Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
@blog_trca

sábado, 30 de diciembre de 2017

Leyes gestálticas de la percepción

La Escuela de la Gestalt (ya desaparecida, aunque el nombre siga siendo utilizado por diversas asociaciones) ha aportado a la psicología los principios básicos sobre el fenómeno de la percepción. Sus investigaciones se han traducido en la enunciación de leyes generales de la percepción, sobre todo las referidas a los fenómenos visuales. La escuela defiende que la forma, independientemente de los elementos aislados que la constituyen, se impone como una totalidad estructurada, conforme a ciertas leyes que le son específicas.

La copa de Rubin
1. Articulación figura-fondo
Afirma que lo percibido es siempre una figura que se recorta sobre un fondo. Esta forma de organizar las sensaciones no se refiere sólo a las visuales, sino a las de cualquier tipo. Muchas veces hablamos de "ruido de fondo" y esta expresión es enteramente exacta: son los sonidos que sentimos, pero no atendemos porque nuestra atención está puesta en otros sonidos (la "figura", en este caso auditiva). Algo parecido podemos decir de los olores, sabores o sensaciones del tacto: ¿no notamos muchas veces que ciertas sensaciones como el calor o el frío, el dolor de una parte del cuerpo o un cierto olor se atenúan mucho hasta llegar prácticamente a desaparecer simplemente no prestándoles atención? Por supuesto permanecen, pero como fondo no atendido.
La figura posee unas características propias:
a) Mayor estructuración, más apariencia de "cosa" con forma y contornos definidos.
b) Se percibe delante del fondo, es decir, más próxima al sujeto.
c) Se percibe como de menor dimensión y envuelta por el fondo.
El fondo, por oposición a la figura, carece de contornos precisos; es uniforme, por lo que no posee una estructura formal; se percibe como más lejano y envolviendo a la figura, y su superficie es mayor y más imprecisa.
Una circunstancia curiosa que se puede producir en esta relación es la llamada reversibilidad fondo-figura. El ejemplo más conocido de ella es la copa de Rubin, ideada por este psicólogo en 1920. En dicho dibujo, o bien percibimos dos rostros en oscuro recortados sobre un fondo blanco, o bien una copa blanca destacada sobre fondo oscuro. Podemos percibir una cosa u otra, pero no las dos a la vez.

2. Leyes de agrupación de los estímulos
Una vez que entendemos que las sensaciones se agruparán formando una figura que destaque sobre un fondo, podemos intentar averiguar, entre las distintas posibilidades de configuración existentes, cuál será la más probable. La respuesta a esta cuestión la proporcionan las llamadas leyes de agrupación de estímulos, que pueden resumirse en la primera de ellas y síntesis de todas las demás: 

 a.  Ley de pregnancia (también llamada "de buena forma"): los estímulos se perciben formando la estructura más perfecta de las posibles. Si nos preguntamos cuál es la forma más perfecta, los gestaltistas suelen responder aludiendo a la simplicidad, simetría, completud, definición y otras cualidades por las que solemos considerar unas formas o estructuras mejores que otras. 
 b.  Ley de proximidad: ante estímulos semejantes, aquellos que se hallen más próximos entre sí tenderán a percibirse agrupados formando un todo o figura. 
 c.  Ley de continuidad: aquellos estímulos que poseen una continuidad de forma o significado son percibidos como formando parte de una misma figura.
 d.  Ley de semejanza: los estímulos parecidos entre sí tienden a percibirse como formando parte de un conjunto.
 e.  Ley de clausura: nuestra percepción tiende a completar figuras no cerradas, añadiendo las partes de las que carecen.
 f.  Ley de contraste: interpretamos aspectos como el tamaño y el color de los objetos por su relación con los otros objetos del contexto en que aparecen (esta ley explica, al menos parcialmente, el fenómeno de la constancia perceptiva).


