Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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domingo, 28 de junio de 2020

El demonio de la depresión

Autor: ANDREW SOLOMON (Escritor, profesor de Psicología Clínica en el Centro Médico de la Universidad de Columbia y activista por los derechos del colectivo LGTB). Ganador del National Book Award por El demonio de la depresión en 2001. Nacido en EEUU (1963).
Enlace a su página web:
http://andrewsolomon.com/ 
Edición original: 2001
Reeditado con un nuevo epílogo en 2015
Publicado en Barcelona por Penguim Random House en edición digital.
Traductores:
- Fernando Mateo, traductor del texto principal
- Franciso Ramos, traductor del epílogo de 2015 

Relación de contenidos principales:
1) Extenso ensayo sobre la depresión, conectando el tema con diferentes vertientes: adicciones, suicidio, tratamientos, política, pobreza, evolución.
2) Testimonios propios y de otros individuos que han sufrido episodios depresivos y diferentes tratamientos.

Idea seleccionada: 
La psiquiatría se halla en su infancia; es imperfecta, incluso defectuosa, pero defectuosa no significa inútil. Muchas personas reciben un tratamiento que no necesitan, pero hay muchas más que no reciben un tratamiento del que podrían beneficiarse.

Comprado en julio de 2018 en una promoción de casadellibro.com por 1'99€.

miércoles, 17 de junio de 2020

Ética y Antropología

Autora: MARTA GARCÍA-ALONSO (Doctora en Filosofía y profesora en la UNED). Nacida en Oviedo en 1972.
Enlace a su página web:
UNED. Directorio docente 

Edición original: 2016
Tercera reimpresión en 2019
Publicado en Madrid por UNED

Relación de contenidos principales:
1) La necesidad de un marco ético para la Antropología
2) Fundamentación universalista y crítica culturalista de los Derechos Humanos
3) Los Derechos Humanos como proyecto político
4) Multiculturalidad: Política del reconocimiento y cosmopolistismo
5) Las declaraciones y códigos deontológicos: Las responsabilidades éticas del antropólogo
6) Los principios éticos básicos de la Antropología como disciplina
7) Conflictos de principios y dilemas en el campo de trabajo

Idea seleccionada a modo de conclusión:
El antropólogo no puede evitar valorar y juzgar. Y lo hace en todas las fases de su trabajo: en el momento inicial de elaboración de su proyecto; en el transcurso del trabajo de campo, donde los dilemas éticos son constantes; así como en la redacción final de su estudio. Por lo tanto, los antropólogos se encuentran con que la toma de partido, la valoración ética, el juicio moral, forma parte de su día a día de modo inevitable.

Comprado en diciembre de 2019 en casadellibro.com por 7'35€.
Manual de la asignatura Éticas Contemporáneas del primer curso del Grado en Antropología Social y Cultural de la UNED  

martes, 16 de junio de 2020

Educar en el asombro

Portada de Plataforma Editorial
Autora: CATHERINE L'ECUYER (Doctora en Educación y en Psicología). Nacida en Canadá.
Enlace a su página web:
https://catherinelecuyer.com/
Primera edición: 2012
Publicado en Barcelona por Plataforma Editorial
28ª Edición: enero de 2020
Prólogo de Santiago Álvarez de Mon

Relación de contenidos principales del libro:
1) ¿Qué es el asombro? Las consecuencias de la sobreestimulación
2) ¿Cómo educar en el asombro? El respeto por los ritmos de los niños

Ideas seleccionadas:
- Cuando presentamos al niño pequeño estímulos externos de manera que estos suplantan su asombro, anulamos su capacidad de motivarse por sí mismo.
- El juego se entiende en el sentido de disfrutar realizando una tarea porque uno la hace con el corazón, le pone imaginación, creatividad, la interioriza, la hace suya. Este tipo de juego es perfectamente compatible con el esfuerzo, porque es un juego activo, no pasivo.

Recomendado por una compañera de trabajo y comprado en Fnac.es, en mayo de 2020 (16'15€).

domingo, 14 de junio de 2020

La afectividad

1. Delimitación conceptual de la afectividad: el humor, la emoción y el sentimiento
Los estados afectivos son autónomos y es preciso enfocarlos particularmente.
La afectividad es lo que no es instinto, lo que no es pensamiento, lo que no es percepción, es decir, todo lo que no es vida psíquica objetivable. Los estados afectivos son contenidos propios, estados de vida interior no comunicables, originales e irreductibles a otros procesos o estados, esto es, estados del yo o formas de sentirse con uno mismo.
Desde la perspectiva experimentalista, la afectividad suele reducirse a la emoción, describiéndose como una forma de conducta aferencial y como un feedback propioceptivo de las reacciones fisiológicas y motoras que se ponen en marcha ante ciertos estímulos, resaltándose el papel activador peculiar que tiene en la conducta.
La afectividad supone la posibilidad de experimentar genuinos estados biopsíquicos, clásicamente denominados humor, emoción y sentimiento, que implican una cierta agitación interior y una nota valorativa de carácter anímico respecto a la forma de sentirse uno mismo o la forma de captar los estímulos del entorno.
El humor incluye unos estados anímicos relativamente duraderos, ligados a la constitución y la herencia, que sirven de base para colorear todas nuestras experiencias. El humor es como nuestro hábito afectivo, originando el tono general y habitual de nuestro organismo.
Las emociones consisten en reacciones afectivas globales, intensas y de corta duración, que se acompañan de un correlato fisiológico (miedo, ira, placer-displacer).
Los sentimientos están caracterizados por poseer una mayor intensidad que las emociones, una mayor continuidad en el tiempo y una carencia de correlato somático. En ocasiones su intensidad es notable, instándose en el eje de la conducta: son las pasiones, afecto mixto entre el sentimiento y la emoción.
Algunos autores consideran el sentimiento como una actitud social, según tres ingredientes: cognitivo (creencias respecto al objetivo social), afectivo (predisposición favorable o no respecto al objetivo social) y conductual (actos que emanan de los factores anteriores).


2. Consideraciones fenomenológicas sobre la afectividad
Los sentimientos sensoriales son los estados afectivos más ligados al fondo biológico, estando fundamentalmente al servicio de la conservación individual (dolor). Sus rasgos son:
  • Tienen una localización corporal.
  • Avisan o alertan al individuo.
  • Poseen un carácter actual.
Los sentimientos vitales dependen de la constitución y de la herencia (alegría o tristeza). Sus rasgos son:
  • No poseen una localización corporal, dando una información del organismo como un todo.
  • Permiten caracterizar nuestra relación con el entorno.
  • Son más prolongados en el tiempo que los sensoriales.
  • Poseen un carácter intencional.
  • Emergen de nuestra interioridad, es decir, son de naturaleza autónoma. 
Los sentimientos anímicos poseen escasa interrelación con el fondo biológico. Sus características son:
  • Son afectos reactivos o puestos en marcha por algún estímulo o experiencia concretos.
  • No están ligados a la percepción o captación racional del exterior, sino que se constituyen por la participación del yo, dando a los estímulos una significación según las experiencias anteriores, las características conscientes e inconscientes del sujeto, el contexto en que se enmarca el estímulo, etc.
Los sentimientos espirituales son la superestructura de la personalidad, regiones psicológicas específicas del ser humano. Sus características son:
  • Poseen una connotación vivencial absoluta.
  • Determinan los aspectos más hondos de nuestras decisiones, de nuestros compromisos y de nuestro sentido de la vida.
3. La emoción: Componentes fisiológicos, subjetivos y expresivos
La emoción está al servicio de la adaptación, participando en la activación de los programas innatos y adquiridos de la conducta animal y humana. Gracias a ella, el sujeto puede atraer la atención de los demás hacia sí.
En cuanto a los componentes fisiológicos de la emoción, Cannon sostuvo que este correlato somático tiene como finalidad el proporcionar energía al organismo para hacer frente a ciertas emergencias. Además, son de notar peculiaridades interindividuales en una misma emoción, ya por razones genéticas, ya por factores de aprendizaje.
Dentro de los componentes subjetivos de la emoción son de destacar los factores cognitivos. Las interpretaciones que las personas dan a sus estados fisiológicos dependen de la forma de percibir las situaciones inmediatas que rodean al estado físico.
Dentro de los componentes expresivos destacan determinadas pautas mímicas, gestuales y de acciones, que en parte son innatas y en parte adquiridas por el aprendizaje social. No está suficientemente claro que una determinada expresión facial signifique siempre lo mismo, al margen del contexto en que se perciba. Los patrones motóricos faciales y de otro orden están más o menos mediatizados por la cultura.  
 
  

sábado, 13 de junio de 2020

Los ciudadanos, protagonistas en la construcción del mundo


Si rehusamos ser los protagonistas de la historia de la moral, podemos tener la certeza de que nadie la hará por nosotros, porque nadie puede hacerla. El viejo dicho de la sabiduría popular "nadie es insustituible" se hace una vez más falso en el caso de la moral cívica: las personas de carne y hueso -los ciudadanos- somos insustituibles en la construcción de nuestro mundo moral, porque los agentes de moralización, los encargados de formular los juicios morales, de incorporarlos y transmitirlos a través de la educación, no son los políticos, ni los personajes del mundo de la imagen, ni los cantantes, ni el clero, ni los intelectuales, sino todas y cada una de las personas que formamos parte de una sociedad. Por eso puede decirse que la moral de una sociedad civil -la moral cívica- o la hacemos las «personas de la calle», o no se hará.
Tiene, pues, esta moral algo de "fuenteovejunesco", porque no son los héroes de su trama los comendadores ni los reyes, que aparecen, como tales, en segundo plano, sino las gentes normales y corrientes. En sus manos -y no en otras- está convertirse realmente en un pueblo con ideales, ilusiones y esperanzas, o quedarse en una masa amorfa de átomos, que no de individuos, menos aún de personas.

Adela Cortina, La ética de la sociedad civil