Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
@blog_trca

domingo, 15 de abril de 2012

La escuela que aprende

Escuché a Santos Guerra en abril del año 2000 en unas jornadas sobre evaluación que organizó UGT en Sevilla. Mediante diferentes viñetas y tiras humorísticas, nos hizo reflexionar acerca de las carencias del sistema de evaluación que impera en nuestras escuelas.
Poco ha cambiado este sistema desde entonces. Y es que, como él mismo dice también, el ritmo con que los hallazgos pedagógicos se incorporan a las aulas es llamativamente lento.
Doctor en Ciencias de la Educación y catedrático de Didáctica y Organización Escolar, ha impartido clases en todas las etapas educativas y en la actualidad se dedica básicamente a su tarea docente en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga, a escribir, dar conferencias, acompañar a claustros y, en definitiva, a mejorar la educación en nuestro país.
Ahora que andamos metidos en todo este proceso de innovación educativa, me encuentro con un libro suyo, titulado "La escuela que aprende". En estas últimas semanas he estado leyéndolo con interés, tomando notas... Aparecen muchos temas interesantes, los expone además con valentía, sin posicionarse a favor del profesorado, tampoco en su contra, con un estilo conciliador pero exigente. Y nos plantea las actitudes, los compromisos éticos, con los que debemos enfrentarnos ante la necesidad de la mejora de la educación. Todos, profesores, directivos, legisladores, inspectores, sindicalistas, políticos, padres... ciudadanos. Porque la educación es un tema que debe preocupar a toda la sociedad.
Pero añade que no bastan sólo actitudes, disposiciones voluntariosas y compromisos adquiridos: hacen falta tiempos en las escuelas para la reflexión y para la formación, y una estructura organizativa que regule esos tiempos y programe acciones de cambio, innovación y evaluación.



jueves, 12 de abril de 2012

Factores del cambio social

Teorías monocausales del cambio social
La invasión de los bárbaros alteró la sociedad romana, los ideales ilustrados derribaron la sociedad estamental, la popularización del automóvil ha cambiado las costumbres de nuestra sociedad, etc. Una simple mirada a la Historia pone en evidencia que las sociedades humanas se encuentran sometidas a continuo cambio y movilidad.
Pero, ¿por qué se producen los cambios? ¿Qué causas intervienen en ellos? ¿Existen uno o varios factores del cambio social? Algunos sociólogos defienden la existencia de un factor único o de un factor fundamental del que dependen todos los cambios sociales. En este sentido, las principales teorías monocausales son las siguientes:

Karl Marx (1818-1883)
A) El determinismo económico: Esta teoría es defendida por Marx, Engels y, en general por todos los seguidores del movimiento marxista.
Según estos pensadores, la economía (las fuerzas productivas) es el motor de los cambios históricos. La economía en todas las sociedades divide a los seres humanos en dos clases antagónicas, a saber, los dueños de los medios de producción (los ricos) y los que carecen de bienes, los trabajadores (los pobres).
En esta situación, unos y otros poseen intereses contrapuestos y, en consecuencia, desarrollan conductas contrarias: los dueños de los medios de producción intentan controlar la sociedad y evitar todo cambio; los trabajadores luchan por salir de su pobreza y liberarse de la explotación a que se encuentran sometidos.
De este modo, según Marx, a lo largo de la Historia, en todas las sociedades, ha tenido lugar la lucha de clases, en la que la clase explotada se ha sublevado contra la explotación ejercida por la clase dominante. Pues bien, esta lucha constituye el motor de los cambios sociales, así, a lo largo de la Historia, podemos ver que la sociedad esclavista fue sustituida por la sociedad feudal, ésta por la capitalista y la capitalista, a su vez, lo será por la sociedad comunista.

B) La escuela geográfica: Según esta escuela, los elementos geográficos constituyen los factores fundamentales de la evolución social: la vida y las costumbres de las sociedades humanas vienen en gran parte determinadas por las condiciones naturales de su hábitat.

C) Interpretación belicista: Esta interpretación defiende que las acciones bélicas constituyen el motor de los cambios sociales; así, tenemos, por una parte, que en todas las guerras los vencedores suelen imponer determinados valores y normas a los vencidos (tal fue, por ejemplo, lo que hicieron los españoles con los pueblos americanos); por otra, el esfuerzo bélico, con frecuencia, modifica la estratificación social de las naciones (por ejemplo, ante la invasión de un numeroso ejército medo, la nobleza ateniense, impotentes por sí solos para soportar el ataque, llamaron en su auxilio al pueblo -al demos-, pero una vez rechazada la invasión, el pueblo exigió a la nobleza su participación en la actividad política, estableciéndose de este modo la democracia).

D) Interpretación tecnológica: El estado o nivel de la técnica impone a las personas determinadas maneras de comportarse y ciertos hábitos, y de éstos depende su mentalidad social, o expresado de otra manera, la personalidad del ser humano depende de los medios técnicos con que cuenta. Por ejemplo, el amplio desarrollo alcanzado con los medios técnicos (automóvil, teléfono, ordenadores...) ha cambiado nuestra manera de vivir.


Factores del cambio social
Aunque algunas teorías sociológicas atribuyen el cambio social a un solo factor, la mayor parte de los sociólogos defienden bien la existencia de varios factores actuando simultáneamente, o bien la existencia de diversos tipos de cambios debidos cada uno a un factor distinto. Entre los factores de cambio social podemos señalar los siguientes:


A) Factor demográfico: Cuando se introduce una variación significativa en el volumen o en la composición de una población, dicha modificación repercute en la estructura social, originando diversos cambios. Por ejemplo:
  • La prolongación de la duración de la vida de los ciudadanos europeos y el descenso del índice de natalidad originan numerosas modificaciones en la pirámide de población, que por una parte plantea numerosos problemas sociales (gastos en pensiones, modificaciones en la edad de jubilación...) y, por otra, repercute en los valores vigentes (los jóvenes tienden a la innovación, los ancianos a la conservación).
  • El descubrimiento y la conquista de América modificó los valores y el ritmo de vida de los indígenas y de numerosos sectores de la población española, que sintieron abrirse ante sí nuevas probabilidades y expectativas económicas y sociales.
  • Durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales, debido a las exigencias de los combates, numerosos hombres fueron retirados de las fábricas y talleres, siendo sustituidos por mujeres, y como consecuencia de esta situación, se incrementaron las reivindicaciones feministas y las consiguientes transformaciones sociales.
  • El aumento de la población mundial plantea notables problemas relacionados con la alimentación y el desarrollo de los países pobres, de tal manera que diversos sociólogos y expertos ponen de relieve que el crecimiento de la población es el problema central de la humanidad.
B) Factores culturales: La función principal de la cultura consiste en proporcionar una serie de contenidos que faciliten la comprensión del mundo y de los seres humanos y, al mismo tiempo, sirvan para solucionar los problemas que tiene planteados el grupo social.
Pero ninguna cultura logra satisfacer plenamente estos objetivos y en el seno de todas ellas existen individuos y grupos humanos insatisfechos. Cuanto más amplios sean estos grupos, mayor probabilidad habrá de que se produzcan cambios culturales. Pero, por otra parte, la propia dinámica de los seres humanos somete a la cultura a un proceso incesante de variación que repercute en todas las actividades e instituciones de la sociedad.

C) Factores tecnológicos: La serie de transformaciones tecnológicas experimentadas desde la Primera Revolución Industrial hasta nuestros días ha alterado reiteradamente el sistema social existente: desaparecieron los antiguos gremios y surgieron los sindicatos y las organizaciones empresariales; los status y los roles femeninos han cambiado por completo, el tiempo dedicado a las tareas laborales ha disminuido paulatinamente, creciendo, por tanto, el tiempo de ocio y, con él, las preocupaciones por las actividades culturales, recreativas y deportivas; el avión ha reducido las distancias existentes entre cualquier lugar del mundo, la televisión y la radio contribuyeron poderosamente a nuestra formación, etc.

D) La ideología: La ideología, o el sistema social de ideas y creencias, es un fenómeno muy complejo que puede revestir una pluralidad de formas distintas y contrapuestas. En este sentido, las ideologías resultan inseparables de la acción política y pueden constituir, a la vez, poderosos factores de estabilidad y de dinamismo social. Por lo que se refiere a la estabilidad, la ideología puede ser el medio a través del cual se intenta justificar el orden social y la legitimación del poder vigente. En cuanto al dinamismo, la ideología puede proponer a los individuos una serie de fines o metas destinados a cambiar la realidad (la igualdad social, una mejor distribución de las riquezas, respeto de las libertades...). De acuerdo con estos aspectos, podemos distinguir diversas clases de ideologías, a saber:
  1. En relación con sus pretensiones o los fines que se propone: ideología conservadora, ideología reformista e ideología revolucionaria.
  2. En relación con su contenido: ideología reaccionaria, liberal, socialista (socialdemócrata) y comunista.

sábado, 7 de abril de 2012

Cambio social

Casi todas las sociedades tienden a mantener el orden, pero a pesar de ello el cambio social resulta inevitable: todas las sociedades se encuentran sometidas a un proceso más o menos acelerado de cambio. Pueden ser muy diversos los factores que intervienen en el mencionado cambio social; así, la aparición de grandes riquezas, la modificación del clima o una gran catástrofe pueden producir profundas variaciones sociales en determinados hábitats humanos. Pero los cambios sociales más frecuentes dependen de las condiciones humanas. En este sentido podemos afirmar que las sociedades, debido sobre todo a la actividad de los seres humanos, se encuentran sometidas incesantemente a movilidad y cambio.
No obstante, conviene distinguir entre cambios en la sociedad y cambios de la sociedad. Todos los días nuestra sociedad cambia un poco; sin embargo, su estructura fundamental permanece idéntica: similares valores, costumbres, formas de vestir, etc.; nos encontramos pues ante variaciones que ocurren en la sociedad.
Pero cuando se modifica el conjunto de principios y valores, cuando cambia la estructura de la comunidad, entonces nos hallamos ante un cambio social. De esta manera, podemos distinguir entre movilidad social y cambio social.

  • Movilidad social: Entendemos por movilidad social las variaciones experimentadas en el seno de una comunidad que no atañen, o lo hacen mínimamente, a sus principios y contenidos fundamentales.
  • Cambio social: Denominamos, al contrario, cambio social a las modificaciones globales o transformaciones profundas de la estructura social, que poseen amplias repercusiones en los principales valores culturales, científicos, económicos, etc.
Resulta imposible determinar con precisión la frontera entre movilidad y cambio social, pues toda movilidad, a corto o a largo plazo, da lugar a cambios sociales y, a la inversa, todo cambio social lleva consigo una amplia secuencia de variaciones; pero, en general, como hemos indicado, en el caso de la movilidad, se conserva la organización y las instituciones, mientras que en el cambio social, éstas varían profundamente.

Tipos de cambio social
La aceptación del sistema social vigente nunca tiene lugar plenamente, sino que en cada época encontramos numerosos individuos y grupos que, oponiéndose en mayor o menor grado al orden establecido, contribuyen a su modificación. De esta manera, atendiendo a la amplitud, a la profundidad y a la rapidez del cambio, podemos distinguir entre evolución y revolución.
  • Evolución: La evolución es propia de las sociedades flexibles y abiertas, en las cuales el control social se ejerce atendiendo a los deseos y opiniones de los distintos grupos sociales. En la evolución, las estructuras se adaptan a los nuevos valores, de tal manera que las instituciones, principios y leyes de una época posterior, aparecen al mismo tiempo como una continuidad y una variación de las instituciones, principios y leyes de la época anterior. No hay saltos, sino continuidad.
  • Revolución: La revolución supone la ruptura con las instituciones y organizaciones existentes, que son sustituidas bruscamente por otras distintas. La revolución constituye, pues, una actuación de doble sentido, a saber: destrucción del orden anterior y creación de otro nuevo.
Revolución Francesa, Toma de la Bastilla (1789)
Aunque, en teoría, pueden producirse grandes revoluciones sociales de carácter pacífico y, en este sentido, se habla de la revolución que supuso el descubrimiento de la imprenta, de la revolución industrial del siglo XIX, de la revolución agraria o de la tecnológica, en sentido estricto, éstas, aunque supusieron enormes cambios sociales, fueron, en realidad, evoluciones, pues, el abandono de unas formas y la aceptación de otras se llevó a cabo con continuidad, manteniendo el orden social.
La revolución, como tal, supone una fuerte convulsión 
política, acompañada de acción violenta y con el firme propósito de subvertir el orden social. En este sentido, pueden ser considerados como ejemplo la Revolución Francesa, en la que desapareció la sociedad estamental y un sector del pueblo llano, la burguesía, derribó la monarquía, tomó el poder y estableció la república, modificando casi todas las instituciones anteriores: la forma de gobierno, el sistema de pesas y medidas, el calendario, los cultos religiosos, etc., o la Revolución Rusa de 1917, con todas las reformas radicales que llevó a cabo.

