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domingo, 20 de diciembre de 2020

El experimento del movimiento aparente de Wertheimer

El estudio experimental inicial de la escuela Gestalt fue la investigación hecha por Wertheimer del "movimiento aparente". Ya que ningún otro experimento de la Gestalt ha sido tan citado en la bibliografía psicológica, es apropiado hacer un breve resumen de esta investigación clásica, aunque el trabajo de Wertheimer ha sido bastante desarrollado y aumentado por otros científicos, alemanes y norteamericanos, en estudios más recientes.

Si se colocan dos luces eléctricas separadas entre sí algunos centímetros en un borde de una mesa, y se coloca una varilla verticalmente sobre el otro borde, entre las luces y una pared cercana, y equidistante de ambas luces, se percibirán dos sombras de la varilla sobre la pared. Ahora bien, si las luces se prenden y se apagan alternadamente, en sucesión rítmica y a una velocidad apropiada, la sombra de la varilla parecerá moverse hacia adelante y hacia atrás entre las dos posiciones. Cuando el tiempo entre las dos exposiciones de luz sea demasiado corto, las sombras aparecerán simultáneamente, cada una en su lugar; cuando el tiempo sea demasiado largo, habrá sólo una sucesión de sombras -primero una y después la otra, en sus respectivos lugares. En ninguno de estos casos extremos aparecerá el movimiento de las sombras, pero pueden observarse varios grados de movimiento aparente hacia atrás y hacia adelante de las sombras, en la medida en que el intervalo de tiempo entre el apagar y el prender las luces sucesivamente llegue a un óptimo, el que, para el experimento de Wertheimer, fue de alrededor de 60 milisegundos.

Sin duda, el lector está familiarizado con este tipo de cuestiones en la vida cotidiana. Enseguida se nos viene a la cabeza el cinematógrafo, inventado por los Hermanos Lumière a partir de sus trabajos realizados entre 1892 y 1895, quienes a su vez se basaron en los trabajos del fisiólogo belga Joseph Plateau (1801-1883). Os dejo a continuación un enlace de un artículo publicado en EL PAIS Digital en 2019, sobre la trayectoria profesional de Plateau:


Por su parte, Wertheimer no estuvo interesado por la invención o mejora de mecanismos e instrumentos para las imágenes en movimiento, sino que estuvo interesado en asuntos científicos más fundamentales: el cómo y el porqué del movimiento aparente.

Después de que Wertheimer reunió sus hechos experimentales, intentó explicarlos. Obviamente, el movimiento que sus sujetos reportaban era "subjetivo", puesto que no había movimiento "real"; el movimiento ocurría en el ambiente conductual, más que en el geográfico; sin embargo, no había explicaciones del fenómeno que parecieran hacer justicia a la experiencia. Wundt había dicho que las sensaciones cinestésicas, producidas por movimientos rápidos de los ojos cuando el sujeto miraba de un estímulo a otro, podía proporcionar los indicios para la percepción del movimiento, del mismo modo que Berkeley decía que otras sensaciones de los globos oculares nos daban nuestro criterio para juzgar la distancia de un objeto hacia nosotros. No obstante, Wertheimer pudo obtener informes claros de movimiento incluso cuando se aplicaban dos pares de estímulos simultáneamente: uno llevando el movimiento en dirección opuesta al otro, y cuando el tiempo tomado para la presentación de ambos pares de estímulos era menor que el tiempo necesario para que los globos oculares reaccionaran a un solo par.

Se encontró que otras explicaciones eran igualmente poco satisfactorias. Wertheimer concluyó que no se podía llegar a una solución del problema en términos de sensaciones simples concebidas como buenas representaciones de simples objetos físicos (estímulos) o de simples procesos neurales unitarios. Incluso, no estaba satisfecho con la idea de llamar ilusión al movimiento y atribuirlo a la influencia de la experiencia pasada o significado. Creía que era una experiencia tan real como cualquier otra y tan merecedora de atención psicológica como cualquiera que fuese una totalidad experimentada, y no podía reducirse a alguna combinación de sensaciones elementales, pegadas con quien sabe qué tipo de "engrudo mental".