3. La constancia perceptiva
Nada de lo que percibimos permanece estable ni constante: las longitudes de ondas de luz reflejadas por las superficies corpóreas (o sea, los colores) cambian continuamente según las variaciones de la luminosidad; el tamaño de los objetos varían a tenor de nuestra posición; la forma se modifica por la perspectiva, etc. Sin embargo, nuestra mente es capaz de percibir un color constante, conocer el tamaño del objeto o centemplar la misma forma aunque nuestra perspectiva haya cambiado. A este fenómeno se le conoce con el nombre de constancia perceptiva. 
La constancia perceptiva tiene un evidente valor supervivencial: si no pudiéramos reconocer objetos estables aun variando las sensaciones que nos los dan a conocer, el mundo nos aparecería con un aspecto cada vez diferente y serían imposibles la memoria y el aprendizaje.

4. Observaciones críticas sobre las leyes de la percepción
Aunque en general, las leyes gestálticas son consideradas por todos los psicólogos como una aportación definitiva a la psicología de la percepción, eso no les ha librado de observaciones críticas más o menos pertinentes. Recordemos algunas de ellas.

 a.  Las leyes gestálticas de la percepción no explican ni predicen conductas, únicamente las describen.  Psicólogos experimentales pueden criticar que estos principios no pueden realmente ser comprobados en la experiencia, pues presentan tal número de excepciones y posibles interpretaciones que podemos decir que, pase lo que pase, la experiencia siempre acaba confirmándolos. Tomemos, por ejemplo, la ley de pregnancia, generalmente entendida como que percibimos la figura más simple y perfecta de las posibles.
Según esta ley, en el dibujo de la izquierda debemos ver un círculo detrás de un triángulo (es decir, una organización tridimensional) en vez de un triángulo completo junto a un círculo incompleto, ambos en el mismo plano. ¿Por qué presuponemos que una configuración tridimensional es más sencilla y mejor que otra bidimensional? Quizá la idea de simplicidad no es una explicación de por qué vemos lo que vemos, sino al contrario: primero vemos lo que vemos y después decidimos que ésa es la más simple de las posibilidades.

 b.  La Gestalt minimiza el papel del aprendizaje en la percepción. Otra crítica frecuente a la psicología gestáltica ataca uno de sus presupuestos: el innatismo. En este sentido, la Gestalt omite leyes de configuración tan reales como las arriba mencionadas, pero que no pueden considerarse independientes del aprendizaje. Una de estas leyes podría llamarse "ley de familiaridad" y rezar así: "los estímulos se agrupan de la forma más familiar al sujeto", es decir, de dos o más posibles organizaciones de estímulos se realizará siempre la más acorde con nuestras experiencias pasadas. En el ejemplo anterior, tal vez veamos el triángulo delante del círculo porque estamos acostumbrados a ver objetos que se tapan unos a otros.

Una famosa imagen de R.C. James muestra un conjunto de manchas blancas y negras, pero todo el mundo ve un perro dálmata. Los gestaltistas explican esta percepción como resultados de las leyes explicadas (figura-fondo, clausura, continuidad...), pero uno tiene derecho a preguntarse si alguien absolutamente ignorante de lo que es un dálmata podría tener esa misma percepción.
Este principio de familiaridad o concordancia con la experiencia total, ya enunciado a principios del siglo XVIII por el obispo y filósofo Berkeley como criterio definitivo para distinguir la realidad de la fantasía, no puede juzgarse como independiente del aprendizaje, ya que viene a decir que percibimos como hemos aprendido a percibir. 

jueves, 28 de diciembre de 2017

Diversidad cultural

1. Inmigración y diversidad cultural
En las sociedades actuales asistimos a un proceso de desaparición de las diferencias culturales debido, por un lado, a un mayor número de contactos entre las distintas partes del planeta gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y, por otro, a los grandes desplazamientos de población.
El fenómeno migratorio, que ha sido una constante durante toda la historia de la humanidad, ha aumentado de forma espectacular en la segunda mitad del siglo XX.
El proceso actual de migraciones es la causa de una nueva característica de las sociedades occidentales: la coexistencia de diferentes culturas, es decir, de una elevada diversidad cultural.

