Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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domingo, 19 de marzo de 2023

Inteligencias múltiples vs Factor G

El talento para escribir canciones es un regalo valioso y no hay duda de que se basa en una capacidad cognitiva. Pero atribuir esa habilidad a una forma musical específica de inteligencia enturbia el bien establecido concepto de inteligencia general. El coeficiente intelectual, que las pruebas evalúan de manera confiable, ha demostrado ser un predictor sólido de resultados en la vida, como son el logro educativo y el éxito posterior.

La teoría de las inteligencias múltiples, introducida en la década de 1980 por el psicólogo del desarrollo de Harvard Howard Gardner, planteó un desafío popular al constructo de inteligencia general. Gardner propuso ocho tipos diferentes de inteligencia, desde lingüística y espacial hasta interpersonal, cinestésica y musical. Y añadió una más años después: la capacidad de hacer distinciones sobre el mundo natural.

Richard Haier
"Prácticamente, no hay apoyo empírico para esta teoría, nunca lo ha habido", dice Richard Haier, profesor emérito de la Universidad de California en Irvine (EEUU) y autor de The Neuroscience of Intelligence. "La gente ha intentando desarrollar exámenes para las llamadas inteligencias independientes, pero cuando se aplican a un grupo de personas se correlacionan entre sí, al igual que todas las demás pruebas de capacidad". Gardner, por su parte, describe las diferentes categorías de su teoría como "relativamente independientes". Sostiene que se basó en evidencias empíricas, pero no "en evidencia experimental, porque no puede ser probada o refutada por los métodos experimentales habituales". Es cierto, como señala Gardner, que hay diferentes capacidades cognitivas en las que el mismo individuo puede obtener una puntuación relativamente alta o baja. Pero existe una asociación subyacente entre ellas, y esto es clave para el concepto de inteligencia general, o lo que los investigadores convienen en llamar factor g.

Se hace evidente en el análisis estadístico de las puntuaciones de los individuos en diferentes pruebas cognitivas que, si una persona obtiene una nota relativamente alta en una, también tiende a desempeñarse relativamente bien en los demás. "El factor g es una buena estimación de la capacidad de razonamiento abstracto, y, cuando hablamos de quién es inteligente y quién no, por lo general nos referimos a la capacidad de razonamiento abstracto", apunta Haier.

Eso sí, la inteligencia no es la única diferencia individual que predice cómo le irá a uno en la escuela y en la vida. Otros rasgos, como la conciencia, también tiene un papel importante. Pero la evidencia y el poder predictivo de la inteligencia general es empíricamente sólida.

"A los educadores todavía les encanta el concepto de inteligencias múltiples y, por lo general, miran con recelo la idea de un factor g, porque implica que existen ciertas limitaciones cognitivas en los estudiantes", observa Haier. No hace falta decir que el mundo sería más justo si ese no fuera el caso. "Pero, a mi modo de ver, los educadores podrían hacer un buen uso de conocer el factor g y lo que significa", concluye Haier.

sábado, 18 de marzo de 2023

Una tortuga, una liebre y un mosquito

Autor: Nacho Coller
Licenciado en Psicología por la universidad de Valencia. Tiene diferentes especialidades de postgrado y colabora en medios de comunicación acerca de temáticas relacionadas con la psicología. Presente en redes sociales, cuenta con un blog enfocado a la ayuda psicológica en parcelas como el deporte, la pareja o los trastornos de ansiedad y depresión.

Enlace al blog: https://nachocoller.com/

Edición original: 2018
Editado en València por Nau Llibres

Contenidos. Índice:

- La buena gente
- La psicología puede ser fácil y divertida. Herramientas de un psicólogo
- La ansiedad, cuando la cabeza se pone en modo espiral y lo que nos cuesta hablar en público
- Cuando la depresión te atasca y aparece el sufrimiento
- Una mesa de cuatro patas que cojea. Ira, rencor, narcisismo y envidia
- Tiñosos
- Empatía y resiliencia. Una parte importante del ser humano y de otros animales
- La importancia de dormir
- El bonito mundo del trabajo
- Amor, pareja y el difícil mundo del flirteo

Ideas seleccionadas:

