Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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sábado, 19 de enero de 2019

Trastornos del neurodesarrollo

Antes llamados "trastornos de la niñez" porque generalmente se trata de trastornos detectables en la infancia, la última edición del DSM ha cambiado esta denominación para incluir los casos de detección en la edad adulta. Se incluyen aquí el TDA / TDAH (trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad) y los trastornos del espectro autista, en los que se han incluido trastornos que en anteriores ediciones aparecían diferenciados como el síndrome de Asperger.
Lo característico del TDA (trastorno por déficit de atención) es la incapacidad para mantener la atención en situaciones en las que niños de la misma edad normalmente sí son capaces de hacerlo (explicaciones del profesor, lecturas, tareas rutinarias...). Este hecho puede ir unido, o no, a una incontrolable impulsividad, que es lo que comúnmente se conoce como niños hiperactivos. Cuando ambas características aparecen juntas se habla de TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).
En los últimos años, se han multiplicado los casos de TDA y los estudios sobre sus causas: se han detectado factores genéticos y una correlación entre gemelos idénticos mayor incluso que en el caso de la esquizofrenia, se han localizado neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina que funcionan como activadores de la atención y han podido observarse pequeñas diferencias en las pruebas cerebrales (EEG, resonancia, etc.) de niños normales y niños con este trastorno. En general, el interés de los especialistas se ha focalizado fundamentalmente en los factores biológicos del TDA, mientras que otras circunstancias como la educación se plantean más como factores de prevención que como causas propiamente dichas.
Muy diferente es el autismo, trastorno también con base genética que, en su grado extremo, se manifiesta en una ausencia de afectos y retraimiento llevados al límite (desinterés por la comunicación y por la relación interpersonal, ignorancia absoluta de las expectativas y sentimientos ajenos, etc.). Las conductas de los autistas son también extrañas (juegos con muñecos en los que éstos no interactúan nunca, atención obsesiva a detalles insignificantes o apenas perceptibles, etc.), aunque es posible que tengan su lógica peculiar que las inteligencias "normales" no son capaces de captar. De hecho, el autismo no es sinónimo de deficiencia intelectual: el retraso mental que presentan muchos autistas puede deberse a la falta de habilidades lingüísticas y sociales. Muchos autores plantean que las pruebas estandarizadas no sirven para medir el CI de un autista y se menciona la existencia de genios reconocidos, como Einstein, en cuya biografía aparecen actitudes y comportamientos típicos del autista.

 Síntomas del trastorno autista  
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo, algunos de cuyos rasgos no sólo aparecen en el autismo propiamente dicho, sino también en otros trastornos próximos. Para incluir a un niño en lo que se llama el "espectro autista", se tienen en cuenta una serie de señales:
  • Carencia de expresividad
  • Evitación del contacto físico o visual
  • Risa o euforia exageradas o sin motivo
  • Mínima reacción ante el dolor
  • Juegos extraños
  • Conductas extrañas con objetos (girarlos sin motivo, agarrarlos con fuerza...)
  • Apego a las rutinas y rechazo de los cambios
  • Ecolalia (repetición de lo que se escucha)
  • Ausencia de respuesta cuando se es llamado
  • Frecuentes berrinches por intolerancia a la frustración
  • Falta de sentido del peligro 

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