Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 20 de mayo de 2019

¿Es el creacionismo una teoría científica?

Considerando que la evolución es un hecho demostrado, ningún evolucionista pierde ya el tiempo buscando nuevas pruebas. Sólo para refutar a los creacionistas se molesta uno en presentar la contundente evidencia a favor de la evolución ecumulada en los últimos ciento treinta años.
Ernst Mayr

El creacionismo es un movimiento antievolucionista de larga tradición en los Estados Unidos defendido por ciertos grupos fundamentalistas cristianos. En 1925 consiguieron que se phohibiese la enseñanza de la evolución en cuatro estados. Como en 1968 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró inconstitucionales las leyes que prohibían la enseñanza de la evolución en las escuelas, cambiaron de estrategia; llamaron a su propuesta "Ciencia de la Creación", y consiguieron que fuese enseñada en plano de igualdad con las teorías de Darwin.
Esta supuesta ciencia sostiene que "todas las especies de organismos aparecieron repentinamente durante la Creación"; que "el mundo existe desde hace unos miles de años", y que "el diluvio univeral fue un suceso real en el cual sólo una pareja de cada especie animal sobrevivió".
La última versión del creacionismo ha adoptado la denominación de "teoría del diseño inteligente", y ha iniciado en diversos países europeos una campaña de propaganda.


El creacionismo llega a España 
Lo que Darwin no sabía. Éste es el título de un ciclo de conferencias con el que miembros de la asociación estadounidense denominada "Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica" (PSSI en sus siglas en inglés) quiere darse a conocer en España, en particular en el mundo universitario y en prestigiosos foros de debate. Es el desembarco oficial de los postulados que cuestionan la teoría de la evolución y que, principalmente en EEUU, están respaldados por los movimientos creacionistas y, con una denominación más actual, por aquellos que defienden las ideas del diseño inteligente frente a las que promovió Charles Darwin.
"Nosotros no somos creacionistas, simplemente consideramos que, a la luz de los avances científicos actuales, resulta una tomadura de pelo que se siga sustentando que la teoría de la evolución es la que da respuesta al origen y desarrollo de la vida en nuestro planeta", asegura Antonio Martínez, oftalmólogo, el principal representante de PSSI en España. No se atreve a ofrecer una alternativa a la teoría sintética de la evolución y niega cualquier vinculación con movimientos religiosos. Sin embargo, si se le pregunta por otras asociaciones u organismos que respaldan este mensaje en España, remite a la página web del Servicio Evangélico de Documentación e Información, en cuya portada aparece un enlace directo a la Coordinadora Creacionista.
Tras diversas conversaciones a lo largo del día con responsables de la Universidad de Vigo, a última hora de la tarde confirmaron que la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicaciones rechazaba la autorización que en un principio había otorgado para celebrar la conferencia. Dicha escuela argumenta que se han dado cuenta de que los fines para los que fue pedida la utilización de su Aula Magna no se corresponden con los que ahora han conocido. La solicitud partió de los Grupos Bíblicos Universitarios.

J. Rico, "El creacionismo llega a España", EL PAÍS

domingo, 19 de mayo de 2019

Estereotipos y prejuicios

Los estereotipos son creencias acerca de lo que se supone son características comunes de los miembros de un determinado grupo social. Es un principio psicológico fácil de comprobar la tendencia a considerar iguales (física o mentalmente) a las personas que pertenecen a grupos distintos del nuestro: por ejemplo, para un blanco occidental los asiáticos o los negros africanos parecen iguales entre sí, especialmente si convive poco con ellos. Lo mismo se puede decir de cualidades mentales o conductuales: si se dan casos de delincuencia entre la población perteneciente a una minoría, es fácil que el estereotipo funcione generalizando hacia todo el grupo los casos singulares que han llamado nuestra atención. Se puede entender el riesgo de profecías autocumplidas que implica la presencia de estos estereotipos: si los miembros de un grupo son mirados y tratados como delincuentes, es posible que terminen siéndolo realmente.
Si los estereotipos son creencias previas excesivamente simplificadas, los prejuicios son actitudes negativas dirigidas hacia los miembros de un grupo; si este grupo es minoritario o alejado del poder, los prejuicios desembocan fácilmente en discriminación o agresividad dirigida hacia el grupo. Diversas experiencias han demostrado lo fácil que es inducir prejuicios, discriminación y agresividad de una parte de una comunidad a otra. En los años 60, el psicólogo Muzafer Sherif dividió a los asistentes a un campamento de verano en dos equipos (águilas y serpientes): a la vez que se fomentaba el sentido de pertenencia a uno de los grupos crecía la hostilidad hacia el otro. El resultado fue una frecuencia cada vez mayor de insultos, robos y agresiones de un grupo hacia el otro. La situación sólo se superó cuando se propusieron tareas en las que necesariamente debían colaborar los dos equipos.
La experiencia del campamento de verano ha sido reproducida en diversas ocasiones, tanto con niños como con personas adultas. Si un profesor dice a sus alumnos de nueve años que está comprobado que los rubios son peores estudiantes y compañeros que los morenos, generará una discriminación contra los rubios; discriminación que se invertirá si al día siguiente dice que estaba equivocado, que en realidad los peores son los morenos (experiencia que llevó a cabo la maestra Jane Elliot, en 1992). Incluso dividiendo las clases de estudiantes universitarios en dos grupos al azar (por ejemplo, verdes y amarillos) y pidiendo después a cada alumno que valorase los ejercicios de sus compañeros, ha podido comprobarse que los alumnos "verdes" puntúan más alto a los "verdes" que a los "amarillos", y viceversa.
¿Cómo eliminar los prejuicios? Muchas veces se ha dado por supuesto que, como los prejuicios nacen del desconocimiento, basta la mera convivencia para fomentar el conocimiento mutuo y eliminar los prejuicios. Sin embargo, las mayores tasas de discriminación se dirigen siempre hacia grupos próximos de los que cabe suponer un conocimiento mayor que de otros alejados. No es, por tanto, suficiente el mero contacto, sino que deben darse las siguientes circunstancias:
  • Debe tratarse de un contacto entre iguales (el frecuente trato entre amos blancos y esclavos negros en el sur de Estados Unidos no eliminó, sino que fomentó la esclavitud; lo mismo puede decirse de las relaciones entre varones dominantes y mujeres sometidas).
  • Debe fomentarse la cooperación entre grupos en tareas que benefician a ambos, pero siempre que tales tareas tengan éxito, ya que en caso contrario cada grupo culpará al otro del fracaso.
  • En la medida de lo posible, deben minimizarse la competencia entre grupos y los agravios comparativos.
  • Por supuesto, es fundamental el papel de la escuela y los medios de comunicación.
  Prejuicios inducidos en el aula  
¿Hasta qué punto pueden inducirse actitudes de adhesión ciega a un grupo o a un líder y, en consecuencia, el rechazo de los diferentes?
En 1967, el profesor Ron Jones, que daba clases de historia en un instituto de California, intentó experimentar con sus alumnos cómo fue posible el nacionalsocialismo: impuso una estricta disciplina en su clase, reforzó el sentido de pertenencia al grupo excluyendo a los disidentes y creó un movimiento al que llamó "La tercera ola". En cinco días, el movimiento se extendió por todo el instituto y, temiendo sus posibles consecuencias, la dirección del centro obligó al profesor a suspender la experiencia. Sin embargo, esos cinco días bastaron para demostrar que el fascismo no estaba tan alejado de los jóvenes de esa generación y que la chispa del autoritarismo puede prender en cualquier momento.
Una película de Dennis Gansel de 2008, titulada precisamente La ola, recoge el experimento del profesor Ron Jones, con algunas licencias y trasladando la acción de Estados Unidos a la mismísima cuna del nazismo, Alemania.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Las relaciones equivocadas

Nacemos seres humanos, pero llegar a ser personas es una vocación que nos ocupa toda nuestra vida.
Nuestra salud, la propia intimidad, la relación con las demás personas, el oficio o la profesión que ejerceremos, la libertad de que disponemos para tomar decisiones y el sentido que seamos capaces de dar a nuestra existencia son los elementos fundamentales para que seamos verdaderamente personas.

Entre los problemas que nos afectan a lo largo de la vida destacan, por cantidad e intensidad, los que nos crean nuestras relaciones con los demás, hasta tal punto que Jean-Paul Sartre llegó a decir que "el infierno son los otros". Esta afirmación resulta exagerada, puesto que las relaciones humanas nos causan problemas, pero también grandes satisfacciones.
Nuestras relaciones se desarrollan en diversos ámbitos. Todos nacemos en el marco de una familia, sea ésta la natural o la de acogida, o una institución de custodia, vivimos en un barrio, asistimos a un centro de estudios o de trabajo y buscamos un tú especial y único al que acompañar y que nos acompañe en el difícil camino de la vida.
Los problemas, pues, están servidos, porque no hay dos personas iguales, ni que vivan los acontecimientos de la misma manera, n que tengan expectativas de vida idénticas. Pero no es mejor, ni siquiera posible, la soledad: el hombre, decía ya Aristóteles, no puede vivir separado de otros hombres: sin ellos se hace un animal o un dios, y es mucho más habitual lo primero que lo segundo.
Los peligros que más frecuentemente acechan nuestras relaciones varían según el ámbito de las mismas:
  • En la convivencia con nuestros padres, muchos conflictos provienen de la poca consideración que ellos tienen hacia nuestra autonomía -siempre somos "pequeños" a sus ojos- , y de la escasa responsabilidad en la realización de nuestras tareas.
  • Con los amigos, los problemas los suscitan la competitividad y la desconfianza.
  • En las relaciones amorosas nos pierden muchas veces la urgencia por satisfacer nuestros deseos y la falta de hábitos de convivencia, que nos lleva a menudo a no saber renunciar en favor del otro para seguir caminando juntos.
  • Con los compañeros de estudio y de trabajo las dificultades surgen del desinterés hacia los otros y del poco sentido de cooperación.
Sin embargo, no podemos olvidar que a ser personas aprendemos y lo hacemos, para bien y para mal, de las personas con las que convivimos.
Dos son los requisitos fundamentales de toda relación humana satisfactorias: el respeto y el afecto.
  • El respeto es fundamental y primero, porque si no nos valoramos a nosotros mismos y a los demás como personas, si no tomamos conciencia de que nuestra vida y la de los demás son dignas de ser vividas, de que somos únicos e irrepetibles, será difícil que vivamos una vida auténticamente humana, y menos aún que ayudemos a los otros a hacerlo.
  • El afecto es también fundamental, porque el ser humano no es sólo ni principalmente racional: casi podríamos decir que es racional gracias al cariño que recibe, desde que nace, de su entorno. Por el afecto que se nos da, en forma de atenciones y cuidados, desarrollamos nuestras facultades físicas y mentales, y él constituye el fundamento de nuestra personalidad, de tal modo que la carencia de afecto daña nuestro cuerpo y nuestra mente, llegando a causar enfermedades de tanta gravedad como importante sea su ausencia.
Por tanto, para que nuestras relaciones con los demás no sean "equivocadas", es conveniente que estén presididas siempre por el respeto y, si es posible, también por el afecto, aunque este último no se puede exigir. Sea cual sea el ámbito en el que nos relacionemos y por mucha confianza que tengamos con las personas que están en él, es bueno que ofrezcamos el respeto y que lo exijamos de los demás. Tratar mal a alguien o consentir que alguien nos trate mal es una indicación clara de que esa relación no nos va a hacer mejores, ni a la otra persona ni a nosotros mismos. El afecto vendrá después, si es que viene, pero sólo perdurará si antes ha habido respeto, y entonces la amistad será sólida y consistente.

Un conflicto en una relación de amistad no tiene por qué significar siempre la ruptura. Superar las dificultades es una prueba de madurez y de afecto mutuo.


Por todo lo dicho, son muy importantes los gestos, las palabras y las acciones, porque muestran la disposición de una persona hacia aquellas con las que se relaciona. El desagrado, el rechazo, la desconsideración y la censura que podamos sentir hacia el otro se traslucen, a veces sin que nos demos cuenta. Pero, de la misma manera que nosotros los percibimos en los demás, ellos también los perciben en nosotros. Por eso hemos de hacernos dueños de nuestros gestos, de nuestras palabras y de nuestras acciones, para que podamos tratar con respeto y afecto a todos. Y como no nacemos con un cupo de relaciones asignado de antemano, si vemos que en una de ellas falta el afecto y, sobre todo, el respeto, quizá lo más prudente sea dejarla y seguir caminando. Afortunamente, el mundo está lleno de personas muy diversas.

martes, 14 de mayo de 2019

La teoría de la atribución

Singularidad: Propiedad de un hecho de distinguirse del resto.
Consenso: Acuerdo entre distintos sujetos.
Consistencia: Coherencia entre los actos y opiniones de un sujeto en distintos momentos.

Sabemos de la importancia que tiene la información previa (veraz o no) que tenemos sobre algo o alguien para la creación de las primeras impresiones. Cuando esta información no existe, actúan otros mecanismos psicológicos: se atiende a la conducta del sujeto y se atribuye ese comportamiento a unas causas. En principio, la atribución puede ser de dos clases: intrínseca o extrínseca. En la atribución intrínseca interpretamos el comportamiento a partir de rasgos propios del sujeto: por ejemplo, un obrero está sentado en vez de trabajar "porque es un vago". Por el contrario, en la atribución extrínseca interpretamos dicha conducta como consecuencia de alguna situación o circunstancia exterior: por ejemplo, un obrero está sentado en vez de trabajar "porque es su tiempo de descanso".
La teoría de la atribución es uno de los fundamentos de la psicología social. Los psicólogos hablan de error fundamental de atribución, que es la tendencia a exagerar los aspectos personales al atribuir causas a la conducta de los demás y a minimizarlos respecto a la conducta propia -"yo suspendo porque tuve mala suerte en el examen, mi compañero X porque es un vago"-. En los años 90 se reformuló esto introduciendo la atribución defensiva como la tendencia a atribuir los éxitos propios a las cualidades personales y los fracasos a factores externos -"aprobé matemáticas porque preparé bien el examen, suspendí inglés porque tuve mala suerte"-. 
Según el psicólogo Harold Kelley (1921-2003), la atribución está determinada por tres clases de información: singularidad, consenso y consistencia. Supongamos que Roberto nos dice que disfrutó mucho viendo una película. ¿Dónde está la causa de este hecho, en Roberto o en la película? Apliquemos los tres criterios: Roberto habitualmente se aburre en el cine, pero en esta ocasión se divirtió (singularidad); otros que vieron la película también pasaron un buen rato (consenso); además, Roberto ha dicho lo mismo en distintas ocasiones ante interlocutores distintos (consistencia). Podemos concluir, por tanto, que se trata de una película entretenida. Obviamente, si los tres criterios hubieran proporcionado diferentes resultados, la conclusión también habría sido diferente.


