Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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sábado, 21 de junio de 2014

Ludwig Wittgenstein: el análisis del lenguaje

Ludwig Wittgenstein (1889-1951) es un filósofo austriaco nacionalizado británico. Estudió ingeniería y se dedicó a la lógica y a las matemáticas. Conforme profundizaba en estas disciplinas se despertaban en él intereses filosóficos. Será considerado el principal representante de la llamada filosofía analítica, filosofía que se ha dedicado al estudio del lenguaje: Dos son sus obras fundamentales: Tractatus logico-philosophicus e investigaciones filosóficas. Cada una de ellas representa una forma de acercarnos al lenguaje: o bien buscamos un lenguaje ideal al que se tienen que adecuar todos los lenguajes, o bien respetamos cada tipo de lenguaje sin establecer comparaciones. Esta disparidad de acercamientos ha hecho que se hable de dos Wittgenstein: el primero (el del Tractatus) y el segundo (el de las Investigaciones filosóficas).

1. El lenguaje como imagen
Para el "primer Wittgenstein", el lenguaje es una representación del mundo. El mundo es un conjunto de hechos, los cuales son representados por el lenguaje. La función del lenguaje es ofrecernos una imagen, un cuadro, de la realidad. Por tanto, los límites del lenguaje son los límites del mundo. Entre realidad y lenguaje se establece un fuerte paralelismo, con lo que, para decir el mundo, para representarlo, sólo hay un lenguaje adecuado: el lógico o científico. Pero, si esto es así, ¿qué pasa con otras cuestiones más importantes que quedan fuera del lenguaje científico (la ética, la religión, los sentimientos, etc.)? ¿O qué pasa con el lenguaje que utilizamos para hablar de la relación entre lenguaje y mundo (precisamente lo que está haciendo él en el Tractatus? Muy fácil: carece de sentido. "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse", nos dice al final de esta obra.
Y él, consecuente con esto, se retiró del mundo de la filosofía: se dedicó a la educación infantil, a la jardinería y a la arquitectura.

2. El lenguaje es un juego
Pero Wittgenstein regresó; aunque con una teoría del lenguaje diferente y muy novedosa. No hay ningún lenguaje ideal (como el científico) por el que se deben regir el resto de lenguajes. Cada lenguaje tiene su propia gramática, sus propias reglas. Hablar un determinado tipo de lenguaje es seguir unas ciertas reglas y normas, como en un juego. No hay un lenguaje, sino muchos lenguajes, una pluralidad de "juegos de lenguaje", y cada uno tiene detrás una forma de vida.


3. Filosofía y lenguaje
Para el Wittgenstein del Tractatus, la filosofía tiene una labor crítica: indicar cuándo un determinado tipo de lenguaje ha dejado de tener sentido. Esto ocurre al no responder al lenguaje ideal de la lógica. Al no defender que exista ese lenguaje ideal, el "segundo Wittgenstein" tendrá que definir una nueva misión para la filosofía. El filósofo se limitará a describir los "juegos del lenguaje", los aclarará. Incluso es una buena forma de afrontar los problemas filosóficos, pues éstos son en muchas ocasiones malentendidos lingüísticos, problemas de palabras o, como decía él, producidos "cuando el lenguaje se ha ido de vacaciones".

sábado, 14 de junio de 2014

Lenguaje y sociedad

Las palabras son a menudo en la historia más poderosas que las cosas y los hechos. (M. HEIDEGGER)

El lenguaje no es sólo un sistema de signos que refleja la realidad o que encauza nuestro pensamiento. Con el lenguaje hacemos algo: nos expresamos a nosotros mismos, nos comunicamos con los demás y también, en ocasiones, intentamos modificar el pensamiento y el comportamiento de otras personas. El lenguaje es tan central en la vida que tiende a ser controlado y dominado por ciertos grupos sociales. Nuestra labor desde la filosofía es desenmascarar esos usos y abusos del lenguaje.

1. La relación mutua entre lenguaje y sociedad
Cada sociedad tiene su lenguaje, es decir, usa de una determinada manera una lengua. Así, el lenguaje es reflejo del mundo social en el que se inscribe. Éste es el origen de las jergas o argots, que son lenguajes especiales que usan entre sí los distintos grupos sociales, ya sea por su relación profesional o por otro tipo de relaciones sociales.
A su vez, el uso de un determinado lenguaje va a ser el indicador de pertenencia de un individuo a un determinado grupo social. Por eso decimos que el lenguaje "hace algo", pues le debemos nuestra forma de relacionarnos con los demás y de interpretarnos a nosotros mismos. Las consecuencias son importantes, y no sólo desde un punto de vista antropológico, sino también ético y político. Así, en nuestra sociedad occidental la discriminación ya no es sólo económica o social, sino lingüística.
Nuestra sociedad, en términos generales, margina a aquellos que no dominan un determinado lenguaje; esto es lo que sucede con el lenguaje informático o con otros cuyo desconocimiento impide que disfrutemos de todas las ventajas que aparentemente ofrece nuestra sociedad. No se nos exige sólo saber leer, sino también saber leer determinados lenguajes.
Un papel fundamental en la relación entre lenguaje y sociedad es el que juegan los medios de comunicación social, que, si bien tienen una función de información y diversión, en muchas ocasiones se convierten en fuente de manipulación.

2. Los usos del lenguaje: retórica y sofística
La polisemia y la ambigüedad caracterizan nuestro lenguaje. Esto no es una desventaja, pues es lo que va a permitir cierta economía en su uso, ya que si cada palabra tuviera que referirse a una sola y misma cosa, nuestro lenguaje sería infinito y en el límite imposible. Pero también va a propiciar que se pueda usar el lenguaje para engañar, seducir o manipular. El lenguaje es un instrumento tan rico y maravilloso que permite tanto la creación de muchas posibilidades como la aparición de la mentira.

La disciplina que se ha dedicado al análisis del uso del lenguaje es la retórica, que puede ser definida como el arte de hablar bien, de utilizar argumentos para persuadir y convencer a otros. Pero no hay que confundir retórica con sofística; la retórica es la búsqueda de argumentos probables y razonables, más allá del dogmatismo y el escepticismo. Entre "sólo hay una verdad", actitud dogmática, y "no hay verdad", actitud escéptica, la filosofía retórica se lanzará a buscar la verdad con argumentos. La sofística, por su parte, sólo se preocupará de que el interlocutor quede convencido; sólo le preocupa el efecto del discurso, no la verdad que el discurso transmite.

3. El lenguaje como forma de dominación
El lenguaje está tan unido al ser humano, lo constituye de tal manera, que dominar el lenguaje es dominarlo a él. Entre otras muchas estrategias hay dos de especial relevancia: disminuir el vocabulario y jugar con la polisemia de las palabras.

Manipulación de las palabras
En la lengua hablada, que alcanza hoy a millones de seres de toda la tierra, los mensaje, la propaganda y los slogans se lanzan a las muchedumbres  a golpe de bombo y platillo. Nadie ha tenido una visión más clara que Hitler del significado de los signos y símbolos cuando se trata de manipular la voluntad de las personas o de encauzar en la dirección deseada sus sentimientos de odio y venganza. La fuerza de los slogans resulta aterradora y, lo que es peor, su contenido significativo puede mixtificarse hasta resultar casi irreconocible, sin que el lector o el oyente lo perciban. Por ejemplo, en nombre de la libertad y la democracia muchos países son oprimidos y reducidos a cenizas; no suele pensarse ante tales casos que palabras como "democracia" y "libertad" significan cosas diferentes, incluso casi contrarias, en distintas partes del mundo. En la Alemania de Hitler la apostilla de judío era el medio más cómodo de deshacerse de una persona molesta; y si resultaba demasiado evidente que el epíteto "judío" no podía aplicarse al caso, entonces la propaganda echaba mano del término "judío blanco". De modo que el slogan, con todo su valor asociativo, seguía estando presente. Que el campo significativo hubiese sido manipulado hasta el extremo de no tener ya nada que ver con el original, era lo de monos. El que quiera ser dictador haría bien en estudiar semántica.
B. Malmerg: La lengua y el hombre

viernes, 23 de mayo de 2014

Pensar, hablar y escribir

Además de decir la realidad y ordenarla, nos decimos a nosotros mismos, es decir, pensamos con el lenguaje y comprendemos nuestras experiencias a través de él.

