| Con 119 años cumplidos en enero de 2022, la japonesa Kane Takana es actualmente la persona viva más vieja del planeta. |
lunes, 10 de enero de 2022
Recetas para vivir más y mejor
sábado, 2 de octubre de 2021
Emisiones de carbono: el estado de la cuestión
1. Emisiones de carbono y crisis económica
Los tiempos de zozobra económica, como la crisis del petróleo de 1973 y la crisis financiera mundial de 2008, han supuesto solo breves frenazos en las emisiones de gases de efecto invernadero. La culpa es de los combustibles fósiles que se queman para producir electricidad, propulsar vehículos, calentar hogares y en procesos industriales, como la fabricación de cemento.
Los datos que tenemos de la pandemia de la COVID19 sugieren que tampoco esta crisis tendrá un impacto apreciable a largo plazo en las emisiones. Tras una caída inicial durante el confinamiento, se han catapultado al mismo punto donde estaban antes de la crisis en los países de ingresos bajos y medios.
Gran parte de las emisiones en aumento provienen de economías emergentes, sobre todo, de China. Son naciones que todavía tienen que alcanzar el ritmo de las demás. Por otra parte, aunque el nivel de contaminación de las economías de Occidente ha bajado o se ha mantenido estable en años recientes, éstas siguen encabezando la lista de las mayores emisiones de carbono per cápita.
El uso de la tierra es una fuente importante de gases de efecto invernadero: los terrenos son deforestados y reconvertidos para la ganadería y otros usos. La mayoría del exceso de CO₂ acaba en la atmósfera, aunque los océanos y la tierra actúan también como grandes sumideros.
2. Temperatura en tierra y mar
El resultado de un exceso de emisiones de carbono hace que suban las temperaturas en tierra y mar, mientras que los niveles más altos de CO₂ provocan que el océano y la atmósfera retengan más calor.
En tierra, los cinco años entre 2015 y 2019 han sido los más cálidos de los que se tiene registro. Desde 1980, cada década posterior ha hecho más calor que cualquier década anterior desde 1850.
Más del 90% del exceso de calor se almacena en los océanos. Las aguas de la superficie se han calentado antes y más rápido, pero el calor empieza a penetrar en las capas más hondas.
Así, la temperatura marina alcanzó una cifra récord en 2020. Las áreas de zonas templadas del Atlántico y del Pacífico, y en los polos, mostraron las mayores subidas.
3. Capa de hielo y nivel del mar
El aumento de las temperaturas en tierra y mares está empezando a tener consecuencias significativas en las capas de hielo de nuestro planeta. En especial, el primer perjudicado está siendo el Ártico, donde el área del océano cubierto por hielo ha experimentado un declive a largo plazo desde que empezaron a hacerse las mediciones vía satélite, en 1979, hasta la actualidad.
La tendencia es la desaparición de 540.000 kilómetros cuadrados por década, un área del tamaño de Francia. El hielo del Antártico aumentó poco durante el mismo período, debido a los patrones cambiantes de viento, aunque eso no significa que no se esté calentando. Al parecer, su capa de hielo es cada vez más frágil.
El Servicio de Monitorización Mundial de Glaciares recoge datos de la masa de hielo usando un conjunto de glaciares de referencia en diecinueve zonas montañosas. Llevamos 31 años consecutivos de deshielo, con una pérdida anual de 0,7 toneladas de agua por metro cuadrado. Y la desaparición acumulada de hielo desde 1970 ya va por las 21,1 toneladas de agua por metro cuadrado.
Mientras el hielo se derrite y los océanos se calientan, el nivel del mar sube. Las cifras han aumentado continuamente desde enero de 1993, cuando comenzaron a usarse las mediciones de alta precisión que existen en la actualidad. El ritmo promedio de subida está alrededor de 3,2 milímetros al año desde hace veintiocho años, aunque ha ido creciendo a lo largo del tiempo.