Empleando los términos de Koffka, podemos decir que la posición de Wertheimer fue en el sentido de que el ambiente conductual no está relacionado puntualmente con el ambiente psicológico ni con hechos fisiológicos subyacentes. El nombre que le dieron los psicólogos de la Gestalt a aquella teoría que apoya una correspondencia uno a uno entre estímulos específicos y sensaciones específicas fue hipótesis de la constancia.

A fin de poner énfasis en la naturaleza gestáltica única del movimiento observado donde físicamente (geográficamente) no había movimiento, Wertheimer lo llamó fenómeno phi, y decidió investigarlo. La explicación a la cual llegó fue isomorfismo. El movimiento aparente -una totalidad de experiencia dinámica, unificada- se interpretó como debido a una totalidad organizada análogamente en los procesos cerebrales. Se explicaron los fenómenos molares por referencia a hechos fisiológicos molares que tenían una estructura paralela a la estructura mental en sus propiedades. Wertheimer descartó las nociones tradicionales de función neural, con su énfasis en la actividad compuesta de pequeñísimos unidades automáticas, y supuso la existencia de "procesos cruzados" en el cerebro y en su órgano adjunto, el ojo. Sólo de esta manera podía comprender la percepción de movimiento cuando no la había en la situación-estímulo misma. Se consideró que la percepción era el resultado de una organización dinámica dentro del sistema nervioso -una organización que tenía lugar naturalmente bajo las condiciones de estimulación adecuadas-.

martes, 26 de diciembre de 2017

La percepción

1. Definición general
El ser humano no capta la realidad fragmentariamente, como si fuera un mosaico de sensaciones. El objeto directo de nuestra percepción son los objetos y los acontecimientos o sucesos. Así, percibimos directamente "un melocotón", no una suma de colores, olores y formas. Para estudiar los procesos perceptivos, los descomponemos en elementos como estímulos o sensaciones, pero en la experiencia real no procedemos sumando simplemente los datos recibidos de los sentidos.
Por lo tanto, el sujeto no es un ser pasivo que se limite a captar la estimulación del medio, sino, al contrario, un ente activo. Multitud de estudios y experimentos han puesto de manifiesto esa actividad del sujeto, ya que la percepción se halla condicionada por el aprendizaje, las experiencias pasadas y los esquemas cognitivos, además de por otros factores subjetivos como las motivaciones, los intereses, etc.; o sociales, como el lenguaje y la cultura.

2. Teorías sobre la percepción
Desde mediados del siglo XX se puede decir que no existe un solo manual de psicología general que explique el tema de la percepción sin tomar como hilo conductor básico la teoría de la Gestalt. Por tanto, podemos decir que, al contrario que en otros campos, en lo que se refiere a la percepción existe una única teoría psicológica, admitida por todos con más o menos matices; esta teoría se opuso contundentemente a la concepción antes dominante, el asociacionismo, ligado a la escuela estructuralista, y con posterioridad a ella no han aparecido teorías alternativas, sino únicamente complementos o matizaciones sobre un fondo general de acuerdo.

 El asociacionismo   
En los primeros años de la psicología científica, sus cultivadores (Wundt, Titchener y otros) aceptaron los presupuestos básicos de la filosofía empirista, según la cual la mente del hombre al nacer es como una hoja de papel en blanco y las sensaciones suponen siempre el inicio de la vida mental. Por tanto, todo lo que hay en la mente humana debe ser derivado exclusivamente de las sensaciones.
Según la escuela asociacionista, se perciben primero las sensaciones aisladas (manchas de luz y color; cualidades táctiles como la dureza, la tersura, etc.). Con posterioridad, estas sensaciones se asocian entre sí y su simple suma constituye la percepción global del objeto. De esta manera, Wundt explica la percepción como si fueran un mosaico formado por átomos de sensaciones elementales.
En el asociacionismo, el sujeto adopta un papel pasivo, puesto que la percepción es el resultado de la suma de sensaciones según leyes puramente mecánicas.

