Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
@blog_trca

sábado, 8 de abril de 2023

Tipos de motivos

Aunque toda motivación es adquirida, ya que su esencia es que una necesidad (o impulso, o pulsión, o deseo, etc.) se dirija hacia una determinada porción del ambiente (esto es, hacia un objeto o una meta), puede hablarse de motivación primaria y de motivación secundaria o social: en el primer caso, se considera que la necesidad implícita en el motivo es fisiológica o innata, como es el caso del hambre, la sed, la crianza, el estar en un ambiente con cierta temperatura, la evitación del dolor, la excreción de orina y heces, la necesidad de oxígeno, el descanso, el sueño, la actividad, la seguridad (o temor) y la agresión.

El criterio general para calificar de primario un motivo es la naturaleza fisiológica de la necesidad que portan, pues los otros dos criterios que en ocasiones se usan no son válidos para la motivación, ya que son específicos de la actividad instintiva. Nos referimos al criterio universal y al criterio de señal: que formen parte del repertorio general de los actos de la especie (criterio universal) y que se desencadenen ante la presencia de estímulos específicos o estímulos-signos (criterio de señal). Es decir, una delimitación en función de causas (procesos fisiológicos o señales desencadenantes innatas) o de consecuencias (actos presentes en todos los miembros de la especie).


Junto a los motivos primarios se habla de los motivos secundarios o sociales, que se organizan en base a necesidades o impulsos adquiridos (necesidades psicosociogénicas).


La primera investigación experimental sobre los motivos secundarios se debe a Mowrer (1939), aunque su mayor conocimiento procede de los trabajos de Miller (1941, 1948), que destacó el miedo como la clave de la adquisición de motivos. En su famoso experimento de 1948, Miller investigó el aprendizaje que las ratas llevaban a cabo en relación con la evitación de ciertos estímulos dolorosos: utilizó un habitáculo dividido en dos compartimentos, uno de color blanco y otro de color negro, siendo el suelo del primero una rejilla metálica susceptible de provocar descargas eléctricas dolorosas, cuando se accionaba un determinado dispositivo. Ambos compartimentos estaban separados por una puerta que podía ser abierta por el experimentador o por las propias ratas (accionando un rodillo o presionando una palanca), según las necesidades de la investigación.


En una primera fase del experimento se colocaron las ratas en el compartimento blanco con la puerta abierta, sin producir ninguna descarga eléctrica, para asegurar que los animales se adaptaban a uno y otro espacio.


Con posterioridad, las ratas se ubicaban en el habitáculo blanco, provocando una descarga eléctrica dolorosa, lo que hacía que las ratas escaparan al compartimento negro, ya que la puerta permanecía abierta. Ello se repetía una serie de veces, lo que traía consigo que los animales huyeran cada vez más rápidamente.


En la fase siguiente, se introducían las ratas que habían sufrido las descargas en la cámara blanca, sin ocasionarles entonces la estimulación aversiva. A pesar de ello, las ratas seguían pasándose a la cámara negra, con el indudable propósito de evitar recibir las descargas dolorosas que esperaban.


A continuación se repitió el experimento, modificando sólo las condiciones para pasar de un lugar a otro del habitáculo: las ratas tenían que accionar el rodillo o la palanca para abrir la puerta, cosa que aprendían rápidamente la mayor parte de ellas (algunos animales, sin embargo, no lo lograban, reaccionando con chillidos y otras muestras de terror, como al principio del experimento, es decir, cuando recibían las descargas).


Pues bien, Miller llamó miedo o temor a aquello que habían aprendido los animales y que actuaba de modo semejante a los motivos primarios, sirviendo esto de base para una porción de la teoría de Hull sobre la motivación, como luego analizaremos con detenimiento. En todo caso, ya es interesante llamar la atención sobre un hecho del experimento de Miller: algunos animales no aprendían a salir y quedaban aterrorizados en el lugar de la estimulación dolorosa. Esta situación fue investigada años más tardes por Seligman (1975), empleando perros que eran sometidos a una estimulación aversiva sin posibilidad de escape, para colocarlos después en una situación en que podían huir de la estimulación dolorosa: no lo hacían, quedando en lo que el autor llamó indefensión, estado caracterizado por una disminución de respuestas para controlar los hechos, una creencia en la ineficacia de las respuestas y una dificultad para aprendizajes adaptativos.


En un trabajo de Brown y Farber (1968) se subrayó, además de lo objetivado por Miller, la posibilidad de que la motivación de incentivo de Hull y Spence fueran otra importante fuente de motivación secundaria. Estos autores consideraron que, en ambos casos, temor condicionado y motivación incentiva, la raíz ultima era de tipo aversiva o de déficit, con lo que de alguna manera ligaban motivación primaria y secundaria.


