Cada ser humano es como los demás seres humanos, como algunos otros seres humanos y como ningún ser humano.
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lunes, 22 de mayo de 2023

El embarazo transforma el cerebro de la mujer

Elseline Hoekzema
Un equipo liderado por la neurocientífica Elseline Hoekzema, del Centro Médico de la Universidad de Amsterdam (Países Bajos), ha estudiado durante siete años los cambios en el cerebro de 40 mujeres antes del embarazo, durante la gestación y después del parto. El resultado, publicado en noviembre en la revista Nature Communications, afirma que la potente actividad o liberación hormonal durante la gestación modifica la estructura cerebral de la embarazada y la predispone a algunos comportamientos maternales. Técnicas de diagnóstico por imagen les permitieron observar un incremento en la actividad de la red neuronal por defecto (RND), regiones del cerebro interconectadas, o una disminución de la materia gris, un efecto que ya se había visto en estudios anteriores. Estas modificaciones están relacionadas con intensos cambios en los niveles hormonales, en particular con el pico de estradiol que se produce en el tercer trimestre. Según Hoekzema, no es que el cerebro de la mujer se reprograme para cuidar de su bebé, sino que, de modo similar a otros mamíferos, "estos cambios en el cerebro están relacionados con la respuesta fisiológica y neuronal de la madre hacia el niño y con aspectos de su comportamiento maternal". Para la investigadora, "aunque es difícil separar los factores fisiológicos de los psicológicos, los aspectos biológicos del embarazo son los más determinantes para estos cambios".

sábado, 13 de mayo de 2023

Filosofía de la cultura

Autor: JESÚS MOSTERÍN

Antropólogo, filósofo y matemático

Edición original: 1993
Alianza Editorial. Fondo de la Biblioteca Provincial de Sevilla "Infanta Elena"

Ideas seleccionadas:

- Si el humano ha establecido su supremacía absoluta en el planeta y ha llevado al borde mismo del exterminio a las criaturas más grandes (como las ballenas) o mejor armadas (como los tigres), ello no se debe a sus recursos naturales (sus uñas son débiles, su velocidad escasa...), sino a sus recursos culturales (barcos, radar, miras telescópicas, armas de fuego...). El triunfo total de nuestra especie en la competencia interespecífica no es el triunfo de la natura humana, sino el de la cultura humana. Por eso es relativamente reciente, como nuestra acumulación cultural.
De todos modos, no hay que olvidar que la evolución cultural presupone la biológica. Los órganos y procesos que posibilitan la cultura están dados en la natura. Y la capacidad de asimilar, procesar y transmitir los memes está en los genes. En este sentido la información genética es más fundamental que la memética, y la natura, más básica que la cultura, pues la segunda presupone la primera, pero no a la inversa.

- No hay información sin soporte material. El soporte de una unidad de información genética o gen es un cierto segmento de DNA en el genoma de un individuo. El soporte de una unidad de información cultural o meme es cierta estructura neuronal en el cerebro de un individuo. En realidad, conocemos nuestro cerebro mucho peor que nuestro genoma y no sabemos cómo almacena la información, si fijándola como determinada pauta de conexiones sinápticas o distribuyéndola de un modo más complejo. La estructura neuronal correspondiente –cualquiera que ésta sea- es el soporte de la información cultural, de los memes. En el caso de la cultura virtual humana, la misma información cultural puede estar también depositada en una variedad de soportes artificiales extracerebrales, tales como libros, cintas magnéticas o discos.

- Los chimpancés son animales muy culturales. Aprenden a distinguir cientos de plantas y sustancias, y a conocer sus funciones alimentarias y astringentes. Así logran alimentarse y contrarrestar los efectos de los parásitos. Tienen muy poco comportamiento instintivo o congénito. No existe una “cultura de los chimpancés” común a la especie. Cada grupo tiene sus propias tradiciones sociales, venatorias, alimentarias, sexuales, instrumentales, etc. La cultura es tan importante para los chimpancés, que todos los intentos de reintroducir en la selva a los chimpancés criados en cautividad fracasan lamentablemente. Los chimpancés no sobreviven. Les falta la cultura. No saben qué comer, cómo actuar. Ni siquiera saben cómo hacer cada noche su nido-cama alto para dormir sin peligro en la copa de un árbol. Durante los 5 años que el pequeño chimpancé duerme con su madre tiene unas 2.000 oportunidades de observar cómo se hace el nido-cama. Los chimpancés hembras separados de su grupo y criados con biberón en zoo ni siquiera saben cómo cuidar a sus propias crías, aunque lo aprenden si ven películas o vídeos de otros chimpancés criando.

- Nuestros problemas, necesidades y fines básicos nos vienen dados por nuestra naturaleza. Las soluciones a esos problemas, los métodos para satisfacer esas necesidades y los medios para obtener esos fines nos vienen dados por la cultura. La cultura nos suministra el repertorio de soluciones, métodos y medios entre los que podemos elegir los más apropiados a nuestra idiosincrasia y circunstancia. Cuanto más rica y variada sea la oferta cultural a la que tengamos acceso, tanto mayor será la probabilidad de que en ella encontremos la manera de satisfacer nuestras necesidades y alcanzar nuestros objetivos.

sábado, 6 de mayo de 2023

¿Por qué nuestros primos primates no hablan como nosotros?

Hablar, entendido como articular sonidos complejos para comunicarse, es una capacidad que los humanos compartimos con otros animales, como loros, delfines, elefantes y hasta leones marinos, pero no con el resto de primates. Los primates no-humanos producen un amplio rango de sonidos vocales, pero no hablan. En varias ocasiones se ha intentado enseñar a los simios, sin resultados.

Durante cuatro décadas se ha sostenido la idea de una motivación fisiológica, por limitaciones en la anatomía de su tracto vocal, sin embargo, un equipo internacional de psicólogos y neurocientíficos echan por tierra esta teoría.

Según este hallazgo, publicado por Science Advances, el habla humana proviene principalmente de la evolución y construcción únicas de nuestro cerebro y no está relacionada con las diferencias anatómicas entre humanos y primates. Los investigadores comprobaron que con su tracto vocal, un macaco podría producir sonidos comprensibles de la vocales, e incluso oraciones completas, si tuviera la capacidad neurológica de hablar. Así pues, poseen la anatomía vocal para hablar de forma "claramente inteligible", pero carecen de los circuitos cerebrales para hacerlo. El habla es una construcción única de nuestro cerebro y a ellos les faltan las conexiones cerebrales.

Según Thore Jon Bergman, profesor de Psicología, Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Michigan:

Parece que son las diferencias neurocognitivas, en lugar de las anatómicas, las que contribuyen a esa gama más amplia de sonidos que producimos en relación con otros primates.

Por su parte, Asif Ghazanfar, profesor de Psicología de la Universidad y del Instituto de Neurociencias de Princeton (EEUU), sugiere que la pregunta ahora es:

¿Qué es lo que hace especial al cerebro humano?

martes, 2 de mayo de 2023

La frustración: concepto y tipos de frustración

Una conducta motivada supone un organismo globalmente activado y autorregulado, con sus actos canalizados hacia una meta determinada (para acercarse o alejarse de ella) y así alcanzar una determinada finalidad. Si existe algún tipo de bloqueo interno o ciertas barreras que se interpongan entre el individuo y la meta, hablaremos de frustración, estado que supone una alteración o distorsión del proceso motivacional.

Siguiendo a Morgan (1961) denominaremos fuente de frustración a aquello que impide la consecución del objetivo o finalidad. En función de ella, la frustración puede ser clasificada en tres categorías:

1) Frustración ambiental: en la frustración ambiental, un obstáculo se sitúa entre el sujeto y la meta, no pudiéndose tener acceso a ésta.

2) Frustración personal: en la frustración personal, la dificultad está en el propio individuo, pudiendo ser de orden físico o psíquico.

3) Frustración conflictual: en el caso de la frustración conflictual, se dan diferentes posibilidades (dos o más alternativas igualmente atrayentes, dos o más alternativas desagradables, metas que al mismo tiempo atraen y repelen y tendencias positivas y negativas referidas a dos o más alternativas).

La frustración conflictual fue detenidamente estudiada por Lewin (1935), centrándose en tres subformas, habiendo sido Hovland y Sears (1938) los que se ocuparon de una cuarta. Veamos, de forma esquemática y sintética, tales situaciones:

a) Conflicto de atracción-atracción: aquí el individuo se siente atraído por dos metas incompatibles entre sí, pero igualmente atractivas. En tales circunstancias, ocurre habitualmente que se satisface primero una de las necesidades activadas y posteriormente la otra, o se elige una meta y se renuncia a la otra.

b) Conflicto de repulsión-repulsión (o evitación-evitación): el individuo se halla aprisionado ante dos amenazas, temores o situaciones que se repelen. Aparte de los motivos negativos, suelen existir factores que le impiden libertad de movimientos, pues si no fuera así "escaparía" del conflicto.

En los casos en que no puede escaparse del conflicto, el sujeto entra en un estado de vacilación o se refugia en la fantasía, huyendo de lo que le molesta, sin tomar ninguna decisión práctica. También puede tener lugar una regresión en su conducta, mostrando actos que corresponden al pasado infantil o un funcionamiento psíquico primitivo.

c) Conflicto de atracción-repulsión (o aproximación-evitación): el individuo es atraído por una meta positiva, pero ésta se haya ligada paralelamente a un valor negativo que amenaza o atemoriza. Estos conflictos son difíciles de resolver, tendiendo a producir más ansiedad que los anteriores y originando frecuentemente una internalización de tales conflictos.

d) Doble conflicto de atracción-repulsión (o de aproximación-evitación): aquí las tendencias positivas y negativas se refieren a dos o más alternativas de conducta, creándose dificultades aún mayores que en los conflictos anteriores.

La teoría psicoanalítica, por su parte, concede la máxima importancia a los que denomina conflictos intrapsíquicos, que se definen como los que acontecen dentro del aparato mental, interesando especialmente los intersistémicos (entre las fuerzas que asientan en el yo y las que asientan en el ello, aliándose el superyó en ocasiones con el yo y otras con el ello). Tales conflictos pueden ser inicialmente externos, entre los deseos pulsionales del sujeto y las fuerzas normativas del ambiente, transformándose con posterioridad, fruto del desarrollo y la adaptación, en internos (por medio de la introyección, con sus variantes): un ejemplo sencillo de esto sería el haber tenido un padre muy autoritario y castrante, lo cual se transforma en el curso del desarrollo en una estructura superyoica muy rígida y controladora, que imposibilita toda satisfacción pulsional elloica, hablándose aquí de internalización. También puede acontecer, con fines defensivos, que conflictos internos se proyecten al exterior, es decir, se externalicen: así, en el caso de las fobias, se forman por proyección y desplazamiento de un conflicto intrapsíquico, de tal manera que lo que era angustia superyoica llega a ser miedo exagerado a algo exterior.

sábado, 8 de abril de 2023

Tipos de motivos

Aunque toda motivación es adquirida, ya que su esencia es que una necesidad (o impulso, o pulsión, o deseo, etc.) se dirija hacia una determinada porción del ambiente (esto es, hacia un objeto o una meta), puede hablarse de motivación primaria y de motivación secundaria o social: en el primer caso, se considera que la necesidad implícita en el motivo es fisiológica o innata, como es el caso del hambre, la sed, la crianza, el estar en un ambiente con cierta temperatura, la evitación del dolor, la excreción de orina y heces, la necesidad de oxígeno, el descanso, el sueño, la actividad, la seguridad (o temor) y la agresión.

El criterio general para calificar de primario un motivo es la naturaleza fisiológica de la necesidad que portan, pues los otros dos criterios que en ocasiones se usan no son válidos para la motivación, ya que son específicos de la actividad instintiva. Nos referimos al criterio universal y al criterio de señal: que formen parte del repertorio general de los actos de la especie (criterio universal) y que se desencadenen ante la presencia de estímulos específicos o estímulos-signos (criterio de señal). Es decir, una delimitación en función de causas (procesos fisiológicos o señales desencadenantes innatas) o de consecuencias (actos presentes en todos los miembros de la especie).


Junto a los motivos primarios se habla de los motivos secundarios o sociales, que se organizan en base a necesidades o impulsos adquiridos (necesidades psicosociogénicas).


La primera investigación experimental sobre los motivos secundarios se debe a Mowrer (1939), aunque su mayor conocimiento procede de los trabajos de Miller (1941, 1948), que destacó el miedo como la clave de la adquisición de motivos. En su famoso experimento de 1948, Miller investigó el aprendizaje que las ratas llevaban a cabo en relación con la evitación de ciertos estímulos dolorosos: utilizó un habitáculo dividido en dos compartimentos, uno de color blanco y otro de color negro, siendo el suelo del primero una rejilla metálica susceptible de provocar descargas eléctricas dolorosas, cuando se accionaba un determinado dispositivo. Ambos compartimentos estaban separados por una puerta que podía ser abierta por el experimentador o por las propias ratas (accionando un rodillo o presionando una palanca), según las necesidades de la investigación.


