto con algunas de estas prácticas?

2. Apuntes para una valoración moral
La razón fundamental para la que el proyecto Genoma Humano es aceptable desde un punto de vista ético reside en la enorme contribución que puede aportar a la prevención y curación de enfermedades. Así los seres humanos podrían aumentar su salud, es decir, serían más dueños de su cuerpo y, en esa medida, serían más libres. Por lo tanto, el proyecto Genoma Humano ha de atender a una doble finalidad desde un punto de vista ético:

1.) Ha de respetar la dignidad que posee toda persona.
2.) Ha de promover la libertad de cada ser humano, precisamente en atención a su dignidad.

Por todo esto, parece necesario reconocer a las personas el derecho a la inviolabilidad de su patrimonio genético. Esto significa que todos tenemos derecho a que se mantengan en secreto las características concretas que se puedan averiguar a partir del estudio de nuestro genoma. Ésta es una medida elemental de defensa frente a las discriminaciones que se podrían llevar a cabo si esa información estuviera disponible públicamente.  

domingo, 22 de julio de 2018

La solución a los dilemas de la bioética

1. ¿Dónde se resuelven los dilemas de la bioética?
Cada día, en los hospitales y centros de investigación, los médicos se enfrentan a dilemas en los que es preciso tomar decisiones controvertidas. Las leyes, por su parte, no siempre son claras al respecto. Por este motivo, se han creado comités de bioética, compuestos por expertos de distintas ramas del saber.
El objetivo de estos comités es establecer los protocolos de acción más adecuados para que los profesionales médicos puedan actuar de la forma más correcta posible y, además, sin que caiga sobre ellos, de manera individual, toda la responsabilidad sobre las decisiones de carácter ético.

2. ¿Qué es un código deontológico?
Un código deontológico es un conjunto de normas de carácter ético que obligan a un determinado colectivo profesional.
Los antiguos griegos desarrollaron un código de buenas práctica para la medicina, llamado juramento hipocrático. Por ese juramento, los médicos se comprometen a respetar unos determinados principios de conducta que no pueden desobedecer bajo ningún concepto. Están en juego su dignidad profesional y su integridad moral.

3. Los principios fundamentales de la bioética
Los problemas de la bioética, como todos los problemas éticos, afectan al conjunto de la sociedad y no deben ser resueltos en el ámbito cerrado de los expertos. Como ciudadanos, deberíamos formarnos una opinión sobre algunos de estos problemas.
Sin embargo, en muchas personas se observa una preocupante falta de información, y en otras, prejuicios debido a creencias personales que no suelen ir acompañadas de una sólida argumentación científica o filosófica. Por ello, es preciso adquirir unas nociones científicas elementales sobre el tema y aplicar ciertos principios propios de la reflexión ética.
Los expertos reconocen tres principios éticos fundamentales que también se aplican a la práctica médica y a la investigación en biotecnologías:
  • El principio de beneficencia (no maleficencia): Se debe buscar siempre el bienestar del paciente y reducir al mínimo los riesgos y los daños.
  • El principio de autonomía: Se debe respetar la voluntad de los afectados.
  • El principio de justicia: Los beneficios de la investigación médica deben llegar a todas las personas.
4. Los comités de bioética
Para facilitar al profesional de la salud la reflexión ético-legal, en la década de 1970 aparecieron los CEA (Comités Éticos Asistenciales). Los CEA son grupos multidisciplinares de personas que, dentro de una institución sanitaria, reciben oficialmente la misión de aconsejar a los profesionales sanitarios en sus decisiones sobre las cuestiones éticas planteadas en el curso de su práctica clínica.
Con su labor orientadora, estos comités prestan un valioso servicio al médico, al paciente y a la sociedad, pues ayudan en cada caso a tomar la decisión más acertada y evitar el conflicto. De hecho, con el paso de los años los CEA han ido adquiriendo un papel relevante en el campo de la ética profesional, y hoy, en las sociedades occidentales, no hay un hospital con alguna complejidad tecnológica sin su propio comité.


