Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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martes, 26 de diciembre de 2017

La percepción

1. Definición general
El ser humano no capta la realidad fragmentariamente, como si fuera un mosaico de sensaciones. El objeto directo de nuestra percepción son los objetos y los acontecimientos o sucesos. Así, percibimos directamente "un melocotón", no una suma de colores, olores y formas. Para estudiar los procesos perceptivos, los descomponemos en elementos como estímulos o sensaciones, pero en la experiencia real no procedemos sumando simplemente los datos recibidos de los sentidos.
Por lo tanto, el sujeto no es un ser pasivo que se limite a captar la estimulación del medio, sino, al contrario, un ente activo. Multitud de estudios y experimentos han puesto de manifiesto esa actividad del sujeto, ya que la percepción se halla condicionada por el aprendizaje, las experiencias pasadas y los esquemas cognitivos, además de por otros factores subjetivos como las motivaciones, los intereses, etc.; o sociales, como el lenguaje y la cultura.

2. Teorías sobre la percepción
Desde mediados del siglo XX se puede decir que no existe un solo manual de psicología general que explique el tema de la percepción sin tomar como hilo conductor básico la teoría de la Gestalt. Por tanto, podemos decir que, al contrario que en otros campos, en lo que se refiere a la percepción existe una única teoría psicológica, admitida por todos con más o menos matices; esta teoría se opuso contundentemente a la concepción antes dominante, el asociacionismo, ligado a la escuela estructuralista, y con posterioridad a ella no han aparecido teorías alternativas, sino únicamente complementos o matizaciones sobre un fondo general de acuerdo.

 El asociacionismo   
En los primeros años de la psicología científica, sus cultivadores (Wundt, Titchener y otros) aceptaron los presupuestos básicos de la filosofía empirista, según la cual la mente del hombre al nacer es como una hoja de papel en blanco y las sensaciones suponen siempre el inicio de la vida mental. Por tanto, todo lo que hay en la mente humana debe ser derivado exclusivamente de las sensaciones.
Según la escuela asociacionista, se perciben primero las sensaciones aisladas (manchas de luz y color; cualidades táctiles como la dureza, la tersura, etc.). Con posterioridad, estas sensaciones se asocian entre sí y su simple suma constituye la percepción global del objeto. De esta manera, Wundt explica la percepción como si fueran un mosaico formado por átomos de sensaciones elementales.
En el asociacionismo, el sujeto adopta un papel pasivo, puesto que la percepción es el resultado de la suma de sensaciones según leyes puramente mecánicas.

Max Wertheimer 1880-1943
 La Gestalt   
La palabra alemana gestalt significa "forma", por lo que muchos manuales en castellano prefieren denominar a este movimiento como escuela de la forma. El nacimiento de esta escuela psicológica se sitúa en los experimentos realizados por Max Wertheimer entre 1910 y 1920. Uno de estos experimentos, que después fue bautizado como "percepción del movimiento fhi", fue decisivo en la deducción de uno de los principios básicos de la Gestalt. El experimento consistía en lo siguiente: Wertheimer iluminaba sucesivamente dos líneas verticales separadas un centímetro; cuando el intervalo entre los dos resplandores era de aproximadamente entre 1/30 y 1/5 de segundo, el observador no percibía dos líneas, sino "una sola línea que se desplazaba". Por lo tanto, concluyó Wertheimer, la percepción no se construía como una suma de elementos (luz A a la izquierda + oscuridad + luz B a la derecha), sino como una totalidad que no aparece en ninguna de las sensaciones: una única luz en movimiento.
Aparte de Wertheimer, los principales representantes de la Gestalt fueron Köhler, Koffka y Lewin. Se mostraron contrarios al asociacionismo, defendiendo que la percepción no se constituye por una suma de elementos o partes; al contrario, percibimos directamente totalidades organizadas (formas o configuraciones). Estos todos estructurados que se perciben son algo más que la suma de las partes, ya que se encuentran organizados según leyes fijas de la percepción que no dependen de los elementos, sino que se imponen a ellos. A diferencia de otras escuelas que insistieron en la necesidad del aprendizaje y la experiencia en la percepción, la Gestalt afirmó la existencia de capacidades innatas para configurar las percepciones.