¿Por qué la gente decide emigrar?
Las razones son múltiples. En Francia, el 33% de los emigrantes lo hacen para buscar un trabajo, el 20% para reunirse con su familia, el 14% por motivos políticos y el 18% por otras razones. Por lo tanto, se emigra por la supervivencia política y económica, por la llamada de la libertad y, de modo general, para desarrollar el propio genio y la propia creatividad, cuando en el propio país no se pueden conseguir esos objetivos.
Bichara Kander, La interculturalidad que viene


2. El racismo y la xenofobia
La coexistencia de diferentes culturas en nuestras sociedades ha generado dos graves problemas:
  • El racismo. Un grupo humano se considera superior a otro por cuestiones de etnia o raza. En la actualidad, el racismo se ha tansformado y considera la diferenciación sólo en términos de origen étnico y costumbres culturales.
  • La xenofobia. Es el rechazo al extranjero, al que viene de un lugar y una cultura distintos. Tiene su origen en un cierto miedo o fobia a lo que nos es extraño o ajeno debido a la ignorancia: tememos al otro porque lo desconocemos.
La palabra racismo designa una forma de pensar y actuar cuyos rasgos fundamentales son los siguientes:
  • Creer que los seres humanos se dividen, fundamentalmente, en razas, atribuyendo a este factor una importancia antropológica decisiva.
  • Asignar a las razas características inmutables, y creer que los caracteres transmitidos hereditariamente no son sólo los rasgos físicos, sino también ciertas aptitudes y actitudes psicológicas, que son las que generan las diferencias culturales que se pueden apreciar.
  • Creer que existe una jerarquía entre razas, y que alguna, o algunas, son superiores a las otras.
  • Entender la mezcla de razas como un proceso de degeneración de las razas "superiores".
3. Convivencia en la diversidad
Las sociedades actuales intentan resolver la convivencia entre culturas diferentes de varias formas:
  • Multiculturalidad: Diversas culturas conviven en un mismo espacio pero separadas, sin mezclarse. Así sucede en algunas ciudades anglosajonas, en donde se han creado barrios monoculturales como el barrio chino, el barrio indio, etc.
  • Interculturalidad: Las diferentes culturas conviven mezcladas, compartiendo un mismo espacio. Un ejemplo es el barrio de Lavapiés, en Madrid.
  • Integración: Es la asimilación de la cultura migratoria a la cultura receptora. Con frecuencia, los países receptores intentan que los inmigrantes que llegan a trabajar allí asimilen su cultura al cabo de un tiempo. Un ejemplo de ello es Francia. 

martes, 26 de diciembre de 2017

La percepción

1. Definición general
El ser humano no capta la realidad fragmentariamente, como si fuera un mosaico de sensaciones. El objeto directo de nuestra percepción son los objetos y los acontecimientos o sucesos. Así, percibimos directamente "un melocotón", no una suma de colores, olores y formas. Para estudiar los procesos perceptivos, los descomponemos en elementos como estímulos o sensaciones, pero en la experiencia real no procedemos sumando simplemente los datos recibidos de los sentidos.
Por lo tanto, el sujeto no es un ser pasivo que se limite a captar la estimulación del medio, sino, al contrario, un ente activo. Multitud de estudios y experimentos han puesto de manifiesto esa actividad del sujeto, ya que la percepción se halla condicionada por el aprendizaje, las experiencias pasadas y los esquemas cognitivos, además de por otros factores subjetivos como las motivaciones, los intereses, etc.; o sociales, como el lenguaje y la cultura.

2. Teorías sobre la percepción
Desde mediados del siglo XX se puede decir que no existe un solo manual de psicología general que explique el tema de la percepción sin tomar como hilo conductor básico la teoría de la Gestalt. Por tanto, podemos decir que, al contrario que en otros campos, en lo que se refiere a la percepción existe una única teoría psicológica, admitida por todos con más o menos matices; esta teoría se opuso contundentemente a la concepción antes dominante, el asociacionismo, ligado a la escuela estructuralista, y con posterioridad a ella no han aparecido teorías alternativas, sino únicamente complementos o matizaciones sobre un fondo general de acuerdo.

