Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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sábado, 12 de enero de 2013

Vía de la Plata: Almadén - El Real

Esta cuarta etapa del Camino se nos presenta bien fría. Hemos salido como siempre en autobús desde la Alameda del Tren. Me he quedado dormido en el autobús, y prácticamente me he despertado al llegar a Almadén de la Plata.
Hemos llegado al albergue, donde otros peregrinos comenzaban poco a poco el día. Pronto hemos empezado a andar: hemos salido de Almadén por la plaza de toros y hemos cruzado fincas de chaparros con caballos, cerdos y ovejas. Pronto empiezan a sobrarme los guantes y el pirineo, porque llevamos una buena marcha. El grupo se va dispersando, entreteniéndose haciendo muchas fotos, porque los colores de la Sierra Norte de Sevilla son espectaculares, aunque el cielo esté cubierto.
A unos dos kilómetros y medio de Almadén cruzamos uno de los primeros arroyos, en este caso con un puente de obra bien trazado que lleva a una de las tantas casas de campo preciosas que iremos encontrando.




Seguimos el Camino por la Colada de los Bonales, un vía pecuaria que cruza diversas fincas privadas, señalizado perfectamente con las flechas amarillas.
El camino es suave, agradable, de tierra compacta en la mayoría de los casos.
Hemos tenido un descanso largo para el desayuno, sentados en el borde del camino compartiendo lo que cada uno ha echado en la mochila.




Una fuerte bajada nos llevará a cruzar el arroyo Mateos, con algún incidente aunque de poca importancia. A partir de aquí el camino se estrecha y vamos subiendo y bajando, con unos hermosos paisajes.



Poco después hemos llegado a un punto que marca aproximadamente la mitad de la jornada.




A partir de aquí, se nos ha presentado el cansancio, quizás no tanto por lo que habíamos andado, sino más bien por lo temprano que nos hemos levantado, porque en verdad el trayecto ha sido fácil y cómodo.


El grupo sigue disperso. Nos hemos reunido en el momento del desayuno, pero volvemos a separarnos, en pequeños grupitos. Así, los organizadores nos informan que nos esperan para comer en el Mesón La Cochera, cerca de la Plaza del Ayuntamiento, punto en el que nos reuniremos conforme vayamos llegando.
Entramos en El Real de la Jara por la calle Picasso, donde está el albergue de peregrinos. No pudimos conocerlo al estar cerrado. Al final de esta calle nos encontramos con esta fuente, un bonito detalle para recordarnos cuál es el punto final de nuestro Camino.
Aquí nos paramos a hacer fotos, por lo que volvemos poco a poco a reencontrarnos.

Llegamos un poco más tarde a la Plaza del Ayuntamiento, donde hacemos tiempo para poder entrar en el mesón. En la Plaza se encuentran grupos de jóvenes y algunas familias con sus niños. Destaca en el centro de la Plaza la figura de un ciervo sobre un montículo y el color de las plantas en los terreros.




Iglesia de San Bartolomé
El Real de la Jara
Muy cerquita de aquí nos hemos ido hasta la Iglesia de San Bartolomé, junto al Mesón donde tenemos concertada la comida.
Aunque aún no estábamos todos, hemos entrado al comedor. Nos han puesto un pan extraordinario: antes incluso de que llegara el primer plato, ya nos lo hemos terminado. Después del postre, algunos peregrinos deciden subir hasta el castillo de El Real; por mi parte, opté por quedarme en el Mesón para tomar café hasta que volvieran los demás. El autobús de vuelta lo teníamos a las cinco de la tarde, así que tenemos tiempo suficiente para descansar y para el café. Pero al poco rato vuelven los turistas que quisieron subir al castillo, al encontrarse el camino cerrado por obras de restauración.
Así que pasamos un buen rato en el Mesón, un gin tonic y unas risas que hicieron unirnos en un ambiente relajado de amistad.
El autobús de vuelta sale de la Plaza del Ayuntamiento a la hora convenida. Sin duda, ha sido una etapa bonita en muchos sentidos. 

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