 Teorías cognitivas    
Comenzaron a desarrollarse en la década de los sesenta. En líneas generales podemos decir que establecen ciertas analogías entre el funcionamiento del cerebro y el de los ordenadores. Para estas teorías, la percepción se incluye dentro de un campo más amplio como es el de la cognición, hallándose plenamente interrelacionada con otros procesos mentales superiores como la memoria o la toma de decisiones. Se trata de un proceso constructivo en el que el sujeto anticipa unos esquemas, grabados en la memoria como resultado de experiencias anteriores, según los cuales deben organizarse las sensaciones. Se trata de un típico proceso de feedback que podemos esquematizar así:
  1. Interpretamos los datos (sensaciones) a partir de unos esquemas mentales.
  2. Los esquemas van modificándose para ajustarse a los datos recibidos.
  3. Desde estos esquemas modificados vamos interpretando los nuevos datos.
En suma, aprendemos a percibir y, como resultado de ese aprendizaje, se crean esquemas cognitivos que condicionan nuestra futura percepción de la realidad. Estos esquemas suelen asociarse a etiquetas (palabras o conceptos) que condicionan la forma en la que percibimos los objetos.

 Enfoque neuropsicológico  
Iniciado por Donald Hebb y desarrollado posteriormente por Luria, este enfoque intenta relacionar la percepción con la actividad neuronal. Según Hebb, la percepción es un proceso cuyo componente principal son las llamadas asambleas celulares. Éstas son uniones sinápticas de las neuronas como resultado de algún acontecimiento perceptivo anterior. Dichas asambleas permanecen consolidadas gracias a la experiencia y el aprendizaje. De esta forma, se intentan traducir los esquemas perceptivos descubiertos por los psicólogos gestaltistas en términos de agrupaciones neuronales relativamente estables.
Ahora bien, esto no significa que esas uniones sinápticas sean inmodificables; por el contrario, se pueden formar nuevas asambleas o desunir las ya consolidadas de una manera gradual, como consecuencia de nuevos acontecimientos perceptivos. Las uniones entre asambleas celulares, las cuales se activan unas a otras, permiten explicar fenómenos perceptivos complejos e incluso la plasticidad del propio pensamiento. 

domingo, 24 de diciembre de 2017

La discriminación y la exclusión

1. La España de los excluidos
Una consecuencia dramática del proceso de empobrecimiento social se manifiesta a menudo más allá de las situaciones de carencia, ya sea ésta material, afectiva o espiritual: hablamos de actitudes de discriminación o exclusión.
Excluir significa atacar los derechos humanos básicos dejando a la persona sumida en la impotencia y en la indefensión.
Excluidos son los que se quedan "en la puerta de entrada" de un lugar donde el trabajo, el consumo, la seguridad o la autonomía individual son las lindes que determinan el estar dentro o fuera.
El desarrollo económico de España en las últimas décadas deja a su paso una sombra de marginación repleta de náufragos: prostitutas, drogadictos, sin techo, reclusos, inmigrantes, parados, discapacitados, madres y menores sin recursos, ancianos dependientes...
Los "sin techo", esto es, personas sin hogar, son aquellos que carecen de domicilio estable y que se encuentran en una situación sociofamiliar vulnerable, sin ingresos ni trabajo, en situación de exclusión social. Los sin techo concentran muchas de las lacras de marginación que se producen en nuestra sociedad. Son el conjunto de población más castigado, no sólo por la falta de vivienda, sino también por el desempleo, la desestructuración familiar, el estigma público, el desarraigo social, la enfermedad, el deterioro de su propia identidad y la falta de acceso a los servicios.
Los mecanismos de exclusión son, en muchas ocasiones, difusos, poco claros, perversos.
Todos nos situamos a favor de los derechos humanos, el trabajo y la vivienda para todos. Sin embargo, después de este discurso se esconde la ausencia de políticas de inclusión, y lo peor de todo, la tendencia a responsabilizar a la persona excluida de la situación en la que se encuentra.

2. Discriminación y exclusión
La discriminación supone la distinción, el rechazo o incluso la exclusión de un individuo o colectivo por parte de un grupo mayoritario, o de la sociedad en su conjunto, por diversos motivos.
La discriminación se manifiesta, en ocasiones, como la indiferencia hacia las condiciones deficitarias de una persona o colectivo. En otras va acompañada de actitudes intolerantes que, con demasiada frecuencia, se convierten en agresiones físicas o verbales.
Denominamos exclusión social a aquellos casos graves de discriminación en los que las personas que la padecen ven limitado el disfrute de los derechos fundamentales que les corresponden.
La discriminación, en cualquiera de sus grados, es inadmisible en sociedades democráticas, que tienen su fundamento en la garantía de la libertad, la igualdad y la dignidad del ser humano. Por eso, la sociedad debe hacer un esfuerzo de integración e intentar que todos los ciudadanos se sientan parte de un proyecto común en el que se respeten sus diferencias.