4. Clima extremo
El efecto del cambio climático en la frecuencia y la intensidad de eventos extremos es, a veces, difícil de distinguir de las variaciones naturales. Sin embargo, los modelos algorítmicos cada vez son más certeros a la hora de calcular su probabilidad bajo diferentes escenarios de calentamiento. Para empezar, la intensidad de los huracanes y los ciclones tropicales está aumentando, y, además, estos liberan cada vez más agua. Y las temperaturas extremas de verano que ha experimentado Europa en los últimos tres años se han visto, también, exacerbadas por el cambio climático. Mientras, Bangladesh, China, la India, Nueva Zelanda y el sur de África se han visto sacudidas por inundaciones cada vez más frecuentes.
Por otra parte, es posible que los incendios forestales en todo el mundo hayan disminuido debido a los patrones de lluvias, aunque la mala noticia es que son más destructivos e intensos cuando tienen lugar. En California, por ejemplo, se estima que el cambio climático ha contribuido a la quema de casi el doble de superficie de bosque en comparación con lo esperado por causas naturales.
jueves, 16 de septiembre de 2021
Mediciones del dióxido de carbono desde el periodo preindustrial
La Tierra se está calentando. 2020 fue el segundo año más cálido del que se tiene registro, con una temperatura media de 1,2ºC. por encima de la media de épocas preindustriales. Esto significa que ya estamos casi llegando al límite de 1,5ºC., que las naciones se comprometieron no rebasar para frenar el calentamiento global.
En marzo de 1958, el científico especialista en clima Charles David empezó a medir el dióxido de carbono en la atmósfera desde una estación de monitorización en lo alto del monte Mauna Loa, en Hawai. Las mediciones continúan hoy en día en manos de la Administración Estadounidense Oceanográfica y Atmosférica. Esto, junto con muestras de aire atrapadas en capas profundas de hielo en el Antártico, nos permite seguir la pista a la evolución de las concentraciones de este gas de efecto invernadero desde hace 800 000 años.
El promedio para 2020 fue el más alto de la historia. Las cifras empezaron a subir a finales del siglo XVIII, cuando la industrialización de Occidente se volcó en la minería y en la quema de carbón en grandes cantidades.
En el siglo XX, el crecimiento exponencial de la población y del consumo ha disparado la extracción y el uso de combustibles fósiles. Al mismo tiempo, cada vez se utiliza más tierra para cultivos y ganadería, lo que ha catapultado los niveles de CO₂ y metano, otro temible gas de efecto invernadero. Hay un tercero a la alza, el óxido nitroso, que es liberado por la agricultura industrial.
domingo, 12 de septiembre de 2021
¿Qué puedo hacer para reducir las emisiones de carbono?
Según los últimos datos del Banco Mundial, sabemos que las emisiones promedio por persona fueron de alrededor de 5,25 toneladas métricas de CO₂ en España y 13 toneladas en Estados Unidos. Es una cifra mucho más baja que en el pasado, debido a que cada vez menos electricidad proviene del carbón y más de fuentes renovables.
Es cierto que esa caída ocurrió sin que la mayoría de la gente hiciera nada diferente. Sin embargo, para tener alguna posibilidad de acercarse a las emisiones netas de carbono cero para mediados de siglo –lo que se necesita para limitar el calentamiento global a un nivel "seguro"–, todos debemos hacer cambios en nuestros estilos de vida y hogares. Éstas son algunas ideas:
- Si debes conducir, hazte eléctrico: Un tercio de las emisiones de CO₂ de un hogar medio proviene del transporte por carretera. Si puedes vivir sin coche, mejor. Si no puede, cambiar a un automóvil eléctrico puede eliminar en gran medida las emisiones. Si no puede ser eléctrico, compra un vehículo más pequeño y que ahorre más combustible. Evita el diésel, por la contaminación del aire que produce.
- Cambia a una bomba de calor: Otro tercio de las emisiones de los hogares proviene de la calefacción. La instalación de una bomba de calor podría reducir la cifra a la mitad y, de paso, puede ahorrarte dinero a largo plazo. Pero ten en cuenta que este sistema sólo es adecuado para propiedades bien aisladas.
- No vueles con tanta frecuencia: Antes de las pandemia, alrededor de una décima parte de las emisiones domésticas procedían de vuelos. Los viajeros frecuentes pueden tener una enorme huella de carbono. Para hacernos una idea, volar de Madrid a Nueva York produce alrededor de 3,4 toneladas de CO₂ por pasajero, más o menos, el equivalente a poner 11.526 lavadoras.
- Consume menos carne y productos animales: En todo el mundo, cada vez se despeja más tierra para nuevas granjas, lo que es desastroso para la vida silvestre y libera mucho carbono por culpa de la deforestación. Contrariamente a la creencia popular, lo que comes importa mucho más que de dónde viene. Las emisiones por kilogramo de carne roja y queso pueden ser alrededor de cien veces más que las de nueces, frutas y verduras.
sábado, 11 de septiembre de 2021
26ª Conferencia de las Partes (Glasgow 2021)
sábado, 4 de septiembre de 2021
El impacto del calentamiento global sobre el clima
La cantidad de vapor de agua en la atmósfera aumenta en aproximadamente un 7% cada 1ºC de calentamiento.
Según señala el meteorólogo Peter Stott, del Centro Hadley, los efectos dramáticos se están volviendo cada vez más claros:
Si llegamos a cuatro grados de calentamiento, ya no habrá capa de hielo en Groenlandia.
jueves, 2 de septiembre de 2021
La aceleración del calentamiento global
La mitad del CO₂ que emitimos es absorbido por los mares y por la tierra, gracias a la vegetación. Sin embargo, a medida que el planeta se caliente, llegará un momento en que las plantas terrestres no absorberán más CO₂. Tanto es así que la selva amazónica ya está liberando más gases de efecto invernadero de los que absorbe, debido al efecto combinado de la deforestación y el cambio climático. También habrá cantidades cada vez mayores de carbono a medida que el permafrost –capa de suelo permanentemente helado– se descongele. Al mismo tiempo, como el dióxido de carbono es menos soluble en agua tibia, los océanos calentados irán absorbiendo cada vez menos.
En 2020, Richard Betts, del Centro Hadley de Exeter (Reino Unido), y Zeke Hausfather, del Breakthrough Institute de California, calcularon que el calentamiento podría ser entre un 10% menor y un 25% mayor que el previsto en modelos anteriores. Hausfather advierte:En un mundo con las políticas actuales, no podemos descartar por completo un incremento de la temperatura global en 5ºC, cuando las mejores estimaciones estimaban un incremento de 3ºC.
El panorama también es sombrío en lo que respecta a los impactos que tendrá en el nivel del mar: ya ha aumentado 0,3 metros desde que comenzó la era industrial, y el proceso de está acelerando. Según un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de 2019, podría subir entre otros 0,3 y 1,1 metros para 2100, dependiendo de cuánto suba la temperatura del planeta.
Es una cifra mucho mayor que las estimaciones anteriores del IPCC. Encima, los cálculos siguen aumentando, porque los estudios sugieren que las grandes capas de hielo que cubren Groenlandia y la Antártida podrían desintegrarse mucho más rápido de lo que creíamos. Algunos investigadores piensan que la elevación del nivel del agua podría ser de más de 2 metros para 2100. Es un proceso imparable que continuará durante muchos siglos después de que estabilicemos las temperaturas. Queda por determinar cuánto se elevará y a qué velocidad. La estimación del IPCC es de hasta 5 metros para 2300. Aunque hay científicos que creen que podrían ser 8 metros en 2200.
miércoles, 1 de septiembre de 2021
Previsiones sobre el calentamiento global para el siglo XXI
El dióxido de carbono atmosférico continúa aumentando cada vez más rápido. En 2022, se prevé que el nivel medio durante el año supere las 417 partes por millón, un 50% más que su concentración preindustrial. Al ritmo actual, es probable que se dupliquen las cifras en algún momento entre 2070 y 2080. Hoy, el mundo ya se ha calentado 1ºC por encima de los niveles preindustriales. Está en camino de superar el límite de aspiración del Acuerdo de París de 1,5ºC entre 2026 y 2042. Y se prevé que la temperatura media mundial supere los 2ºC por encima de su nivel preindustrial entre las décadas de 2040 y 2070. En teoría, incluso si el planeta se calienta a más de 1,5ºC, todavía podemos alcanzar el objetivo de París para el 2100 si succionamos la suficiente cantidad de CO₂ de la atmósfera, aunque la forma en que lo haríamos sigue siendo discutible.
