Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
@blog_trca

viernes, 5 de octubre de 2018

La teoría de la personalidad de Freud

La base de la teoría freudiana es la existencia de un conflicto entre distintas partes o aspectos de la personalidad: se trata del hecho que podemos llamar escisión del yo y del que es posible encontrar ejemplos no sólo en enfermos mentales, que se ven dominados o "poseídos" por fuerzas que no controlan, sino también en sujetos aparentemente normales agobiados por pensamientos, impulsos o comportamientos que no pueden dominar (ideas fijas, tics nerviosos, manías, etc.) o simplemente que viven la experiencia de la contradicción en la voluntad (querer una cosa y a la vez lo contrario, o querer algo y hacer lo contrario, por un supuesto error).
A partir de 1921, Freud explicó el conflicto como una lucha entre diferentes centros psíquicos, como si en la personalidad se dieran tres sujetos en vez de uno solo: ello, yo y superyó. La génesis de estas tres instancias se aclara desde el desarrollo evolutivo del niño, poniendo ahora el énfasis en la configuración de su sexualidad (que Freud entiende como una energía difusa y capaz de adoptar muchos formas, que sólo en la última fase de su desarrollo toma la de genitalidad).


  1.-   Al principio la mente del niño es sólo ello, impulsividad pura regida por el principio de placer (satisfacción inmediata de todos los deseos) y que obtiene su gratificación primordialmente del pezón materno y secundariamente de otros objetos sustitutivos (dedo, chupete...): la zona erógena dominante es, pues, la boca, por lo que este primer período del desarrollo recibe el nombre de fase oral.

  2.-   A partir del segundo año de vida el niño experimenta una capacidad nueva: la de retener las heces. Al mismo tiempo, en torno a esta capacidad descubre la existencia de la autoridad, que pone un límite a sus impulsos y le exige posponerlos o renunciar temporalmente a ellos: aparece así el principio de realidad y, rigiéndose por él, una parte del ello se separa del resto constituyendo el núcleo de la personalidad (yo). En esta fase la sexualidad se focaliza en torno al esfínter anal, por lo que se denomina fase anal.


  3.-   El superyó (conciencia moral) aparece como una introyección de la figura paterna como consecuencia del complejo de Edipo: el niño renuncia a su madre como objeto sexual y toma al padre como referencia o modelo; de esta forma el castigo o amenaza del castigo del padre por el deseo incestuoso es asumido por lo niño, que lo transforma en sentimiento de culpa. Esta transformación tiene lugar en el momento del primer despertar de la sexualidad genital (4-5 años) y necesitará para asentarse un periodo de latencia que se extiende hasta la pubertad, donde la sexualidad genital toma ya su forma definitiva.


El yo aparece en este esquema sometido a presiones tanto internas (del ello y del superyó) como externas (del medio social). El equilibrio psíquico exige un yo fuerte que sea capaz de mantener a raya tanto al ello como al superyó, satisfaciendo también adecuadamente sus demandas y las de la sociedad.

Representación teatral de la obra Edipo Rey, de Sófocles
 Complejo de Edipo 
Conflicto psicológico vivido por el niño que se siente atraído por su madre a la vez que odia y desea la muerte de su padre; a veces esta expresión engloba también el complejo de Electra femenino (atracción hacia el padre, odio hacia la madre), aunque hay que advertir que Freud entendió el complejo de Edipo como la vivencia original y el complejo de Electra como una derivación secundaria, nunca como fenómenos simétricos en cada uno de los sexos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario