miércoles, 26 de enero de 2011
Ética para Amador
Ética para Amador es un ensayo escrito en 1991 por el escritor y filósofo español Fernando Savater para su hijo Amador, que consta de 9 capítulos y trata sobre la ética, moral y filosofía de la vida a través de la historia. El libro está escrito en un lenguaje sencillo y está dirigido al público general, en especial a los jóvenes. Es un libro destinado a hablar de ética a los adolescentes principalmente (también a personas adultas, pero en menor medida), sin caer en una simple narración de una serie de ideas morales, o que parezcan un manual de cómo actuar en situaciones prácticas de la vida. Pero intenta contribuir filosófica y literariamente al planteamiento de esa manera de actuar, que es en el fondo la ética.
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Lecturas: Ensayo
miércoles, 19 de enero de 2011
El arte de rehacerse: la resiliencia
Sal Terrae publica en 2009 este trabajo de Monika Gruhl, pedagoga social alemana. No se trata de un libro de ejercicios o recetas, sino ideas interesantes, entrelazadas, que suponen una reflexión sobre muchos asuntos cotidianos en los que todos nos veremos identificados.
Unos apuntes para comprender en líneas generales el planteamiento de este trabajo:
Incesantemente nos vemos expuestos a fuerzas que no somos capaces de controlar. Las dificultades y los sufrimientos forman parte de la vida en la misma medida que los éxitos y las alegrías. En lugar de querer eludirlos a toda costa, es mejor aprender a afrontarlos y a recuperarse de ellos. Las personas que logran hacerlo han comprendido que es posible aprender el arte de la resiliencia.
Unos apuntes para comprender en líneas generales el planteamiento de este trabajo:
Incesantemente nos vemos expuestos a fuerzas que no somos capaces de controlar. Las dificultades y los sufrimientos forman parte de la vida en la misma medida que los éxitos y las alegrías. En lugar de querer eludirlos a toda costa, es mejor aprender a afrontarlos y a recuperarse de ellos. Las personas que logran hacerlo han comprendido que es posible aprender el arte de la resiliencia.
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Lecturas: Ensayo
viernes, 10 de diciembre de 2010
Padres brillantes, maestros fascinantes
Augusto Cury es un médico psiquiatra brasileño. Ha publicado diferentes libros dirigidos a aquellos que desean mejorar su calidad de vida y su relación con la vida y con los demás. Según afirma en Padres brillantes, maestros fascinantes, muchos fueron los que le pidieron que escribiera sobre la educación. Apoyado en sus conocimientos sobre inteligencia emocional, en su experiencia como padre y en su experiencia tratando a pacientes con difíciles vivencias infantiles y juveniles, nos ofrece este ensayo, con ideas interesantes, para padres y para maestros, que no sólo quieren que sus hijos o alumnos estén preparados, aprendan, sean buenos compañeros, sino que, sobre todo, sean felices, deseen aprender y recuperen las emociones que se transmiten con las historias verdaderamente humanas.
De entre todas sus reflexiones, me quedo con el concepto del síndrome del pensamiento acelerado, esto es, el ritmo mental que tienen nuestros alumnos, que les dificulta seguir el trabajo escolar, ya que éste implica reflexión, silencios, concentración, en definitiva, un ritmo más lento para el que no están acostumbrados.
De entre todas sus reflexiones, me quedo con el concepto del síndrome del pensamiento acelerado, esto es, el ritmo mental que tienen nuestros alumnos, que les dificulta seguir el trabajo escolar, ya que éste implica reflexión, silencios, concentración, en definitiva, un ritmo más lento para el que no están acostumbrados.
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Lecturas: Ciencias de la Educación
martes, 7 de diciembre de 2010
Elogio de la lectura y la ficción
Hoy, desde Estocolmo, Vargas Llosa nos ha regalado su discurso de aceptación del Nobel. Lo he escuchado en directo por televisión, y además de emocionarme, me ha llenado de enseñanzas sobre la lectura, la escritura y la literatura:
Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.
Seríamos peores de lo que somos sin los buenos libros que leímos, más conformistas, menos inquietos e insumisos y el espíritu crítico, motor del progreso, ni siquiera existiría. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficción lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condición humana, y que debería ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.
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Noticias
jueves, 11 de noviembre de 2010
Verónica decide
Ángela Becerra escribió ayer en su columna de adn sobre el caso de Verónica Fernández. Me parece interesante que conozcamos esta injusta situación:
Parece el inicio del título de uno de los libros de Coelho pero, desgraciadamente, la historia no es ficción. La pesadilla de Verónica Fernández es una flagrante prueba de una injusticia de nuestra justicia. El juzgado de instrucción número 1 de Ocaña (Toledo) acaba de condenar a Verónica a 15 días de trabajos en beneficio de la comunidad por haber llamado violador, hijo de puta y pederasta al animal que desde los tres años la ha ido matando de a poquito. Ella decidió hablar.
El hombre al que ella llamaba papá, el que le quemó sus juguetes a sus tres añitos, el que la hacía sentar sobre un brasero y le hacía beber su orina; el que la sacaba desnuda al balcón en las madrugadas heladas y la llevaba al cementerio a darle duro; el que le introdujo en su vagina una y otra vez sus sucios dedos y un mortero; el que la obligaba a hacerle continuas felaciones y la hacía dormir con un cuchillo bajo la almohada mientras la violaba, para estupefacción de ella, sigue libre y coleando. Caminando con su arma entre las piernas, a pesar de que lo denunció en el año 2007.
Mientras los políticos que mandan siguen mirando encuestas de posibles triunfos, la realidad de esta ciudadana, que busca amparo en las instituciones, es un caso que sigue sin resolver. Señores, ¿qué demonios hacen con el poder? Ustedes no están para calentar sillones. Están para impartir justicia. Demuestren de una puñetera vez que para algo sirven.
Parece el inicio del título de uno de los libros de Coelho pero, desgraciadamente, la historia no es ficción. La pesadilla de Verónica Fernández es una flagrante prueba de una injusticia de nuestra justicia. El juzgado de instrucción número 1 de Ocaña (Toledo) acaba de condenar a Verónica a 15 días de trabajos en beneficio de la comunidad por haber llamado violador, hijo de puta y pederasta al animal que desde los tres años la ha ido matando de a poquito. Ella decidió hablar.
El hombre al que ella llamaba papá, el que le quemó sus juguetes a sus tres añitos, el que la hacía sentar sobre un brasero y le hacía beber su orina; el que la sacaba desnuda al balcón en las madrugadas heladas y la llevaba al cementerio a darle duro; el que le introdujo en su vagina una y otra vez sus sucios dedos y un mortero; el que la obligaba a hacerle continuas felaciones y la hacía dormir con un cuchillo bajo la almohada mientras la violaba, para estupefacción de ella, sigue libre y coleando. Caminando con su arma entre las piernas, a pesar de que lo denunció en el año 2007.
Mientras los políticos que mandan siguen mirando encuestas de posibles triunfos, la realidad de esta ciudadana, que busca amparo en las instituciones, es un caso que sigue sin resolver. Señores, ¿qué demonios hacen con el poder? Ustedes no están para calentar sillones. Están para impartir justicia. Demuestren de una puñetera vez que para algo sirven.
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