3. Causas de la discriminación
Entre las causas de la discriminación se encuentran:
  • La falta de recursos, que impide a las personas cubrir sus necesidades vitales y participar en diversos aspectos de la vida social, cultural, cívica o profesional. Esta carencia la padecen los vagabundos o los mendigos.
  • Las diferencias de tipo físico o psicológico, debido a prejuicios (creencia u opinión preconcebida) y estereotipos (idea fija y simplificada sobre un conjunto de personas), que afectan a la dignidad de las personas. En estos casos se discrimina por sexo, lugar de procedencia, raza, religión o inclinación sexual.
  • Ciertos comportamientos o actitudes poco habituales. Sucede en el caso de prostitutas, drogadictos y alcohólicos.
  • La improductividad o la condición de poco útiles para la sociedad que padecen algunos ancianos, minusválidos o enfermos mentales.
  • Diversas condiciones sociales o personales que son objeto de rechzao, como ocurre con los enfermos de sida, o de burla y menosprecio, en el caso del acoso escolar o bullying (violencia o maltrato físico o psicológico ejercido contra compañeros de clase).   

sábado, 23 de diciembre de 2017

Estímulos y umbrales

Podemos definir estímulo como lo que provoca la reacción de un receptor sensorial; más concretamente se trata de una cantidad de energía perteneciente a cierta forma (mecánica, térmica, luminosa, etc.). Hay que advertir que no todos los organismos reaccionan por igual a todas las formas de energía (por ejemplo, el hombre sólo puede sentir las radiaciones electromagnéticas pertenecientes al llamado "espectro visible", pero hay constancia de que algunos peces y serpientes son capaces de captar la radiación infrarroja, invisible para el hombre). Algo parecido se puede decir en relación a la cantidad del estímulo, pues estímulos por debajo o por encima de una cierta cantidad no pueden ser captados.

Ernst Heinrich Weber 1795 - 1878
Se llama umbral mínimo o absoluto a la mínima intensidad que se necesita para que un estímulo sea capaz de excitar un receptor sensorial. El umbral máximo es, en cambio, la mayor cantidad de un estímulo que pueden soportar los sentidos. Más allá de él ya no se produce aumento de sensación o se produce una sensación de otro tipo (por ejemplo, una luz excesivamente intensa no provoca una sensación visual, sino dolor).
Además de los umbrales mínimo y máximo, se habla también del umbral diferencial, que es la mínima diferencia necesaria entre dos estímulos para que las sensaciones resultantes sean captadas como realmente distintas. Uno de los cultivadores de la psicofísica en el siglo XIX, el alemán Ernst Weber, descubrió que el umbral diferencial no es una cantidad absoluta, como los umbrales mínimo y máximo, sino que varía dependiendo del estímulo originario: por ejemplo, un mínimo aumento en la intensidad de la luz es perceptible en una habitación oscura, pero no en otra muy iluminada; o el peso de un folio se advierte al ponerlo encima de otro folio sostenido en la mano, pero no si lo que se sostiene es un paquete de 500 folios

Una vez realizada la transducción, es decir, la conversión de la energía estimular en impulso nervioso, éste es exactamente igual en todas las neuronas del cuerpo humano. Lo cual plantea un problema: ¿cómo impulsos nerviosos iguales pueden traducirse de forma distinta, como por ejemplo colores, sabores u olores?
Esta traducción o descodificación se realiza en el cerebro, y se hace únicamente a partir de la procedencia de esos impulsos nerviosos: por ejemplo, si cierras los ojos y presionas ligeramente un párpado, experimentarás ciertas sensaciones visuales producidas por un estímulo que consideramos táctil; ello parece probar que lo que importa no es la clase de estímulo, sino el canal o nervio por el que se ha transmitido dicho estímulo y la zona del cerebro que lo ha recibido.
Johannes Müller dio a conocer la llamada ley de las energías específicas de los nervios (o simplemente ley de Müller) en 1831, y más tarde otros autores como Helmholtz o Penfield reinterpretaron este mismo hecho: el primero habla de "inferencia inconsciente de la percepción", queriendo significar que es la mente la que, de forma inconsciente, interpreta de manera distinta impulsos nerviosos idénticos; el segundo pone el acento en las áreas de la corteza cerebral donde se reciben los impulsos nerviosos (un impulso que llega al córtex visual, en el lóbulo occipital, desde el nervio óptico será traducido como sensación visual, independientemente de cuál sea el estímulo originario).

