Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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domingo, 31 de marzo de 2019

Hijos de África

1. ¿La especie humana procede del mono?
Quienes formulan la pregunta en estos términos al hablar del mono suelen pensar en el chimpancé o en el gorila, y hacen una interpretación incorrecta del proceso evolutivo.
Homo sapiens no procede del chimpancé actual sino que tiene antepasados comunes con él. También tiene antepasados comunes con el gorila, aunque algo más antiguos, y con el orangután, más antiguos aún.
En realidad, si retrocedemos lo suficiente en el tiempo, encontraremos antepasados comunes en todas las especies actuales.

Comparación del esqueleto de Lucy con una mujer actual
2. El esqueleto de Lucy
El 24 de noviembre de 1974, un grupo de paleoantropólogos encontraba en Afar (Etiopía) el esqueleto de un homínido muy antiguo. En el campamento, ya de noche, hablaban del nombre que le pondrían mientras sonaba una canción de los Beatles, Lucy in the sky with diamonds: entonces decidieron que se llamaría Lucy.
Lucy es el fósil de homínido más conocido. Su nombre científico es Australopithecus afarensis (del griego pithecus, que significa "mono"), su edad es de 3,2 millones de años (M.a.) y hasta hace aproximadamente una década, era el homínido más antiguo conocido.
De sexo femenino y una altura de poco más de un metro, Lucy caminaba erguida y tenía un volumen cerebral de 400 cm³, similar al de los chimpancés; razón por la que que suele calificarse a estos homínidos como "chimpancés bípedos". Su rostro era simiesco, aunque tenía una dentadura proporcionada, con caninos pequeños similares a los del humano moderno.
¿Es Lucy una antepasada de la especie humana actual?, ¿qué relación tiene con los chimpancés?, ¿cómo evolucionaron los homínidos como Homo sapiens?

3. ¿Dónde encajan los humanos en la evolución?
Poco después de la extinción de los dinosaurios, ocurrida hace 65 M.a., se produce una gran diversificación de los mamíferos, entre los que aparecen los primates. Mamíferos caracterizados por tener sus extremidades acabadas en 5 dedos provistos de uñas planas, y los ojos situados en posición frontal.
Los hominoideos son un grupo de primates que incluye a los simios antropomorfos como el orangután, el gorila y los chimpancés, así como a los homínidos representados en la actualidad por una sola especie, Homo sapiens. Entre los homínidos se incluyen también formas fósiles como Homo neanderthalensis o Australopithecus afarensis.
El genoma del humano moderno y el del chimpancé se diferencian sólo en el 1,2%. Es tan poco que algún antropólogo ha dicho que "somos engorrosamente parecidos a los chimpancés". Sin embargo, este pequeño porcentaje es suficiente para caminar erguidos, para dotarnos de un cerebro tres veces mayor, o para disponer de habla articulada y unas funciones cerebrales superiores.
Los linajes de humanos y chimpancés se separaron hace unos 11 M.a. Sin embargo, los estudios genéticos muestran que no se trató de una separación definitiva sino que hubo cruces esporádicos entre ambos linajes hasta hace 6,5 M.a. A partir de esta fecha no volverían a producirse nuevos cruces.
Lucy ha dejado de ser el homínido más antiguo de los que se conocen. Se han descubierto otros como Australopithecus anamensis (4,2 M.a.), e incluso más antiguos, como Ardipithecus (5,5 M.a.) y Orrorin (entre 6 y 7 M.a.), todos ellos en África.
Los límites entre este último y el linaje de los chimpancés es ya muy difícil de establecer. Su inclusión entre los homínidos se basa en que podía caminar erguido, aunque no está claro que lo hiciese de manera habitual, y tenía unos incisivos algo menores que los chimpancés.

4. Antepasados y parientes colaterales
La única especie de homínido viviente es Homo sapiens, a ella pertenecemos todos los humanos actuales. Esto no significa que en cada momento del pasado sólo haya habido una especie de homínidos.