1. ¿Pensamos como hablamos o hablamos como pensamos?
Si afirmamos que hablamos como pensamos, estamos afirmando que primero pensamos y luego exteriorizamos ese pensamiento interior mediante el lenguaje, es decir, que existe un pensamiento anterior al lenguaje que luego se encauza lingüísticamente. Si, por el contrario, decimos que pensamos como hablamos, estamos subrayando la dependencia de nuestro pensamiento con respecto a nuestro lenguaje.
Creer que nuestro lenguaje sólo es un instrumento de nuestro pensamiento es una posición demasiado ingenua. Aceptando que hay ciertos tipos de pensamiento que podemos llamar preconceptuales, como ha puesto de manifiesto la moderna neuropsicología, hemos de reconocer que el pensamiento humano está condicionado por el lenguaje. Hablar no es una mera copia de lo que ha sido antes pensado. En la conversión del pensamiento al lenguaje se produce un tránsito a una dimensión diferente, parecido al que se da al pasar del habla a la escritura.
El doble paso del pensamiento al habla y del habla a la escritura puede ser descrito como un proceso deficiente y, al mismo tiempo, exuberante. Al expresar nuestro pensamiento oralmente hay matices que se pierden (por eso es deficiente), pero a la vez nos puede hacer caer en la cuenta de nuevos matices (por eso es exuberante). Por esta razón es tan importante expresar lo que pensamos, ya que es la única manera de percatarnos de lo que pensamos y somos, de la riqueza de nuestras ideas y de sus insuficiencias; es la única manera de aprender y crecer humanamente.

2. De los sonidos a las letras
El paso del discurso oral al escrito supone también ese proceso doble de pérdida y ganancia. La escritura no es algo secundario con respecto al habla, como tampoco lo es el lenguaje con respecto al pensamiento, sino la inauguración de una relación diferente con el mundo y con nosotros mismos.
3. Literatura y experiencia
La experiencia humana llega a ser comprendida muchas veces mediante las narraciones. Los relatos son formas de comunicar experiencias. Ésta es la razón por la que la literatura supone la posibilidad de ampliar nuestras experiencias y conocer otras formas de amar, sentir y valorar. En muchas ocasiones llega incluso a aclararnos nuestra propia vida.

4. La invención de la escritura
ESCRIBA SENTADO
Museo del Louvre (París)

La escritura es uno de los inventos más cruciales de la humanidad. Ha cambiado la forma de ser del hombre y de relacionarse con los demás; incluso ha producido modificaciones en su constitución cerebral. La escritura nace cuando se constituye un sistema de signos capaz de expresar articuladamente necesidades y experiencias humanas. Esto comenzó a suceder en Mesopotamia, en la región comprendida entre los ríos Éufrates y Tigris, el sexto milenio antes de Cristo.
Los primeros signos escritos son inventarios de los productos que salían y entraban de las ciudades, en concreto de sus templos, centros tanto religiosos como económicos. No se puede hablar propiamente de escritura, ya que sólo son señales y ayudas para recordar. De hecho, los símbolos son representaciones esquemáticas de los objetos, los cuales reciben el nombre de pictogramas. A lo largo de los siglos se irán transformando en una escritura ideográfica, es decir, en una expresión de conceptos e ideas. Este esfuerzo expresivo, y a la vez social, continuará en las grandes civilizaciones posteriores como la civilización egipcia. Un momento importante es la aparición del alfabeto, creado por los fenicios hace unos 3.000 años.

sábado, 17 de mayo de 2014

Palabras y cosas

1. El significado del significado
Una de las funciones más importantes del lenguaje es la función referencial. Con ella, el lenguaje dice la realidad y se refiere al mundo. Estudiar la relación del lenguaje y el mundo es el objeto de la semántica, cuya misión fundamental es determinar el significado de las expresiones lingüísticas. La tarea de la filosofía es previa, pues se pregunta por el propio significado: ¿qué significa "significado"? ¿Qué hacemos o decimos cuando damos el significado de una palabra o frase?
En este punto es de especial importancia la distinción establecida por el filósofo y matemático G. Frege entre sentido y referencia. El sentido es "lo que dice" una expresión lingüística; la referencia es "aquello de que se habla". Se verá mejor la diferencia con un ejemplo. Las expresiones "discípulo de Platón" y "maestro de Alejandro Magno" tienen dos sentidos diferentes que se refieren a la misma realidad: la persona que tiene por nombre Aristóteles. Una distinción parecida es la que establece la lingüística entre "connotación" (sentido) y "denotación" (referencia).
El significado es, pues, la relación que se establece entre el lenguaje y la realidad, entre las palabras y las cosas.