Enfoques de carácter cognitivo e interaccionista han enfocado los motivos con otro criterio, agrupándolos en fisiológicos (sin duda, semejantes a los primarios) y psicológicos. Entre estos últimos caben tanto los sociales propiamente dichos, como los primarios capaces de socializarse. Así, Nuttin (1980) dice que el organismo establece, por un lado, un funcionamiento fisiológico, que tiene su fundamento en las necesidades biológicas y en las relaciones requeridas por el contacto del organismo con la biosfera, y, por otro lado, lo que es especialmente llamativo en el ser humano, hay otro funcionamiento en base a necesidades psicológicas que se satisfacen en un ambiente socio-cultural.


Nuttin refiere entre los principales motivos psicológicos la necesidad de contacto cognitivo (lo que abarca desde la sensación más elemental hasta el razonamiento más acabado), la necesidad de contacto personal y la necesidad de manipular cosas. En el plano de la necesidad de contacto personal incluye la necesidad sexual y erótica, las diversas modalidades de contacto social, la necesidad de información, la necesidad de comprensión integral y una serie de necesidades afectivas.


Este modo de ver las cosas nos parece más adecuado que la visión que dicotomiza los motivos en primarios o biológicos y secundarios o sociales, pues de hecho los motivos más fisiológicos llevan una carga sociocultural mayor o menor, sobre todo con el paso del tiempo o con el desarrollo. Y, por otra parte, motivos de claro carácter social incluyen elementos de origen biológico, tal como Harlow (1958) y Bowlby (1958) demostraron con el estudio del apego.

viernes, 31 de marzo de 2023

Estilo de apego

Las interacciones tempranas con los padres no determinan críticamente cómo las personas se relacionan con los demás cuando son mayores.

A muchas personas les resulta fácil acercarse a su pareja, confiar en ella y establecer un tándem sólido, pero no todos se relacionan con los demás de esta manera. Algunos tienen una fuerte aversión al compromiso, otros son propensos a la ansiedad y dudan sobre cuánto pueden fiarse verdaderamente de alguien. Los psicólogos usan el término estilo de apego para describir cómo diferimos en los grados de evitación o ansiedad en nuestras relaciones y si somos relativamente seguros o inseguros a la hora de formar vínculos.

La teoría del apego comenzó como una exploración de la relación entre los bebés y sus cuidadores, cuando los estudios sugirieron que algunos niños mostraban comportamientos marcadamente ansiosos o de evitación después de ser separados de sus padres. A partir de ahí surgió un concepto común aplicado a las relaciones entre adultos: la creencia de que están determinadas por cómo nos relacionamos con nuestros progenitores de pequeños. Pero la conexión no es tan simple como podría parecer.



"La gente piensa en el apego, de alguna manera, como una vacuna", dice Jay Belsky, investigador del desarrollo infantil en la Universidad de California en Davis (EEUU). "Se cree que, si te sientes seguro o inseguro cuando eres un bebé o un niño pequeño, eso prepara las cosas para el resto de tu vida. Pero es una exageración". La continuidad entre las características del apego en la infancia y la edad adulta varía entre los individuos, pero los estudios a largo plazo encuentran que, en promedio, las correlaciones entre las medidas tempranas y tardías son, como mucho, modestas.

"Imagina que soy un niño inseguro, pero me encuentro con maestros en un sistema escolar que me apoyan y se preocupan por mí, son pacientes y me prestan atención. Esas experiencias pueden cambiar mi modelo interno, cómo percibo, pienso y respondo al mundo", reflexiona Belsky.

Expertos como R. Chris Fraley, de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EEUU), tiene una visión igualmente amplia. En su opinión, "la razón por la que una persona puede sentirse insegura como adulta podría deberse a algo en su historia reciente, como experimentar una ruptura devastadora. O podría explicarse por su historia de interacciones interpersonales".

Como siempre, múltiples factores, incluidos los genes, dan forma a cómo nos relacionamos con padres o parejas. No se trata simplemente de si un padre fue lo suficientemente sensible y cariñoso.

jueves, 23 de marzo de 2023

Por si las voces vuelven

Autor: Ángel Martín

Guionista, comunicador y actor. Ha tenido el reconocimiento del Colegio Oficial de Médicos por su labor de divulgación y sensibilización en temas de salud mental.

Edición original: 2021
Editado en Barcelona por Planeta

Ideas seleccionadas:

- Uno puede cuidar su propia salud mental hasta cierto punto, pero lo que realmente debemos hacer -y hacemos poco- es preocuparnos y cuidarnos mutuamente.

- No saber quién era se convirtió en la piedra angular de mi recuperación porque perder tu identidad te da la oportunidad de hacer algo grandioso: CONSTRUIRLA DESDE CERO.

- El verdadero problema de volverse loco es que tendrás que encontrar las respuestas a algunas de las preguntas más profundas que te hayas hecho nunca si de verdad quieres remontar.

- Uno no debería saber lo que va a decir hasta que termina de escuchar.