    
En efecto, la datación precisa de los fósiles hallados permite comprobar la existencia de solapamientos entre las edades de diversas especies de homínidos. De manera que la evolución de los homínidos no es una cadena lineal que empieza por Orrorin y Australopithecus para acabar en Homo sapiens, sino que constituye un árbol con muchas ramas laterales, en el que sólo algunas especies son antepasados del humano moderno. Las especies más relacionadas con los humanos actuales son:

  • Homo habilis (hombre diestro). A esta especie pertenecen los primeros fósiles clasificados dentro del género Homo. Vivió en África desde hace 2,5 hasta 1,5 M.a., tenía una capacidad craneal de 600 cm³, y era capaz de fabricar y utilizar herramientas de piedra talladas por un solo lado.
  • Homo ergaster (hombre trabajador). Vivió entre hace 1,8 y 1,2 M.a. Con una capacidad craneal entre 800 y 1.000 cm³, fabricaba herramientas de piedra talladas por ambas caras. A partir de él, probablemente, se originaron dos de las primeras especies de homínidos que se extendieron fuera de África, Homo erectus y Homo antecessor.
  • Homo erectus (hombre erguido). Vivió entre hace 1,7 M.a. y 50.000 años. Era fuerte y robusto, con una capacidad craneal entre 800 y 1.100 cm³. Fue un homínido "explorador". Salió de África y ocupó Asia y Europa Oriental.
  • Homo antecessor (hombre pionero, el que precede a los demás). Vivió entre hace 1,2 M.a. y 300.000 años. Su capacidad craneal era de 1.000 a 1.100 cm³. Se le considera el primer "europeo". En la Sierra de Atapuerca (Burgos) se ha hallado el yacimiento de homínidos más importante de Europa. Los fósiles encontrados tienen una antigüedad entre 800.000 y 400.000 años, aunque puede que estuvieran ya en la península bastante antes, en torno a 1,2 M.a. Para los investigadores de Atapuerca, Homo antecessor sería el antepasado común de las dos últimas especies de homínidos, Homo sapiens y Homo neanderthalensis. Simultáneamente, las poblaciones de Homo antecessor que permanecieron en África evolucionaron hasta dar origen al humano moderno, Homo sapiens.
  • Homo neanderthalensis apareció en Europa hace 300.000 años, extinguiéndose hace 28.000 años. Tenía una capacidad craneal de 1.500 cm³, superior a la de Homo sapiens. Carecía de mentón, su frente era huidiza y, como los homínidos anteriores, el hueso frontal se prolongaba sobre los ojos formando un arco superciliar prominente (toro supraorbital). Tenía gran fortaleza física y era un excelente cazador. Las herramientas que fabricaba hace 300.000 años eran ya avanzadas; sin embargo, 200.000 años después continuaba haciendo las mismas. Los neandertales conocían el fuego, cuidaban de los ancianos y enterraban a sus muertos, tres rasgos de su comportamiento que los acercan mucho al humano moderno.

Comparativa de los cráneos del Homo sapiens (izq.) y el Homo neanderthalensis

5. ¿Cómo encaja el hombre de Flores? 
En la isla de Flores (Indonesia) se ha encontrado un esqueleto casi completo de 18.000 años de antigüedad que ha sido clasificaco como Homo floresiensis.
Se trata de un individuo adulto de un metro de altura y una capacidad craneal de 380 cm³... ¡inferior al de Lucy! Era bípedo. Junto a él se han encontrado herramientas de piedra.
Su origen es muy discutido, podría tratarse de una forma pigmea con microdefalia, pero ¿a partir de qué especie se habría originado? La hipótesis de sus descubridores es que procede de Homo erectus, pero el debate continúa.  

miércoles, 27 de marzo de 2019

El cuerpo nunca miente

Asistí a principios de este mes de marzo a unas jornadas sobre maltrato y abusos sexuales infantiles, organizadas por la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla y las asociaciones Avasis (https://www.avasis.es/) y Redime (http://redime.net/). Esto ha hecho interesarme por este tema espinoso y complejo, y decidí empezar ampliando información con la obra de Alice Miller, autora recomendada en las jornadas. Consultando el catálogo de las Bibliotecas Públicas de Andalucía, vi que eran muchos los libros de Miller disponibles y solicité en primer lugar El cuerpo nunca miente.
El libro es corto y de sencilla lectura, incluso para quienes no tengan conocimientos previos de psicoanálisis. Está dividido en varias partes: prólogo e introducción, que ya recogen las valoraciones principales de la autora respecto al maltrato infantil y las terapias adecuadas; un primer bloque que analiza en breves capítulos la infancia de grandes nombres de la literatura y la filosofía, los cuales vivieron de niños diferentes modos de maltrato y cómo de adultos enfermaron o murieron jóvenes; un segundo bloque centrado en la relación del terapeuta con las víctimas de abusos, entre otras cuestiones; otro bloque más, que nos habla de la anorexia nerviosa y las necesidades de comunicación de quienes la padecen; y un epílogo final a modo de resumen, en el que también Miller añade nuevas ideas acerca de la moralidad.
En el siguiente enlace os dejo un breve resumen, con las principales ideas que he ido recogiendo:
El cuerpo nunca miente - Selección

miércoles, 20 de marzo de 2019

Formas alteradas de conciencia

1. Introducción
Se trata de formas de conciencia distintas, por un lado, del sueño, pero también significativamente diferentes del estado normal de vigilia (detectable mediante EEG por las llamadas ondas beta). Se distinguen los asociados a enfermedades o daños por accidente (tales como el coma o el delirium), de los producidos intencionadamente por hipnosis o técnicas semejantes, o por la ingestión de drogas.

2. Hipnosis y técnicas similares
En el siglo XVIII el médico Franz Mesmer habló de magnetismo animal para referirse a la influencia que un ser vivo puede ejercer sobre otro, hasta el punto de que el primero "atrapa" y controla la voluntad e impulsos del último. Descubrió, además, que ese "magnetismo animal" tiene una utilidad médica evidente para la curación o mejora de enfermos de distintas dolencias. 
Después de Mesmer, el término hipnosis (de "hipnos", en griego "sueño") sustituyó al de "magnetismo animal" y también se sustituyó la interpretación física del fenómeno por una interpretación psicológica, basada en la sugestión. Charcot, Bernheim, Breuer y el mismo Freud en los inicios de su actividad, utilizaron ampliamente la hipnosis en el tratamiento de la histeria. Desde entonces el hipnotismo ha sido estudiado con métodos semejantes a los utilizados en la investigación del sueño: las ondas cerebrales emitidas durante el estado hipnótico, del tipo alpha o theta, se sitúan entre la atención consciente y el sueño profundo; se trata, por tanto de un estado de semiconciencia, intermedio entre la conciencia plena y la inconsciencia total.
Existen diferentes métodos para alcanzar el trance hipnótico: el más usado consiste en concentrar la atención en un único objeto o idea dejando que el resto de estímulos desaparezcan para la conciencia. Aunque todas las personas son hipnotizables en principio, no todas lo son con la mismo facilidad ni en el mismo grado. Existe también la autohipnosis, por la que uno emplea consigo mismo ciertas técnicas hipnóticas, normalmente con efectos anestésicos o para favorecer la concentración exclusiva en alguna tarea.
Contra lo que a veces se piensa o aparece en algunas películas, no está demostrado que la hipnosis regresiva proporcione recuerdos de hechos realmente ocurridos (a veces se trata de falsos recuerdos, creados por efecto de la sugestión), ni tampoco que la persona hipnotizada pueda ser utilizada como un autómata sin voluntad propia.
Similares a la hipnosis son otros trances autoprovocados en situaciones de oración o meditación, como los éxtasis de la mística cristiana o prácticas como el yoga que buscan, mediante la repetición de mantras, alcanzar el perfecto bienestar espiritual.

3. Drogas psicoactivas
Se llaman así las sustancias que ejercen un efecto directo sobre el sistema nervioso central alterando la conciencia de diferentes formas:

 1)  Inhibidores del dolor, como el alcohol y los opiáceos, incluyéndose aquí efectos distintos como la insensibilidad ante el dolor físico (morfina, codeína, etc.) y la huida frente a situaciones o experiencias desagradables (alcohol, cannabis).
 2)  Alucinógenos: Alteran la percepción provocando la aparición de experiencias (imágenes, sonidos, sensaciones, etc.) distintas a las habituales; son alucinógenos el LSD o ácido lisérgico, el peyote o mescalina, algunos hongos, etc.
 3)  Psicoestimulantes: Aumentan la atención y actividad general del cerebro. Los más conocidos son la cafeína, la nicotina, la cocaína y las anfetaminas. El consumo prolongado de estas sustancias suele producir tolerancia (necesidad de una cantidad mayor para producir los mismos efectos) y en algunos casos (como la cocaína) adicción, por lo que siempre hay que saber ponderar los posibles beneficios a corto plazo de su consumo comparándolos con los daños a largo plazo.
 4)  Psicodepresores: Se incluyen aquí medicamentos como los ansiolíticos, antidepresivos y sedantes, que en pequeñas dosis y bajo prescripción médica sirven para el tratamiento de algunos trastornos, pero cuyo uso incontrolado puede provocar adicción y otros efectos secundarios.     