Para formarnos una primer impresión de alguien nos servimos de unos esquemas mentales, que pueden ser estereotipados o proporcionados por la misma situación. Por ejemplo: de alguien que lleva un uniforme tenderemos a pensar cualidades acordes con esa situación social (policía enérgico, enfermera atenta, etc.), mientras que asignamos a personas de otras razas, países o religiones propiedades que, según creemos, los definen. En otras ocasiones, la misma situación provoca que nos fijemos en unos aspectos antes que en otros.
Vamos a poner un ejemplo de esto último: vemos una mujer con traje de fiesta, zapatos de tacón, maquillaje, etc., empujando una silla con un bebé. ¿Qué nos dice esto sobre su persona? En principio destacamos lo que nos llama la atención de esta situación en el contexto en que se da, es decir, lo distintivo de ella. Si la mujer está rodeada de hombres con trajes de chaqueta y corbata y mujeres con atuendos similares al suyo, podemos pensar que se trata de los invitados a una boda o a algún otro acto social, y lo que llama la atención en ese contexto es la silla con el niño: precisamente por eso es lo más significativo, ya que nos indica que es una madre responsable que no descuida en ningún momento el cuidado de su hijo. Si, por el contrario, vemos a esa mujer junto a otras personas también acompañadas de niños pequeños, pensaríamos más bien que se trata de un acontecimiento escolar, como una reunión de padres, y lo que destaca es el atuendo: le atribuimos una preocupación excesiva por su apariencia personal y quizá también una ignorancia sobre las normas sociales que dictan el atuendo adecuado en cada ocasión.
En conclusión, la primera impresión se forma a partir de lo que no es habitual, lo que destaca en un contexto dado. El mismo hecho (la mujer con traje de fiesta y silla con bebé) puede tener significados radicalmente distintos en contextos también diferentes.

lunes, 6 de mayo de 2019

Cómo diferenciar la ciencia de la seudociencia

Durante toda mi vida he hecho ciencia y sé lo que es, pero me siento incapaz de definirla.
Richard Feynman

¿Qué es la ciencia? ¿Por qué la astronomía se considera ciencia y la astrología, seudociencia? ¿Cuáles son las características de la ciencia? ¿Son ciencias todas las que así se denominan?
Una de las dificultades que existe para definir la ciencia es que se trata al mismo tiempo de una actividad (lo que hacen los científicos) y de un cuerpo de conocimientos (lo que saben los científicos). Ocurre, además, que esa actividad no es igual en las diferentes disciplinas, y el cuerpo de conocimientos científicos se encuentra en permanente revisión y cambio, siendo, precisamente ésta, una de las características de la ciencia.
A través de los libros, los medios de comunicación y las personas que nos rodean, nos llegan ideas, reflexiones, pensamientos o predicciones, y no siempre resulta fácil diferenciar cuáles pueden considerarse "científicas" y cuáles no.
Algunas de las mejores producciones humanas, como el Quijote, la novena sinfonía de Beethoven o el Guernica de Picasso no son ciencia ni pretenden serlo. Sin embargo, dado el prestigio social que tiene el conocimiento científico hay ideas, reflexiones y predicciones que quieren hacerse pasar por científicas sin serlo: es lo que se conoce como seudociencia (del griego pseudo, "falso"). Es el caso de la parapsicología, la astrología o la ufología, así como el de ciertas sectas que pretenden dictar tratados científicos desde creencias religiosas.
Es necesario, en consecuencia, disponer de un conjunto de criterios que nos ayude a identificar la ciencia y a diferenciarla de la seudociencia.

Lo que caracteriza a la ciencia, por encima de cualquier otra consideración, es el modo en que se enfrenta a las cuestiones y el rigor que utiliza. Uno y otro le permiten dar explicaciones cada día más ajustadas sobre el mundo y los procesos que en él ocurren.