 El asociacionismo   
En los primeros años de la psicología científica, sus cultivadores (Wundt, Titchener y otros) aceptaron los presupuestos básicos de la filosofía empirista, según la cual la mente del hombre al nacer es como una hoja de papel en blanco y las sensaciones suponen siempre el inicio de la vida mental. Por tanto, todo lo que hay en la mente humana debe ser derivado exclusivamente de las sensaciones.
Según la escuela asociacionista, se perciben primero las sensaciones aisladas (manchas de luz y color; cualidades táctiles como la dureza, la tersura, etc.). Con posterioridad, estas sensaciones se asocian entre sí y su simple suma constituye la percepción global del objeto. De esta manera, Wundt explica la percepción como si fueran un mosaico formado por átomos de sensaciones elementales.
En el asociacionismo, el sujeto adopta un papel pasivo, puesto que la percepción es el resultado de la suma de sensaciones según leyes puramente mecánicas.

Max Wertheimer 1880-1943
 La Gestalt   
La palabra alemana gestalt significa "forma", por lo que muchos manuales en castellano prefieren denominar a este movimiento como escuela de la forma. El nacimiento de esta escuela psicológica se sitúa en los experimentos realizados por Max Wertheimer entre 1910 y 1920. Uno de estos experimentos, que después fue bautizado como "percepción del movimiento fhi", fue decisivo en la deducción de uno de los principios básicos de la Gestalt. El experimento consistía en lo siguiente: Wertheimer iluminaba sucesivamente dos líneas verticales separadas un centímetro; cuando el intervalo entre los dos resplandores era de aproximadamente entre 1/30 y 1/5 de segundo, el observador no percibía dos líneas, sino "una sola línea que se desplazaba". Por lo tanto, concluyó Wertheimer, la percepción no se construía como una suma de elementos (luz A a la izquierda + oscuridad + luz B a la derecha), sino como una totalidad que no aparece en ninguna de las sensaciones: una única luz en movimiento.
Aparte de Wertheimer, los principales representantes de la Gestalt fueron Köhler, Koffka y Lewin. Se mostraron contrarios al asociacionismo, defendiendo que la percepción no se constituye por una suma de elementos o partes; al contrario, percibimos directamente totalidades organizadas (formas o configuraciones). Estos todos estructurados que se perciben son algo más que la suma de las partes, ya que se encuentran organizados según leyes fijas de la percepción que no dependen de los elementos, sino que se imponen a ellos. A diferencia de otras escuelas que insistieron en la necesidad del aprendizaje y la experiencia en la percepción, la Gestalt afirmó la existencia de capacidades innatas para configurar las percepciones.

 Teorías cognitivas    
Comenzaron a desarrollarse en la década de los sesenta. En líneas generales podemos decir que establecen ciertas analogías entre el funcionamiento del cerebro y el de los ordenadores. Para estas teorías, la percepción se incluye dentro de un campo más amplio como es el de la cognición, hallándose plenamente interrelacionada con otros procesos mentales superiores como la memoria o la toma de decisiones. Se trata de un proceso constructivo en el que el sujeto anticipa unos esquemas, grabados en la memoria como resultado de experiencias anteriores, según los cuales deben organizarse las sensaciones. Se trata de un típico proceso de feedback que podemos esquematizar así:
  1. Interpretamos los datos (sensaciones) a partir de unos esquemas mentales.
  2. Los esquemas van modificándose para ajustarse a los datos recibidos.
  3. Desde estos esquemas modificados vamos interpretando los nuevos datos.
En suma, aprendemos a percibir y, como resultado de ese aprendizaje, se crean esquemas cognitivos que condicionan nuestra futura percepción de la realidad. Estos esquemas suelen asociarse a etiquetas (palabras o conceptos) que condicionan la forma en la que percibimos los objetos.