martes, 19 de marzo de 2019

Las nuevas tecnologías de la información y comunicación

Aunque los primeros ordenadores aparecieron entre 1941 y 1946, fue el descubrimiento de la microelectrónica en 1971 lo que revolucionó las tecnologías de la información. En efecto, la aparición de ordenadores de pequeño tamaño, de uso cada vez más fácil, pero de mayor capacidad y potencia, se produjo en 1976 y desde entonces no se ven aún límites a la expansión de los ordenadores personales.

Ed Roberts (1941-2010)
La revolución de la microelectrónica
El advenimiento del microprocesador en 1971, con la capacidad de colocar un ordenador en un chip, cambió de arriba abajo el mundo de la electrónica y, en realidad, el mundo. En 1975, Ed Roberts, un ingeniero que había creado una pequeña compañía de calculadoras, la MITS, en Alburquerque (Nuevo México), construyó una caja de cálculo con el increíble nombre de Altair, por un personaje de la serie de televisión Star Trek que era objeto de admiración de su niña. La máquina era primitiva, pero estaba construida como un ordenador de pequeña escala en torno a un microprocesador. Fue la base para el diseño de Apple I y luego del Apple II, el primer microordenador comercializado con éxito, realizado en el garaje de las casas paternas por dos jóvenes que habían abandonado los estudios, Steve Wozniak y Steve Jobs.
M. Castells, La era de la información. La sociedad red

Por otra parte, a partir de los años setenta se produjeron importantes descubrimientos en el campo de las telecomunicaciones. Desde entonces, a la microelectrónica hay que sumar la capacidad de interconexión entre ordenadores, lo que multiplica enormemente las posibilidades de cada PC.
La combinación de estos avances supuso un cambio importante: a partir de 1990 los ordenadores ya no se utilizan preferentemente para el almacenamiento de datos, sino que se usa su potencial de forma compartida e interactiva en red. Así Internet (World Wide Web) permite enviar y recibir información desde cualquier lugar del mundo a otro aprovechando las líneas telefónicas o mediante satélite. Las posibilidades de buscar, ver o publicar información, de conversar con otros usuarios, realizar compras, intercambiar programas, textos, música o imágenes son tan grandes que por el momento los expertos no aciertan a marcar límites a este proceso.
Sin poner en duda las ventajas que aportan los avances de la microelectrónica y la telemática, hay que reflexionar sobre algunos de los problemas que plantean. Por ejemplo, las bases de datos informatizadas pueden proporcionar bienes y servicios a los ciudadanos, pero también pueden ser utilizadas para controlar muchos aspectos de nuestras vidas y exponernos a abusos por parte de quienes manejan los datos. Asimismo, pueden constituir fuentes de consulta en las que se introduzcan datos falsos o tergiversaciones de la historia. Además, los fraudes cometidos a través de internet crecen día a día, lo que debe activarnos como ciudadanos para demandar un control efectivo de las informaciones y ofertas que nos llegan a través de este medio.
Hemos de considerar que las nuevas tecnologías son medios de comunicación y de tratamiento de la información, lo cual implica que no debemos permitir que se transformen en fines en sí mismos: han de usarse al servicio de la humanidad.

sábado, 16 de marzo de 2019

El estudio de los sueños

Desde los años 30 del siglo XX se ha venido aplicando la técnica del electroencefalograma a personas dormidas, logrando así identificar la existencia de distintas fases del sueño distinguibles entre sí por la frecuencia y magnitud de las ondas cerebrales emitidas. Estas fases se van alternando sucesivamente a lo largo de la noche en varios ciclos de aproximadamente 90 minutos de duración.
En cada uno de estos ciclos completos suele hablarse de cinco fases y dos formas de sueño. Empezando por las últimas, distinguimos entre sueño no-REM (fases del I al IV) y sueño REM. En resumen, las fases del sueño son las siguientes:

1. Fase I, o de transición: de unos pocos minutos de duración, consiste en una distensión de los músculos acompañada de una ralentización de la actividad cerebral. Durante esta fase (que se repite tantas veces como nos despertamos y volvemos a dormirnos durante la noche) el sujeto no llega a sentirse dormido, de tal manera que si tiene que regresar a la actividad despierta no es consciente de haber salido de ella. No obstante, pueden aparecer imágenes hipnagógicas y pensamientos ilógicos no separados claramente de los pensamientos y percepciones de la vigilia. Es posible que tales experiencias, a medio camino entre la percepción y la alucinación, pasen a formar parte de los contenidos almacenados en la memoria, lo que da pie a confundir productos de la imaginación y recuerdos reales.
2. Fase II, o sueño superficial: ocupa aproximadamente la mitad del tiempo total de sueño. La actividad cerebral se ralentiza más, desciende la temperatura y en general la actividad fisiológica.
3. Fase III (transición al sueño profundo) y IV (sueño profundo). Es lo que el sujeto identifica con "dormir bien", sin sueños y con la sensación al despertar de haber descansado de verdad. La actividad corporal se reduce al mínimo, el cerebro apenas responde a estímulos y, si se despierta al durmiente (lo cual suele resultar difícil), éste se siente confuso y desorientado.
4. Sueño REM. "REM" es la sigla de la expresión inglesa rapid eye movement, pues el movimiento rápido del ojo es la característica más fácilmente detectable (por observación externa) de esta forma de sueño; la otra característica, sólo accesible por introspección, es la existencia de contenido onírico, es decir, lo que normalmente llamamos "sueños". Se ha comprobado que, al despertar al sujeto durante el sueño REM, éste reacciona casi siempre (salvo cuando el contenido soñado son experiencias dolorosas o desagradables) con irritabilidad, lo que sugiere una frustración que concuerda con la teoría freudiana del sueño como realización de deseos. Otro dato comprobado que lleva a la misma conclusión es la excitación genital (erección del pene en los varones y erección del clítoris y mayor lubricación vaginal en las mujeres) que se produce durante la actividad onírica, incluso cuando el contenido de la misma no es explícitamente sexual. Asimismo, durante el sueño REM todas las funciones corporales (pulso, tensión arterial, temperatura...), salvo la actividad de los músculos estriados que ejecutan los movimientos voluntarios -que permanece bloqueada-, alcanzan niveles similares a los de la vigilia, lo que contribuye decisivamente a producir la impresión de realidad que acompaña a los sueños.

Representación de las fases del sueño
Normalmente, se asocian las fantasías alucinatorias de los durmientes (sueños) al sueño REM, pero recientes experimentos y la propia experiencia común prueban que pueden darse también durante las otras fases del sueño. Existe, sin embargo, una diferencia en la forma en que salimos de dicha fantasía: al parecer, si el despertar se da durante el sueño no-REM el sujeto se siente optimista y con alta autoestima, al contrario que si se despierta durante el sueño REM (frustración y autoestima baja).
La función del sueño como guardián o protector del descanso, ya apuntada por Freud, ha podido estudiarse en pacientes con el lóbulo parietal dañado, lo que se traduce en una incapacidad de fabricar las imágenes sensoriales a partir de las cuales se elaboran los sueños. Estos enfermos, que no pueden soñar, no son capaces tampoco de alcanzar un sueño de calidad o un auténtico descanso, por lo quenecesitan dormir más tiempo que el resto de las personas.
Ha podido comprobarse, indirectamente, la existencia de sueños en algunas especies animales como gatos y perros, a los que se les extirpa la parte del cerebro que inhibe el tono muscular durante el descanso y así puede vérseles realizar los movimientos (perseguir a una presa imaginaria, jugar con objetos inexistentes, etc.) que supuestamente corresponden a lo que están soñando. De forma similar, también encontramos esta misma movilidad en estado durmiente en personas que padecen el llamado "trastorno del sueño REM", con parte del tronco encefálico dañado y que por ello no pueden inhibir sus movimientos durante el sueño.
Tanto durante la vigilia como durante el sueño REM se alternan ondas de diferente frecuencia, por lo que a la fase REM se le llama también "sueño desincronizado".