Son funciones de un Comité de Ética Asistencial:
  • Proteger los derechos de los pacientes.
  • Analizar, asesorar y facilitar en el proceso de decisión clínica en las situaciones en que se planteen conflictos éticos entre el profesional, el usuario y la institución.
  • Colaborar en la formación en bioética de los profesionales del área de salud.
  • Proponer a la institución protocolos de actuación para las situaciones de conflicto ético que surgen de forma reiterada u ocasional.

domingo, 8 de julio de 2018

Los retos de la bioética

Ante los avances de la investigación médica y el desarrollo de nuevas técnicas de conocimiento y manipulación de la vida, surgen nuevos debates éticos. La bioética es la disciplina que aplica la reflexión ética a los problemas de la investigación médica.
Algunos de los retos actuales de la bioética son los siguientes:
  • Los embriones sobrantes: El desarrollo de las técnicas de fecundación in vitro permitió que muchas mujeres pudieran tener hijos gracias a la reproducción asistida. Para realizar una fecundación in vitro se necesita fecundar un cierto número de óvulos, de los que sólo se necesitan algunos. Entonces surgió el problema de los embriones sobrantes. Los investigadores reclaman las células madre embrionarias porque, al estar todavía sin diferenciar, tienen la capacidad de convertirse en cualquier célula del cuerpo humano. Esto podría tener una utilidad extraordinaria en la investigación médica, ya que de ellas pueden generarse tejidos celulares y órganos de cualquier parte del cuerpo. No obstante, se oponen quienes consideran que esta práctica conlleva la destrucción de vidas humanas.
  • La clonación: La clonación reproductiva es la creación de una réplica genética exacta de un ser vivo ya existente. La clonación terapéutica consiste en utilizar el material genético del propio individuo para crear una réplica de algún órgano o recomponer tejido defectuoso. La clonación terapéutica podría ser la solución para evitar trasplantes de órganos de unos seres humanos a otros o para curar enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer.
Imagen de la oveja Dolly - Clonada en Escocia en 1997, murió muy pronto con numerosos problemas orgánicos
  • La eutanasia: El término eutanasia proviene del griego y significa "una buena muerte", es decir, una muerte digna para aquellos que no desean permanecer vivos a cualquier precio. Todos tenemos derecho a una vida digna, pero ¿qué ocurre cuando algunas personas deben vivir en una situación de sufrimiento consciente? ¿Qué sucede si los cuidados médicos, lejos de aliviar los sufrimientos, los prolongan indefinidamente? Se define como eutanasia activa aquella en la que el paciente necesita ser asistido por otros para morir. Son casos de eutanasia pasiva aquellos en los que el paciente es mantenido artificialmente con vida y bastaría con suspender los tratamientos para que muriera por causas naturales. La eutanasia es un tema muy controvertido, porque se mezclan argumentos racionales diversos, posturas éticas, sentimientos y creencias, etc. Algunos sectores sociales se oponen a ella, mientras que otros sectores opinan que hay que respetar la voluntad del paciente. Pocos países se han decidido a legislar sobre un tema que causa tantas discusiones en la sociedad.
El debate sobre la eutanasia
La dignidad de las personas está fuertemente vinculada a su libertad, un derecho fundamental reconocido por todas las democracias liberales y plasmado en nuestra Constitución. Por tanto, es difícil no reconocer el derecho de las personas a disponer de la propia vida, tanto desde un punto de vista de una ética laica como desde el legal. Aquellos que, desde sus creencias religiosas, entienden que la vida es un bien fundamental del que se es usufructuario, pero no dueño, deben ser respetados de manera absoluta. Sin embargo, me resisto a aceptar que estas creencias deban ser impuestas a quienes no las comparten. Pero un paso más es solicitar y conseguir la cooperación de terceras personas para llevar a cabo ese fin, y aquí es donde los defensores de la eutanasia exigen a la medicina su colaboración. Difícilmente se puede cuestionar que causar la muerte de una persona es un acto éticamente reprobable. Pero también es difícil negar que hay situaciones que implican un terrible sufrimiento físico, psíquico y moral que ni siquiera la medicina paliativa soluciona. Hacer oídos sordos a esta realidad tamposo se me antoja como la solución más honesta y ética.
Sebastián Irribarren, El País (19 de octubre de 2006)
  • La eugenesia: Es el intento de intervenir en la vida para mejorarla antes del nacimiento. Se distingue entre eugenesia negativa, cuando se quiere evitar la aparición de caracteres negativos, como enfermedades genéticas, y eugenesia positiva, cuando se utiliza la selección genética para lograr unos caracteres determimados elegidos por los padres o por los científicos.
La eugenesia, un debate abierto Parece haber más partidarios de utilizar la eugenesia negativa para evitar la aparición de caracteres negativos, como enfermedades de origen genético, que para formentar la selección genética, la mejora de la especie o la determinación de caracteres considerados más positivos, como un sexo determinado -normalmente, el masculino-, o unas aptitudes concretas (eugenesia positiva).
Esta última tiene severos detractores, no solo en lo que se refiere al procedimiento de lograrla, que en estos momentos se reduce de facto a la selección embrionaria y al aborto, sino en su propio sentido.
La legislación española ha aceptado la eugenesia negativa, pero no la positiva, por considerarla extraña a la propia Ley de Reproducción Asistida.
José Miguel Serrano Ruiz-Calderón