 Enfoque neuropsicológico  
Iniciado por Donald Hebb y desarrollado posteriormente por Luria, este enfoque intenta relacionar la percepción con la actividad neuronal. Según Hebb, la percepción es un proceso cuyo componente principal son las llamadas asambleas celulares. Éstas son uniones sinápticas de las neuronas como resultado de algún acontecimiento perceptivo anterior. Dichas asambleas permanecen consolidadas gracias a la experiencia y el aprendizaje. De esta forma, se intentan traducir los esquemas perceptivos descubiertos por los psicólogos gestaltistas en términos de agrupaciones neuronales relativamente estables.
Ahora bien, esto no significa que esas uniones sinápticas sean inmodificables; por el contrario, se pueden formar nuevas asambleas o desunir las ya consolidadas de una manera gradual, como consecuencia de nuevos acontecimientos perceptivos. Las uniones entre asambleas celulares, las cuales se activan unas a otras, permiten explicar fenómenos perceptivos complejos e incluso la plasticidad del propio pensamiento. 

domingo, 24 de diciembre de 2017

La discriminación y la exclusión

1. La España de los excluidos
Una consecuencia dramática del proceso de empobrecimiento social se manifiesta a menudo más allá de las situaciones de carencia, ya sea ésta material, afectiva o espiritual: hablamos de actitudes de discriminación o exclusión.
Excluir significa atacar los derechos humanos básicos dejando a la persona sumida en la impotencia y en la indefensión.
Excluidos son los que se quedan "en la puerta de entrada" de un lugar donde el trabajo, el consumo, la seguridad o la autonomía individual son las lindes que determinan el estar dentro o fuera.
El desarrollo económico de España en las últimas décadas deja a su paso una sombra de marginación repleta de náufragos: prostitutas, drogadictos, sin techo, reclusos, inmigrantes, parados, discapacitados, madres y menores sin recursos, ancianos dependientes...
Los "sin techo", esto es, personas sin hogar, son aquellos que carecen de domicilio estable y que se encuentran en una situación sociofamiliar vulnerable, sin ingresos ni trabajo, en situación de exclusión social. Los sin techo concentran muchas de las lacras de marginación que se producen en nuestra sociedad. Son el conjunto de población más castigado, no sólo por la falta de vivienda, sino también por el desempleo, la desestructuración familiar, el estigma público, el desarraigo social, la enfermedad, el deterioro de su propia identidad y la falta de acceso a los servicios.
Los mecanismos de exclusión son, en muchas ocasiones, difusos, poco claros, perversos.
Todos nos situamos a favor de los derechos humanos, el trabajo y la vivienda para todos. Sin embargo, después de este discurso se esconde la ausencia de políticas de inclusión, y lo peor de todo, la tendencia a responsabilizar a la persona excluida de la situación en la que se encuentra.

2. Discriminación y exclusión
La discriminación supone la distinción, el rechazo o incluso la exclusión de un individuo o colectivo por parte de un grupo mayoritario, o de la sociedad en su conjunto, por diversos motivos.
La discriminación se manifiesta, en ocasiones, como la indiferencia hacia las condiciones deficitarias de una persona o colectivo. En otras va acompañada de actitudes intolerantes que, con demasiada frecuencia, se convierten en agresiones físicas o verbales.
Denominamos exclusión social a aquellos casos graves de discriminación en los que las personas que la padecen ven limitado el disfrute de los derechos fundamentales que les corresponden.
La discriminación, en cualquiera de sus grados, es inadmisible en sociedades democráticas, que tienen su fundamento en la garantía de la libertad, la igualdad y la dignidad del ser humano. Por eso, la sociedad debe hacer un esfuerzo de integración e intentar que todos los ciudadanos se sientan parte de un proyecto común en el que se respeten sus diferencias.