El consuelo es que podría ser peor. Las emisiones aumentarían aún más rápido si no se hiciese nada. Muchos países han logrado reducirlas, generalmente utilizando menos carbón y más energías renovables para generar electricidad. Al menos, no nos dirigimos al peor de los escenarios, bautizado como RCP8.5 por los investigadores del clima, en el que podría darse un calentamiento de alrededor de 5ºC para 2100.
Glen Peters, del Centro de Investigación Climática Internacional en Noruega, indica:
Estamos en una posición mejor de lo esperado hace cinco o diez años, pero todavía avanzamos despacio.
Según el Climate Action Tracker, nos dirigimos a un calentamiento de entre 2,7ºC y 3,1ºC para 2100. Si los países cumplen todos los compromisos y objetivos existentes, sería de alrededor de 2,6ºC. Y, si se hicieran realidad las emisiones netas cero que se prometen, esa subida podría limitarse a 2,1ºC para finales de siglo.
Esto sugiere que estamos a la vista del objetivo de 2ºC, lo cual es muy alentador. No obstante, supone un inmenso desafío. Si bien algunos países han transformado su sistema de generación de electricidad, por lo general se ha hecho poco para abordar las emisiones de fuentes más complicadas, como el transporte, la calefacción y la agricultura. Para ello, se necesitarán nuevas políticas, así como cambios en el estilo de vida.
Cuanto más tiempo sigan aumentando las emisiones, mayores serán los recortes necesarios para limitar el calentamiento a menos de 2ºC, y más aún a 1,5ºC. Lograrlo ahora ya requiere una acción drástica: necesitamos que las reducciones que han tenido lugar debido a la pandemia de coronavirus ocurran todos los años, pero además sin un repunte posterior.
En realidad, incluso de esa forma, podríamos quedarnos cortos cuando ponemos en juego el segundo factor crucial: cuánto calentará realmente el planeta todo el CO₂ adicional que estamos bombeando a la atmósfera. La respuesta depende de una amplia gama de efectos de retroalimentación. Algunos son relativamente simples: por ejemplo, el calentamiento aumenta la cantidad de vapor de agua en la atmósfera, un potente gas de efecto invernadero. Otros son extremadamente complejos y aún no se comprenden bien. Las nubes, por ejemplo, pueden tener efectos de calentamiento y enfriamiento, dependiendo de su ubicación altura y grosor.
Algunas reacciones, como el aumento del vapor de agua, se activan rápidamente. Otras, caso del derretimiento de las capas de hielo, llevan siglos o milenios. El calentamiento que causan estas retroalimentaciones se conoce como sensibilidad climática. Si es baja, tenemos la posibilidad de limitar las subidas de temperatura a menos de 2ºC, incluso si no llegamos al cero neto a mediados de siglo. Si es alta, podrían superar los 2ºC, a pesar de que alcanzáramos ese objetivo.
Cuando los científicos del clima hablan de sensibilidad climática, por lo general se refieren a cuánto calentamiento se produciría con una duplicación de los niveles de CO₂, algo que es posible que suceda en 2070. Hay tres formas principales de resolver esta ecuación: observando cómo el clima ha cambiado en el pasado distante, examinando los cambios en los últimos siglos y usando computadoras para modelar escenarios a corto plazo. Estos métodos dan una amplia gama de respuestas, aunque determinar un valor preciso ha resultado muy difícil. Un informe de 2013 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el organismo liderado por la ONU que reúne la evidencia científica sobre el tema, dijo que podría estar entre 1,5ºC y 4,5ºC, lo mismo que la primera estimación hecha por el científico James Hansen y su equipo en 1979.
martes, 31 de agosto de 2021
La incidencia de las emisiones de carbono
El mundo ha logrado avances en la reducción de las emisiones de carbono culpables del cambio climático. Ahora bien, de ninguna manera éstos son suficientes; es más, investigaciones recientes sugieren que el impacto del CO₂ es aún mayor de lo que temíamos. Stefan Rahmstorf, experto climático de la Universidad de Potsdam (Alemania), asegura que la ciencia es ahora más pesimista y que todo apunta a la necesidad de tomar acciones con urgencia. Para tener la posibilidad de evitar una catástrofe, debemos llegar a emisiones netas cero, donde estemos vertiendo CO₂ en la atmósfera no más rápido de lo que los procesos naturales de la Tierra o las tecnologías aún por desarrollar puedan eliminarlo, en menos de tres décadas.
Sin embargo, la mayoría de los países aún no tiene proyectos creíbles para producir los recortes de emisiones necesarios, y mucho menos para implementarlos. ¿Qué puede llegar a pasar si no tomamos medidas drásticas en el presente?
El destino de gran parte de la vida en el planeta depende de tres factores principales:
- Cuánto CO₂ agregamos a la atmósfera.
- Cómo cambian las condiciones en respuesta a todo ese dióxido de carbono adicional: cuánto calentará la Tierra y su impacto en el aumento del nivel del mar y el clima extremo.
- Cómo nos preparamos para los cambios venideros.
lunes, 30 de agosto de 2021
Damnificados por el cambio global
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| Carlos Duarte (n. 1960) |
1) Cada especie se ve afectada de forma diferente por una misma intensidad de cambio ambiental.
2) Las especies que componen un ecosistema interaccionan entre sí de forma que existe un complejo entramado de relaciones que van desde la dependencia a la competencia, pasando por la simbiosis o facilitación mutua de la existencia, como en el caso de los polinizadores.
El cambio global opera sobre las especies pero afecta a la intensidad y naturaleza de las interacciones entre ellas.
Algo tan simple como la alteración de la fenología, o ritmos estacionales de las plantas y animales como consecuencia de cambios en el clima, hace que se pierdan muchas sincronizaciones entre especies, de forma que una planta puede no encontrar a tiempo al polinizador o dispersor de sus frutos si adelanta su ciclo con el calentamiento, o muchos animales pueden no encontrar su alimento.
domingo, 29 de agosto de 2021
El invierno nuclear
Hace 65 M.a. algo causó la extinción de los dinosaurios y de muchos otros animales y plantas. La hipótesis más aceptada como causa de esta extinción es el impacto de un asteroide de unos 10 km de diámetro. La energía liberada por el impacto equivaldría a mil millones de bombas atómicas como la de Hiroshima, e incrementó la temperatura entre 10 y 20ºC. Este hecho provocaría incendios masivos de bosques que liberaron a la atmósfera gran cantidad de CO₂ y hollín.
Las enormes cantidades de polvo y vapor de agua generados por el impacto, junto con el hollín, originarían nubes de aerosoles que los vientos distribuirían por todo el planeta. Estas nubes harían de pantalla solar provocando el enfriamiento de la superficie terrestre. A su vez, el enfriamiento reduciría la evaporación de los océanos y, consecuentemente, disminuirían las precipitaciones. Así, a las primeras semanas de altísimas temperaturas siguieron años oscuros, fríos y secos. Es lo que se ha llamado invierno nuclear porque sería el escenario que seguiría a una guerra nuclear de escala planetaria.
jueves, 26 de agosto de 2021
El róver Perseverance
No es de extrañar que los científicos responsables del programa estén exultantes. Una de las personas que celebraron el amartizaje fue la geobióloga Tanja Bosak, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EEUU). Bosak ha estudiado durante mucho tiempo las primeras muestras de la existencia de vida en la Tierra en el registro geológico. Ahora, está aplicando sus conocimientos a Marte.
Esta vez, el Perseverance está haciendo el trabajo de campo por ella. El róver se encuentra explorando el cráter Jezero, una estructura de unos 49 kilómetros de diámetro que, según se cree, albergó un lago alimentado por ríos hace millones de años. Según Bosak, su lecho está cubierto de sedimentos y rocas adecuadas para preservar fósiles, por lo que es un lugar propicio para buscar indicios de vida.
Una de las peculiaridades más interesantes del vehículo robotizado es que cuenta con la capacidad de tomar muestras de rocas que quizá contengan rastros de vida antigua y prepararlas para ser enviadas a la Tierra. Para ello, acarrea 43 tubos, que llenará con las citadas muestras y almacenará en su zona ventral. Está previsto que más adelante se ponga en marcha otra misión que recolectará esos contenedores y los llevará hasta una sonda en órbita alrededor del planeta rojo, desde donde serán conducidos a la Tierra, quizá en 2031. Pues bien, quienes tendrán que seleccionar esas rocas son Bosak y sus colaboradores. Curiosamente, esta investigadora piensa que el resultado más fascinante sería no encontrar indicios de vida. Al fin y al cabo, las condiciones en Marte y en nuestro mundo eran muy similares hace miles de años. Si en las condiciones tan favorables para la vida como es el cráter Jezero, con los minerales adecuados y siendo un entorno con agua, no se encontrase finalmente nada o ni siquiera algo que la insinúe, ello nos indicaría que para que surja vida se precisa algo más.
Otra posibilidad es que se obtengan muestras muy antiguas y se encuentren moléculas prebióticas, esto es, un tipo de química que, por así decirlo, aún está aprendiendo a convertirse en vida. Esto sería aún más emocionante, puesto que aún no tenemos certeza de cuándo los conjuntos de moléculas dieron origen a la vida.
martes, 24 de agosto de 2021
Historia de la búsqueda de inteligencias alienígenas: Carl Sagan, Frank Drake, Jerry Ehman y Duncan Lorimer
A menudo se ha relacionado el encuentro con una civilización extraterrestre con el fenómeno ovni, esto es, con una toma de contacto con hipotéticos visitantes. Pero, ¿por qué no ir a su encuentro? En las décadas de los años 60 y 70 se dieron varios acontecimientos que han pasado a la historia de la búsqueda de inteligencias alienígenas. Todas ellas estuvieron protagonizadas por Carl Sagan y Frank Drake.
En 1960, cuando tenía treinta años, Frank Drake trabajaba en el radiotelescopio del observatorio de Green Bank, en Virginia Occidental. Ahora, Drake recuerda aquellos inicios:
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| Frank Drake (n. 1930) |
Con el paso de los años, y a medida que se ha perfeccionado la tecnología para captar las señales del cosmos, tal cosa ha dejado de ser algo extraordinario. Hoy, las llamadas fast radio bursts ―en castellano, ráfagas rápidas de radio (RRR)―, son las que despiertan la curiosidad de los científicos. En un primer momento, algunos plantearon incluso que podrían ser el eco de la actividad de una lejana civilización alienígena. De hecho, el mediático astrofísico Abi Loev, catedrático de la Universidad de Harvard, mantiene que no habría que descartar tal posibilidad.
martes, 17 de agosto de 2021
Contacto con posibles civilizaciones extraterrestres
Durante mucho tiempo, el ser humano imaginó -y así lo trasladó al cine y a la literatura- que el contacto con posibles civilizaciones extraterrestres se realizaría en la Tierra, es decir, que los alienígenas viajarían hasta nuestro planeta y nos encontrarían. Pero en los años 60, ese enfoque cambió. A través de diversos programas impulsados, entre otros, por el famoso cosmólogo y divulgador científico Carl Sagan (1934-1996) y el astrónomo Frank Drake (n. 1930), se empezaron a enviar sondas y señales al espacio exterior, con la esperanza de contactar con ellos.
Durante las dos primeras décadas de este siglo XXI, gracias al desarrollo de radiotelescopios cada vez más potentes, se ha dado un paso hacia adelante. Un ejemplo es el proyecto Breakthrough Listen, que se puso en marcha en 2016. Los investigadores que participan en él rastrean las profundidades del cosmos, que cada vez se percibe con más detalle. La idea es tratar de detectar indicios de la existencia de inteligencias distintas a la nuestra.
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| Andrew Siemion |
La probabilidad de que existan civilizaciones extraterrestres es baja. No obstante, el cosmos es vastísimo, y resulta presuntuoso pensar que la nuestra es la única. Si disponemos de las herramientas para buscarlas, ¿por qué no hacerlo?
Para tratar de detectar una hipotética cultura alienígena, los grupos de científicos que coordina Siemion escudriñan el espacio en busca de señales de radio. Para ello emplean fundamentalmente los radiotelescopios de los observatorios Parkes, en Australia, y Green Bank, en Estados Unidos. Este último es el mayor instrumento de su tipo orientable del mundo. El equipo de Siemion utiliza asimismo la información aportada por el telescopio Allen, en California.
En los próximos años, se dará un avance trascendental en este sentido, cuando se ponga en marcha el radiotelescopio Square Kilometre Array (SKA), que, sin duda, será el más grande construido hasta la fecha. La idea es conectar miles de pequeñas antenas y cientos de platos y combinar sus capacidades, de forma que, al final, su potencia equivaldría a la de un dispositivo gigantesco, de alrededor de un kilómetro cuadrado.