En una primera fase del experimento se colocaron las ratas en el compartimento blanco con la puerta abierta, sin producir ninguna descarga eléctrica, para asegurar que los animales se adaptaban a uno y otro espacio.


Con posterioridad, las ratas se ubicaban en el habitáculo blanco, provocando una descarga eléctrica dolorosa, lo que hacía que las ratas escaparan al compartimento negro, ya que la puerta permanecía abierta. Ello se repetía una serie de veces, lo que traía consigo que los animales huyeran cada vez más rápidamente.


En la fase siguiente, se introducían las ratas que habían sufrido las descargas en la cámara blanca, sin ocasionarles entonces la estimulación aversiva. A pesar de ello, las ratas seguían pasándose a la cámara negra, con el indudable propósito de evitar recibir las descargas dolorosas que esperaban.


A continuación se repitió el experimento, modificando sólo las condiciones para pasar de un lugar a otro del habitáculo: las ratas tenían que accionar el rodillo o la palanca para abrir la puerta, cosa que aprendían rápidamente la mayor parte de ellas (algunos animales, sin embargo, no lo lograban, reaccionando con chillidos y otras muestras de terror, como al principio del experimento, es decir, cuando recibían las descargas).


Pues bien, Miller llamó miedo o temor a aquello que habían aprendido los animales y que actuaba de modo semejante a los motivos primarios, sirviendo esto de base para una porción de la teoría de Hull sobre la motivación, como luego analizaremos con detenimiento. En todo caso, ya es interesante llamar la atención sobre un hecho del experimento de Miller: algunos animales no aprendían a salir y quedaban aterrorizados en el lugar de la estimulación dolorosa. Esta situación fue investigada años más tardes por Seligman (1975), empleando perros que eran sometidos a una estimulación aversiva sin posibilidad de escape, para colocarlos después en una situación en que podían huir de la estimulación dolorosa: no lo hacían, quedando en lo que el autor llamó indefensión, estado caracterizado por una disminución de respuestas para controlar los hechos, una creencia en la ineficacia de las respuestas y una dificultad para aprendizajes adaptativos.


En un trabajo de Brown y Farber (1968) se subrayó, además de lo objetivado por Miller, la posibilidad de que la motivación de incentivo de Hull y Spence fueran otra importante fuente de motivación secundaria. Estos autores consideraron que, en ambos casos, temor condicionado y motivación incentiva, la raíz ultima era de tipo aversiva o de déficit, con lo que de alguna manera ligaban motivación primaria y secundaria.


Enfoques de carácter cognitivo e interaccionista han enfocado los motivos con otro criterio, agrupándolos en fisiológicos (sin duda, semejantes a los primarios) y psicológicos. Entre estos últimos caben tanto los sociales propiamente dichos, como los primarios capaces de socializarse. Así, Nuttin (1980) dice que el organismo establece, por un lado, un funcionamiento fisiológico, que tiene su fundamento en las necesidades biológicas y en las relaciones requeridas por el contacto del organismo con la biosfera, y, por otro lado, lo que es especialmente llamativo en el ser humano, hay otro funcionamiento en base a necesidades psicológicas que se satisfacen en un ambiente socio-cultural.


Nuttin refiere entre los principales motivos psicológicos la necesidad de contacto cognitivo (lo que abarca desde la sensación más elemental hasta el razonamiento más acabado), la necesidad de contacto personal y la necesidad de manipular cosas. En el plano de la necesidad de contacto personal incluye la necesidad sexual y erótica, las diversas modalidades de contacto social, la necesidad de información, la necesidad de comprensión integral y una serie de necesidades afectivas.


Este modo de ver las cosas nos parece más adecuado que la visión que dicotomiza los motivos en primarios o biológicos y secundarios o sociales, pues de hecho los motivos más fisiológicos llevan una carga sociocultural mayor o menor, sobre todo con el paso del tiempo o con el desarrollo. Y, por otra parte, motivos de claro carácter social incluyen elementos de origen biológico, tal como Harlow (1958) y Bowlby (1958) demostraron con el estudio del apego.