Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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miércoles, 3 de octubre de 2018

Ciudadanía y ética

1. Las virtudes ciudadanas
La ética nos ayuda a reflexionar acerca de cuáles son esas cualidades y valores que conviene desarrollar para lograr un comportamiento adecuado como ciudadanos. Estas cualidades y valores para orientar nuestra vida en comunidad son las virtudes ciudadanas. Hay dos tipos de virtudes ciudadanas:
  • Privadas. Son aquellas que debe tener el ciudadano individual. Son ejemplos la libertad, la tolerancia, la responsabilidad y la autonomía.
  • Públicas. Son las que deben poseer las instituciones sociales y la sociedad en su conjunto. En las sociedades democráticas, la justicia es la principal virtud.
Como ciudadanos miembros de una sociedad democrática deberíamos adoptar una actitud ética.
La actitud ética consiste en desarrollar las virtudes privadas, es decir, adoptar un adecuado comportamiento individual, y compatibilizarlo con el desarrollo de las virtudes públicas, es decir, con la búsqueda de la justicia.
El ciudadano debe modificar y vencer los obstáculos que impiden el logro de la justicia social mediante el ejercicio de la solidaridad y la búsqueda de la verdad. Ningún individuo ni institución social debe utilizar la mentira y el engaño para sus propósitos o intereses particulares, y todos deben orientarse bajo el principio de compensación de las desigualdades, favoreciendo y beneficiando a los más necesitados de la sociedad.

La justicia como virtud pública
La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, del mismo modo que la verdad lo es de los sistemas de pensamiento. Las leyes y las instituciones, sin importar lo bien hechas y eficientes que sean, deben ser reformadas si son injustas. Cada persona posee una inviolabilidad fundada en la justicia que incluso el bienestar de una sociedad en su conjunto no puede pasar por alto. Por esta razón, la justicia no admite que la pérdida de libertad de unos sea un mayor bien para otros. No permite que los sacrificios impuestos para unos pocos sean compensados por una cantidad mayor de ventajas para la mayoría. Por tanto, en una sociedad justa las libertades de ciudadanos iguales se toman como sigue: los derechos garantizados por la justicia no están sujetos a ninguna negociación política ni cálculo de intereses sociales.
John Rawls, Teoría de la justicia 

John Rawls 1921 - 2002
2. Los valores cívicos
En las sociedades plurales actuales conviven ciudadanos con diversas sensibilidades culturales, ideas políticas y creencias religiosas con distintos códigos morales.
Los valores cívicos son los valores mínimos compartidos por todos, independientemente de nuestras ideas políticas o creencias religiosas. Es la moral mínima que necesitamos para desarrollar una convivencia pacífica.

Ética de la convicción y ética de la responsabilidad
Toda acción éticamente orientada se ajusta a dos máximas fundamentalmente distintas entre sí e irremediablmente opuestas: puede orientarse conforme a la "ética de la convicción" o conforme a la "ética de la responsabilidad". No es que la ética de la convicción sea idéntica a la falta de responsabilidad, o la ética de la responsabilidad, a la falta de convicción. Pero sí hay una diferencia abismal entre obrar según la máxima de una ética de la convicción, tal como la que ordena una religión, por ejemplo "el cristiano obra bien y deja el resultado en manos de Dios", o según una máxima de la ética de la responsabilidad, que supone tener en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción.
Max Weber, El político y el científico

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