2. La realidad se dice de muchas maneras
Desde siempre el ser humano ha querido dar cuenta de la complejidad de la realidad y de sí mismo, para lo cual ha utilizado y utiliza diversos lenguajes. Cada tipo de lenguaje le ha posibilitado un acercamiento distinto a esa realidad, pues todos ellos encierran una manera diferente de referirse a ella. Así, por ejemplo, utilizamos un lenguaje natural, si lo que queremos es sólo comunicarnos y desenvolvernos en el mundo; un lenguaje científico, si buscamos rigor y exactitud; un lenguaje poético, si queremos poner de relieve cualidades  ocultadas por los otros lenguajes; o un lenguaje religioso, cuando queremos apuntar a formas diferentes de ver la realidad y al ser humano en ella. Todos estos tipos de lenguaje son válidos, ya que contienen su parte de verdad. La tarea de la filosofía del lenguaje será precisamente estudiar las formas en que estos lenguajes se refieren a la realidad y expresan su verdad sobre ella.
Así pues, de una misma realidad podemos hablar de diferentes formas en función del tipo de lenguaje que utilicemos para expresarnos. La realidad "Sol", por ejemplo, va a ser descrita de diversas maneras según el lenguaje que empleemos:

- en el lenguaje natural: el Sol es una estrella que nos calienta, nos ilumina, marca el ritmo de nuestra vida...
- en el lenguaje científico: el Sol es una estrella enana situada a 149.600.000 kms. de la Tierra y tiene un diámetro de 1.392.000 kms.
- en el lenguaje poético: el Sol es fuente de vida y de alegría; es "el recuerdo de tu presencia" (podría decir un enamorado).
- en el lenguaje religioso: es sinónimo de poder y por eso muchas culturas lo presentan como un dios; el lenguaje religioso también utiliza elementos poéticos y, así por ejemplo, la Biblia dice del Sol: "lumbrera mayor para señorear el día".

3. Ordenar la realidad
Aprender una lengua es aprender una determinada manera de ordenar la realidad y clasificarla, pues cada lengua particular nos ofrece una visión del mundo. Esto es cierto y es una impresión que tenemos cuando aprendemos una lengua: no sólo aprendemos una gramática, sino también unas costumbres y una forma de pensar. Dos estudiosos del lenguaje, E. Sapir y B. L. Whorf, llegaron a afirmar que cada lengua determina nuestra manera de percibir y comprender el mundo. Esta hipótesis se conoce con el nombre de "hipótesis Sapir-Whorf" o del relativismo lingüístico, y afirma que nunca podremos comunicarnos plenamente con otras personas que hablen otra lengua. Ahora bien, de decir que nuestra lengua organiza el mundo no se deduce que ese mundo no pueda ser percibido y descrito por los hablantes de otra lengua, o que lo que nosotros vemos y nombramos no pueda ser visto y nombrado, aunque de otra manera, por esa otra lengua.

sábado, 10 de mayo de 2014

¿Qué es el lenguaje?

1. Características del lenguaje.
El lenguaje humano presenta una serie de rasgos entre los que destacan:
- Es adquirido, aunque existen unos determinados condicionamientos innatos.
- Es articulado, es decir, con pocos elementos podemos formar mensajes infinitos, lo que a su vez pone de relieve la creatividad del lenguaje.
- Es convencional, porque no hay relación entre las señales y los objetos designados.
- Es simbólico, es decir, las palabras están "en lugar" de las cosas.

2. Las dimensiones del lenguaje
Contestar a la pregunta "¿qué es el lenguaje?" es analizar sus dimensiones básicas. Hablar, utilizar un lenguaje, es el proceso mediante el cual alguien dice algo a alguien a propósito de algo sirviéndose de un código en un determinado contexto de interacción. De manera que hacer uso de un lenguaje supone:
- la utilización correcta de unos signos; adoptar este punto de vista es analizar el lenguaje desde su dimensión sintáctica.
- emplear un lenguaje para hablar sobre algo, sobre una realidad; éste es el punto de vista semántico.
- el uso que de él hacen los sujetos en un contexto determinado; implica situarnos en un punto de vista pragmático.
Sintaxis, semántica y pragmática constituyen las tres partes fundamentales de la moderna ciencia de los signos: la semiótica, cuyo creador fue Ch. Morris.