Señala Siemion:
Es un proceso lento y laborioso, lleno de falsos positivos y que exige la dedicación de muchos científicos de distintas especialidades.
El programa Breakthrough Listen se presentó en Londres el 20 de julio de 2015, en la sede de la Royal Society. Al acontecimiento asistió uno de sus principales impulsores, el físico Stephen Hawking, quien afirmó entonces:
Ha llegado el momento de comprometerse a encontrar la respuesta; de buscar vida más allá de la Tierra. El ser humano tiene una profunda necesidad de explorar, aprender y saber. También somos criaturas sociales. Es importante que averigüemos si estamos solos en la oscuridad.
El proyecto partió con una financiación de 100 millones de dólares, una cantidad que se encargó de proporcionar el multimillonario ruso del sector tecnológico Yuri Milner.
Con la llegada del nuevo milenio, los hallazgos sobre el universo se han multiplicado y algunos han sido de tal envergadura que han abierto un escenario diferente; así lo plantea Siemion:
Recordemos que hasta no hace mucho tiempo se pensaba que los planetas como la Tierra eran una rareza, pero en las últimas dos décadas hemos descubierto que no es así, y que existen muchos mundos extrasolares como el nuestro y galaxias que podrían estar repletas de ellos. Es decir, sabemos que en multitud de enclaves es posible que se den las condiciones necesarias para que haya vida inteligente.
Puede que los humanos hayamos sido un caso único en los 13 800 millones de años de historia del universo, pero en ese tiempo quizás haya habido margen para otras posibilidades.sábado, 14 de agosto de 2021
Cómo convertir el dióxido de carbono en un combustible limpio
El dióxido de carbono o CO₂, ligado al efecto invernadero, es el gran villano climático. Reducir o eliminar su presencia en la atmósfera es el objetivo de numerosos equipos de científicos. Ahora, uno liderado por investigadores de la Universidad de Illinois y el Laboratorio Nacional Argonne del Departamento de Energía de Estados Unidos ha desarrollado un sistema limpio que captura el que emiten las fábricas y centrales térmicas y lo convierte en etanol, un alcohol que tiene entre otros muchos usos el de combustible industrial y doméstico.
El método se basa en un electrocatalizador formado por átomos de cobre dispersos sobre un soporte de polvo de carbono, que mediante una reacción electroquímica descompone el CO₂ y las moléculas de agua y vuelve a ensamblar selectivamente las piezas rotas de etanol, ayudado por un campo eléctrico externo.
El prototipo ha demostrado una eficiencia de más del 90%, muy superior a la de procesos similares, y con poco gasto de electricidad. El siguiente paso será integrarlo en módulos de captura y conversión de dióxido de carbono que se instalarán en las fábricas.
Universidad de Nagoya: Test de orina para la detección de tumores cerebrales
Trastornos del habla, convulsiones, dolor de cabeza, alteraciones cognitivas y emocionales, deficiencias visuales... Los síntomas iniciales de un tumor cerebral dependen sobre todo de la ubicación de éste, son variados y a menudo aparecen cuando ya es tarde y las posibilidades de supervivencia del afectado reducidas. Por eso es tan prometedor la reciente investigación de unos científicos de la Universidad de Nagoya (Japón), que usan un simple test de orina para la detección temprana de tumores en el cerebro.
El método se basa en un pequeño dispositivo que contiene cien millones de nanocables de óxido de zinc: permite medir en una muestra de sólo un mililitro de orina la presencia de los llamados micro-ARN, pequeñas moléculas de ácido nucleico liberadas por diversos tipos de células y que sirven como biomarcadores del cáncer.
El análisis de los micro-ARN recogidos con este aparato en la orina de personas sin ese mal y de otra con un tumor cerebral reveló que muchos de esos compuestos derivados de las células cancerosas en el cerebro existen en la orina en una condición estable, lo que facilita su detección, posible incluso en los primeros estadios del tumor. El sistema distinguió a los enfermos de los sanos con una efectividad de casi el cien por cien.