sábado, 16 de diciembre de 2017

Respuestas a las diferencias sociales y culturales

El hecho de vivir en sociedad hace indispensable que cada uno se obligue a observar una cierta línea de conducta para con los demás. Esta conducta consiste en no perjudicar los intereses de otro; o más bien ciertos intereses, los cuales, por expresa declaración legal o por tácito entendimiento, deben ser considerados como derechos.
John Stuart Mill, Sobre la libertad

1. Los retos de la igualdad
En nuestras sociedades occidentales, la igualdad de derechos y de oportunidades es un concepto clave. Sin embargo, a pesar de los avances conseguidos, aún hoy muchos colectivos reclaman para sí igualdad de derechos. Reconocerlos es avanzar hacia la igualdad real de la sociedad desde actitudes de comprensión y de tolerancia, que incluyan a todo en un gran proyecto común.
Los retos que se esperan alcanzar en este sentido son:
  • La igualdad económica y social: Todos los miembros de la sociedad deben tener las mismas oportunidades para su desarrollo personal. Para garantizar esta igualdad es importante contar con una red de servicios públicos de educación y de ayuda social. La escuela permite compensar las desigualdades de origen, presentes en las familias y en el entorno social.
  • La igualdad política y jurídica: Todos los miembros de la sociedad deben tener garantizados el cumplimiento de todos los derechos reconocidos. Todas las personas son iguales ante la ley, deben contar con protección jurídica y no pueden ser objeto de maltrato.
2. La solidaridad
Otra forma de mitigar las desigualdades existentes es por medio de la solidaridad. Ésta supone la actitud responsable y de ayuda hacia los miembros de la sociedad que no se encuentran en situación de igualdad.
Algunas personas piensan que el Estado debe limitarse a actuar como árbitro y garantizar el orden público. Sin embargo, también tiene la obligación moral de atender a las ciudadanos que viven en condiciones desfavorables, con el objetivo de lograr una sociedad más justa.
Para ello, necesita contar con los recursos suficientes para sufragar el coste de la solidaridad. Estos recursos los obtiene mediante los diferentes impuestos, tasas y gravámenes que pagan los ciudadanos. El fraude fiscal es, por tanto, un acto insolidario, pues niega el carácter asistencial del Estado social y democrático de derecho.

Según el diccionario, defraudar es privar a alguien, con abuso de su confianza o con infidelidad a las obligaciones propias, de lo que le toca por derecho. También, en segunda acepción, significa eludir o burlar el pago de los impuestos o contribuciones.
El fraude fiscal afecta a los recursos de la hacienda pública y genera otros efectos económicos negativos, ya que las empresas y las personas fiscalmente cumplidoras deben enfrentarse a la competencia desleal de las incumplidoras o pagar más impuestos de los que debieran.     

sábado, 9 de diciembre de 2017

Los sentidos

Durante siglos se pensó, y muchas personas lo siguen pensando, que el ser humano posee exclusivamente cinco sentidos. Se puede decir que, estrictamente hablando, hay muchísimos más sentidos, tantos como receptores sensoriales.
Se llaman receptores a las células nerviosas especializadas que reaccionan ante los cambios físico-químicos producidos en el ambiente o el interior del cuerpo y emiten una señal que se transmite en forma de impulso nervioso. Existen millones de receptores, y cada uno de ellos puede considerarse un "sentido" (sólo en la retina humana podemos contar unos 125 millones, entre conos y bastones, que captan el mundo en toda su riqueza de colores, luces y movimientos), pero lo normal es agruparlos en clases de receptores y llamar "sentido" a cada uno de estas clases.
Los receptores sensoriales pueden clasificarse de diferentes maneras. Los criterios más utilizados se refieren al estímulo, en un caso a su naturaleza y en otro a su localización. Repasamos ambos:

 1.-  Según la naturaleza del estímulo, los receptores se dividen en fotoceptores (vista), mecanoceptores (oído, receptores de la presión), termoceptores (receptores del calor y el frío), quimioceptores (olfato y gusto), gravirreceptores (sentido del equilibrio), etc.
 2.-  Según la localización del estímulo, distinguimos:

 a  - Exteroceptores: Se hallan situados esencialmente en la superficie del organismo, por lo que su función consiste en captar la estimulación del medio ambiente. Responden, por tanto, a estímulos originados fuera del cuerpo. Son exteroceptores los cinco sentidos clásicos: visión, audición, olfato, gusto y tacto (llamados ya por Aristóteles "sentidos externos"), con la salvedad de que estas denominaciones no señalan realmente cada una a un único sentido, sino a variadas y diferentes formas de sentir.
  • En cuanto al llamado "sentido de la vista", las células sensibles a la luz y localizadas en la retina son de dos tipos diferentes: conos y bastones, y ambas dan lugar a sensaciones distintas (los conos a los colores y los bastones a la cantidad de luz y percepción del movimiento); en sentido estricto, deberíamos considerar a cada cono y a cada bastón como un sentido o receptor sensorial, pero, si no queremos llegar a ese extremo, al menos deberíamos reconocer que el ser humano no posee un único sentido de la vista, sino dos o cuatro diferentes, ya que existen tres tipos de conos.
  • Algo parecido podríamos decir del "sentido del tacto", localizado en ciertas células sensibles o corpúsculos situados en la piel. Pues bien, encontramos cinco clases de corpúsculos y cada una reacciona a estímulos diferentes: simplificando, los de Ruffini al calor, los de Krause al frío, los de Merkel a las texturas, los de Meissner a las presiones ligeras y los de Paccini a las presiones fuertes; con la dificultad añadida de que, si bien cada una de estas clases de células se especializa en responder a una forma de estimulación, también puede reaccionar a otras formas distintas.
  • ¿Qué podemos decir de los sentidos del gusto y del olfato? En primer lugar, no son tan fácilmente diferenciables como muchas veces suponemos: continuamente estamos mezclando y confundiendo olores y sabores. Si limitamos el sentido del gusto a las células localizadas en la lengua (papilas gustativas), éstas, de cinco formas distintas, captan los cuatro sabores básicos (dulce, amargo, salado y ácido), a los que últimamente se les ha añadido un quinto llamado "umami" o sabroso. No existe relación entre la forma de las papilas y el sabor que producen. También se han identificado siete tipos distintos de células olfatorias, situadas en las pituitarias roja y amarilla, y cada uno de estos tipos reacciona únicamente ante una clase de sustancias. En conclusión, se puede decir que tenemos cinco sentidos del gusto y siete sentidos del olfato, y ello sin entrar en que la mayoría de las sensaciones no son ni puramente gustativas ni puramente olfativas, sino mixtas, lo cual dispara el número de posibles combinaciones.
  • En cuanto al sentido de la audición (que debemos distinguir del sentido del equilibrio, también localizado en el oído), existen unas 24.000 células pilosas situadas en la cóclea o caracol (oído interno), cuya función es transformar la energía mecánica de las ondas sonoras en impulsos nerviosos de naturaleza eléctrica.


 b  - Interoceptores: Se hallan dentro del organismo; están localizados en los aparatos respiratorio, digestivo, urogenital y, en general, dentro de las vísceras. Reciben la información interna, tal como el calor o el frío de los órganos corporales. Su respuesta consiste esencialmente en alteraciones viscerales. Gracias a ellos obtenemos sensaciones de hambre, de sed, de bienestar, etc. Se da el nombre de cenestesia al conjunto de sensaciones referidas al estado general del cuerpo sin señalar ningún órgano en concreto.
 c  - Propioceptores: Están situados en los músculos, tendones, articulaciones, etc. Básicamente controlan las respuestas musculares. Estas sensaciones nos permiten andar, dominar el equilibrio del cuerpo, etc. A esta clase de sensaciones relacionadas con el equilibrio y el movimiento suele llamarse cinestesia.
 d  - Noniceptores: Se encuentran repartidos por todo el organismo (por ello se consideran una categoría aparte, no incluida en ninguna de las tres anteriores). Reaccionan primordialmente ante estímulos nocivos, transmitiendo impulsos que el cerebro procesa como sensaciones de dolor.