viernes, 6 de abril de 2012

Orden y control social

Se entiende por orden social el sistema de relaciones mediante el cual los distintos grupos e individuos colaboran a mantener la cohesión, a satisfacer las necesidades y a solucionar los conflictos sociales de acuerdo con determinados cauces y normas sociales. El orden social, pues, se sostiene gracias a la existencia de ciertos roles legalmente establecidos y aceptados, conforme a los cuales cada persona posee una serie de obligaciones y puede exigir determinados derechos. Desde este punto de vista, se denomina control social al proceso mediante el cual se intenta mantener el orden, la cohesión y el cumplimiento de las obligaciones de los individuos y de los grupos sociales.


La costumbre de celebrar en común determinados acontecimientos
sociales y familiares contribuye al mantenimiento de la estabilidad y la
cohesión sociales.
El ser humano es social por naturaleza y, en este sentido, resulta indudable la existencia en él de una serie de predisposiciones afectivas y sentimentales (simpatía, amor, tendencias gregarias...) que tienden a favorecer su integración social; pero además, todas las sociedades propenden a desarrollar formas colectivas mediante la cuales refuerzan el control social. Entre éstas cabe destacar las formas inorgánicas o flexibles, y las formas orgánicas o rígidas.
Entre las primeras, cabe destacar los usos y las costumbres; entre las segundas, las normas jurídicas.


a. Los usos y las costumbres: Se entiende por usos y costumbres determinadas formas de comportamiento o vigencias sociales surgidas de forma espontánea y desconocida que, de alguna manera, poseen fuerza coercitiva en el seno de determinados grupos.
Los usos y costumbres regulan numerosas formas de comportamiento cotidiano; por ejemplo, el saludo (no saludamos de la misma forma a los amigos que al jefe) o la forma de vestirse (no utilizamos el mismo atuendo para ir a la discoteca que para asistir a una boda).
Normalmente, la violación de los usos y costumbres suele llevar implícitamente una sanción de tipo afectivo: crítica, burla, desprecio, que frecuentemente, sobre todo si la costumbre infringida es vivida como importante, puede ser contundente y poseer un efecto profundamente correctivo.
b. Las normas jurídicas: Estas normas suponen la existencia de un Estado con capacidad para llevar a cabo el control social y para establecer un conjunto de sanciones de tipo coercitivo que defiendan el orden social.