Max Wertheimer 1880-1943
 La Gestalt   
La palabra alemana gestalt significa "forma", por lo que muchos manuales en castellano prefieren denominar a este movimiento como escuela de la forma. El nacimiento de esta escuela psicológica se sitúa en los experimentos realizados por Max Wertheimer entre 1910 y 1920. Uno de estos experimentos, que después fue bautizado como "percepción del movimiento fhi", fue decisivo en la deducción de uno de los principios básicos de la Gestalt. El experimento consistía en lo siguiente: Wertheimer iluminaba sucesivamente dos líneas verticales separadas un centímetro; cuando el intervalo entre los dos resplandores era de aproximadamente entre 1/30 y 1/5 de segundo, el observador no percibía dos líneas, sino "una sola línea que se desplazaba". Por lo tanto, concluyó Wertheimer, la percepción no se construía como una suma de elementos (luz A a la izquierda + oscuridad + luz B a la derecha), sino como una totalidad que no aparece en ninguna de las sensaciones: una única luz en movimiento.
Aparte de Wertheimer, los principales representantes de la Gestalt fueron Köhler, Koffka y Lewin. Se mostraron contrarios al asociacionismo, defendiendo que la percepción no se constituye por una suma de elementos o partes; al contrario, percibimos directamente totalidades organizadas (formas o configuraciones). Estos todos estructurados que se perciben son algo más que la suma de las partes, ya que se encuentran organizados según leyes fijas de la percepción que no dependen de los elementos, sino que se imponen a ellos. A diferencia de otras escuelas que insistieron en la necesidad del aprendizaje y la experiencia en la percepción, la Gestalt afirmó la existencia de capacidades innatas para configurar las percepciones.

 Teorías cognitivas    
Comenzaron a desarrollarse en la década de los sesenta. En líneas generales podemos decir que establecen ciertas analogías entre el funcionamiento del cerebro y el de los ordenadores. Para estas teorías, la percepción se incluye dentro de un campo más amplio como es el de la cognición, hallándose plenamente interrelacionada con otros procesos mentales superiores como la memoria o la toma de decisiones. Se trata de un proceso constructivo en el que el sujeto anticipa unos esquemas, grabados en la memoria como resultado de experiencias anteriores, según los cuales deben organizarse las sensaciones. Se trata de un típico proceso de feedback que podemos esquematizar así:
  1. Interpretamos los datos (sensaciones) a partir de unos esquemas mentales.
  2. Los esquemas van modificándose para ajustarse a los datos recibidos.
  3. Desde estos esquemas modificados vamos interpretando los nuevos datos.
En suma, aprendemos a percibir y, como resultado de ese aprendizaje, se crean esquemas cognitivos que condicionan nuestra futura percepción de la realidad. Estos esquemas suelen asociarse a etiquetas (palabras o conceptos) que condicionan la forma en la que percibimos los objetos.

 Enfoque neuropsicológico  
Iniciado por Donald Hebb y desarrollado posteriormente por Luria, este enfoque intenta relacionar la percepción con la actividad neuronal. Según Hebb, la percepción es un proceso cuyo componente principal son las llamadas asambleas celulares. Éstas son uniones sinápticas de las neuronas como resultado de algún acontecimiento perceptivo anterior. Dichas asambleas permanecen consolidadas gracias a la experiencia y el aprendizaje. De esta forma, se intentan traducir los esquemas perceptivos descubiertos por los psicólogos gestaltistas en términos de agrupaciones neuronales relativamente estables.
Ahora bien, esto no significa que esas uniones sinápticas sean inmodificables; por el contrario, se pueden formar nuevas asambleas o desunir las ya consolidadas de una manera gradual, como consecuencia de nuevos acontecimientos perceptivos. Las uniones entre asambleas celulares, las cuales se activan unas a otras, permiten explicar fenómenos perceptivos complejos e incluso la plasticidad del propio pensamiento.