- La personalidad es el conjunto de características físicas, genéticas y sociales de un individuo que lo hacen diferente y único respecto al resto de sujetos del mundo mundial.
- Sin lugar a dudas, todos tenemos un lado oscuro que suele aparecer cuando nos mostramos más indefensos, y coincide, en la mayoría de las ocasiones, con la imposibilidad de controlar nuestro entorno.
- El sufrimiento puede venir derivado de factores externos de los que tenemos escaso control, por no decir ninguno, o de factores que sí dependen en gran medida de nosotros mismos, como son nuestros diálogos o nuestras guerras internas.

jueves, 16 de febrero de 2023

El valor de elegir

Autor: Fernando Savater (n. 1947)

Filósofo y escritor español. Ha sido profesor de Ética, de Sociología y de Filosofía en diferentes universidades españolas.
En 1996 fue nombrado Catedrático de Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid.

Primera edición: 2003
Publicado en Barcelona por la Editorial Ariel

Contenidos principales:

- Antropología de la libertad

- Elecciones recomendadas:

  • Elegir la verdad
  • Elegir el placer
  • Elegir la política
  • Elegir la educación cívica
  • Elegir la humanidad
  • Elegir lo contingente

Ideas seleccionadas:
El hombre necesita un símbolo práctico de lo que es y hace para poder ser y hacer. Ser humano consiste en buscar la fórmula de la vida humana una y otra vez.
- Actuar requiere sin duda conocimiento (para saber hasta donde sea posible cómo están las cosas y cuál es su naturaleza) e imaginación (para diseñar virtualmente los proyectos compatibles con tal naturaleza que puedan llevarnos a realizar nuestros distintos y a menudo contrapuestos ideales prácticos), pero consiste principalmente en decisión acerca de lo que va a hacerse, eligiendo entre los proyectos del menú de cuanto parece que puede ser hecho.
- Si obramos por ignorancia, es decir, sin suficiente conocimiento o con una noción errónea del estado de cosas en que vamos a intervenir, es justo afirmar que nuestro acto no es totalmente voluntario: hacemos lo que sabemos pero no sabemos del todo lo que hacemos. Si hubiéramos sabido más o mejor es de suponer que habríamos actuado de otro modo. Ahora bien, esa deficiencia no anula totalmente lo voluntario de nuestra decisión. De otro modo, el campo de nuestras acciones voluntarias se reduciría prodigiosamente porque casi nunca tenemos un conocimiento pleno y plenamente fiable de las circunstancias pasadas, presentes y futuras en las que nuestra actividad va a inscribirse. La necesidad de actuar es mayor que la posibilidad de conocer.
- Debo actuar a partir de probabilidades y certezas cuestionables. Estas elecciones son voluntarias, pero deben asumir la parte de incertidumbre y por tanto de involuntaridad en que van a incurrir al realizarse. Actuamos de acuerdo con conocimientos de urgencia, por lo que nuestra opción voluntaria incluye también el riesgo parcial de involuntariedad por ignorancia... Nuestro conocimiento es incompleto, pero nuestra vocación de acción no puede ser infinitamente aplazada. Y esto precisamente es lo que nuestra voluntad mejor sabe.

lunes, 13 de febrero de 2023

Una flecha en la diana

Autor: Miguel Ángel Santos Guerra (n. 1942)

Catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga. Ha sido profesor en todos los niveles del sistema educativo español. Fue director en un centro de Madrid y del Instituto de Ciencias de la Educación de Málaga.

Escribe en El Adarve, un blog del diario La Opinión de Málaga:

https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/

Primera edición: 2003
Publicado en Madrid por Editorial Narcea

Contenidos principales:

Principios generales de la evaluación:
  • Primer principio: La evaluación es un fenómeno moral, no meramente técnico.
  • Segundo principio: La evaluación ha de se ser un proceso y no un acto aislado.
  • Tercer principio: Es preciso que la evaluación sea un proceso participativo.
  • Cuarto principio: La evaluación tiene un componente corroborador y otro atributivo.
  • Quinto principio: El lenguaje sobre la evaluación nos sirve para entendernos y también para confundirnos.
  • Sexto principio: Para que la evaluación tenga rigor ha de utilizar instrumentos diversos.
  • Séptimo principio: La evaluación es un catalizador de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje.
  • Octavo principio: El contenido de la evaluación ha de ser complejo y globalizador.
  • Noveno principio: Para evaluar hace falta tener un conocimiento especializado del proceso de enseñanza/aprendizaje.
  • Décimo principio: La evaluación tiene que servir para el aprendizaje.
  • Undécimo principio: Es importante hacer metaevaluación, o lo que es lo mismo, evaluar las evaluaciones.
  • Duodécimo principio: La evaluación no debe ser un acto individualista sino colegiado.
 La evaluación de los centros educativos
Cultura que genera la evaluación en las escuelas
Metaevaluación de las escuelas
Evaluación del sistema y aprendizaje del profesor
Evaluación de la formación del profesorado
Evaluación de las Reformas Educativas
Dime cómo evalúas y te diré qué tipo de profesional (y de persona) eres

Ideas seleccionadas:

- La evaluación no es tanto una tarea técnica como un fenómeno ético y político. La principal cuestión no es manejar con precisión instrumentos de medida sino dirigir un proceso complejo para encaminarlo a la mejora de la institución y de los profesionales.

- La evaluación que defiendo es de naturaleza cualitativa por considerar que no se puede captar fenómenos complejos desde métodos cuantitativos y, por consiguiente, simplificados.

- La actuación del profesor exige una adaptación a un contexto singular y cambiante. Esto exige una comprensión de la realidad que procederá de la reflexión rigurosa.

- La evaluación se realiza con unos condicionantes determinados como son: el tiempo disponible, el grupo de personas evaluadas, el estímulo profesional consiguiente, la tradición institucional, las exigencias del currículum, las técnicas disponibles, la formación recibida, la cultura organizativa, etc.

viernes, 6 de enero de 2023

El gen depresión

No existe un gen único para la depresión, la esquizofrenia o cualquier otro trastorno psiquiátrico.

La probabilidad de que uno experimente ansiedad, un episodio de depresión mayor o un trastorno del espectro autista está, hasta cierto punto, dictada por la genética. "Tienes un riesgo mucho mayor de padecer una depresión si tienes un hermano o un padre que la padecen. Lo mismo ocurre con la esquizofrenia y, básicamente, con todas las enfermedades psiquiátricas", señala Kevin Mitchell, neurogenetista del Trinity College de Dublín (Irlanda). En consecuencia, desde la década de 1990, los científicos han buscado genes específicos relacionados con el riesgo de padecer trastornos mentales.
Pero no han podido encontrar pruebas confiables de que una sola variante genética sea la culpable. A principios de este año, un equipo de investigación informó que ninguno de los dieciocho genes candidatos para la depresión mayor -genes que estudios anteriores habían sugerido relacionados con el trastorno- mostraba tales asociaciones.
Hoy en día, los genetistas saben que no son uno, ni un puñado de alelos los que predisponen a las personas a determinadas dolencias, sino un mar de ellos. "Puede haber mutaciones raras que pongan a alguien en alto riesgo de sufrir una afección, pero los efectos se modulan por los antecedentes genéticos que tienen las personas", dice Mitchell. Ese trasfondo está compuesto por cientos o miles de variantes genéticas que aparecen ampliamente en la población, aunque en diferentes grados en cada individuo. Cada uno contribuye en una cantidad muy pequeña a la probabilidad de que una persona sufra una enfermedad. Y es que la conexión entre el perfil genético y la vulnerabilidad es muy compleja.
Para hacerlo más complicado, las variantes genéticas específicas se relacionan con una variedad de trastornos diferentes, en lugar de uno solo. "Si tu hermano padece esquizofrenia, tienes más papeletas de sufrirla también, al mismo tiempo que es más probable que sufras TDAH, autismo o depresión. Hay una base genética compartida para todas ellas", asegura.
A medida que se mapea la arquitectura de los trastornos complejos, se ponderan las muchas variantes genéticas asociadas con cada uno para crear puntuaciones de riesgo poligénicas. Algún día, cuando estas se refinen y se utilicen ampliamente, el mito del gen candidato se disipará de una vez por todas.