Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 31 de diciembre de 2018

La teoría del Big Bang

1. Cómo empezó todo
En 1929, el astrónomo americano Edwin Hubble observó que las galaxias se están alejando unas de otras. De ahí dedujo que el universo se encuentra en expansión. En consecuencia, si "rebobinásemos la historia" y retrocediéramos en el tiempo, las galaxias irían aproximándose unas a otras y terminarían convergiendo.
La teoría más aceptada sobre el origen del universo es la del Big Bang o gran explosión, cuyas ideas básicas son:
  • Tiempo cero: Hubo un momento inicial, denominado tiempo cero, en el que toda la materia y la energía del universo estaría concentrada en un punto de densidad casi infinita. Probablemente este tiempo cero ocurrió hace 13.700 millones de años.
  • Inflación: Al producirse la gran explosión, de forma súbita el universo multiplicó extraordinariamente su tamaño, algo así como si un guisante adquiriese la dimensión de una galaxia. En los instantes iniciales de esta inflación no existía la materia como la conocemos, tan sólo partículas subatómicas libres (protones, neutrones y electrones) y radiación, conocida como radiación primordial.
  • Síntesis primordial de hidrógeno y helio: A medida que el universo se expandía se formaron los primeros átomos de hidrógeno y helio. La radiación primordial continuó su camino, y aún hoy impregna todo el universo; es la denominada radiación cósmica de fondo.
  • Formación de galaxias: Doscientos millones de años después de la gran explosión ya se habían formado las primeras galaxias, con sus nebulosas y estrellas. En ellas sólo había hidrógeno y helio, pero en los núcleos de aquellas estrellas, a enormes temperaturas, estaban empezando a formarse otros elementos más pesados, como por ejemplo el carbono.
  • Formación de elementos pesados: Algunos de estos elementos más pesados, como el calcio o el hierro, requerirían las condiciones que desencadenarían las supernovas, cuyas explosiones los esparcirían por el universo. Los elementos que componen nuestro cuerpo, como el carbono, el oxígeno, el nitrógeno, el calcio, el hierro, etc., se formaron así. Por eso suele decirse que "somos polvo de estrellas".
Desde los primeros instantes del universo la materia ha sido reciclada en las estrellas y en el medio interestelar.

2. ¿Hacia dónde va el universo?
De acuerdo con la teoría de la relatividad, dependiendo de la densidad de materia existente en el universo, hay tres futuros posibles:
 a  Universo cerrado: Si la densidad del universo es mayor de una determinada cantidad, llamada densidad crítica, la gravedad iría frenando la expansión y a partir de un determinado momento el proceso se invertiría hasta colapsar, originándose de nuevo un tiempo cero. La forma de este universo sería esférica, con un espacio finito pero sin bordes o límites.
 b  Universo abierto: Si la densidad es inferior a la crítica el universo será abierto y su expansión indefinida se irá acelerando.
 c  Universo abierto y plano: entre las dos opciones anteriores existe otra que tendría la densidad crítica. El universo sería plano y su expansión sería constante.

Ciertos datos disponibles parecen indicar que el universo se está expandiendo de manera acelerada. 

martes, 25 de diciembre de 2018

Trastornos disociativos

La palabra disociación significa "separación"; un trastorno disociativo es aquel en que una parte de la personalidad se separa o disocia del resto. El caso más extremo y raro de este tipo de trastornos es lo que se llama personalidad múltiple, en que diferentes aspectos de una misma personalidad actúan como si fueran identidades distintas, emergiendo cada una en momentos diferentes. Algunos psicólogos explican el origen de este trastorno como un mecanismo de defensa del niño que sufre abusos (hace que estos abusos los sufra "otro", una personalidad de la que la mayor parte del tiempo no es consciente): esta hipótesis se ve avalada por el hecho de que, en casi todos los casos estudiados, una de las personalidades corresponde a un niño.
Más común es el fenómeno conocido como despersonalización en que uno se ve a sí mismo "desde fuera", como si estuviera contemplando las acciones de alguien diferente. La amnesia disociativa surge cuando alguien olvida algún episodio especialmente desagradable de su vida, mientras que se habla de fuga disociativa, mucho más rara, cuando el olvido se extiende a toda la existencia anterior, incluyendo la propia identidad, y en consecuencia se adopta una identidad nueva.
Todos estos trastornos tienen en común el rechazo del propio sujeto hacia una parte o la totalidad de su existencia, a la que convierte en inconsciente; se trata del proceso de represión estudiado en su momento por Freud, por lo que estos trastornos son los que mejor se ajustan al modelo psicoanalítico de explicación.

 

lunes, 24 de diciembre de 2018

Ciencia y técnica no son saberes neutrales

1. Introducción
Vivimos en un mundo tecnificado. Nos hemos habituado a tratar con aparatos, objetos y actividades que proceden de descubrimientos científicos y tecnológicos: desde un modesto bolígrafo hasta la televisión interactiva por satélite, desde un libro hasta los potentes ordenadores conectados en red, desde una batidora hasta un aparato de ecografías. Estos cambios se han producido sobre todo en el siglo XX y a una velocidad muy grande, transformando nuestro mundo y nuestra forma de vida.
¿Qué podemos y tenemos que decir desde la ética acerca de estas transformaciones?

2. Algunas características de la ciencia y la tecnología
No es raro encontrar en los dibujos animados y en las películas de aventuras la imagen del científico chiflado, unas veces al servicio de una buena causa, y otras, en cambio, a las órdenes de personajes malvados empeñados en dominar el mundo entero. Esa imagen es a menudo una caricatura de lo que realmente hacen los hombres y las mujeres que cultivan la ciencia, pero refleja algunos elementos que sí se corresponden con la realidad:
  • La ciencia y la tecnología poseen un gran potencial que puede ser utilizado para fines muy diferentes, desde la producción de alimentos y la curación de enfermedades, hasta la fabricación de sustancias contaminantes y armas de destrucción masiva.
  • Las personas que se dedican a la investigación científica y técnica se ven obligadas a ofrecer sus servicios a las grandes empresas multinacionales, es decir, al poder económico, o a los Estados, es decir, al poder político. De este modo, la utilización que finalmente se haga de sus descubrimientos se les escapa de las manos en muchas ocasiones.
  • La investigación científica requiere una gran especialización y un vocabulario propio, por lo que puede darse un distanciamiento entre la sociedad y los profesionales de la ciencia.
Dicho de otra manera, la ciencia y la tecnología no son saberes neutrales y tienen una dimensión ética, por varias razones: a) porque puede ser utilizada para mejorar la vida o para empeorarla; b) porque los descubrimientos de los científicos pasan a ser controlados por quienes subvencionan las investigaciones, que suelen ser empresas muy poderosas y gobiernos, y unas y otros pueden estar motivados por intereses honestos o deshonestos; c) porque la dedicación a la investigación puede llevar a los que la realizan a vivir desconectados de la realidad.
En resumen, la actividad científica no está por encima del bien y del mal, sino que, como cualquier otra actividad humana, tiene una dimensión ética. Esto significa que los procesos de investigación, la fabricación de utensilios y aparatos y el uso que hagamos de ellos pueden ser enjuiciados desde el punto de vista de la ética. Sabemos que la misma tecnología que se emplea en la producción de algunas videoconsolas puede ser usada también para fabricar armamento muy sofisticado.

3. La ciencia como búsqueda de la verdad
Desde la Antigüedad clásica y hasta el final de la Edad Media la ciencia se entendía como un conocimiento indudable, demostrable a partir de unos principios, razonado sistemáticamente y que podía ser enseñado. Se contraponía al saber vulgar, o sea, la mera colección de experiencias, y a la simple opinión o saber todavía inseguro, falto de una demostración suficiente.
Sin embargo, a partir del siglo XVI se abrió paso un nuevo concepto de ciencia, según el cual todos los conocimientos pasan a ser considerados "hipótesis", esto es, explicaciones más o menos verosímiles que han de ser comprobadas mediante experimentos, pero que quedan sometidas en todo momento a la posibilidad de revisión y modificación.
La ciencia moderna ya no se entiende como un conjunto de verdades definitivas, sino más bien como un conjunto de explicaciones que se aceptan provisionalmente, es decir, que se consideran verdaderas mientas que no se encuentren otras mejores, más útiles y más amplias. Por eso se puede decir que las verdades que van descubriendo los científicos forman parte de un proceso ilimitado de búsqueda de la verdad que se lleva a cabo a muy largo plazo, dando cabida a todas las personas que deseen participar en él.

4. La ciencia moderna y su afán de dominio
Suele decirse que los antiguos cultivaban las ciencias por pura curiosidad, sin ánimo de sacar un provecho práctico de ellas, sino por afán de saber, por el placer de desentrañar los secretos de la naturaleza, lo que no es del todo cierto.
En cambio, la ciencia moderna y sus aplicaciones técnicas se caracterizan por un incansable afán de dominar la naturaleza y de ordenar racionalmente la sociedad. De esta forma, el "gusto por saber" ha sido desplazado hasta cierto punto por el "afán de dominio".
Tecnología es el término general que se aplica al proceso a través del cual los seres humanos diseñan herramientas y máquinas para incrementar su control y su comprensión del entorno material (tecné, arte u oficio, y logos). La tecnocracia sería la influencia que los técnicos ejercen en la dirección política de un país.

   
Hoy se suele llamar tecnociencia al sistema de conocimientos científicos y aplicaciones prácticas de esos conocimientos, queriendo transmitir la idea de que el interés predominante es el de prever y dominar los fenómenos naturales, así como influir y controlar los acontecimientos sociales.
Se considera que la "tecnociencia" se inició en la Edad Moderna y desde entonces ha conseguido mejorar de forma espectacular las condiciones sanitarias, los transportes, la producción masiva de alimentos o las comunicaciones. Pero también ha provocado efectos negativos, como el deterioro del medio ambiente, la carrera de armamentos, la desigualdad entre países y la dominación de unos sobre otros, la posibilidad de manipular a las personas y anular su derecho a la intimidad, etc. 

viernes, 21 de diciembre de 2018

Trastornos de síntomas somáticos

Se trata de una forma de trastorno caracterizada por una serie de síntomas físicos que aparecen sin que exista causa física alguna. El ejemplo más claro es lo que, en época de Freud, se conocía como "histeria" y en la actualidad suele llamarse trastorno de conversión (falsa parálisis, falsa ceguera, falso embarazo, etc.) o trastorno de somatización (naúseas, mareos, vómitos, dolores en el pecho, palpitaciones, diarreas, etc., como respuesta a una tensión psicológica). Próximos a éstos, aunque sin llegar a la creación mental de síntomas, aparecen la hipocondria (interpretación de dolencias leves o inexistentes como síntomas de enfermedades graves) y el trastorno dismórfico corporal o fealdad imaginaria:

Un hombre sentía que la gente se fijaba tanto en su orejas puntiagudas y sus grandes fosas nasales que a la larga no pudo seguir yendo a trabajar y renunció a su empleo. Es claro que la gente que se preocupa tanto de su apariencia no puede llevar una vida normal. Resulta irónico que la mayoría de la gente que sufre el trastorno dismórfico corporal no es fea. Pueden ser personas de apariencia promedio o incluso atractivas, pero son incapaces de hacer una evaluación realista de su apariencia. Cuando se miran al espejo, todo lo que ven es su defecto magnificado.
Charles G. Morris y Albert A. Maisto, Introducción a la psicología

 

jueves, 20 de diciembre de 2018

Más allá del sistema solar

El Sol es uno de los más de 100.000 millones de estrellas que hay en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Existen unos 80.000 millones de galaxias, generalmente agrupadas en cúmulos de galaxias. La Vía Láctea forma parte del cúmulo de Virgo que contiene unas 2.000 galaxias.

Atendiendo a su forma, las galaxias se clasifican en espirales, elípticas o irregulares. La Vía Láctea es una galaxia espiral, con un bulbo central del que parten unos brazos que conforman el disco galáctico giratorio. Este disco tiene unos 100.000 años luz de diámetro y la galaxia más próxima se encuentra a 80.000 años luz.

1. ¿Qué hay en las galaxias?

  • Estrellas, acompañadas o no de un cortejo de planetas, satélites y asteroides. La vida de una estrella depende de que su masa sea más o menos grande. Así, una estrella de masa media, como el Sol, tiene una existencia de unos 10.000 millones de años (el Sol se encuentra en la mitad de su vida). La energía generada en una estrella resulta de las reacciones termonucleares que transforman hidrógeno en helio. Cuando ha sido agotado su hidrógeno comienza a consumir helio, la estrella incrementa su tamaño y se convierte en una "gigante roja". Una vez agotado el helio, se encoge y se transforma en una "enana blanca", con un tamaño similar a la Tierra pero mucha mayor densidad. Si la estrella es más masiva que el Sol consumirá su hidrógeno con mucha mayor rapidez alcanzando temperaturas más elevadas, que le proporcionarán una luminosidad miles de veces superior a la del Sol. Una estrella de este tipo, tras la fase de gigante roja, concluye su vida con una explosión. Es lo que se denomina supernova, que emite enormes cantidades de luz y otras radiaciones, tras lo cual se apaga definitivamente.
  • Nebulosas. Son masas de polvo y gas interestelar. Se consideran "cunas de estrellas" porque a partir de los materiales que las constituyen se originan estrellas. Pueden resultar más o menos visibles desde la Tierra en función de la densidad que tengan o de la presencia en ellas de estrellas en formación.
  • Materia oscura. Con frecuencia los astrónomos descubren la presencia de un objeto por sus efectos gravitatorios en otros cercanos, aunque no lo vean. Ése es el método que habitualmente utilizan para detectar planetas extrasolares. Pues bien, la materia visible, la que compone las estrellas, nebulosas y el polvo interestelar, constituye menos del 10% de la masa total de la galaxia. El resto se ha denominado materia oscura y energía oscura, y su naturaleza constituye uno de los grandes misterios que la ciencia intenta descifrar.
2. ¿Qué son los agujeros negros?
La explosión de una supernova lanza materia estelar al espacio y sólo queda un núcleo central de pocos kilómetros de diámetro en el que se condensa una masa mayor que la del Sol. Es un cuerpo extraordinariamente denso que evolucionará hacia una estrella de neutrones (en ella, un dado de 1 cm³ tendría una masa de millones de toneladas).
Pero si el núcleo de la estrella tiene una masa aún mayor, se convertirá en un cuerpo de densidad casi infinita en el que la gravedad es tan alta que ni la luz puede escapar, por lo que se denomina "agujero negro".