3. ¿Para qué sirve?
Una vez caracterizado el lenguaje como sistema de signos, podemos preguntarnos para qué lo utilizamos, es decir, qué funciones tiene. Teniendo en cuenta las aportaciones de la lingüística, podemos destacar las siguientes funciones:

1. Función referencial: Mediante el lenguaje podemos transmitir una serie de informaciones, captar la realidad, interpretarla e informar sobre ella.
2. Función dialógica: Con el lenguaje nos comunicamos con los demás y exteriorizamos nuestros pensamientos. Es lugar de encuentro y de mediación humana.
3. Función social y cultural: El lenguaje pone de manifiesto determinados contextos sociales y culturales, transmite opiniones sociales, crea creencias y es vehículo de formación de opinión.
Utilizando una metáfora, podríamos comparar el lenguaje con una red mediante la cual unos pescadores cogen peces del mar. Así, interpretando la metáfora, tenemos que: los pescadores son el emisor y el receptor del mensaje; la red es el código lingüístico; los peces pescados son la realidad dicha con el lenguaje, y la forma de pescar hace referencia a los usos sociales y costumbres de esos marineros concretos.
Por otro lado, cada uno de estos aspectos del lenguaje y sus funciones son analizados por saberes diferentes. La lingüística se interesa básicamente por los códigos (la red); la sociología, por el contexto social y cultural (por la barca, la familia, la aldea, etc.); la psicología, por cada uno de los que entablan comunicación (los pescadores). Y quedarían aspectos como la función referencial o la dimensión dialógica, entre otros, que son abordados por varias disciplinas a la vez, entre ellas la filosofía. Esta se ha centrado tradicionalmente en el lenguaje como captación del mundo y como forma de comunicación. Una filosofía del lenguaje actual tendría que tratar todos los aspectos.

4. ¿Cómo aprendemos a hablar?
A cualquier persona le puede asombrar la facilidad con la que un niño aprende su idioma. Para explicar este hecho, aparentemente tan sorprendente, se suelen utilizar dos teorías:

1. Teoría conductista: Según esta teoría, cuyo máximo representante es el psicólogo B. F. Skinner, el niño balbucea y, de repente, parece decir "mamá", lo que provoca la alegría de su madre, que está a su lado; esta alegría que el niño percibe actúa de refuerzo positivo. Esta teoría explica adecuadamente la adquisición de vocabulario; ahora bien, adquirir vocabulario no es dominar una lengua. Ser capaz de hablar un idioma no es sólo conocer palabras, también lo es conocer y usar una serie de reglas de combinación. Estas reglas constituyen la sintaxis o gramática de una lengua. La teoría conductista, no obstante, no puede explicar cómo el niño es capaz de aprender o conocer tantas reglas. Por eso se propone una nueva teoría.

2. Teoría innatista: Según esta teoría, la sintaxis y las reglas gramaticales básicas son innatas, no se aprenden. Esta capacidad para utilizar un lenguaje y aprender palabras se denomina "competencia gramatical universal", la cual es única para todas las lenguas. El defensor de esta teoría es el lingüista norteamericano N. Chomsky.

5. Aprendiendo a hablar
Actualmente se están desarrollando muchos estudios sobre el aprendizaje de las palabras en los niños. El pionero de este tipo de investigaciones fue J. Piaget, uno de los fundadores de la psicología evolutiva. Según él, el niño desarrolla el lenguaje, el pensamiento o la moral de una manera progresiva: desde lo más concreto y cercano hacia lo más universal y abstracto. En muy pocos años, el niño es capaz de entender y decir miles de palabras.
Las principales etapas en la adquisición del lenguaje son las siguientes:
- En los primeros seis meses los niños emiten sonidos y gritos que se identificarán cada vez más con los fonemas vocálicos y consonánticos de aquel idioma que escuche.
- Hasta los doce meses el niño produce vocalizaciones repetidas y pronuncia palabras por imitación. Es más capaz de entender lo que se le dice que de producir palabras con sentido. Puede articular palabras para referirse a personas u objetos que le rodean.
- Del año a los dos años ya es capaz de construir frases breves de modo correcto.
- A partir de los dos años el niño empieza a formar frases más largas y gramaticalmente correctas y, sobre todo, a ampliar su vocabulario.
Por otra parte, las aportaciones de las ciencias cognitivas son cada vez más importantes en este campo, pues permiten estudios psicológicos de los procesos de aprendizaje lingüístico desde su referencia cerebral. Con las modernas técnicas que fotografían el cerebro en funcionamiento podemos "ver", sorprendentemente, cómo se reconocen los sonidos.