domingo, 1 de abril de 2012

Status y rol

Una persona puede ser simultáneamente zapatero, padre de familia y miembro de una cofradía religiosa, y de acuerdo con cada una de estas situaciones, se espera de ella que tenga un determinado comportamiento, ejerciendo sus correspondientes actividades. Pues bien, desde el punto de vista sociológico, cada una de aquellas situaciones se denomina status y cada uno de estos comportamientos rol. De esta manera, se entiende por status la posición que una persona ocupa en la estructura social, y por rol el conjunto de actividades que son propias de cierto status.
Un individuo puede poseer diversos status y, en este sentido, podemos distinguir entre status atribuidos o adscritos y status adquiridos. Status atribuidos son aquellos que se le imponen a una persona con independencia de su voluntad; por ejemplo, nacionalidad, sexo, raza, hijos de determinado padre, etc. Status adquiridos, por el contrario, son aquellos que se han conseguido gracias a los esfuerzos, capacidades o actividades voluntarias: médico, profesor, amigo, borracho, etc.
Cada status implica un rol determinado, es decir, un conjunto de conductas y actividades en concordancia con dicho status; por ejemplo, el status de profesor lleva consigo la obligación de impartir enseñanza, realizar ciertos ejercicios y pruebas, etc.
Pero entre los numerosos status propios de cada persona suele haber uno que es el status principal o dominante, al que más tiempo dedica, y que, por tanto, tiende a dar su último significado a todos los demás y a condicionar fuertemente el conjunto de los roles anejos a los otros status.
En nuestra sociedad, sin duda alguna, para la mayor parte de los seres humanos, el status principal o dominante suele ser el profesional, que normalmente guarda una relación directa con la riqueza económica, con el poder y con el prestigio social, y que condiciona en gran manera la posibilidad y el modo de llevar a cabo el resto de los status en los que se halla inserto. De esta manera, de acuerdo con el status profesional y económico, cada persona tiende a situarse en una determinada clase o estrato social: clase alta, clase media, clase baja.


La movilidad social
Se entiende por movilidad social el acto de pasar de un estrato social a otro o, los que es lo mismo, el cambio de situación socio-profesional y de nivel de ingresos económicos.
Pitirim A. Sorokin (1889-1968)
Sociólogo ruso, posteriormente nacionalizado estadounidense,
llevó a cabo una notable actividad política durante la Revolución
Rusa de 1917, y posteriormente se refugió en EEUU e impartió
clases de sociología en la Universidad de Harvard.
En toda sociedad existe una jerarquía estratificada de modos diversos, que proporciona a los individuos y a los grupos humanos distinto nivel de participación en las ventajas y beneficios de la misma. Si en épocas pasadas esta estratificación se llevaba a cabo de manera rígida y de acuerdo con status y roles adscritos, en la actualidad, aunque continúan poseyendo una influencia importante ciertos factores hereditarios (pertenecer a una familia acomodada, obrera o pobre), se tiende a dar preeminencia a los adquiridos, es decir, a los individuales y personales: estudios o nivel de formación, habilidades, capacidades, etc.
Siguiendo al ruso Sorokin, suelen distinguirse tres factores principales de estratificación social, a saber, económicos (ingresos, rentas, bienes...), profesionales (médico, albañil, estudiante...) y culturales. Y en relación con ellos se puede distinguir entre movilidad horizontal y movilidad vertical.

  • Movilidad horizontal: Supone un desplazamiento lateral; consiste en el cambio de un status dentro del mismo nivel: un profesor que es nombrado jefe de estudios, un albañil que deviene encofrador, etc.
  • Movilidad vertical: Supone un cambio de status acompañado de un ascenso o un descenso de nivel social. Esta movilidad puede ser continua (ascenso o descenso dentro de una misma jerarquía profesional, por ejemplo, el botones que asciende a administrativo), discreta (salto de un estado a otro, por ejemplo, el constructor que deviene millonario) o intergeneracional, que es la más importante y la de mayor significado social, y consiste en poner al alcance de casi toda la población de una determinada época los status y los roles que en la época anterior eran privativos de una clase social superior (por ejemplo, la universidad puesta al alcance de las masas obreras).
En este sentido, podemos distinguir entre sociedad abierta y sociedad cerrada. Se entiende por sociedad cerrada aquella que posee una estratificación social rígida e impermeable, de tal manera que en ella la variación de status y de roles resulta difícil o casi imposible: sociedades de casta, sociedad estamental del antiguo régimen... Mientras que se denomina sociedad abierta la que tiene amplia movilidad social, por ejemplo, las sociedades europeas actuales.
A este respecto, la movilidad social y la calidad de vida de una sociedad suelen encontrarse en gran medida condicionadas por el aumento de los status medios y altos con relación a la época anterior, y por la existencia de una auténtica política de igualdad de oportunidades sociales, que, a su vez, suelen guardar una estrecha relación con el incremento tecnológico y con el nivel económico y de democracia; o, expresado de otra forma, en los estados ricos y democráticos existe un índice de movilidad social mayor que en los países en vías de desarrollo.