- Tu cabeza, te hayas vuelto loco o no, está llena de voces, tramas, subtramas, señales... 
Y lo más importante es que lo estará toda tu vida.
Por eso, lo único que puedes hacer es tratar de elegir bien a cuáles y con cuáles quieres ir.
Y cuanto antes lo hagas, antes empezarás a sentir que las cosas están bien.
Reconstruirse desde cero es agotador, pero también apasionante porque vuelves a emocionarte con las cosas. De pronto, estás construyendo de forma consciente a la persona en la que te quieres convertir.

domingo, 19 de marzo de 2023

Inteligencias múltiples vs Factor G

El talento para escribir canciones es un regalo valioso y no hay duda de que se basa en una capacidad cognitiva. Pero atribuir esa habilidad a una forma musical específica de inteligencia enturbia el bien establecido concepto de inteligencia general. El coeficiente intelectual, que las pruebas evalúan de manera confiable, ha demostrado ser un predictor sólido de resultados en la vida, como son el logro educativo y el éxito posterior.

La teoría de las inteligencias múltiples, introducida en la década de 1980 por el psicólogo del desarrollo de Harvard Howard Gardner, planteó un desafío popular al constructo de inteligencia general. Gardner propuso ocho tipos diferentes de inteligencia, desde lingüística y espacial hasta interpersonal, cinestésica y musical. Y añadió una más años después: la capacidad de hacer distinciones sobre el mundo natural.

Richard Haier
"Prácticamente, no hay apoyo empírico para esta teoría, nunca lo ha habido", dice Richard Haier, profesor emérito de la Universidad de California en Irvine (EEUU) y autor de The Neuroscience of Intelligence. "La gente ha intentando desarrollar exámenes para las llamadas inteligencias independientes, pero cuando se aplican a un grupo de personas se correlacionan entre sí, al igual que todas las demás pruebas de capacidad". Gardner, por su parte, describe las diferentes categorías de su teoría como "relativamente independientes". Sostiene que se basó en evidencias empíricas, pero no "en evidencia experimental, porque no puede ser probada o refutada por los métodos experimentales habituales". Es cierto, como señala Gardner, que hay diferentes capacidades cognitivas en las que el mismo individuo puede obtener una puntuación relativamente alta o baja. Pero existe una asociación subyacente entre ellas, y esto es clave para el concepto de inteligencia general, o lo que los investigadores convienen en llamar factor g.

Se hace evidente en el análisis estadístico de las puntuaciones de los individuos en diferentes pruebas cognitivas que, si una persona obtiene una nota relativamente alta en una, también tiende a desempeñarse relativamente bien en los demás. "El factor g es una buena estimación de la capacidad de razonamiento abstracto, y, cuando hablamos de quién es inteligente y quién no, por lo general nos referimos a la capacidad de razonamiento abstracto", apunta Haier.

Eso sí, la inteligencia no es la única diferencia individual que predice cómo le irá a uno en la escuela y en la vida. Otros rasgos, como la conciencia, también tiene un papel importante. Pero la evidencia y el poder predictivo de la inteligencia general es empíricamente sólida.

"A los educadores todavía les encanta el concepto de inteligencias múltiples y, por lo general, miran con recelo la idea de un factor g, porque implica que existen ciertas limitaciones cognitivas en los estudiantes", observa Haier. No hace falta decir que el mundo sería más justo si ese no fuera el caso. "Pero, a mi modo de ver, los educadores podrían hacer un buen uso de conocer el factor g y lo que significa", concluye Haier.

sábado, 18 de marzo de 2023

Una tortuga, una liebre y un mosquito

Autor: Nacho Coller
Licenciado en Psicología por la universidad de Valencia. Tiene diferentes especialidades de postgrado y colabora en medios de comunicación acerca de temáticas relacionadas con la psicología. Presente en redes sociales, cuenta con un blog enfocado a la ayuda psicológica en parcelas como el deporte, la pareja o los trastornos de ansiedad y depresión.

Enlace al blog: https://nachocoller.com/

Edición original: 2018
Editado en València por Nau Llibres

Contenidos. Índice:

- La buena gente
- La psicología puede ser fácil y divertida. Herramientas de un psicólogo
- La ansiedad, cuando la cabeza se pone en modo espiral y lo que nos cuesta hablar en público
- Cuando la depresión te atasca y aparece el sufrimiento
- Una mesa de cuatro patas que cojea. Ira, rencor, narcisismo y envidia
- Tiñosos
- Empatía y resiliencia. Una parte importante del ser humano y de otros animales
- La importancia de dormir
- El bonito mundo del trabajo
- Amor, pareja y el difícil mundo del flirteo

Ideas seleccionadas:

- La personalidad es el conjunto de características físicas, genéticas y sociales de un individuo que lo hacen diferente y único respecto al resto de sujetos del mundo mundial.
- Sin lugar a dudas, todos tenemos un lado oscuro que suele aparecer cuando nos mostramos más indefensos, y coincide, en la mayoría de las ocasiones, con la imposibilidad de controlar nuestro entorno.
- El sufrimiento puede venir derivado de factores externos de los que tenemos escaso control, por no decir ninguno, o de factores que sí dependen en gran medida de nosotros mismos, como son nuestros diálogos o nuestras guerras internas.