3. Causas de la discriminación
Entre las causas de la discriminación se encuentran:
  • La falta de recursos, que impide a las personas cubrir sus necesidades vitales y participar en diversos aspectos de la vida social, cultural, cívica o profesional. Esta carencia la padecen los vagabundos o los mendigos.
  • Las diferencias de tipo físico o psicológico, debido a prejuicios (creencia u opinión preconcebida) y estereotipos (idea fija y simplificada sobre un conjunto de personas), que afectan a la dignidad de las personas. En estos casos se discrimina por sexo, lugar de procedencia, raza, religión o inclinación sexual.
  • Ciertos comportamientos o actitudes poco habituales. Sucede en el caso de prostitutas, drogadictos y alcohólicos.
  • La improductividad o la condición de poco útiles para la sociedad que padecen algunos ancianos, minusválidos o enfermos mentales.
  • Diversas condiciones sociales o personales que son objeto de rechzao, como ocurre con los enfermos de sida, o de burla y menosprecio, en el caso del acoso escolar o bullying (violencia o maltrato físico o psicológico ejercido contra compañeros de clase).   

sábado, 23 de diciembre de 2017

Estímulos y umbrales

Podemos definir estímulo como lo que provoca la reacción de un receptor sensorial; más concretamente se trata de una cantidad de energía perteneciente a cierta forma (mecánica, térmica, luminosa, etc.). Hay que advertir que no todos los organismos reaccionan por igual a todas las formas de energía (por ejemplo, el hombre sólo puede sentir las radiaciones electromagnéticas pertenecientes al llamado "espectro visible", pero hay constancia de que algunos peces y serpientes son capaces de captar la radiación infrarroja, invisible para el hombre). Algo parecido se puede decir en relación a la cantidad del estímulo, pues estímulos por debajo o por encima de una cierta cantidad no pueden ser captados.

Ernst Heinrich Weber 1795 - 1878
Se llama umbral mínimo o absoluto a la mínima intensidad que se necesita para que un estímulo sea capaz de excitar un receptor sensorial. El umbral máximo es, en cambio, la mayor cantidad de un estímulo que pueden soportar los sentidos. Más allá de él ya no se produce aumento de sensación o se produce una sensación de otro tipo (por ejemplo, una luz excesivamente intensa no provoca una sensación visual, sino dolor).
Además de los umbrales mínimo y máximo, se habla también del umbral diferencial, que es la mínima diferencia necesaria entre dos estímulos para que las sensaciones resultantes sean captadas como realmente distintas. Uno de los cultivadores de la psicofísica en el siglo XIX, el alemán Ernst Weber, descubrió que el umbral diferencial no es una cantidad absoluta, como los umbrales mínimo y máximo, sino que varía dependiendo del estímulo originario: por ejemplo, un mínimo aumento en la intensidad de la luz es perceptible en una habitación oscura, pero no en otra muy iluminada; o el peso de un folio se advierte al ponerlo encima de otro folio sostenido en la mano, pero no si lo que se sostiene es un paquete de 500 folios

Una vez realizada la transducción, es decir, la conversión de la energía estimular en impulso nervioso, éste es exactamente igual en todas las neuronas del cuerpo humano. Lo cual plantea un problema: ¿cómo impulsos nerviosos iguales pueden traducirse de forma distinta, como por ejemplo colores, sabores u olores?
Esta traducción o descodificación se realiza en el cerebro, y se hace únicamente a partir de la procedencia de esos impulsos nerviosos: por ejemplo, si cierras los ojos y presionas ligeramente un párpado, experimentarás ciertas sensaciones visuales producidas por un estímulo que consideramos táctil; ello parece probar que lo que importa no es la clase de estímulo, sino el canal o nervio por el que se ha transmitido dicho estímulo y la zona del cerebro que lo ha recibido.
Johannes Müller dio a conocer la llamada ley de las energías específicas de los nervios (o simplemente ley de Müller) en 1831, y más tarde otros autores como Helmholtz o Penfield reinterpretaron este mismo hecho: el primero habla de "inferencia inconsciente de la percepción", queriendo significar que es la mente la que, de forma inconsciente, interpreta de manera distinta impulsos nerviosos idénticos; el segundo pone el acento en las áreas de la corteza cerebral donde se reciben los impulsos nerviosos (un impulso que llega al córtex visual, en el lóbulo occipital, desde el nervio óptico será traducido como sensación visual, independientemente de cuál sea el estímulo originario).